Si, definitivamente los gustos pueden cambiar. Por ejemplo mi preferencia siempre fue por las mujeres de cabello corto, hasta que pasó lo del proyecto estación espacial.
Acá contaré los detalles anecdóticos que no salieron a la prensa sobre lo que se llamó tan aparatosamente la prueba máxima del ingenio humano.
Recuerdo que de los cinco que integrábamos el turno en el transbordador espacial, siempre fue la doctora quien me resultaba menos simpática. Su ostentosa cabellera que le llegaba debajo de los hombros y su mirada que demostraba todos los títulos académicos que poseía, no me la hacían pensar como una compañera ideal para un viaje de un par de meses en el que cada uno tenía unos 3 metros cuadrados para sí .
El despegue se realizó normalmente , así como el vuelo durante la primera semana. En ese momento comenzó la falla del sistema de navegación que al principio fue intermitente y luego dejo a la nave ingobernable.
Desde la base en Tierra nos dieron tranquilidad que todo saldría bien, que todo estaba monitoreado ,pero en seguida presentí que el querer calmarnos a nosotros era una señal de su desconcierto.
Mientras la nave se desviaba de su curso cada vez mas se identifico el problema .Un pequeño cable de una micra de espesor que unía dos puntos sensibles del sistema se había ido deteriorando hasta pulverizarse.
Era ridículo que por algo tan insignificante nuestras vidas y el proyecto naufragaran. Claro que la computadora calculó una probabilidad infinitamente pequeña de que ese componente fallara y allí no se previo redundancia ni repuesto.
Mientras la situación se agravaba y nos comenzamos a desesperar y recriminarnos, fue una frase del montón que despertó mi idea. Mientras Pablo decía, nos dejaron solos , las computadoras no nos ayudaran ,usemos la cabeza!! , yo miraba casualmente la cabellera de la doctora.
La asociación de ideas fue inmediata .Las consultas sobre si un capilar humano serviría para solucionar el problema hasta reorientarnos a la Tierra, fueron contestadas con una salva de aplausos.
Claro que el calentamiento determinó que tuviéramos que sustituir el cabello cada 10 o 15 minutos. Muy a regañadientes acepto sacrificar su cabello para el bien de la misión, aún con las promesas de una medalla al merito .Realmente me daba lástima usar la tijera para cortar cabellos de 45 cms de largo ,aunque le decíamos que con el tiempo volvería a tener su espectacular cabellera.
Luego de que un cabello femenino me salvó la vida y también un proyecto de cientos de millones de dólares ,adoro a las mujeres de pelo largo.