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LA CAMPAÑA POR LA COCA
Evo Morales
distribuye artículos publicitarios en una campaña de marketing de la hoja de
coca. Pero el coro de Ollanta Humala y Hugo Chávez a favor de la
despenalización de cultivo, lo puede convertir en tema de conflicto
geopolítico regional.
La Paz está muy
visitada en estos días. Las visitas alcanzan niveles presidenciales, y por
ellos la semana pasada hubo desfile presidencial por la capital boliviana.
Primero fue el presidente uruguayo Tabaré Vásquez, quien anda por el
continente en plan de acusetas contra su vecino Néstor Kirchner. Luego, el
martes 14, el presidente colombiano Álvaro Uribe viajó a La Paz para su
propia visita al presidente Evo Morales.
Oficialmente el
tema de mayor interés para Morales fue el asunto de la triangulación del
comercio entre Bolivia, Colombia y los Estados Unidos. La futura entrada en
vigencia del Tratado de Libre Comercio suscrito por Colombia y EEUU, coloca
a los productores de soya bolivianos ante la posible pérdida del mercado
colombiano, destino del 30% de las exportaciones de torta de soya boliviana
en el año 2005…(¡Venezuela compró el 61% !!). La soya estadounidense
entraría en condiciones privilegiadas a Colombia, y Don Evo Morales no
quiere que los soyeros pierdan clientes. Morales quien se niega a negociar
un Tratado de Libre Comercio con Washington, aspira a seguirle vendiendo a
EEUU en las condiciones privilegiadas actuales. Igualmente, quiere que
Bogotá se comprometa a seguirle comprando soya a pesar que la estadounidense
llegaría más barata.
Los regalos
A la hora de
intercambiar presentes, el Presidente Uribe recibió de manos de su colega un
retrato de Simón Bolívar, en gran formato, elaborado con hojas de coca. El
regalo no deja de ser conflictivo para un Uribe, quien ejecuta una masiva
operación de erradicación del cultivo de coca en su país y que personalmente
fue recientemente hasta la Sierra de La Macarena para eliminar manualmente
las plantaciones de coca en ese parque nacional colombiano.
Pero no ha sido
Uribe el único receptor de este tipo de regalos por parte de Evo Morales. El
Presidente Morales que ejerce en paralelo la presidencia de los sindicatos
cocaleros de Cochabamba, ha prometido a sus dirigidos la legalización de los
cultivos de coca más allá de las actuales y limitadas áreas permitidas.
Morales insiste en diferenciar la ingesta de hoja de coca como un aspecto
cultural histórico, del consumo de cocaína el cual ha ofrecido combatir. El
gobierno boliviano está decidido a convencer al mundo de las bondades de la
hoja de coca para lograr la despenalización de su comercio. Morales inició
una notoria campaña publicitaria en ese sentido. En su reciente viaje a
Chile llegó con algunos presentes temáticos: charangos decorados con hojas
de coca. Dos de esos instrumentos musicales tuvieron como destinatarias a la
nueva presidenta chilena, Michelle Bachelet, y a
la Secretaria de Estado de EEUU, Condolezza Rice. Los cables mostraron a la
señora Bachelet levantando como trofeo ante las cámaras su charango coquero,
mientras la señora Rice, reconocida pianista, incluso habría tañido el
instrumento. Ni el Departamento de Estado de EEUU ni la Cancillería
colombiana de San Carlos han informado sobre el tratamiento que darán a este
regalo.
Pan de Coca en Caracas
Aparte de la anécdota alrededor de
los charangos, el tema de la hoja de coca lleva implícito un agudo tema en
la geopolítica regional y mundial. En Perú, en las últimas semanas el
coronel retirado Ollanta Humala, ha insistido en incorporar el tema “coca”
en su agenda de ofertas electorales. Humala ofrece decretar el uso de harina
de coca para la elaboración de desayunos escolares, caso llegar a la
Presidencia de su país. Algunos analistas encuentran sensibles diferencias
entre el enfoque de Morales (razones culturales) y el manifestado en Perú
por Humala, quien no habría propuesto poner límite a la producción de la
hoja y achaca su producción a las necesidades económicas de los campesinos.
El mas reciente en sumarse a esta
campaña pro legalización de la hoja de coca fue el gobierno venezolano. En
lo que sugiere una clara maniobra publicitaria para sumar un nuevo tema
conflictivo en la agenda con EEUU, el presidente venezolano Hugo Chávez
afirmó esta semana que en Venezuela se podría
comenzar a elaborar pan con harina de hoja de coca. La iniciativa de Humala
supone el uso de la producción nacional de coca peruana sería dirigida hacia
las panaderías de ese país. En el caso venezolano, los analistas políticos
comienzan a preguntarse cuál sería el origen de la coca a ser usada en los
panes venezolanos. ¿Sería producción nacional o se importaría, por ejemplo,
desde Bolivia?.
El tema que
inicialmente podía manejarse y tolerarse por las cancillerías de EEUU y
Europa, por tratarse de pequeña producción controlada y consumo reducido a
la geografía boliviana, esta semana cambió de perspectiva. Las declaraciones
de Humala en Perú y el ingreso de Venezuela -país que no puede alegar
razones culturales autóctonas para el consumo- en la batalla por la
despenalización del cultivo y transito internacional de la hoja de coca, le
ha restado los aires de ingenuidad aborigen al planteamiento de Morales.
En la lista de
los riesgos de seguridad nacional y regional de todo el continente, la
producción de narcóticos ilegales es uno de los aspectos más resaltantes.
Policías y ejércitos realizan grandes operaciones para erradicar cultivos.
Las operaciones anuales en la Sierra de Perijá ejecutadas por los militares
venezolanos, son un buen ejemplo de ello. La arquitectura de la seguridad
regional tiene en la lucha contra el narcotráfico uno de sus pilares
operativos. De hecho, en Colombia se libra una guerra entre el gobierno y
grupos que encuentran en el cultivo de la coca una de sus principales
fuentes de finanzas. Y todo ello hace que el tema de la hoja de coca sea
algo más que un problema de marketing, puede convertirse en una nueva causa
de conflicto regional.
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