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GUERRA
(COMERCIAL) CONTRA COLOMBIA
Chávez Declara la guerra comercial dentro de la
pública confrontación del eje Cuba-Venezuela contra Washington y aliados
regionales. Venezuela ingresa al Mercosur en diciembre preludiando su
salida de la Comunidad Andina y amenaza a los países andinos con
retaliaciones comerciales en caso de firmarse un tratado con Estados
Unidos.
El gobierno uruguayo anunció y el presidente
venezolano confirmó la semana pasada el ingreso de Venezuela como miembro
“pleno” del Mercosur. En Caracas, en tanto,
el viceministro de Comercio Exterior Roger
Figueroa, en declaraciones a la agencia oficial ABN, corregía a su
Presidente y daba peso a temores de analistas económicos sureños,
asegurando que “La declaración que hace el canciller uruguayo es de
carácter política”, y ofreciendo que antes de finalizar el año “habrá al
menos un papel de trabajo” en el cual se declarará a Venezuela como
miembro pleno del Mercosur, pero bajo “un mecanismo especial”. Figueroa
aclaró además que “Venezuela debe decidir entre adoptar los sistemas
aduaneros de Mercosur o los establecidos por la CAN”. Aparte del dilema
técnico enunciado por el funcionario, la euforia presidencial por
adquirir el carné de “miembro pleno” del Mercosur hace suponer que ya
Caracas decidió: romperá su matrimonio con los andinos y se abrazará al
Mercosur. Pero para Brasilia y Buenos Aires ese ingreso debe incluir el
pago de la cuota de ingreso al club: apertura plena del mercado venezolano
a los productos mercosureños y adopción del arancel externo sureño ante
terceros países. El ingreso “pleno” de Venezuela a Mercosur significará,
más temprano que tarde, que Venezuela abandone la “Unión aduanera” de la
CAN, con lo cual el mecanismo andino queda herido de muerte. La decisión
para Caracas es política, no comercial, y se corresponde con su manifiesta
estrategia de construir una alianza con los países sureños actualmente
gobernados por gente de izquierda.
Caracas amenaza con represalias
El siguiente paso de la confrontación con los andinos
lo dio nuevamente Venezuela el martes de esta semana. El ministro
para la Integración y el Comercio Exterior
Gustavo Márquez anunció que las relaciones comerciales con los hasta
ahora socios andinos, serían objeto de “ajustes” a raíz de la próxima
firma de un Tratado de Libre Comercio con EEUU.
La declaración fue entendida en medios
diplomáticos acreditados en Caracas, como una nueva demostración de lo que
ya comienza a denominarse como “la diplomacia del chantaje”
ejercida por Caracas contra sus vecinos. Pero, la amenaza de represalias
comerciales contra Colombia, Perú y Ecuador ya no parecieran respuestas
coyunturales, sino la confirmación de una proyectada ruptura de Caracas
con los esquemas de integración andina.
Hasta una semana atrás, diversos analistas
estimaban que el ingreso “pleno” de Venezuela al Mercosur no implicaba el
cierre inmediato del mercado común andino. Esto es especialmente
importante para Colombia que luego de la caída de sus ventas a Venezuela
en el 2003 (US$ 693 millones) alcanzó a duplicarlas en el 2004 (US$ 1582
millones) y proyecta superar los US$ 2000 millones este año. Pero se asume
igualmente que el futuro de los acuerdos comerciales entre Venezuela y los
andinos, y especialmente con Colombia, estarán sujetos a los desarrollos
próximos de las tensiones geopolíticas que Venezuela ha despertado en sus
vecinos La existencia de una abierta pugna de proyectos políticos entre
Caracas y Bogotá, hace prever que la existencia de la propia Comunidad
Andina estarán pronto en entredicho. Los teóricos de la integración
latinoamericana suponían que el fortalecimiento de los lazos comerciales
entre los diversos países, tendería a reducir las conflictividades entre
ellos. Venezuela y Colombia servían de ejemplo en tanto al convertirse a
partir de 1989 en los motores de la exitosa apertura comercial andina,
simultáneamente habían logrado reducir sus tensiones provocadas por el
tema limítrofe. Sin embargo, la actual estrategia de presión geopolítica
de Caracas sobre sus vecinos, no escatima armas y lo comercial lejos de
reducir tensiones se ha convertido en uno más de los campos de batalla.
¿Quién pone el candado?
El jueves 27 de octubre se realizó en Caracas
la X Reunión Extraordinaria del Consejo de Ministros de Relaciones
Exteriores de la Comunidad Andina CAN. El encuentro estaba previsto para
revisar temarios y planear la próxima Cumbre Presidencial Andina fijada
para el próximo diciembre, cuya realización ya ha sido puesta en duda.
La Canciller colombiana Carolina Barco, amén de
la agenda oficial, viajó a Caracas con una pregunta en el portafolio:
¿Cuál es exactamente la decisión de Venezuela sobre la alianza aduanera
andina a la luz del anuncio de ingreso pleno al Mercosur?. Se desconoce la
respuesta privada que recibió de los voceros venezolanos, pero la posición
pública de Caracas es dual. El Canciller venezolano, Rodríguez Araque,
afirmó que entre los propósitos de la cita en Caracas estaba mirar los
progresos en materia del Arancel Externo Común Andino, lo cual contradice
la prisa presidencial de ingresar al Mercosur. Caracas pareciera no querer
pagar el costo político de ser quien ponga el candado a la CAN, y prefiere
darle largas al anuncio de su ruptura con la CAN. Incluso, pareciera que
Caracas estaría en la línea de acusar a Bogotá, por sus especiales
relaciones con Washington, de distorsionar el mercado andino.
En todo caso, la amenaza caraqueña no ha tenido
respuesta de los amenazados, quienes por el contrario, ya anunciaron una
nueva reunión negociadora con EEUU a mediados de noviembre. En repetidas
ocasiones, el presidente Álvaro Uribe ha manifestado que el TLC con EEUU
es la garantía para Colombia seguir exportando al norte una vez
desaparezcan en el 2006 las actuales ventajas arancelarias. Esa es la
misma posición de Alejandro Toledo, y la que en definitiva está privando
para el actual gobierno ecuatoriano. Y la cuenta comercial es
relativamente simple: para los andinos es preferible amarrar el ingreso de
sus productos al mercado de EEUU, mejor comprador que la amenazante
Venezuela. |