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La biografía de Juan Pablo Rojas Paúl

 

 

     
 

Revista Zeta del 19 al 26 de agosto de 2005

 

 

VIAJE DE COMPRAS

 

 

 

El “ta barato dame dos” se mudó a niveles presidenciales. Este es un breve compendio de lo que Venezuela ha gastado últimamente en Uruguay, Argentina, Brasil y Ecuador y lo que promete pagar con los 6.000 millones de dólares que quitó al Banco Central.

 

 

 

En febrero pasado, Montevideo fue escenario de una curiosa reunión. Los ministros de agricultura, los vicecancilleres y empresarios paraguayos y bolivianos negociaban una solución a su disputa por el acceso al mercado venezolano. Gobiernos y productores de ambos países, ante el avance argentino, pugnaban por mantenerse como abastecedores de productos de soja para el voraz gobierno venezolano.

Las importaciones de toda clase de productos acompañan al boom petrolero que vive el país y el gobierno bolivariano -estatista por definición- se tranformó en el gran comprador. Al concluir el mes de mayo, las importaciones totales venezolanas habían crecido 66% con respecto a igual lapso del 2004. Las importaciones realizadas directamente por el gobierno crecieron 100% al alcanzar la cifra de US$ 1.000 millones.

Venezuela es ahora el gran comprador y todo el vecindario está apostando a las llamadas macro ruedas de negocios, en las cuales los organismos públicos suelen comprar casi cualquier cosa. En la macrorueda con los Estados Unidos, el gobierno venezolano compró 86 gandolas para movilizar los productos que comercializa. En la macrorueda con Uruguay, el gobierno compró toneladas de queso amarillo para Mercal. Y ya son usuales las compras de vaquillas, cerdos, carne y pollos a Brasil, Argentina o Uruguay. Los empresarios colombianos lograron hacer crecer sus exportaciones en más de 30% entre enero y mayo del 2005, basados en la reactivación de las ventas a Venezuela, las cuales han aumentado 92% en lo que va del año. Aun con este aumento, los colombianos se quejan porque el gobierno venezolano prefiere compra papa en otras latitudes. Entre el 2001 y el 2004 las ventas argentinas a Venezuela alcanzaron un promedio de US$ 174 millones mientras que las compras de Argentina sumaron US$ 14 millones. Ya Venezuela representa el 17,3% de las ventas de productos lácteos argentinos superando a Brasil como cliente. La tendencia pareciera mantenerse, en cuanto el gobierno venezolano ha decidido competir con la empresa privada como comercializador directo de alimentos y otros productos.

La política de importación y venta de alimentos en los mercados oficiales está operativamente conectada con la utilización del petróleo, como arma política mediante las cláusulas de trueque que figuran en los acuerdos firmados por Caracas con el Caribe y algunos países suramericanos. La venta a crédito de petróleo y su pago en especie, ha sido el caballo de batalla de la diplomacia económica bolivariana  en sus primeras etapas.

Pero además de las compras de consumibles, el gobierno venezolano está adquiriendo bienes de alto valor, cuya producción se corresponde con intereses internos de gobiernos  “amigos”. El contrato para construir cuatro barcos tanqueros para PDVSA, representa una erogación de más de US$ 200 millones, los cuales reactivarán los paralizados astilleros administrados por el gobierno de la provincia de Buenos Aires. La construcción del primer barco, ya bautizado con el nombre de “Eva Perón”, comenzará en abril del 2006. Otra compra hecha a la Argentina por el precio de US$ 180 millones, y sin que tampoco se conozca los mecanismos para la asignación de la obra, es la reconstrucción del sistema de turbinas de la hidroeléctrica Macagua I, adjudicada a la empresa mendocina Industrias Metalúrgicas Pescarmona. La prensa de Mendoza al celebrar el contrato obtenido con el apoyo del presidente Kirchner,  comentó que la represa sería “construida” en el río “Carolín” (sic).  

 

EL GRAN INVERSIONISTA

El Brasil de Lula da Silva ha intensificado la política de Fernando Henrique Cardoso  otorgando líneas de crédito a los gobiernos vecinos, con el objeto de promover la compra de productos brasileños, o financiar obras de interés para ese país que son ejecutadas por empresas brasileñas. En ese esquema se encuentran el segundo puente sobre el Orinoco, la carretera en la frontera Brasil-Perú, y el aeropuerto de Tema en Ecuador. Las tres obras forman parte de un viejo esquema geoestratégico brasileño, ideado por los gobiernos militares y continuado por los civiles, en procura de salidas francas al Caribe y al Pacífico. Geopolítica y negocios hermanan a la cancillería brasileña y a las grandes corporaciones de ese país. Cuando Fernando Henrique Cardoso envió a Hugo Chávez una carta en el año 2000 recomendando a la constructora Odebrecht, abrió las puertas para que esa empresa sin concursos ni competidores, ganara la asignación de grandes obras públicas en territorio venezolano. El hecho de que Odebrecht forme parte de las empresas contratistas en el invadido Irak, no es obstáculo para que el gobierno socialista de Brasil financie sus obras o para que la revolución bolivariana  sea un importante cliente de la constructora brasileña.

