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GALERÍA DE HÉROES INVISIBLES
Ahora que han vuelto a soplar vientos de guerra, y a propósito del premio corazón verde al mejor policía, descubrimos a cinco valientes que sobreviven a pesar de las balas.
Por Cristina Callejas
FIRMES!... A PESAR DE UNA BOMBA
GABRIEL CARDONA
CORONEL EJÉRCITO
47 AÑOS
“LOGRÉ SALIR ILESO COMO TÉCNICO ANTIEXPLOSIVOS DURANTE LA ÉPOCA DE PABLO ESCOBAR PERO MI SUERTE CAMBIÓ CUANDO ERA CORONEL. EL 15 DE DICIEMBRE DEL 2000 DOS CILINDROS ME ESTALLARON ENCIMA EN UN ATAQUE EN ARAUCA. El primer impacto me tumbó y arrastrándome logré llegar cerca de una pared, pero me seguían disparando, cuando traté de ponerme de pie el lado izquierdo de mi cuerpo a duras penas me respondía. Cuando me traían en el helicóptero para Bogotá me vi la pierna y supe que la iba a perder. Lloraba mucho hasta que un soldado me dijo: ‘Por más que llore eso no le vuelve a crecer’. Ese día me di cuenta de que los grados y todo eso en lo que yo creía no valían ya para nada.
Me rehabilité a través del deporte y formé la Liga de Deportistas con Discapacidad de las Fuerzas Armadas. Ayudé a rehabilitar y convertir a 50 militares con discapacidad en deportistas de alto rendimiento. Superamos los traumas de la guerra, el hecho de estar sentados en una silla de ruedas para el resto de la vida y la falta de un miembro. Para nosotros ya no existe la discapacidad.
Para demostrarlo corrí la maratón de Nueva York con prótesis. Fui el primer colombiano en hacerlo. Fueron 42 kilómetros en siete horas. Si había podido hacer eso, podía hacer cualquier cosa y ellos también.
En el equipo hay deportistas en ciclismo, atletismo, pesas, natación, tiro, tenis de campo, alpinismo, esgrima, un equipo de niños especiales hijos de militares y nos preparamos para subir al nevado del Cocuy. Nuestro siguiente reto son los juegos Suramericanos del próximo año en Cali, los Panamericanos del 2008 y los juegos Paralímpicos de Beijing dentro de dos años”.
ESCUDO HUMANO
LISANDRO DÍAZ ARRIETA
INFANTE ARMADA
31 AÑOS
“Conozco todos los Montes de María, por eso siempre voy adelante de puntero. Por ir en la línea de fuego me hirieron en la rodilla izquierda. Caí a las dos de la tarde, pero éramos sólo 12 y estábamos resistiendo el ataque de 80 guerrilleros así que herido seguí disparando porque trataban de cercarnos como fuera y allí estaban en riesgo las vidas de mis compañeros y la mía.
Lograron evacuarme a las dos horas y después de una rápida recuperación pedí regresar al área y en un patrullaje dejé que uno de mis compañeros fuera adelante mío. Cuando menos pensé cayó a pocos metros. Le habían pegado un disparo en el muslo derecho.
Levanté la cara y sólo vi a los guerrilleros gritando. Se nos venían encima. Estaban tan cerca que tuve que reaccionar en segundos porque trataban de rematarlo y yo no iba a dejarlo solo. ME LANCÉ PRACTICAMENTE SOBRE ELLOS Y ME ARRASTRÉ DISPARANDO Y TIRÁNDOLES GRANADAS DE MANO HASTA QUE LOGRÉ LLEGAR AL INFANTE Y SACARLO. En esa misma zona tuvimos que apoyar a un grupo que había caído en un campo minado. Cuando llegamos había cinco heridos, yo entré con otros siete y a pesar de lo aturdidos que nos dejaba cada explosión, logramos evacuarlos en medio del combate. Ya perdí la cuenta de los compañeros que he ayudado a salvar en diez años en los batallones contraguerrilla, pero, a pesar del riesgo, prefiero ir yo al frente a que sea un pelado que no conoce y le vayan a hacer algo”.
