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La biografía de Juan Pablo Rojas Paúl

 

 

     
 

Revista Zeta del 28 de octubre de 2005

 

 GUERRA (COMERCIAL) CONTRA COLOMBIA

 

Chávez Declara la guerra comercial dentro de la pública confrontación del eje Cuba-Venezuela contra Washington y aliados regionales. Venezuela ingresa al Mercosur en diciembre preludiando su salida de la Comunidad Andina y amenaza a los países andinos con retaliaciones comerciales en caso de firmarse un tratado con Estados Unidos.

 

 

El gobierno uruguayo anunció y el presidente venezolano confirmó la semana pasada el ingreso de Venezuela como miembro “pleno” del Mercosur.  En Caracas, en tanto, el viceministro de Comercio Exterior Roger Figueroa, en declaraciones a la agencia oficial ABN, corregía a su Presidente y daba peso a temores de analistas económicos sureños, asegurando  que “La declaración que hace el canciller uruguayo es de carácter política”,  y ofreciendo que antes de finalizar el año “habrá al menos un papel de trabajo” en el cual se declarará a Venezuela como miembro pleno del Mercosur, pero bajo “un mecanismo especial”. Figueroa aclaró además que “Venezuela debe decidir entre adoptar los sistemas aduaneros de Mercosur o los establecidos por la CAN”.  Aparte del dilema técnico enunciado por el funcionario, la euforia presidencial por  adquirir el carné de “miembro pleno” del Mercosur hace suponer que ya Caracas decidió: romperá su matrimonio con los andinos y se abrazará al Mercosur. Pero para Brasilia y Buenos Aires ese ingreso debe incluir el pago de la cuota de ingreso al club: apertura plena del mercado venezolano a los productos mercosureños y adopción del arancel externo sureño ante terceros países. El ingreso “pleno” de Venezuela a Mercosur significará, más temprano que tarde, que Venezuela abandone la “Unión aduanera” de la CAN, con lo cual el mecanismo andino queda herido de muerte. La decisión para Caracas es política, no comercial, y se corresponde con su manifiesta estrategia de construir una alianza con los países sureños actualmente gobernados por gente de izquierda.

 

Caracas amenaza con represalias

El siguiente paso de la confrontación con los andinos lo dio nuevamente Venezuela el martes de esta semana. El ministro para la Integración y el Comercio Exterior Gustavo Márquez   anunció que las relaciones comerciales con los hasta ahora socios andinos, serían objeto de “ajustes” a raíz de la próxima firma de un Tratado de Libre Comercio con EEUU.

La declaración fue entendida en medios diplomáticos acreditados en Caracas, como una nueva demostración de lo que ya comienza a denominarse como “la diplomacia del chantaje” ejercida por Caracas contra sus vecinos.  Pero, la amenaza de represalias comerciales contra Colombia, Perú y Ecuador ya no parecieran respuestas coyunturales, sino la confirmación de una proyectada ruptura de Caracas con los esquemas de integración andina.

Hasta una semana atrás, diversos analistas estimaban que el ingreso “pleno” de Venezuela al Mercosur no implicaba el cierre inmediato del mercado común andino. Esto es especialmente importante para Colombia que luego de la caída de sus ventas a Venezuela en el 2003 (US$ 693 millones) alcanzó a duplicarlas en el 2004 (US$ 1582 millones) y proyecta superar los US$ 2000 millones este año. Pero se asume igualmente que el futuro de los acuerdos comerciales entre Venezuela y los andinos, y especialmente con Colombia, estarán sujetos a los desarrollos próximos de las tensiones geopolíticas que Venezuela ha despertado en sus vecinos La existencia de una abierta pugna de proyectos políticos entre Caracas y Bogotá,  hace prever que la existencia de la propia Comunidad Andina estarán pronto en entredicho. Los teóricos de la integración latinoamericana suponían que el fortalecimiento de los lazos comerciales entre los diversos países, tendería a reducir las conflictividades entre ellos. Venezuela y Colombia servían de ejemplo en tanto al convertirse a partir de 1989 en los motores de la exitosa apertura comercial andina, simultáneamente habían logrado reducir sus tensiones provocadas por el tema limítrofe. Sin embargo, la actual estrategia de presión geopolítica de Caracas sobre sus vecinos, no escatima armas y lo comercial lejos de reducir tensiones se ha convertido en uno más de los campos de batalla.

 

¿Quién pone el candado?

El jueves 27 de octubre se realizó en Caracas la X Reunión Extraordinaria del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores de la Comunidad Andina CAN. El encuentro estaba previsto para revisar temarios y planear la próxima Cumbre Presidencial Andina fijada para el próximo diciembre, cuya realización ya ha sido puesta en duda.  

La Canciller colombiana Carolina Barco, amén de la agenda oficial, viajó a Caracas con una pregunta en el portafolio: ¿Cuál es exactamente la decisión de Venezuela sobre la alianza aduanera andina a la luz del anuncio de ingreso pleno al Mercosur?. Se desconoce la respuesta privada que recibió de los voceros venezolanos, pero la posición pública de Caracas es dual. El Canciller venezolano, Rodríguez Araque,  afirmó que entre los propósitos de la cita en Caracas estaba mirar los progresos en materia del Arancel Externo Común Andino, lo cual contradice la prisa presidencial de ingresar al Mercosur. Caracas pareciera no querer pagar el costo político de ser quien ponga el candado a la CAN, y prefiere darle largas al anuncio de su ruptura con la CAN. Incluso, pareciera que Caracas estaría en la línea de acusar a Bogotá, por sus especiales relaciones con Washington, de distorsionar el mercado andino.

En todo caso, la amenaza caraqueña no ha tenido respuesta de los amenazados, quienes por el contrario, ya anunciaron una nueva reunión negociadora con EEUU a mediados de noviembre. En repetidas ocasiones, el presidente Álvaro Uribe ha manifestado que el TLC con EEUU es la garantía para Colombia seguir exportando al norte una vez desaparezcan en el 2006 las actuales ventajas arancelarias. Esa es la misma posición de Alejandro Toledo, y la que en definitiva está privando para el actual gobierno ecuatoriano. Y la cuenta comercial es relativamente simple: para los andinos es preferible amarrar el ingreso de sus productos al mercado de EEUU, mejor comprador que la amenazante Venezuela.

 

 

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