|
ALCA:
Venezuela no va pal´baile
Llegó el 2005 y aún no se materializa el Área de Libre Comercio acordada en
la Primera Cumbre de las Américas. En aquella
cita que congregó a Bill
Clinton, Carlos Menem, Ernesto Samper,
Itamar Franco, Rafael Caldera entre otros, se
aprobó un plan de negociaciones que llevarían al diseño colectivo de un
mecanismo comercial para 34 países del hemisferio. Desde entonces los
gobiernos involucrados participan en innumerables reuniones de comités
temáticos en los cuales se fue dibujando un perfil de acuerdos y quedando
patentes las diferencias entre los principales jugadores del evento.
Existe incluso una notable competencia entre diversas ciudades (Panamá,
Miami, Atlanta, Puerto España) para ser
sede de los organismos que hipotéticamente formarían el ALCA. Tratándose de
un proyecto, el ALCA no existirá hasta que sus futuros miembros acuerden de
que se trata.
En el
ínterin EEUU Unidos fortaleció el mercado común
norteamericano NAFTA con Canadá y México. Progresivamente ha ido ganando
afectos para la causa del libre comercio. Firmó con el gobierno socialista
de Chile un Tratado de Libre Comercio TLC que entró en vigencia en enero del
2004. Con Centroamérica y República Dominicana negoció un tratado comercial,
el CAFTA, que espera sólo la aprobación
legislativa.
En tanto, las corrientes izquierdistas más radicales han hecho del ALCA uno
de los demonios neoliberales a ser
vencidos. El actual gobierno
venezolano participa en los comités técnicos del ALCA, pero se opone a un
acuerdo regional con los EEUU. Mientras Caracas
apuesta a la integración política lubricada con sus abundantes ingresos
petroleros, el vecindario es un activo hormiguero de negociaciones
comerciales.
BRASIL BAILA PEGAO CON UNA SOLA PAREJA
Las
preocupaciones de Brasilia sobre el ALCA son variadas pero casi todas ellas
son de carácter material: el 21% de sus exportaciones van hacia
Latinoamérica y no quiere perder una parte a manos de productos made in USA
que podrían entrar más baratos. Además, otro 21% de las
ventas brasileñas van a EEUU,
y los empresarios brasileños quieren aumentar sus ventas, por lo cual los
negociadores de ese país están en el predicamento de exigir menos
proteccionismo estadounidense so pena de presiones de los poderosos gremios
empresariales brasileños.
Ya desde el
gobierno de Fernando Henrique Cardoso, Brasil dijo que procura un acuerdo
equilibrado con EEUU, y la cancillería brasileña
ha utilizado al Mercosur como su burladero
cuando se complican las negociaciones con Washington.
Brasilia ha
sugerido en reiteradas oportunidades que ante la imposibilidad de alcanzar
acuerdos para el ALCA, EEUU podría negociar la
asociación con el Mercosur, en lo que se conoce
como un acuerdo 4+1, donde los cuatro son los socios fundadores del
mecanismo sureño y el 1 serían los Estados Unidos. Ese es el camino seguido
por Chile y Bolivia inicialmente para asociarse al
Mercosur, y es en la práctica, el esquema utilizado para concretar
la asociación entre el Mercosur y los países
andinos que entró en vigencia recientemente.
EEUU
ha rechazado sistemáticamente la negociación colectiva con el
Mercosur, posición ratificada esta semana por
Peter Allgeier,
representante adjunto de Comercio del gobierno estadounidense. El
Mercosur decidió negociar colectivamente con los
EEUU, pero esa posibilidad pareciera cerrarse
aún más ante la creciente politización del mecanismo sureño. Tras la llegada
de Nestor Kirchner al poder, se siente que los
gobiernos sureños están derivando su alianza comercial hacia un esquema
político subregional. El
expresidente argentino Eduardo Duhalde, en
funciones de canciller virtual del Mercosur,
realiza intensas giras para armar la Comunidad Sudamericana, cuya creación
se rubricó en diciembre pasado en Perú. Esa Comunidad es percibida como el
proyecto brasileño para crear una instancia suramericana
paralela a la OEA y de obvio contrapeso ante los EEUU.
Aparte de ello, Cuba solicitó en marzo del 2004 su ingreso al
Mercosur, contando con el apoyo de Brasil,
Argentina y Paraguay, y siendo vetada por el gobierno uruguayo de Jorge
Batlle. Pero el próximo 01 de marzo se dará el reemplazo presidencial en
Uruguay. El nuevo presidente, el izquierdista Tabaré Vázquez, ya anunció
que respaldará el ingreso cubano al mecanismo sureño. Con Cuba y Venezuela
como socios del bloque sureño, cada día le quedará más difícil a los hábiles
diplomáticos de Itamaraty encontrar argumentos
para que Washington negocie colectivamente con el
Mercosur.
