Ciencia
Ficcion
MATRIX
¿Es el mundo lo que parece? Thomas Anderson (Keanu Reeves), programador
de una importante empresa de software y asaltador informático de alias
Neo, averiguará que no. Con él contactará un extraño
grupo encabezado por Morfeo (Lawrence Fishburne), quien le mostrará la
verdadera realidad que se esconde tras lo aparente: un mundo dominado por las
máquinas, las cuales esclavizan a la Humanidad para utilizar nuestros
cuerpos como simple fuente de energía. ¿Pero, y nuestra mente,
dónde se encuentra entonces? la respuesta está en Matrix.MATRIX
RELOADED
.
En la batalla por defender a Zion, la última ciudad humana, de un inminente y presumiblemente de-vastador ataque de las máquinas, sólo hay una es-peranza: Neo, secundado por su enamorada Trinity (interpretada por Carrie-Anne Moss, la actriz de o-jos más lindos) y por el líder Morfeo (Laurence Fishburne). La guerra tiene que acabarse, y quizás el camino a seguir para lograrlo esté dentro de ca-da ser, en la búsqueda de una verdad, de la res-puesta a una pregunta simple: ¿Cuál es la razón por la que cada uno de nosotros está aquí? Por supuesto que por fuera de este planteo hay una guerra, y eso quiere decir malos y buenos, odio y amor. Esta versión de Matrix está centrada en la confrontación constante. E incorpora nue-vos personajes a la lucha. Villanos y amigos. La mayoría de ellos son pintores-cos, como los gemelos contra los que combate Neo, como la mujer diabólica y hermosa (encarnada por Monica Bellucci) que le ayuda, o como el viejo cerrajero dueño de la llave al futuro, entre otros. Pero de todos los personajes secunda-rios, el más divertido de todos es el agente Smith, el mismo que Neo derrotó en la primera parte, ahora con la habilidad de multiplicarse en cientos de clones de sí mismo, todos unidos por el odio y los ánimos de destrucción de El Elegido.
Matrix Revolutions"
da comienzo con nuevas preguntas que se han de resolver antes de que el filme
retorne a su trama principal y, para mi gusto, más intrascendente, en
este caso el ataque de la ciudad subterránea de Zion por parte de las
perforadoras y de los centinelas. Descubrimos entonces a un personaje tan curioso
como El Ferrovia-rio, encargado de llevar al sistema central a todos los programas
que ya no re-sultan útiles en el mundo de Matrix. Es entonces cuando
aparece otra de las va-riables que rompe con los esquemas establecidos por El
Arquitecto: la posibili-dad de que un programa también tenga sentimientos
(de ahí la importancia de estas escenas, que muchos han calificado equivocadamente
de triviales).
Si bien todos estos fragmentos filosóficos de la cinta desaparecen con
pronti-tud y sólo resurgen en algunos instantes de su tramo final, quisiera
incidir ahora en ellos antes de introducirme posteriormente en un análisis
de "Matrix Revolu-tions" centrado exclusivamente en sus virtudes y
defectos como producto de en-tretenimiento. Los Wachowski, y por mucho que se
diga al respecto, sí han ce-rrado la historia que querían contar,
que no es otra que la de un mesías que ha de salvar a un mundo tiranizado
por la guerra. Es él el que ha de establecer la paz en un planeta marcado
por los enfrentamientos al tiempo que el verdadero mal, el que se oculta y va
aumentando su poder hasta límites insospechados, espera agazapado mientras
sus oponentes se destrozan entre sí y se debilitan mutuamente.
La historia de los Wachowski, seguramente un tanto pretenciosa en su conclusión,
no es otra que la de un nuevo Cristo que no ha llegado a la Tierra para reinar,
sino para construir un punto de partida hacia un mundo mejor y utilizando para
ello un ar-ma nueva: el amor. Las referencias religiosas, tan comentadas en
la primera entrega de "Matrix", se hacen ahora mucho más evidentes,
descubriéndo-se además dos movimientos antagonistas, repre-sentados
magníficamente en el filme por dos de sus mejores personajes: El Oráculo
y El Arquitec-to. Ambos son inteligencias artificiales, pero mien-tras que en
una anida la esperanza y la fe, la otra es fría y matemática,
compensándose y equilibrán-dose a la vez tan divergentes personalidades,
que son fruto, por cierto, de la ver-dadera naturaleza de las máquinas,
pues no hay que olvidar que han sido crea-das por humanos de mentalidades tan
opuestas como, por ejemplo, la de Morfeo –creyente– o el comandante
Lock (agnóstico). Ahí radica, pues, la famosa elec-ción
a la que continuamente hace referencia El Oráculo, a la posibilidad de
de-cantarse por una u otra opción, al hecho de que cada uno decida por
sí mismo el papel que quiere desempeñar en la vida.