UN ÁNGEL AL MANDO
ÉRIKA PEDRAZA MURILLO
CAPITÁN DE LA POLICÍA ANTINARCÓTICOS
27 AÑOS
“Yo era copiloto de helicóptero UH-1H y estaba realizando una operación en la Sierra de la Macarena cuando hirieron al piloto en un brazo. No tuve tiempo de auxiliarlo cuando me dijeron que el artillero también estaba herido. Le habían disparado en la cabeza. Él estaba más grave, pero no había cómo aterrizar en ese sitio. TENÍAMOS QUE SALIR DE ALLÍ DE INMEDIATO O PODÍAN DERRIBARNOS, ASÍ QUE TOMÉ LOS CONTROLES DE LA NAVE Y LA SAQUÉ SIN ARTILLERO Y SIN PILOTO EN MEDIO DE LOS DISPAROS. Logré aterrizar en San José que estaba como a 60 millas con todos a salvo. Poco tiempo después me tocó cuidar un helicóptero de Dyncorp que habían derribado. Estaba pendiente de los controles de vuelo cuando de pronto sentí la mano caliente, me vi el guante lleno de sangre y me di cuenta de que me habían herido, pero justo en ese momento se prendió la alarma del rotor de cola. Esa es una de las emergencias más críticas de un helicóptero y ordena aterrizar tan pronto sea posible. Tuve que volar herida mientras salíamos de esa condición y logramos aterrizar a cinco millas, muy cerca de donde nos habían disparado. Esto no es como un carro, aquí necesitas las dos manos para volar. Le cedí los controles al piloto.
Logré recuperarme y me convertí en la única mujer piloto de Black Hawk en Latinoamérica. Durante la toma de Toribío, el año pasado, logré aterrizar de emergencia con quince personas a bordo. En agosto quedé en embarazo y tuve que dejar de volar después del primer mes. Ahora mi bebé ya tiene cinco meses y en un mes regreso al aire”.
MÉDICA BAJO FUEGO
NUBIA FABIOLA NIETO
CAPITÁN MÉDICO EJÉRCITO
38 AÑOS
“Yo hacía evacuación aeromédica en San Vicente del Caguán. Una mañana me llamaron a evacuar a un soldado herido en cabeza y tórax.
Estábamos a un metro del piso y los técnicos ya habían abierto las puertas del Back Hawk cuando LOS TIROS EMPEZARON A ENTRAR POR EL LADO DERECHO, DE PRONTO VI UN CHARCO DE SANGRE EN EL PISO Y NO ME DI CUENTA DE QUE LA HERIDA ERA YO. El disparo me había entrado en la cadera, estaba revisando mi uniforme a ver qué me había pasado cuando me entró el segundo en el brazo. ‘Mi brazo, mi brazo no’, pensé al verlo destrozado y que me colgaba. Me tiré al piso porque en ese momento la ametralladora se trabó y lo peor es que no alcancé a ayudar al soldado porque tuvimos que salir en emergencia.
A él lograron sacarlo a las doce de la noche. De esa unidad hirieron a 12 esa semana y hubo cinco muertos. Yo he sido la única mujer del Ejército herida en combate. A pesar de que me recuperé en un 80 por ciento, estuvieron a punto de amputarme el brazo, y aunque hay cosas que no puedo hacer, sí he podido seguir desempeñándome como médico. En agosto del año pasado pasé la prueba de fuego cuando logré rescatar a un soldado herido en Miraflores. Allá es donde uno ve la razón de ser del médico, es allá donde realmente nos necesitan”.
SALVADOR DE 200 VIDAS
FABIÁN PÉREZ
SUBTENIENTE DE LA POLICÍA
21 AÑOS
“Cuando entró el primer Escuadrón Móvil de Carabineros (Emcar) a los cultivos de coca empezaron a atacarnos con todo: granadas, fusil, ametralladora... hasta francotiradores. El capitán me decía por radio que le ayudara a sacar a los 69 erradicadores y el teniente del otro grupo me informaba que ya tenía policías heridos. Fue una maniobra casi suicida porque los erradicadores habían quedado atrapados en la mitad del fuego y no podíamos dejarlos allí. Uno como policía sabe a qué se enfrenta, pero ellos estaban indefensos. Entré por la retaguardia con 8 de mis hombres y arrastrándonos LOGRAMOS SACARLOS EN MEDIO DE LAS GRANADAS Y LOS PROYECTILES, PERO CUANDO LOS CONTÉ ME FALTABA UNO. ME TOCÓ DEVOLVERME.
Lo encontré gritando. Estaba herido cerca de los testículos, entonces dos de nosotros lo agarramos por la ropa y empezamos a jalarlo, el resto disparaba mientras nos arrastrábamos. Avanzábamos un metro cada dos minutos mientras una lluvia de proyectiles nos caía encima. Pero llegó una segunda situación: había que sacar a los compañeros heridos. No recuerdo la cifra exacta que logramos evacuar, pero los muertos fueron seis. Cuando llegué a donde el capitán y el teniente sólo encontré sus cuerpos y me di cuenta de que yo estaba al mando. Fui el único oficial que quedó vivo allí. De mí dependían ahora las vidas de los policías que habían quedado y de los erradicadores. Afortunadamente pude organizar a los hombres, evitar una catástrofe mayor y salvar al resto”. |
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