DELIRIO DE VUELO
Comienzo por imaginar el hélicoptero black hawk en vuelo, luego creo escuchar el fuerte ruido  que produce la máquina al surcar el viento; uff.., es casi real la sensación , a continuación imagino al capitan de la nave vestido con su impecable uniforme de piloto, comienzo a verlo sentado al comando del aparato, y lentamente procedo a recorrer su rostro. Capto sus gestos, su mirada y el movimiento de sus manos,  mientras yo lo miro, él gira la cabeza a su izquierda y observa a su copiloto, siente tranquilidad y respaldo porque conoce las  capacidades y la responsabilidad de su compañero ;  luego, mira hacía el horizonte y piensa en DIOS,  por un instante y sin saber porque, él se siente más cerca de su origen, él es una persona que ha alcanzado un gran nivel de espiritualidad, por eso  está seguro que en su interior viaja un ser luminoso que puede volar mucho más veloz y más lejos que cualquier aeronave construida por ser distinto a DIOS. En ese preciso momento, él siente que su alma vuela más alto y más rápido que su nave, es una sensación extraña pero muy agradable; entonces, piensa que todo ha sido obra de su imaginación, y que todo se debe a su constante soñar con ángeles y querubines,  se rompe así el mágico y corto momento de oración, él sonrie y se dedica luego a sus labores de  vuelo.

Mi imaginación  ha roto los limites de la cordura, y apoyándose en mi locura, me arrastra hasta allí y hace realidad mi delirio. Entonces, así de manera repentina , yo me encuentro al interior del aparato; ninguno de los ocupantes percibe mi presencia, yo en cambio sí los veo y los escucho, son veintitres hombres marcados por el rictus de la guerra, todos son muy jovenes en comparación conmigo; todos están llenos de esperanzas e ilusiones, todos son amantes de su oficio, pero también son concientes del alto riesgo al que se enfrentan, todos quieren cumplirle a la patria y a la institución con la misión asignada; pero, también con el mismo anhelo, quieren regresar sanos y salvos para disfrutar de la presencia de sus seres queridos. Son 23 guerreros unidos en ese momento por el destino, todos han vivido intensamente, han experimentado angustia y tienen remordimientos, han sentido miedo y dolor en la guerra, han llorado, han amado, y están plenos de sueños y de proyectos; todos han sufrido intensamente los rigores de la guerra, es por eso que sus espiritus se encadenan y se inclinan ante DIOS, saben que están en manos de la FUERZA SUPREMA, saben que si la Voluntad Divina  lo quiere, ellos en su esencia espiritual volarán más rápido que la luz y más allá del infinito, y así alcanzarán el anhelado estado de gracia.

Veo al capitan de la tripulación maniobrar con serenidad y seguridad, su mirada es tranquila, todo marcha normalmente, se siente alegre y satisfecho con la vida, es un triunfador porque ha logrado todo cuanto se ha propuesto; sueña con tener un hijo, le gusta  el fútbol, y está seguro de la existencia de DIOS. Es un hombre  muy sensible,  valeroso, disciplinado y cumplidor de su deber; se ha esforzado por cumplir su objetivo de convertirse en piloto de hélicoptero y lucha con amor y entrega por su patria. Está convencido de que su país es el sitio más hermoso y acogedor del planeta; él es bondadoso, humilde, extremadamente generoso, auténtico y sincero, y vive  plenamente enamorado  de la vida.

Estoy sorprendido por estar en aquel sitio, le pregunto a un soldado sí me permite sentar a su lado, pero él no me escucha, nadie me detecta , soy un polizonte invisible. No estoy soñando, no estoy inventando esta historia, más bien creo que en mi estado de locura febril he logrado transportarme hasta allí; estoy sudando del susto, estoy sorprendido y no puedo dejar de mirar al capitan de la nave, me atrae intensamente su accionar,  se nota que es un hombre métodico y organizado, parece ser un hombre que no deja nada al azar,   muy experimentado y seguro de sí mismo. Al ver su rostro y al escuchar su voz, me siento inmensamente feliz, ese hombre admirable es mi hermano, es el niño rubio al que vi crecer, es el rápido y ágil jugador de fútbol que siempre admiré; él es el oso panda, él es el verdadero hombre araña, es el  amigo con quien jamás tuve un altercado, y es la persona que siempre me ha querido y me ha comprendido.

No sé porque estoy viajando en este vuelo, este no es mi lugar; es la mañana del 26 de febrero y recuerdo que el día anterior viajé desde Canadá a Colombia, y que luego de llegar  hablé por celular con mi hermano Pablo, él me repitió muchas veces que me quiere mucho, él me dijo que ésta muy contento con mi llegada; yo estoy feliz porque lo veré cuando él regrese de su misión. No comprendo porque en este momento aparezco viajando en el helícoptero 163 de la aviación del ejercito nacional de Colombia, han transcurrido exactamente 5 minutos de vuelo, todo está en calma y bajo absoluta normalidad…


CAMILO OSORIO
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