Dinosueño
Nunca
olvidaré el día que fuimos de excursión al Museo de Ciencias Naturales.La
cantidad de cosas que vimos!
- Mirá estos
bichos!
- Insectos -
corregía la seño.
-Mirá lo que
dice acá: australopiquetus
- No
australopitecus , que no es lo mismo.
- Mire,
miren este lugar está lleno de momias y
esqueletos . Esta es la sala del terror?
- No, estas
cosas que ven aquí tienen que ver con la evolución del hombre. Con nuestros
orígenes.
De pronto se
hizo un silencio como de respeto , y diría que hasta un poquito de miedo
también.
Delante de
nuestros ojos se alzaba el esqueleto de un Tiranosaurus Rex : el rey de los
dinosaurios.
Qué bárbaro!
Parecíamos de juguete, al lado de semejante animal.
Yo antes ya
había escuchado sobre los dinosaurios , pero una cosa es ver una revista o una
película y otra muy distinta es tenerlo ahí nomás , al alcance de la mano.
La seño nos
explicó qué comían , cuándo vivieron , por qué se piensa que desaparecieron ,
que nunca el hombre y el dinosaurio se conocieron . Pero lo que más me quedó
grabado , fue la imagen del tiranosaurio con todos sus huesos atados con
alambres.
Cuando
llegué a casa , las palabras se me amontonaban en la boca para contarle a papá
todo lo que había visto. Él me contó que le había pasado lo mismo la primera
vez que visitó el Museo y me prometió que otro día volveríamos juntos.
Esa noche
sabía con lo que iba a soñar . Era inevitable un sueño de dinosaurios.
Me encontré
otra vez en el museo y con el guardapolvo , pero esta vez yo no era un alumno ,
era un profesor.
Llevaba una
carpeta. Detrás de mi , una fila de chicos se dejaba guíar.
- Y este es
el hombre de Cromagnon , que vendría a ser un medio mono pariente nuestro - les
explicaba yo, como si supiera.
- Esta que
parece una cucaracha , no es . Es una vinchuca. Un animalito de los más
antipático que pica y enferma a la gente- les decía con tono sabiondo.
- Oh! Ah!
- decían los chicos asombrados.
- Y este es
el famoso Tiranosaurio...
Fue allí que
se escuchó un ruido tremendo , como un temblor .Un terremoto ! pensé.
Desde mi
altura podía observar una de las patas delanteras del tiranosaurio que se
balanceaba peligrosamente.
El desbande
fue total. Los chicos corrían en todas direcciones y los gritos resonaban por
todas partes. El único que se quedó en el lugar , fui yo. Pero no de valiente ,
sino porque me había inmovilizado el susto.
La cabeza
del tiranosaurio bajó lentamente hasta donde
estaba yo. El flequillo me bailaba en la frente con el airecito del
aliento del dinosaurio y sentía que las piernas no me obedecían y quedaban
fijas , cuando yo en realidad quería salir corriendo.
Así quedamos
solos . Él y yo . Frente a frente , en el silencio que se hizo en el salón luego de que todos huyeran cobardemente.
Entonces ,
pude escuchar una vocecita que me decía:
- ¿Pibe , me
podés hacer un favor?- Uhy! Me volvió el alma al cuerpo. Yo pensé que iba a
abrir la boca y me iba a tragar de un bocado . ( Está bien que le faltaban
varias partes , pero los dientes los tenía bastante completitos)
Pero no , me
estaba hablando . Y la verdad , tenía una voz de esas que parecen de cornetita
de cumpleaños . ( No podía asustar a nadie con esa voz)
Así que me
estiré el guardapolvo y con toda calma le contesté:
- Como no ,
faltaba más . En qué puede serle útil , don Tira?
Antes de
poder contestarme el tiranosaurio juntó
aire y estornudó con tal fuerza que
volé hasta que fui a dar contra la
pared , donde colgaban los cuadritos con las mariposas.
- Disculpame
pibe, pero es que no doy más del resfrío .
Acá nadie toma en cuenta que yo estoy con los huesos al aire. No sabés el frío que pasamos , los
dinosaurios en este museo.
El único que más o menos zafa es el
ankilosaurus , que tiene caparazón y algo lo protege.
¿ Vos no podés hacer algo para que nos
prendan la calefacción?
- Quédese
tranquilo , don Tira, que yo voy a hablar con las autoridades del museo.
Seguro que
no van a pasar por alto un pedido suyo.
Ahora
usted ¿ me puede hacer un favor a mi?
- Si pibe ,
si puedo , con todo gusto.
- No me pone
la impresión de un dedo en esta hoja , como si fuera un autógrafo , que se lo
quiero llevar a mi hermanito que es fanático suyo?
- Será un
placer - me dijo el tiranosaurio . Y
allí nomás estampó el dedo sobre la hoja , mientras amenazaba un nuevo estornudo , que terminó por despertarme.
Esto pasó
hace ya bastante tiempo , pero mi hermanito conserva entre sus papeles , como
si fuera un tesoro , la hoja con el dedo del Tira, que yo le regalé.
La otra vez
volvimos con papá al museo. La calefacción no estaba prendida y la verdad , hacía
bastante frío.
No pude
hacer gran cosa por mejorar la situación, pero por lo menos , cuando nadie me
veía, le dejé al lado de la pata , unos mantelitos descartables al tiranosaurio
, por si acaso estuviera resfriado.