EL HOMBRE "LIGHT"

Fuente: Enrique Rojas. Diario ABC. 6/01/93

Acaba de aparecer hace unas semanas mi libro El hombre light. Se trata de un ensayo en el que he querido utilizar el adjetivo light ingl�s en su sentido originario y referido a cierto tipo de productos alimenticios: la coca-cola sin cafe�na, la cerveza sin alcohol, la mantequilla sin grasa, el az�car sin glucosa... y el hombre sin sustancia, ligero, casi vac�o, hueco por dentro, con mucha fachada y escaso fondo.

Hombre amortiguado:
Esta palabra se puso de moda en Estados Unidos hacia los a�os ochenta de la mano de los joggings y los gimnasios. Pronto lleg� a Europa y se extendi� por todo el mundo... Lo light lleva impl�cito un verdadero mensaje: todo ligero, suave, a su gusto, descafeinado, liviano, et�reo, d�bil, reducido, amortiguado en su contenido. As� es ese nuevo tipo humano de la sociedad rica de Occidente. El colesterol es el nuevo signo de los tiempos. En una sociedad que ha perdido el rumbo, todo est� rebajado y el hombre se ofrece como un saldo final de serie.

Indiferencia
En Occidente podemos hablar de indiferencia por saturaci�n. Hay de todo en exceso. Despu�s de haber viajado por los pa�ses del este de Europa y alg�n otro como Cuba, podemos decir que aqu� nos sobra de casi todo. En este clima psicol�gico ha ido brotando en los �ltimos a�os un nuevo modelo de hombre que puede quedar definido as�: se trata de una persona indiferente, que no se aferra a nada que no sea el dinero, el poder, el �xito, el triunfo, el sexo, el narcisismo o el pasarlo bien como m�ximo objetivo y sin restricciones. Ya no tiene verdades absolutas, ni certezas firmes. Eso s�, quiere mucha informaci�n, leer muchos peri�dicos y revistas para saber qu� est� pasando. Pero esa informaci�n no es formativa, no le ayuda a ser una persona mejor, m�s completa y humana. Se trata s�lo de recibir noticias, pero sin m�s pretensiones y, por supuesto, sin capacidad para hacer una s�ntesis de lo que le llega de aqu� y de all�.

Rasgos caracter�sticos
�Cu�les son sus principales caracter�sticas? Desde mi punto de vista tiene cuatro ingredientes fundamentales. Es hedonista: est� centrado en el placer y en disfrutar de la vida a cualquier precio. Porque un dato de salud mental es la capacidad para saborear la vida. Pero aqu� lo que se produce es una hipertrofia de eso. De aqu� se deriva el consu-mismo: lo esencial es tener y no ser; cuadra bien aqu� aquella expresi�n del lenguaje vulgar que dice: "tanto tienes, tanto vales". El ideal de consumo es el nuevo emblema, el cual no tiene otro horizonte que la continua sustituci�n de unos objetos por otros cada vez mejores. Todo invita al deseo impulsivo de comprar.

Adem�s, otro rasgo definidor es la permisividad: ya no hay prohibiciones ni territorios velados, ni limitaciones. Se aterriza as� en una revoluci�n sin finalidad y sin programa, sin vencedores ni vencidos. De este modo todo se va envolviendo en un paulatino escepticismo. Es la metaf�sica de la nada, por muerte casi total de los ideales y la superabundancia de todo.

De aqu� emerge el relativismo, hijo natural de la permisividad. Todo juicio queda suspendido y flota sin asideros. El relativismo es el nuevo c�digo �tico. Todo depende, cualquier an�lisis que se practique es positivo y negativo, puede ser bueno y malo. Depende. Nos encontramos as� con un nuevo absoluto, que todo es relativo. De esta tolerancia interminable nace la indiferencia pura. La verdad viene impuesta por consenso. Eso es lo v�lido.

Vac�o
El hombre light se desliza por una rampa tejida por el hedonismo, el consumismo, la permisividad y el relativismo, todo lo cual le lleva a una experiencia de vac�o singular. Porque teniendo casi todo, no es feliz. Lo que da la felicidad es llevar una vida coherente, con argumentos s�lidos, llam�ndole al amor, trabajo y cultura por su verdadero nombre. Y no llamando al sexo, amor; a la hipertrofia profesional desbordante, trabajo; y a pasarse el tiempo delante de la televisi�n y leyendo revistas y peri�dicos, cultura.

Superficialidad
En el hombre light la moda es el eje de la cultura. Estamos as� ante un sujeto esencialmente frivolo, sin preocupaciones ideol�gicas, ni inquietudes culturales. Gil�es Lipovetsky dice que estamos en "el siglo de la seducci�n y de lo ef�mero". Hay una nueva regla ahora: la superficialidad. Una persona que tiene cada vez m�s fachada y menos fondo. De ah� la desorbitada importancia de la imagen.

