El Talismán

Nunca había creído en supersticiones ni cosas sobrenaturales. Era una mujer muy  racional, dueña de si misma hasta la arrogancia. Ese día cuando vio aquella moneda caída en un sitio tan visible, no entendía como nadie la había recogido antes. La tomó con curiosidad y pensó que podía ser una señal de suerte , pero enseguida la dominó  el  escepticismo. Nada podía significar ese objeto para ella.

Realmente había tenido una mala racha. Complicaciones en el trabajo, problemas en la familia. Cada vez que se ponía a pensar en todo eso, le daban ganas de salir corriendo hacia una isla desierta Suponía que todo se debía a una actitud mental negativa por parte de ella. Aunque claro, eso no explicaría cosas como, porqué el ascenso por el que estaba peleando en la oficina se lo iban a dar a Mercedes. ¿Que mérito tenía esa, además de andar insinuándose  tontamente?.

Estas reflexiones pasaron como un flash por su mente mientras recogía  la moneda. A pesar del  clima invernal,  raramente el contacto con la moneda no se sintió frío   Se movió en forma casi furtiva y caminó apurada  hacia la salida del parque con el secreto temor de que alguien le reclamara su hallazgo . Descubrió, no sin sorpresa , que no estaba dispuesta a entregar esa moneda , que ahora era suya .

Así camino hacia la oficina como todos los días. Saludó a sus compañeros al entrar. Sintió que el saludo era más efusivo que de costumbre. , y pensó si no sería una broma.

Finalmente se sentó en su despacho y comenzó, por primera vez,  a analizar con detenimiento el objeto. Era una moneda de bordes gastados, de metal bronceado y opaco. Llamó su  atención la figura en relieve  parecía  una diosa hindú   : estaba  borrosa y no se distinguía bien de qué se trataba , solo atinó a vislumbrar un rostro,  los ojos , la boca . Tenía además  inscripciones en caracteres que le eran completamente desconocidos.

A pesar de la suciedad , percibió que  brillaba  intensamente (debía  cambiar su ubicación ya que el reflejo del pálido sol molestaba). En ese momento  sonó el teléfono.

-  Puedes venir a mi oficina, por favor?- le dijo Don Julián.

Se encaminó a su despacho pensando que era inusual que El Supremo la llamara directamente sin emplear a su secretaria.

Luego sólo recordaría que  después  de los protocolos de siempre y  una larga charla en la que se alabaron sus méritos , escuchó  la frase mágica que le anunciaba que  el ascenso y el aumento eran de ella.

Salió radiante y le dedicó una sonrisa al pasar a sus compañeros , incluyendo a la derrotada Mercedes .Instintivamente apretó la moneda en su bolsillo .

El resto de la jornada de trabajo le pareció inesperadamente agradable . ¡El sabor del triunfo! , meditó . Y ya no pensó en aquella pieza de metal.

Regresó a su casa , con cierta preocupación : esa tarde  correspondía a la visita de su ex marido a los chicos y la vez anterior habían tenido una fuerte discusión . Ella luchaba por guardar la compostura  y ocultar sus celos , pero cada vez que lo veía  no podía evitar hacer algún comentario irónico sobre su nueva “novia”  y terminaban irremediablemente en pelea . Odiaba mostrar su debilidad al respecto , pero no era algo que pudiera manejar .A su pesar , aún amaba a ese hombre .

Estaba colgando su abrigo en una percha cuando escuchó los dos sonidos : el sonar del timbre y el rebotar de la moneda en el  piso . La recogió y se dirigió a abrir la puerta.

Allí estaba él ... No podía creer que fuera cierto lo que estaba viendo ... Recordaba que la última vez que le había regalado flores , fue el  primer año de su aniversario ...

Él  volvía buscando la reconciliación . Instintivamente supo que era sincero. Se sintió conmovida cuando él le pidió  perdón  y le dijo  que la amaba y necesitaba su fortaleza. Además no pudo dejar de advertir la luminosa  sonrisa de sus hijos  cuando los vieron juntos.

Pidió un poco de soledad para ordenar sus pensamientos, y él se llevó a los niños con la promesa de que volverían con un gran postre para la cena.

Sentada en el sillón, con los pies descalzos,  se puso a pensar en todo lo que había pasado en su vida en unas pocas horas. Recordó como su día había empezado con pensamientos pesimistas y el incidente del parque en el que descubrió el  disco  con el que especulaba ,  casi en broma, como un “talismán”. ¿Qué otra cosa maravillosa le podría  suceder?, ¿Ganar una rifa?  Encontrar algo que había perdido hacía mucho tiempo...

De repente, sonó nuevamente el timbre. Se sobresaltó y salió de su ensimismamiento.

Al abrir la puerta, el mensajero le tendió un grueso sobre con una sonrisa. Ella se sentía contenta y el gesto le gustó. Maquinalmente procedió a buscar en el bolsillo de su saco para darle una propina, pero solo tenía el gastado bronce, así que le dio un billete de $5 que despertó una sonrisa aún mayor del muchacho.

El sobre estaba dirigido a ella .Era de la editorial Pasos, a la que hacía  tiempo había enviado unos cuentos “para ver que pasaba”  en un momento de valentía en el que había valorado sus escritos más de lo que valían. Con estupor  leyó y releyó la carta. Uno de sus cuentos había sido aceptado y le informaban que recibiría pronto el cheque correspondiente. Era un importe modesto, pero era su primer dinero ganado como escritora. Además leyó con igual interés los comentarios que hacía sobre sus otros tres cuentos uno de los editores que se había tomado el trabajo de leerlos y le hacía sugerencias y correcciones que le resultaban, ahora, realmente evidentes.

Compartir  la carta con  Manuel y  sus hijos fue otro elemento más para festejar a la hora de la cena y que se prolongó en un festejo más intimo por  la noche.

Se despertó aquella madrugada más tranquila y relajada e intentó repasar nuevamente los sucesos de ese día tan maravilloso. Entonces  se dirigió  el escritorio  y tomó la moneda para contemplarla a la luz de la lámpara.

Se sentía contrariada porque a pesar de su resistencia  , comenzaba a concebir la idea de que ese trozo de metal tenía algo de mágico.

 La imagen deslucida  que la contemplaba con ojos profundos y   una media sonrisa , más  el texto de caracteres extraños   a su alrededor , aumentaban el enigma , pero no podía negar que eran demasiados hechos  asociados los que le habían ocurrido . A nadie se le solucionan tantos problemas  juntos .

(Continúa en final1 y final2)  Elige el que más te agrade  y escríbenos en el libro de visita .

Hosted by www.Geocities.ws

1