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PETROCARIBE SÍ, PERO CON ALCA
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Un trabajo de relojería diplomática apuntalado con presencias
de Fidel Castro y con promesas de petroleo, para asegurarle a Cávez la
obediencia del CARICOM, naufragó en Mar del Plata.
El pasado
06 de septiembre, coincidiendo con la efeméride de la Carta de Jamaica del
general Simón Bolívar, se celebró por iniciativa del gobierno venezolano, la
II Cumbre de PETROCARIBE. El encuentro de mandatarios caribeños, realizado
en Montego Bay, Jamaica, fue copresidido por el anfitrión Percival
Patterson, Primer Ministro jamaiquino, y por el Presidente venezolano. La
inusual copresidencia del evento dejaba a las claras quien ejercía como
dueño del bate y la pelota, es decir, del petróleo.
A la segunda cumbre de Petrocaribe, en septiembre del 2005, Hugo Chávez
llegó acompañado de Fidel Castro. El evento era la conclusión de una intensa
estrategia de la diplomacia cubano-venezolana para crear una organización en
el Caribe, basada en la oferta petrolera venezolana que le permitiera
acercar a las islas-países antillanas al proyecto anti- Washington de La
Habana y Caracas. Varios años de gestiones de ambos gobiernos fueron puestos
en juego en esa ocasión. La operación envolvente hacia el Caribe había
contado con la experiencia ya desarrollada por Venezuela durante los años
setenta y ochenta en ese sentido. La perspectiva del fallecido diplomático
socialcristiano Arístides Calvani, fue puesta a jugar a favor del actual
gobierno venezolano, a manos de exmilitantes copeyanos devenidos en
operadores internacionales de la revolución bolivariana. La Habana había
estado aportando su cuota de médicos y becas, buscando fortalecer sus lazos
políticos con el CARICOM y para compensar la proyección de México sobre el
Caribe. A mediados del 2004, la Habana fue sede de una reunión de alto nivel
con el CARICOM, organismo al cual ofreció intensificar las “relaciones
económico-comerciales”.
Operación Caribe
Con el violento incremento de los precios petroleros del 2005, Venezuela y
Cuba aceleraron su proyecto caribeño. Caracas organizó a finales de junio en
Puerto La Cruz (en el oriente de Venezuela), el
Primer Encuentro Energético de Jefes de
Estado y/o de Gobierno del Caribe. La cumbre que contó con la “sorpresiva”
presencia de Fidel Castro, fue la puesta sobre la mesa del menú petrolero
que Caracas ofrecía al Caribe. El fastuoso evento finalizó con una
discrepancia entre Venezuela y dos de los invitados: Trinidad & Tobago y
Barbados. Los dos países productores de energéticos, en defensa de sus
propios intereses, se negaron a suscribir la creación de Petrocaribe, por
considerarlo como competencia desleal por parte de Venezuela. El choque se
hizo público ya que la renuencia a firmar se conoció durante la sesión final
de la cumbre, presidida por Hugo Chávez y transmitida en vivo por la TV
oficial.
El gobierno
venezolano asignó altísima relevancia al proyecto Petrocaribe. Los detalles
petroleros están bajo el cuidado del Ministro de Energía y Petróleo; y en el
Ministerio de Relaciones Exteriores, el tema es conducido desde el
Viceministerio de Europa. La diplomacia presidencial directa fue puesta en
funcionamiento buscando consolidar el proyecto, con la celebración de una
segunda cumbre con participación de los jefes de estado. Para eso, el 23 de
agosto procedente de La Habana, Hugo Chávez arribó a Jamaica para un
encuentro con su colega Patterson. Oficialmente la visita tenía como
objetivo la activación de una comisión mixta de cooperación
bilateral, pero en la práctica, se trataba de una acción personal del
presidente venezolano para lograr de Patterson su apoyo ante los mandatarios
caribeños para convencerlos de asistir a una nueva cumbre, a menos de tres
meses de la realizada en Puerto La Cruz.
