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HEROES ANÓNIMOS
Sacrificio de un soldado
Ser soldado profesional es un honor para muchos hombres que pertenecen al glorioso Ejército de Colombia, quienes con su vida defienden todo el territorio de nuestro país, para que miles de colombianos vivan tranquilos en cada uno de sus hogares.
Diariamente los soldados se ven enfrentados a situaciones difíciles debido a su importante labor, defender la democracia contra diversos grupos armados ilegales, como es el caso del Soldado Profesional Haroldo Pinzón quien fue herido en combate por impactos de fusil el pasado 31 de marzo.
Este soldado orgánico del Batallón de Contraguerrillas No. 44, perteneciente a la Brigada Móvil No. 5, el pasado 25 de marzo se preparaba junto con su compañía para realizar una operación muy riesgosa; entrar a un campamento de la Décima Columna de las Farc quienes delinquen al occidente del país.
“Era sábado en la mañana, salimos con tres compañías de Contraguerrillas del Batallón Nabas Pardo hasta la base de Polo Nuevo, desde este punto debíamos marchar durante varios días hacia la vereda Filipinas en el municipio de Tame (Arauca)”, lugar donde cumplirían la misión.
En medio de la selva la tropa avanzaba con sigilo hacia el objetivo, todos los soldados estaban en alerta a cualquier movimiento extraño debido a que era una operación peligrosa.
Eran cerca de las 11:00 de la mañana, Haroldo iba como puntero de la compañía, faltaban apenas unos metros para llegar al campamento y de repente empezaron a observar movimientos extraños en medio de la espesa selva, al ver tan cerca la amenaza comenzaron los combates que tardaron aproximadamente 24 horas, la escuadra y los guerrilleros comenzaron a disparar tiempo, y es allí donde le propinaron tres impactos de bala en sus piernas.
Cayó en medio del fuego cruzado, cuando los subversivos lo vieron trataron de aproximarse rápidamente para quitarle su fusil y rematarlo, pensaba “me van a matar” miró hacia adelante y lo único que observaba eran guerrilleros corriendo a su alrededor.
“Con el miedo y la desesperación que sentí porque pensé que me iban ha asesinar, me arrastré para alcanzar mi fusil, lo tomé y empecé a disparar”, estaba herido en el piso tratando de defenderse para permanecer con vida con la fuerza y el valor que caracteriza a los soldados.
Cuando creía que ya estaba a salvo luego de evitar que se acercaran los guerrilleros, de un momento a otro le cayó una granada cerca de la cara, al verla se asustó más pero afortunadamente no explotó, “sentí como si se me fuera el aire cuando vi la granada, pasados unos instantes caí en cuenta que no servía, respiré profundo y le dí gracias a Dios por estar vivo”.
Después de unos minutos vio como se aproximaban más guerrilleros que lo habían detectado “en ese momento me vi prácticamente muerto pero los soldados que estaban atrás reaccionaron ágilmente para evitar que los subversivos me mataran”.
Al ser rescatado por sus ‘lanzas’ el enfermero de la compañía se aproximó rápidamente para darle los primeros auxilios, Pinzón solo pensaba en mantener la calma esperando que lo evacuaran lo más pronto posible de la zona.
En medio del combate “fue asesinado el sargento que comandaba el pelotón al igual que uno de mis amigos, me dolió mucho cuando supe que falleció en el hospital durante la cirugía, al mismo tiempo dejaron heridos a varios de mis compañeros durante el enfrentamiento”.
Pero aún así, la compañía dió como resultado la baja de algunos guerrilleros que se encontraban en el campamento, “nosotros veíamos como caían cuando se acercaban en masa, pero desgraciadamente sólo se pudo recuperar el cuerpo de un terrorista”.
Con el reporte de los heridos el apoyo aéreo llegó trasladándolos hasta Tame, después de la atención médica recibida en este lugar fueron remitidos al Hospital Militar.
En este sitio le dieron la mala noticia que le tenían que amputar las dos piernas, al parecer las heridas estaban infectadas por la munición, “al comienzo fue muy duro ver como me cambió la vida de un momento a otro, me sentía triste y sin ganas de seguir adelante".
Afortunadamente ha sabido asimilar la situación gracias al apoyo de su familia, sus amigos y los médicos, comenta que son las personas que le han dado una esperanza de vida para continuar. “yo lo único que espero ahora es recuperarme para estar con la gente me quiere y vivir tranquilamente”.
Este hombre como muchos otros a dado una parte de él arriesgando la vida, en operaciones por las diversas selvas y montañas de Colombia para brindarnos un mejor futuro lleno de armonía para que miles de personas estén tranquilas en sus hogares.
Ahora el Soldado Profesional Haroldo Pinzón sólo espera continuar con su vida, y de algo de lo que está seguro, es que si hubiera quedado perfectamente después de ser herido, continuaría portando el uniforme en por todo el territorio Colombiano para proteger a nuestro país sintiéndose orgulloso de seguir siendo soldado de la patria.
Por Liliana Suárez, lunes 12 de junio de 2006 |
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