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EVO VA A LA GUERRA
Los primeros
pasos de Evo Morales desde el gobierno son altamente significativos y marcan
una dirección que EEUU ya parece tomar en cuenta.
Poco antes de
las elecciones de diciembre, Evo Morales fue invitado a participar en un
foro en La Paz ante un numeroso público militar. Todos los medios
difundieron en aquella ocasión que el Jefe de Estado Mayor de Ejército,
general Marco Antonio Vásquez, afirmó: “Tenga usted, señor diputado Evo
Morales, (la seguridad) de que siendo usted gobierno la institución también
va a obedecer sus órdenes y cumplirá al pie de la letra lo que diga". El
pasado martes, sólo cuarenta y ocho horas después de la toma de posesión de
Morales, el general Vásquez, primero en la promoción militar de 1974, fue
nuevamente noticia.
Durante el acto
de juramentación del nuevo Alto Mando militar, al momento de ser leído el
decreto correspondiente, el general Vásquez se enteró que su nombre había
quedado fuera de las designaciones, y que en la práctica su carrera militar
había finalizado. Los gritos de la esposa y la hija del general, y el
forcejeo de Vásquez con agentes de seguridad de Morales fueron difundidos en
imágenes de TV. El nuevo gobierno había decidido pasar a retiro a cerca de
una treintena de altos oficiales pertenecientes a las promociones de 1973 y
1974, unos por estar bajo “observación” y otros, para dar paso a la
designación como comandantes de las tres fuerzas a oficiales menos antiguos.
La “observación” tiene que ver con las investigaciones que Morales ha
solicitado contra el hasta ahora Presidente de la República Eduardo
Rodríguez, en relación al desmantelamiento de misiles antiaéreos.
El primer
sacudón dentro del mundo militar quedaba ejecutado.
Los misiles
chinos
Según
Juan Ignacio Siles, Canciller del gobierno
de Carlos Mesa, EEUU había solicitando a La Paz desde el 2004, el
desmantelamiento de un lote de 28 misiles personales tierra-aire HN5. Los
misiles comprados por Bolivia en los años noventa a China, fueron finalmente
entregados por el gobierno de Rodríguez a finales del año pasado a EEUU y
sacados del país para su desmontaje.
La operación
con los misiles fue filtrada desde fuentes militares al candidato Evo
Morales, quien incluyó el tema en su campaña electoral. Ahora, la Fiscalía
General abrió una investigación contra el expresidente Rodríguez por
espionaje, daño a bienes públicos, sometimiento total o parcial de la Nación
a dominio extranjero y revelación de secretos de Estado. En paralelo, el
ahora presidente Morales usó el argumento de la investigación por los
misiles para deshacerse de la cúpula militar.
Algunos
militares bolivianos retirados han denunciado el desmontaje, calificado los
misiles como parte de la defensa estratégica del país ante una hipotética
guerra con algún país vecino (¿Chile?); pero este tipo de armamento
difícilmente puede calificarse como de uso estratégico en una guerra
convencional. En realidad, la operación de EEUU con los misiles bolivianos
es análoga a la realizada con los misiles antiaéreos personales SAM
soviéticos que posee Nicaragua. Con su esquema de guerra contra el
terrorismo, Washington no quiere dejar armamento de fácil transporte y letal
uso contra aeronaves, en manos de gobiernos enemigos. Y el gobierno de
Morales, dadas sus vinculaciones internacionales, es ya visto potencialmente
como uno de ellos…
La llegada de
Morales al gobierno representa un cambio sensible en la arquitectura de
defensa de EEUU en la región. Si bien los intereses económicos-energéticos
directos de EEUU en Bolivia son menores a los de Brasil, la política militar
de Washington ha estado privilegiando en los últimos años a las fuerzas
armadas bolivianas, en su orientación hacia los programas de eliminación de
cultivos de coca. Desde el año 1999 hasta el 2005, más de 9000 militares
bolivianos, el 10% del total en Latinoamérica, recibieron entrenamiento de
los EEUU. Hasta ahora, Bolivia era sólo superada por Colombia en cuanto a
cantidad de hombres entrenados por EEUU en el continente. En ese lapso de
seis años, Bolivia recibió US$ 380 millones en ayuda militar estadounidense.
Los anuncios de
Morales sobre la legalización de las plantaciones de coca más allá de las
zonas actualmente permitidas, pone el dedo directamente sobre los programas
militares de EEUU en Bolivia, y por ende, en Suramérica. Por ello, los
esfuerzos de Washington por ampliar sus relaciones con el gobierno de
Paraguay han sido entendidos, por diversos analistas, como una opción de
EEUU ante la pérdida por el Comando Sur de control directo sobre la región
andina boliviana.
Militarologo
en Palacio
El miércoles
pasado, tras la crisis por las designaciones militares, Morales hizo que las
cámaras de los periodistas lo fotografiaran cuando almorzaba con la tropa
que conforma la guardia presidencial “Regimiento
Escolta Colorados”. Allí, acompañado del Vicepresidente y del Ministro de la
Presidencia, recordó sus días como soldado, negó malestares castrenses y
dejó saber que los militares deben participar en los programas de
alfabetización.
Todo señala que
el tema militar será de alta relevancia en los primeros días del gobierno de
Morales. Uno de los ministros más cercanos operativamente con Morales es
Juan Ramón Quintana Taborga. El Ministro de la Presidencia de Evo Morales es
un sociólogo de 46 años de edad, con
estudios de postgrado en Filosofía y Politología que realizó carrera militar
en el Ejército hasta el rango de mayor. Actualmente es considerado, a nivel
suramericano, como un experto en temas de seguridad y defensa con una
extensa obra escrita sobre temas militares, algunas de las cuales incluso
fueron publicados por el propio Ministerio de
Defensa de su país. En el 2004 estuvo en Caracas invitado por una fundación
alemana en un evento sobre seguridad y defensa en la región andina. Quintana
sostiene que hasta ahora la democracia boliviana no ha podido cancelar el
pasado autoritario y reformar las instituciones militares. Igualmente ha
reiterado en sus tesis que Bolivia presenta “una profunda asimetría” por su
“indefensión” para enfrentar una agresión externa.
Quintana ha
sido calificado como uno de los dos superministros de Morales y es
obviamente el asesor más cercano en temas militares. Además, a Quintana se
le asigna como una de sus responsabilidades, los preparativos para realizar
el principal proyecto político del gobierno: una Asamblea Constituyente que
según Morales deberá ser instalada en agosto próximo.
Aparte del
asesoramiento local, Morales ha dejado saber que contará con apoyo cubano y
venezolano en los asuntos de seguridad. De hecho, ya el gobierno venezolano
anunció el traslado de tropa a Bolivia, oficialmente en tareas de
“ingeniería militar”.
El cambio de
bando de Bolivia en el terreno militar, coincide con la reactivación de las
conversaciones entre Brasil, Argentina y Venezuela para crear un
Consejo de Defensa de América del Sur, tal como
lo informara el canciller brasileño Celso Amorim a mediados de enero. Brasil
piensa que la “integración militar” suramericana es impensable en estos
momentos, pero la creación de una instancia de coordinación militar contra
EEUU sigue siendo un proyecto abonado desde Caracas y La Habana, el cual
ahora tiene en La Paz a un gobierno acólito. En Brasilia y Buenos Aires se
habla de un Mercosur militar, y en él entraría la Bolivia de Evo Morales.
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