Ya solo eres aquella que tiene la costumbre
de ser bella. Ya pasó la embriaguez. Pero no olvido aquel
deslumbramiento, aquella gloria del primer momento, al ver tus
ojos por primera vez
Y se que, aunque quisiera, no he de volverte a ver
de esa manera. Como aquel instante de embriaguez; y siento celos
al pensar que un día, alguien, que no te ha visto todavía, verá
tus ojos por primera vez.