Saposueño
Una
noche , no hace mucho , soñé que era
sapo.
Tenía
una lengua larga y pegajosa y la piel verde con manchitas violeta y fucsia.Los
ojos, enormes y asombrados, no podían creer lo que veían.
Las
hojas de las plantas parecían gigantes que se movían al compás del viento, y
esos bichitos que siempre me provocan impresión y hasta rechazo , yo sapo , los
veía como manjares tentadores y atractivos .
De
pronto , en el mismo sueño , aparecí yo. Pero yo como soy de verdad, así como
cuando estoy despierto , y tenía las manos cargadas de piedritas.
Allí estábamos los dos, sapo y pibe.
Primero
tiré una piedrita al medio del charco, y me quedé mirando como se armaba la
primera aureola de agua, y después la otra y otra, hasta que la calma volvió al
charco y nadie hubiera dicho que había tirado una piedra.
La
segunda piedrita fue a parar sobre una hoja grande que flotaba a la deriva.
Yo-
sapo veía a ese chico, que era yo mismo
con una mezcla confusa de temor e incredulidad (que vendría a ser “no te lo
puedo creer !!”)
Mis
grandes ojos de sapo miraban a ese pibe, que curiosamente me caía simpático,
tratando de decirle con la mirada:
-
Pará Sebastián. No tirés, que yo soy vos y si me tirás te vas a lastimar.
Mi
mano con una piedra amenazadora se alzaba en el inicio de un tiro , seguramente
certero, que apuntaba a la cabezota de ese sapo desagradable y chillón, cuando le ví los ojos.
Hubiera
jurado que me estaba hablando. Escuché clarito mi nombre y la advertencia. Y ya
no pude tirar. Era como la famosa voz de la conciencia. Lo único que no me la
imaginaba verde y arrugada como un sapo. Solté las piedras y salí corriendo.
De
pronto me sentí sapo otra vez y para festejar mi alegría de sapo , saqué una lengua larga así y me
comí un bichito riquísimo.
Cuando
me desperté, me sentí muy feliz de encontrarme a mí en la cama y no , al sapo
del sueño, pero ahora miro a estos animalitos con cierto afecto y nunca se me
ocurre tirarles piedras o hacerles daño. Por las dudas, nada más .