Pragmatismo
El pensamiento del hombre light es d�bil, inconsistente, sus convicciones no tienen firmeza porque est�n cogidas por unos hilos demasiado poco resistentes, asepsia en los compromisos, indiferencia sui generis entremezclada de curiosidad y relativismo..., quiere saberlo todo, pero no para cambiar o mejorar personalmente, sino simplemente para saber qu� est� pasando y nada m�s. Su ideolog�a es el pragmatismo. Su norma social: lo que se lleva en ese momento. Su �tica: una mezcla de permisividad y relativismo. Su moral est� confeccionada a base de reglas de urbanidad.

Tolerancia
En suma, un hombre sin referente. Que no apunta a ninguna meta, ni tiene un sentido argumental en su trayectoria. No sabe a d�nde, ni tampoco le importa. Se trata de rebajar toda exigencia como sea, alcanzando as� una tolerancia absoluta. Nos dice Guy Debord en su libro La sociedad del espect�culo: "La discusi�n actual est� vac�a, lo importante es estar con gente divertida y pasarlo bien". Esta apabullante conducta es sobre todo epid�rmica. Socializaci�n de la trivialidad.
Una sociedad cada vez m�s complicada y dif�cil de esquematizar en unos cuantos perfiles. Surgen un tropel de nuevos envites inesperados y caleidosc�picos, que configuran un paisaje variopinto con singularidades muy especiales, en donde las fronteras entre lo bueno y lo malo, lo positivo y lo negativo, se han borrado.

Futilidad, indiferencia
Leo hace unos d�as en una revista especializada de psiquiatr�a que el �ndice de suicidios sigue ascendiendo en Europa Occidental sobre todo. Incluso est� a debate el invento del doctor Kervokian sobre la m�quina de la muerte. A su lado hay que poner el libro del doctor Dereck Humprey, La salida final o Manual para suicidarse, que es un inventario de formas y estilos para una autoagresi�n que acabe con la vida propia. El libro ha estado en las listas de los best seller americanos durante algunos meses. Ambos hechos son comprensibles dada la futilidad en la que ha entrado buena parte de la humanidad opulenta de Occidente.
Esto contrasta, por otra parte, con una observaci�n que me parece importante: hoy se vive -en buena medida- de espaldas a la muerte, como si �sta no existiera. Cambian los contenidos. Ahora se da el tab� de la muerte junto con una exaltaci�n de lo er�tico y sexual. Estamos en la era de la indiferencia. Si la vida estorba, se arranca. Y como no podemos hacer lo mismo con la muerte, la borramos psicol�gicamente de los temas a tratar. No es tanto la autodestrucci�n lo que late aqu�, como una enfermedad de la mayor�a: haber banalizado la existencia, rebaj�ndola y haciendo que el ser humano "est� harto" de estar vac�o, hueco, lleno de aire, oscilando entre la teatralidad de los medios de comunicaci�n y una apat�a hecha de tibieza, escepticismo y ambig�edad.

Hombre vulnerable:

Tenemos as� un hombre demasiado vulnerable. Hay un cansancio por vivir, pero no como consecuencia de un agotamiento real por llevar muchas tareas hacia delante, sino porque as� no se puede interpretar la existencia.

Hombre s�lido:
Frente a este hombre fr�gil, evanescente, que flota a la deriva, yo opongo el hombre s�lido, para el cual la vida tiene sabor y es arriesgada porque es capaz de comprometerse. Aspira a los valores, entre los cuales sobresale el otro. S� la patria del hombre son sus ilusiones, sus puntos de referencia no se quedan en el ego�smo envolvente de un yo repleto de s� mismo, antes al contrario, va buscando lo trascendente. "Trans" y "scende", que significa "atravesar subiendo". Porque el progreso material no puede colmar por s� mismo las aspiraciones humanas. Es m�s, todo avance material que no se desarrolle con un fondo moral, no ayuda a mejorar al hombre concreto, sino que termina por dosificarlo de alguna manera.

Imbuir unos valores imperecederos. �sa es la tarea para salir de estas coordenadas. Teniendo unos c�digos de conducta amplios, abiertos, pero con perfiles n�tidos, que hagan al hombre m�s humano, m�s digno, con una cultura que es criterio y conocimiento para la acci�n. En definitiva: un hombre m�s libre, con menos ataduras, capaz de volar alto. Ah� se inician los hombres de vuelo superior.

Mientras el "hombre light" quiere la felicidad a la carta, r�pidamente, sin renunciar a nada, el "hombre s�lido" se compromete, pretende ser coherente, aunque esto le obligue a la impopularidad, quiere ser profundo, sabio, fuerte moralmente. El "hombre light" avanza en todo, menos en lo esencial. El "hombre s�lido" ha superado el cinismo y la moral pragm�tica y es capaz de espiritualidad: descubriendo lo bello, noble y grande que hay en la existencia".


GUIA DE REFLEXION:

1. Cambia al t�tulo del texto y Expl�calo

2. �Cu�les son los rasgos mas sobresalientes del �hombre amortiguado�, que se vivven en nuestro medio social?

3. � Con qu� tipo de �hombre� te identificas. �Por  qu�?

4. � Qu� caracter�sticas del �hombre s�lido�, tienes ya, y cu�les te hacen falta?
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