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VIAJE DE COMPRAS
El “ta barato dame dos” se mudó a niveles
presidenciales. Este es un breve compendio de lo que Venezuela ha gastado
últimamente en Uruguay, Argentina, Brasil y Ecuador y lo que promete pagar
con los 6.000 millones de dólares que quitó al Banco Central.
En febrero pasado, Montevideo fue escenario de una
curiosa reunión. Los ministros de agricultura, los vicecancilleres y
empresarios paraguayos y bolivianos negociaban una solución a su disputa por
el acceso al mercado venezolano. Gobiernos y productores de ambos países,
ante el avance argentino, pugnaban por mantenerse como abastecedores de
productos de soja para el voraz gobierno venezolano.
Las importaciones de toda clase de productos acompañan al
boom petrolero que vive el país y el gobierno bolivariano -estatista por
definición- se tranformó en el gran comprador. Al concluir el mes de mayo,
las importaciones totales venezolanas habían crecido 66% con respecto a
igual lapso del 2004. Las importaciones realizadas directamente por el
gobierno crecieron 100% al alcanzar la cifra de US$ 1.000 millones.
Venezuela es ahora el gran comprador
y todo el vecindario está apostando a las llamadas macro ruedas de negocios,
en las cuales los organismos públicos suelen comprar casi cualquier cosa. En
la macrorueda con los Estados Unidos, el gobierno venezolano compró 86
gandolas para movilizar los productos que comercializa. En la macrorueda con
Uruguay, el gobierno compró toneladas de queso amarillo para Mercal. Y ya
son usuales las compras de vaquillas, cerdos, carne y pollos a Brasil,
Argentina o Uruguay. Los empresarios colombianos lograron hacer crecer sus
exportaciones en más de 30% entre enero y mayo del 2005, basados en la
reactivación de las ventas a Venezuela, las cuales han aumentado 92% en lo
que va del año. Aun con este aumento, los colombianos se quejan porque el
gobierno venezolano prefiere compra papa en otras latitudes. Entre el 2001 y
el 2004 las ventas argentinas a Venezuela
alcanzaron un promedio de US$ 174 millones mientras que las compras de
Argentina sumaron US$ 14 millones. Ya Venezuela representa el 17,3% de las
ventas de productos lácteos argentinos superando a Brasil como cliente. La
tendencia pareciera mantenerse, en cuanto el gobierno venezolano ha decidido
competir con la empresa privada como comercializador directo de alimentos y
otros productos.
La política de importación y
venta de alimentos en los mercados oficiales está operativamente conectada
con la utilización del petróleo, como arma política mediante las cláusulas
de trueque que figuran en los acuerdos firmados por Caracas con el Caribe y
algunos países suramericanos. La venta a crédito de petróleo y su pago en
especie, ha sido el caballo de batalla de la diplomacia económica
bolivariana en sus primeras etapas.
Pero además de las compras de
consumibles, el gobierno venezolano está adquiriendo bienes de alto valor,
cuya producción se corresponde con intereses internos de gobiernos
“amigos”. El contrato para construir cuatro barcos tanqueros para PDVSA,
representa una erogación de más de US$ 200 millones, los cuales reactivarán
los paralizados astilleros administrados por el gobierno de la provincia de
Buenos Aires. La construcción del primer barco, ya bautizado con el nombre
de “Eva Perón”, comenzará en abril del 2006. Otra compra hecha a la
Argentina por el precio de US$ 180 millones, y sin que tampoco se conozca
los mecanismos para la asignación de la obra, es la reconstrucción del
sistema de turbinas de la hidroeléctrica Macagua I, adjudicada a la empresa
mendocina Industrias
Metalúrgicas Pescarmona. La prensa de Mendoza al celebrar el contrato
obtenido con el apoyo del presidente Kirchner, comentó que la represa sería
“construida” en el río “Carolín” (sic).
EL GRAN INVERSIONISTA
El Brasil de Lula da Silva ha
intensificado la política de Fernando Henrique Cardoso otorgando líneas de
crédito a los gobiernos vecinos, con el objeto de promover la compra de
productos brasileños, o financiar obras de interés para ese país que son
ejecutadas por empresas brasileñas. En ese esquema se encuentran el segundo
puente sobre el Orinoco, la carretera en la frontera Brasil-Perú, y el
aeropuerto de Tema en Ecuador. Las tres obras forman parte de un viejo
esquema geoestratégico brasileño, ideado por los gobiernos militares y
continuado por los civiles, en procura de salidas francas al Caribe y al
Pacífico. Geopolítica y negocios hermanan a la cancillería brasileña y a las
grandes corporaciones de ese país. Cuando Fernando Henrique Cardoso envió a
Hugo Chávez una carta en el año 2000 recomendando a la constructora
Odebrecht, abrió las puertas para que esa empresa sin concursos ni
competidores, ganara la asignación de grandes obras públicas en territorio
venezolano. El hecho de que Odebrecht forme parte de las empresas
contratistas en el invadido Irak, no es obstáculo para que el gobierno
socialista de Brasil financie sus obras o para que la revolución bolivariana
sea un importante cliente de la constructora brasileña.
