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EL MADRUGONAZO BOLIVIANO
La
difusión del contenido del decreto el 01 de mayo fue una clara operación de
marketing político. El texto del decreto estaba confeccionado por lo menos
desde la semana anterior, los términos de la nueva política de hidrocarburos
ya había sido ampliamente difundida y su entrada en vigencia esperaba por
una circunstancia adecuada. Se sabía que el 12 de julio era la fecha tope
para la firma, y los seguidores del tema sólo esperaban conocer los detalles
políticos del decreto y dilucidar si Evo Morales se jugaría la carta
completa de la estatización.
El
gobierno de Morales optó por el secreto y misterio, alegando temerle a una
posible filtración a favor de “las trasnacionales”. Conste que una de esas
“trasnacionales”, la mayor por su presencia en Bolivia, es PETROBRAS cuyo
principal accionista es el gobierno brasileño en manos del izquierdista y
supuesto aliado Lula da Silva.
El
primer día de mayo apareció como una fecha de ocasión. La celebración del
día de trabajo permitía la convocatoria de una concentración de
simpatizantes frente al Palacio de Quemado, para escuchar a Morales,
esperando el anuncio de un aumento de salarios. Pero el presidente estaba a
cientos de kilómetros, dentro de uno de los megacampos gasíferos explotados
por Petrobras en el departamento Tarija, rodeado de su Ministro de
Hidrocarburos y de militares. Ante las cámaras de TV y ayudado con un
megáfono, el presidente proclamó la firma del decreto de nacionalización.
Los discursos iniciales en La Paz -en espera de Morales- corrieron a cargo
del vicepresidente Álvaro García Linera. Morales había emitido desde Tarija
las reglas que su gobierno impone a las empresas petroleras extranjeras y
nacionales. El decreto va más allá del contenido de la Ley de Hidrocarburos
aprobada en el 2005, pero no llega a los extremos de violenta confiscación
promovidos por algunos dirigentes indígenas más radicales. La oferta o
amenaza electoral de Morales quedaba cumplida.
El
“Eje del Mal”
Trasladado en un avión militar venezolano, Morales había viajado tres días
antes a La Habana, acompañado de una larga delegación oficial, para un
encuentro con Fidel Castro y Hugo Chávez. Fue la oportunidad para que
Morales cumpliera en masivo acto en la Plaza de la Revolución, su
incorporación al autodenominado “eje del mal”.
En la ocasión, los mandatarios
firmaron acuerdos para el establecimiento de un Tratado de Libre Comercio
entre los tres países bajo el título de Tratado de Comercio de los Pueblos
TCP, a la vez que Morales recibió un crédito de US$ 100 millones y un regalo
de US$ 30 millones por parte del gobierno venezolano.
Tratándose la nacionalización de una acción que confrontaría al gobierno
boliviano con una docena de empresas y países, Morales regresó de La Habana
con un indiscutible espaldarazo de sus socios. De hecho, el gobierno
venezolano ya había anunciado su asesoría energética a Bolivia desde la toma
de posesión de Morales, lo cual fue confirmado esta semana tanto por el
presidente Chávez, como por el ministro
venezolano de Comercio Exterior, Gustavo Márquez y por el vicepresidente
boliviano. Medios extranjeros como Televisión
Española han informado sobre la ostensiva presencia de
“asesores” venezolanos y cubanos en diversas áreas del gobierno boliviano,
entre ellas los hidrocarburos.
Constituyentes y militares
Pero
el anuncio de la nacionalización ocurre en momentos en los cuales Morales
requiere de un repunte político, ante la nueva coyuntura electoral. La
rápida -aunque no sensible- caída de su popularidad; las críticas contra la
firma del TCP y el cuadre con Chávez en la polémica dentro de la CAN; los
sostenidos ataques desde las alas radicales indígenas y sindicales; además
del impacto negativo de diversos conflictos regionales y sectoriales que han
derivado en problemas de orden público, buscaban ser compensados por Morales
con la “nacionalización”. El gobierno boliviano aspira que la
“nacionalización”, aparte de una nueva fuente de ingresos fiscales, sea un
sonoro éxito político interno, de suma importancia ante la inminencia de las
elecciones para escoger una Asamblea Constituyente. El 02 de julio es la
fecha fijada para escoger los 255 asambleístas que modificarán la
Constitución y Morales está en procura de una indiscutida mayoría que le
permita “refundar” a Bolivia. Por ello, la fiesta de la “nacionalización”,
descrita en los periódicos brasileños como un “carnaval”, fue percibido
como el gran lanzamiento oficialista de la campaña electoral. Las pancartas
con las cuales el gobierno decoró las puertas de instalaciones gasiferas y
las estaciones de servicio, que rezaban en letras rojas “NACIONALIZADO.
