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Pablo Osorio, The Air Warrior, was a Captain in the Colombian Air Force, he was born in Villavicencio - Colombia in 1972. Pablo attended primary and high school in Villavicencio, after that, he studied at colombian military school. He flew many combat missions and he flew more than 5000 hours. He died when his black hawk helicoper crashed and fell down on february 26, 2003. |
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LA CANCION DEL HALCON NEGRO Y LA CENTELLA
Ante la veloz centella del azul firmamento, el metálico halcón negro dueño del viento, que surcaba los aires en el horizonte lejano, se sintió lento como débil paso de anciano...
Pájaro de alas giratorias y faz de gladiador tildado de arma invencible de uso infalible, capaz de avanzar en cualquier dirección y de permanecer en los aires inamovible; despegar y navegar con gran aceleración, y en escaso tiempo accionar su gran rotor;
Dragón de leyenda y as de gesta épica, apto para superar condiciones adversas de clima y de conflictiva acción bélica; presto para atacar con todas sus fuerzas con equilibrio, garra y energía cinética;
Alado gigante de esplendor y poderío, con rápida reacción y airado señorío; helicóptero de combate más avanzado diseñado para asalto aerotransportado; vencedor de la niebla más gris y espesa, alardea de acerada y hercúlea fortaleza; con arrogancia, presunción y vanidad desafía a la naturaleza y a la gravedad...
Pero, enfrentado a la rauda centella de luz irisada y apariencia más bella, nuestro ligero e ingenioso vehículo, se sintió como el más lerdo y nulo.
Y la centella, con humildad y brillo, con intensidad luminosa y sencillez, y exenta de exornación y artificios, una gentil mirada otorgó al halcón con estelas de color ámbar amarillo; Apacible, munificente y sin altivez, la centella rememoró sus inicios, y desapareció cual fugaz exhalación...
En su interplanetaria ruta, la centella recordó aquellos días felices de amor, ternura y felicidad, y añoró a aquella mujer dulce y bella, regalo de lealtad; y, muy dulce y angelicalmente, sonrió...
Del halcón negro, la luz de centella evocó a aquel de esa especie que un día piloteó y que con destreza le dirigió la trayectoria por los amplios cielos de la batalla y la victoria; hasta esa decisiva hora de lucimiento y gloria, cuando halcón y piloto por orden de la Divinidad, partieron hacia la eternidad... Volaron mas alto, más lejos...
CAMILO OSORIO |
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