Aparte de Brasil, Venezuela también está jugando el papel de financista de los vecinos, con base en los ingentes petrodólares que ingresan a las arcas públicas. Pero mientras los fondos públicos brasileños se orientan a fortalecer la industria nacional, la diplomacia económica bolivariana pareciera esencialmente orientada a fortalecer gobiernos que se identifican como potenciales aliados internacionales de la revolución. Aunque en ocasiones, las propuestas venezolanas suenan poco realistas, casi alucinantes, como la construcción de un gasoducto desde Venezuela a Chile.

 

 

PAQUETES A LA MEDIDA

El arribo del izquierdista Tabaré Vásquez a la Presidencia de Uruguay, y la conformación de un gobierno con subidos tintes anti-Washington en Ecuador tras el golpe contra Lucio Gutiérrez, han dado pautas para dos operaciones de masivo abordaje de la diplomacia revolucionaria caraqueña.

El paquete de ayuda a Uruguay oficializado en la reciente visita de Chávez a Montevideo, fue producto de ofertas presentadas en Caracas apenas el pasado mes de julio. El gobierno venezolano está en trámites para comprar una aerolínea uruguaya, financiar la expansión de una empresa cementera a la cual además le comprará la producción, y financiar la siembra de caña y la producción de alcohol. Uruguay que no es un país petrolero recibió un lote en territorio venezolano para explotar crudo, y Venezuela financiará una ampliación de la refinería de La Teja a un costo estimado de mil millones de dólares. Sería la segunda refinería suramericana en cuya construcción Venezuela se ha comprometido, ya que PDVSA construiría con Petrobras una refinadora en Recife (Brasil) con costo superior a los US$ 2.000 millones.

La línea de apoyo a Ecuador fue negociada con Caracas por el izquierdista Ministro de Economía Rafael Correa, ya fuera del gabinete del Presidente Alfredo Palacio. En medio de las simpatías de Correa hacia la revolución bolivariana y su enfrentamiento contra el Fondo Monetario, el ministro ecuatoriano logró venderle a Venezuela una emisión de bonos de deuda pública, con lo cual Ecuador podrá subsanar su déficit presupuestario. Los bonos que serán emitidos en breve, suman un monto de US$ 300 millones.

La compra de bonos ecuatorianos es la continuación de la compra de bonos por US$ 500 millones a Argentina, lo cual recolocó al gobierno argentino en el mercado financiero mundial.    

  

  

BANCA DE CRÉDITO

En la práctica, el Estado venezolano se está convirtiendo en un banco de financiamiento a los presupuestos de gastos corrientes de gobiernos extranjeros. El Ministro de Finanzas, Nelson Merentes ya utiliza el término financiero “cartera”, para referirse a las tenencias de bonos extranjeros por parte del gobierno venezolano. Las operaciones de compra de deuda alientan el discurso de Caracas contra el Fondo Monetario Internacional y sirven para ilustrar su propuesta de crear un banco de financiamiento multilateral a nivel suramericano. Ya en reiteradas ocasiones, Hugo Chávez ha ofrecido a sus colegas de la Comunidad Andina y del MERCOSUR, importantes montos para crear un fondo regional. En mayo pasado, Lula, Kirchner y Chávez acordaron iniciar el estudio de los detalles para la creación de un Banco del Sur. La primera reunión a nivel ministerial se produjo en junio en Brasilia, y entre las opciones que se manejan está la de fusionar la Corporación Andina de Fomento CAF con el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata. La creación de estas instancias suele ser un proceso lento que depende de muchas voluntades y no se corresponde con la prisa revolucionaria, por lo cual, desde Caracas se anuncia el interés de ampliar su “cartera” con   papeles de deuda bolivianos o brasileños.

Todo indica que esta diplomacia económica revolucionaria continuará. Chávez ya anunció al país que buena parte de los US$ 6.000 millones que el Banco Central entregará de las reservas internacionales, serán destinados a ese fin.

 

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