En la
práctica Brasilia ha ejecutando una abierta estrategia para posicionarse
como el vocero latinoamericano en la mesa de negociaciones, basado en su
poderío económico y en su capacidad de intermediar entre la Casa Blanca y
los rebeldes izquierdistas de la región. Su poderío económico regional lo
ha ido potenciando mediante acuerdos de inversiones
y comercio, financiando puentes sobre el río Orinoco, plantas
gasíferas en Santa Cruz de la Sierra o
carreteras en Iñapari. Su papel de gendarme
regional lo cumple enviando tropas a Haití, temperando las usuales
escaramuzas internacionales de Hugo Chávez o impidiendo golpes de estado en
Paraguay.
En octubre
pasado el canciller brasileño Celso Amorin, dejó
patente la percepción brasileña sobre la negociación del ALCA: se trata de
un juego a dos, porque "es muy bonito pensar en 34 países del
hemisferio", pero se debe "reconocer que hay diferencias de tamaño y
situación en relación con las negociaciones con Estados Unidos”. El
canciller de Lula descartó que Brasil abandone las negociaciones del ALCA y
dijo que ante esa certeza “lo
correcto y natural es que utilicemos nuestro liderazgo en el sentido de
hacer valer nuestros intereses ofensivos y defensivos". Los intereses
"ofensivos" son la forma eufemística para denominar la necesidad de
vender acero, zapatos, jugo de
naranja o azúcar a EEUU, y las preocupaciones
"defensivas" se refieren a eventuales compromisos en asuntos no comerciales
como las políticas industriales.
Brasil no rechaza el ALCA, simplemente lo ha asumido como una larga
negociación bilateral con EEUU. Los socios
suramericanos, Venezuela entre ellos, son la comparsa que Brasilia muestra
cuando se reúne con los voceros de Washington.
LOS ANDINOS NO CARIBEÑOS TAMBIÉN NEGOCIAN
A finales de
junio del 2003 se realizó la XIV Cumbre
Presidencial Andina en Colombia. El anfitrión, Alvaro
Uribe, insistió en congregar a sus pares andinos en una vieja casona
antioqueña, refaccionada para la ocasión. En el bucólico ambiente del
Recinto de Quirama, Uribe alegando el criterio
de integración abierta, dijo que Colombia entendía que otros socios miraran
hacia el sur, pero esperaba que esos socios aceptaran que Colombia también
miraba hacia el norte. Uribe en esa ocasión marcó distancia
definitiva con Venezuela, el otro gran socio andino. Colombia anunciaba su
disposición de abrir negociaciones de libre comercio
con EEUU mientras Caracas insistía en alianzas
estratégicas con el Mercosur.
Como parte
de la política antinarcóticos, EEUU estableció
en 1991 un esquema de reducción unilateral de aranceles, para estimular el
ingreso de productos andinos a su mercado. El Andean
Trade Preference
Act, ATPA estuvo
vigente hasta diciembre del 2001 beneficiando a Colombia, Ecuador, Bolivia y
Perú. A su vencimiento, pese al interés
de la Casa Blanca por mantener el programa de ayuda, su prórroga estuvo en
peligro de no alcanzarse. El gobierno de George
Bush confrontó serios problemas para obtener la aprobación legislativa
hasta que en agosto del 2002 arrancó al Congreso la autorización
TPA y, con ella la Ley de Preferencias
Arancelarias Andinas y de Erradicación de Drogas ATPDEA.
La
ATPDEA vence
en el 2006 y lo que Uribe Vélez dijo a sus socios andinos fue simple:
Colombia necesita exportar a los EEUU, y no
puede correr el riesgo de llegar al 2006 sin ventajas arancelarias para los
productos colombianos. Igual argumento rondó en la mente de Alejandro Toledo
y Lucio Gutiérrez. Desde entonces, Ecuador, Perú y Colombia, con Bolivia
como observador, han estado negociando un TLC con EEUU.
Los andinos no asumieron el proceso como una negociación en bloque,
permitiéndose posiciones individuales. La VII
Ronda de negociaciones se realizó a principios de febrero en Cartagena y
pese a diferencias en cuanto a temas sensibles como el agrícola, todo hace
prever que las negociaciones concluyan en los próximos meses.
El mejor
termómetro de cómo van las negociaciones andinas con
EEUU lo constituye el inesperado anuncio hecho esta semana por
Bolivia. El canciller boliviano, Juan Siles,
informó que su país
iniciará en breve
un "proceso propio" de negociación para un TLC con EEUU,
"sobre la base de las negociaciones que se han hecho con los otros tres
países andinos".
Con Bolivia ingresando en el juego, Venezuela se queda sola en su posición
de no negociar con EEUU.
|