Propiedad de los bolivianos”, señalaban el impacto publicitario que Morales
buscó darle a la medida.
Además
de llevar electores a las urnas, la forma como fue proclamado el decreto
develó otro de los objetivos planeados por Morales: ganar amistades y
lealtades entre las Fuerzas Armadas. En su discurso nocturno en la Plaza
Murillo, Morales afirmó el lunes pasado sentirse “orgulloso” al ver que los
efectivos militares tomaron “los campos e instalaciones hidrocarburíferas en
acatamiento de la voluntad popular expresada en el decreto de
nacionalización”. Afirmó igualmente que “Antes las Fuerzas Armadas eran el
instrumento de la confrontación con el pueblo, pero ahora se suman a este
cambio histórico”. Con la toma militar de las instalaciones de las
petroleras, operativamente innecesaria, Morales involucró a los mandos
militares en los eventos, en una ya expresa actitud de exaltación del tema
nacionalista en el seno castrense que ya una semana antes se había
manifestado en cuanto al tema del reclamo marítimo contra Chile.
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LA EVO-NACIONALIZACIÓN
El
análisis de juristas y expertos petroleros coincide en que el decreto de
Morales es en buena medida, una reiteración de los contenidos de la Ley de
Hidrocarburos aprobada un año atrás. Como se recordará, la ley en aquella
ocasión entró en vigencia al ser promulgada por el Presidente del Congreso
ante la negativa del presidente Carlos Mesa de firmarla u objetarla.
Aquella ley ordenaba la capitalización de la estatal Yacimientos
Petrolíferos Fiscales Bolivianos YPFB, empresa que desde las reformas de
1996 había dejado de ser operadora petrolera. La nueva ley del 2005 revivió
a YPFB como empresa operadora y le asignó la tutela de la propiedad de los
hidrocarburos bolivianos. Esa ley obliga también a que la producción de las
empresas privadas sea entregada a YPFB, la cual será la comercializadora.
YPFB podrá entrar en asociaciones con empresas privadas para explotación de
hidrocarburos, pero la ley derogó la anterior figura de los contratos de
riesgo compartido. El decreto de Morales sigue al pie de la letra estos
contenidos de la Ley, pero igualmente ha anunciado que mediante un take over,
tomará una fracción mayoritaria (51%) de las empresas extranjeras que
actualmente explotan, almacenan o transportan hidrocarburos. Morales ha
dicho que se trata de una expropiación, pero la apropiación forzada de parte
de los activos extranjeros sumado a la salida obligatoria de esas empresas
del negocio interno ha sido calificada como una “confiscación indirecta”,
por cuanto en la práctica obliga a las empresas a convertirse en simples
suministradoras de servicio a YPFB, perdiendo el control accionario de la
empresa.
Aparte
de los reacomodos accionarios, el decreto de Morales, establece aumentos en
los impuestos y royalties que deben pagar las empresas productoras. El
gobierno de Bolivia, sin participación de las empresas privadas, ya informó
a Argentina y Brasil su decisión de aumentar unilateralmente los precios y
de condicionar las futuras ventas.
Morales aspira aumentar sus ingresos fiscales, los cuales irían a un fondo
especial centralizado. En las regiones gasíferas se teme que la estatización
esté seguida de una mayor centralización fiscal, y de una caída de los
ingresos regionales. La caída de las inversiones extranjeras parece
inminente, y de hecho Petrobras ya había suspendido en marzo sus planes de
expansión. Morales alega que ha recibido ofertas chinas y rusas para operar
en Bolivia, y Chávez ya ofreció la construcción de una refinería en
Bolivia…pero por lo pronto Bolivia sólo cuenta con los activos que dejan las
privatizadas empresas extranjeras, algunos de los cuales antes fueron
estatales...
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