Alza la mano y siembra, con un gesto
impaciente,
en el surco, en el viento, en la arena, en el mar...
Sembrar, sembrar, sembrar, infatigablemente:
En mujer, surco o sueño, sembrar, sembrar,
sembrar...
Yérguete ante la vida con la fe
de tu siembra;
siembra el amor y el odio, y sonríe al
pasar...
La arena del desierto y el vientre de la hembra
bajo tu gesto próvido quieren
fructificar...
Desdichados de aquellos que la vida
maldijo,
que no soñaron nunca ni supieron amar...
Hay que sembrar un arbol, una ansia, un sueño, un
hijo.
Porque la vida es eso: Sembrar, sembrar,
sembrar!