Aparte de Brasil, Venezuela también
está jugando el papel de financista de los vecinos, con base en los ingentes
petrodólares que ingresan a las arcas públicas. Pero mientras los fondos
públicos brasileños se orientan a fortalecer la industria nacional, la
diplomacia económica bolivariana pareciera esencialmente orientada a
fortalecer gobiernos que se identifican como potenciales aliados
internacionales de la revolución. Aunque en ocasiones, las propuestas
venezolanas suenan poco realistas, casi alucinantes, como la construcción de
un gasoducto desde Venezuela a Chile.
PAQUETES A LA MEDIDA
El arribo del izquierdista Tabaré
Vásquez a la Presidencia de Uruguay, y la conformación de un gobierno con
subidos tintes anti-Washington en Ecuador tras el golpe contra Lucio
Gutiérrez, han dado pautas para dos operaciones de masivo abordaje de la
diplomacia revolucionaria caraqueña.
El paquete de ayuda a Uruguay
oficializado en la reciente visita de Chávez a Montevideo, fue producto de
ofertas presentadas en Caracas apenas el pasado mes de julio. El gobierno
venezolano está en trámites para comprar una aerolínea uruguaya, financiar
la expansión de una empresa cementera a la cual además le comprará la
producción, y financiar la siembra de caña y la producción de alcohol.
Uruguay que no es un país petrolero recibió un lote en territorio venezolano
para explotar crudo, y Venezuela financiará una ampliación de la refinería
de La Teja a un costo estimado de mil millones de dólares. Sería la segunda
refinería suramericana en cuya construcción Venezuela se ha comprometido, ya
que PDVSA construiría con Petrobras una refinadora en Recife (Brasil) con
costo superior a los US$ 2.000 millones.
La línea de apoyo a Ecuador fue
negociada con Caracas por el izquierdista Ministro de Economía Rafael
Correa, ya fuera del gabinete del Presidente Alfredo Palacio. En medio de
las simpatías de Correa hacia la revolución bolivariana y su enfrentamiento
contra el Fondo Monetario, el ministro ecuatoriano logró venderle a
Venezuela una emisión de bonos de deuda pública, con lo cual Ecuador podrá
subsanar su déficit presupuestario. Los bonos que serán emitidos en breve,
suman un monto de US$ 300 millones.
La compra de bonos ecuatorianos es
la continuación de la compra de bonos por US$ 500 millones a Argentina, lo
cual recolocó al gobierno argentino en el mercado financiero mundial.
BANCA DE CRÉDITO
En la práctica, el Estado venezolano
se está convirtiendo en un banco de financiamiento a los presupuestos de
gastos corrientes de gobiernos extranjeros. El Ministro de Finanzas, Nelson
Merentes ya utiliza el término financiero “cartera”, para referirse a las
tenencias de bonos extranjeros por parte del gobierno venezolano. Las
operaciones de compra de deuda alientan el discurso de Caracas contra el
Fondo Monetario Internacional y sirven para ilustrar su propuesta de crear
un banco de financiamiento multilateral a nivel suramericano. Ya en
reiteradas ocasiones, Hugo Chávez ha ofrecido a sus colegas de la Comunidad
Andina y del MERCOSUR, importantes montos para crear un fondo regional. En
mayo pasado, Lula, Kirchner y Chávez acordaron iniciar el estudio de los
detalles para la creación de un Banco del Sur. La primera reunión a nivel
ministerial se produjo en junio en Brasilia, y entre las opciones que se
manejan está la de fusionar la Corporación Andina de Fomento CAF con el
Fondo Financiero para el Desarrollo de la
Cuenca del Plata. La creación de estas instancias suele ser un proceso lento
que depende de muchas voluntades y no se corresponde con la prisa
revolucionaria, por lo cual, desde Caracas se anuncia el interés de ampliar
su “cartera” con papeles de deuda bolivianos o
brasileños.
Todo indica que esta diplomacia
económica revolucionaria continuará. Chávez ya anunció al país que buena
parte de los US$ 6.000 millones que el Banco Central entregará de las
reservas internacionales, serán destinados a ese fin.
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