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La biografía de Juan Pablo Rojas Paúl

 

 

     
 

Revista Zeta. Caracas, 13 de enero, 2006

 

MOTÍN EN EL MERCOSUR

 

Los socios del MERCOSUR están enfrascados en un nuevo pleito interno, precisamente cuando Hugo Chávez se apresta a ser uno de los miembros del grupo.

  

La construcción de plantas procesadoras de celulosa en la ribera uruguaya del Río de la Plata, ha despertado una nueva ola de pleitos entre Uruguay y Argentina. El gobierno argentino se opone al emplazamiento de esas plantas, mientras grupos organizados impiden el tránsito entre los dos países, afectando el flujo turístico hacia Uruguay justo en pleno período veraniego. La pugna hizo que Buenos Aires y Montevideo retiraran, por un breve lapso, a sus respectivos embajadores el pasado mes de diciembre. Pero las diferencias por este asunto son sólo la más notoria muestra de los conflictos que se están cocinando dentro del Mercosur, donde los deseos brasileños de liderar los procesos suramericanos se estrellan con la reacción de socios que se sienten poco beneficiados.

El “realismo” uruguayo

La firma de un tratado de protección recíproca de inversiones entre Uruguay y Estados Unidos, heredado del gobierno anterior, fue una primera prueba para el presidente uruguayo Tabaré Vásquez en cuanto a la orientación de su política exterior. Vásquez mandó a votar en el parlamento por la aprobación de tratado, con lo cual señaló que no estaba en una línea de confrontación con Washington, pese a las posiciones de algunos de los miembros del Frente Amplio.

La actitud de Vásquez  en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata fue de gran discreción. Defendió la necesidad de fortalecer el Mercosur, no participó en el publicitado enfrentamiento de Hugo Chávez y Néstor Kirchner contra George Bush y Vicente Fox. Vásquez abandonó la Cumbre mucho antes de que esta finalizara, movido por las tensiones con Buenos Aires por las plantas de celulosa, y por su decisión de no participar en el careo contra Washington. El izquierdista Vásquez  quedaba anotado en una línea de política internacional de los gobiernos socialistas del área, que algunos llaman “realista” y otros “pragmática”.

Pocos días después de comenzar el año 2006, el Ministro de Economía uruguayo, Danilo Astori, puso sobre la mesa las cartas con las que está jugando el gobierno de Tabaré Vásquez. Astori anunció una semana atrás que EEUU había  propuesto la discusión de un acuerdo bilateral de libre comercio, lo cual a juicio del ministro Astori, “Uruguay tiene que aprovecharlo”. Según Astori, un acuerdo con Washington favorecería el ingreso de inversiones e incrementaría las posibilidades de negociación de Uruguay con el Mercosur, donde “Argentina y Brasil han tomado decisiones bilaterales que dañan las posibilidades de los países pequeños". Las declaraciones de Astori fueron seguidas de las del Ministro de Turismo, Héctor Lescano, en el mismo sentido.

El gobierno argentino reaccionó ante las noticias que llegaban desde Montevideo, llamando al orden al socio dentro del Mercosur. En declaraciones del subsecretario de Integración Económica Americana y Mercosur, Eduardo Sigal, Argentina exigió que Uruguay hiciera una "rápida rectificación para evitar confusión y daño al Mercosur". Casi de inmediato, el Canciller uruguayo Reinaldo Gargano, en conversación con su homólogo argentino Jorge Taiana, desmintió a su colega Astori negando que el gobierno de Uruguay planeara negociar con EEUU al margen del Mercosur.  La posición de Gargano fue secundada desde el Ministerio de Ganadería de su país.

El lunes pasado, pese a las aclaratorias de la cancillería uruguaya, el tema ganó nuevos vuelos cuando el ministro de Industria, Energía y Minería de Uruguay, Jorge Lepra, afirmó que era posible un acuerdo comercial con EEUU. Lepra adelantó que una decisión como esa requeriría consultas con los restantes socios del Mercosur pero que eso “no quita que Uruguay pueda negociar con todos los países del mundo”. Los ministros que promueven un acuerdo con EEUU reiteran la misma pregunta: “Si no buscamos mejorar las relaciones con nuestro principal cliente ¿con quién lo vamos a hacer?".