Pese a la oferta de venta de
petróleo a precios y en condiciones excepcionales, la II Cumbre de
Petrocaribe no logró reunir a un grupo significativo de jefes de Estado.
Aparte de Cuba, Venezuela y el anfitrión jamaiquino, de los 14 países
suscriptores de la creación de Petrocaribe en junio, sólo cinco fueron
representados a nivel de Jefe de Estado en la cumbre de septiembre. El
interés por obtener energéticos venezolanos ha ido perdiendo atractivo en
la zona por dos razones básicas: la imposición venezolana de estatizar el
comercio y transporte de los hidrocarburos, y el barniz anti Washington del
proyecto Petrocaribe. Las señales que llegan desde el Caribe indican que los
gobiernos están interesados en disfrutar de la repentina generosidad
venezolana, pero no están dispuestos a comprometerse en una cruzada contra
EEUU. Además, Trinidad & Tobago está reaccionando ante sus vecinos del
CARICOM, exigiendo la apertura de un proceso para determinar los daños que
sufre la economía trinitaria por la caída de sus ventas energéticas en la
región.
Bird Rock
Aparte de ello, en la
percepción política del amplio Caribe no hispanoparlante, existen dos temas
conflictivos contra Venezuela: la reclamación venezolana sobre la zona del
Esequivo (Guyana) y la soberanía que genera Isla de Aves sobre el Caribe
oriental. En los documentos oficiales de la Organisation of Eastern
Caribbean Status OECS, Isla de Aves suele denominarse “Bird Rock”. De esa
manera buscan reforzar su posición, según la cual Isla de Aves no es una
isla sino una “formación geográfica” y que, en consecuencia, no genera zona
económica exclusiva para Venezuela. El reclamo de la OECS no es nuevo, y
figura reiteradamente en las actas de las reuniones anuales de los jefes de
Estado de esta organización. Pero este año, los mandatarios de la OECS,
reunidos en Anguilla a principios de noviembre, al incluir nuevamente su
reclamo contra Venezuela por Isla de Aves, afirmaron que la posición
venezolana daña el “clima creado por la iniciativa de Petrocaribe”. La OECS
está formada por Antigua y Barbuda, Dominica, Grenada,
Montserrat, San Cristóbal y Nevis, Santa Lucia, San Vicente y las
Granadinas, Anguilla y las Islas Vírgenes Británicas. Pese al “regalo”
petrolero, en el Caribe no se muestran dispuestos a ceder en el tema de Isla
de Aves. La declaración firmada en Anguilla, al rechazar los bautizos
realizados recientemente en Isla de Aves, no es otra cosa que una usual
práctica diplomática de quien está armando un expediente contra otro país,
para su potencial futuro uso en un tribunal internacional.
Mar
del Plata caribeño
La
elección del chileno José Miguel Insulza como Secretario General de la OEA,
en oposición a la candidatura del mexicano
Luis
Ernesto Derbez quien contaba con el apoyo de Washington, creó la ilusión en
Caracas sobre una fractura de las tradicionales relaciones de EEUU con el
Caribe. Mientras transcurría el mes de octubre, Caracas anunciaba el
entierro del ALCA. Simultáneamente, enviaba a varios países caribeños,
tanques construidos por PDVSA para el almacenamiento de combustible el cual
comenzaría a fluir en noviembre.
San Cristóbal y Neves, San
Vicente y Las Granadinas junto a Dominica fueron seleccionados para recibir
gasoil, y sumarse a Jamaica y República Dominicana como los primeros
beneficiarios de Petrocaribe. Pero, ningún país caribeño se sumó a la
posición radical de Venezuela en la Cumbre de las Américas en Mar del Plata.
Ante la pretensión venezolana de impedir que el tema ALCA fuera incluido en
la Declaración final, el Caribe hizo caso omiso y se colocó al lado de
EEUU, Canadá, México y Panamá, contribuyendo a revivir el ALCA. La onerosa
estrategia del gobierno socialista de Venezuela
para crear su base de apoyo
político en el rosario de islas del Caribe, quedó
en entredicho.
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