Las contradicciones en el seno del gabinete uruguayo dejaban en evidencia una vez más la heterogénea constitución del mismo, en el cual conviven representantes de las distintas fuerzas que llevaron a Tabaré Vásquez al gobierno en el 2004. El Ministro de Economía preside la organización “Asamblea Uruguay” y el titular de Turismo es del Partido Demócrata Cristiano, ambos favorecen las negociaciones con EEUU. Por su parte, el Canciller Gargano es Presidente del Partido Socialista y el Ministerio de Ganadería está en manos del Movimiento Tupamaro. Si bien el presidente Vásquez no se ha pronunciado sobre el asunto, la salida al ruedo de Jorge Lepra, ha sido entendida como un tácito apoyo presidencial a la línea de apertura hacia Washington. Lepra quien en el pasado trabajó para la petrolera Texaco, no llegó al gabinete como una ficha partidista sino como uno de los “hombres del Presidente”, lo que hace de su posición una guía de por donde andan los pensamientos de Vásquez.

A mediados de semana, el canciller argentino viajó a Brasilia para sostener una sesión de trabajo con su colega brasileño, Celso Amorin. El objeto de la reunión fue preparar el encuentro bilateral que el presidente argentino Nestor Kirchner tendrá el día 18 de enero, con el presidente Luiz Inacio Lula da Silva. Tras la reunión de los cancilleres de los dos principales socios del Mercosur, Amorin emitió una declaración amenazante contra el gobierno socialista uruguayo. Luego de reconocer que existen manifestaciones de “insatisfacción” entre los integrantes del grupo sureño, el canciller de Lula proclamó que en caso de que Uruguay avance en un acuerdo con EEUU  “deberá dejar el MERCOSUR”.

 

Las insatisfacciones del MERCOSUR

No es la primera vez que el actual canciller brasileño sube el tono ante uno de los “socios menores” del Mercosur. Ya a mediados del 2005, Celso Amorin había reclamado fuertemente ante las proximidades del gobierno paraguayo con Washington. Amorin exigió explicaciones a La Asunción sobre la posible creación de una base militar estadounidense permanente en territorio paraguayo, y sobre el inicio de negociaciones comerciales con EEUU.

En el seno del Mercosur ha ido ganando terreno el asunto de las asimetrías económicas entre sus socios. Los primeros en plantearlo fueron Uruguay y Paraguay, quienes reclaman -infructuosamente- tratamientos diferenciales en razón de sus bajos niveles de desarrollo industrial. El mismo reclamo ya fue colocado por Argentina en el centro del debate regional. La percepción tragicómica de algunos sectores argentinos según la cual ese país se habría convertido en el segundo estado en importancia económica de Brasil (ya que el primero sería el estado de Sao Paulo) se ha volcado en política oficial durante el gobierno de Néstor Kirchner. El MERCOSUR como esquema de integración se ha estado deteriorado en los años recientes por la aplicación unilateral de restricciones comerciales para “proteger” a sectores que se sienten en desventaja. En esa dirección, el gobierno Kirchner está presionando para el establecimiento de un mecanismo que legitime las barreras al comercio mediante el establecimiento de aranceles que encarezcan las importaciones. El mecanismo ha recibido el nombre de Cláusula de Adaptación Competitiva y con él, Kirchner pretende frenar el ingreso de productos brasileños, sin llegar a la ruptura del Mercosur.

Diversos analistas estiman que el MERCOSUR está ante una crisis de definiciones sobre su verdadero alcance. Lejos de completar los procesos de apertura comercial entre sus socios, la tendencia es crear nuevas barreras al comercio y, por parte de los “socios menores”, a buscar soluciones comerciales extraregionales. La cercanía ideológica entre los gobiernos de Lula, Kirchner y Vásquez no ha significado un fortalecimiento comercial del MERCOSUR. El ingreso efectivo del gobierno radical de Venezuela al Mercosur, el cual sólo comenzará a ser negociado a partir de mayo del 2006, de concretarse no se espera que contribuya en mucho a darle nueva coherencia al MERCOSUR como bloque económico.

 

 

 

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