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La biografía de Juan Pablo Rojas Paúl

 

 

     
 

Revista Zeta del 18 de noviembre de 2005

 

 

PETROCARIBE SÍ, PERO CON ALCA

 

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Un trabajo de relojería diplomática apuntalado con presencias de Fidel Castro y con promesas de petroleo, para asegurarle a Cávez la obediencia del CARICOM, naufragó en Mar del Plata.

El pasado 06 de septiembre, coincidiendo con la efeméride de la Carta de Jamaica del general Simón Bolívar, se celebró por iniciativa del gobierno venezolano, la II Cumbre de PETROCARIBE. El encuentro de mandatarios caribeños, realizado en  Montego Bay, Jamaica,  fue  copresidido por el anfitrión Percival Patterson, Primer Ministro jamaiquino, y por el Presidente venezolano. La inusual copresidencia del evento dejaba a las claras quien ejercía como dueño  del bate y la pelota, es decir, del petróleo. 

A la segunda cumbre de Petrocaribe, en septiembre del 2005, Hugo Chávez llegó acompañado de Fidel Castro. El evento era la conclusión de una intensa estrategia de la diplomacia cubano-venezolana para crear una organización en el Caribe, basada en la oferta petrolera venezolana que le permitiera acercar a las islas-países antillanas al proyecto anti- Washington de La Habana y Caracas. Varios años de gestiones de ambos gobiernos fueron puestos en juego en esa ocasión. La operación envolvente hacia el Caribe había contado con la experiencia ya desarrollada por Venezuela durante los años setenta y ochenta en ese sentido. La perspectiva del fallecido diplomático socialcristiano Arístides Calvani, fue puesta a jugar a favor del actual gobierno venezolano, a manos de exmilitantes copeyanos devenidos en operadores internacionales de la revolución bolivariana.  La Habana había estado aportando su cuota de médicos y becas, buscando fortalecer sus lazos políticos con el CARICOM y para compensar la proyección de México sobre el Caribe. A mediados del 2004, la Habana fue sede de una reunión de alto nivel con el CARICOM, organismo al cual ofreció intensificar las “relaciones económico-comerciales”.

 

Operación Caribe

Con el violento incremento de los precios petroleros del 2005, Venezuela y Cuba aceleraron su proyecto caribeño. Caracas organizó a finales de junio en Puerto La Cruz (en el oriente de Venezuela), el Primer Encuentro Energético de Jefes de Estado y/o de Gobierno del Caribe. La cumbre que contó con la “sorpresiva” presencia  de Fidel Castro, fue la puesta sobre la mesa del menú petrolero que Caracas ofrecía al Caribe. El fastuoso evento finalizó con una discrepancia entre Venezuela y dos de los invitados: Trinidad & Tobago y Barbados. Los dos países productores de energéticos, en defensa de sus propios intereses, se negaron a suscribir la creación de Petrocaribe, por considerarlo como competencia desleal por parte de Venezuela. El choque se hizo público ya que la renuencia a firmar se conoció durante la sesión final de la cumbre, presidida por Hugo Chávez y transmitida en vivo por la TV oficial.

El gobierno venezolano asignó altísima relevancia al proyecto Petrocaribe. Los detalles petroleros están bajo el cuidado del Ministro de Energía y Petróleo; y en el Ministerio de Relaciones Exteriores, el tema es conducido desde el Viceministerio de Europa. La diplomacia presidencial directa fue puesta en funcionamiento buscando consolidar el proyecto, con la celebración de una segunda cumbre con participación de los jefes de estado. Para eso, el 23 de agosto procedente de La Habana, Hugo Chávez arribó a Jamaica para un encuentro con su colega Patterson. Oficialmente la visita tenía como objetivo la activación de una comisión mixta de cooperación bilateral, pero en la práctica, se trataba de una acción personal del presidente venezolano para lograr de Patterson su apoyo ante los mandatarios caribeños para convencerlos de asistir a una nueva cumbre, a menos de tres meses de la realizada en Puerto La Cruz.

Pese a la oferta de venta de petróleo a precios y en condiciones excepcionales, la II Cumbre de Petrocaribe no logró reunir a un grupo significativo de jefes de Estado. Aparte de Cuba, Venezuela y el anfitrión jamaiquino, de los 14 países suscriptores de la creación de Petrocaribe en junio, sólo cinco fueron representados a nivel de Jefe de Estado en la cumbre de septiembre. El interés por obtener energéticos venezolanos ha ido perdiendo atractivo  en la zona por dos razones básicas: la imposición venezolana de estatizar el comercio y transporte de los hidrocarburos, y el barniz anti Washington del proyecto Petrocaribe. Las señales que llegan desde el Caribe indican que los gobiernos están interesados en disfrutar de la repentina generosidad venezolana, pero no están dispuestos a comprometerse en una cruzada contra EEUU. Además, Trinidad & Tobago está reaccionando ante sus vecinos del CARICOM, exigiendo la apertura de un proceso para determinar los daños que sufre la economía trinitaria por la caída de sus ventas energéticas en la región.

Bird Rock

Aparte de ello, en la percepción política del amplio Caribe no hispanoparlante, existen dos temas conflictivos contra Venezuela: la reclamación venezolana sobre la zona del Esequivo (Guyana) y la soberanía que genera Isla de Aves sobre el Caribe oriental. En los documentos oficiales de la Organisation of Eastern Caribbean Status OECS, Isla de Aves suele denominarse “Bird Rock”. De esa manera buscan reforzar su posición, según la cual Isla de Aves no es una isla sino una “formación geográfica” y que, en consecuencia, no genera zona económica exclusiva para Venezuela. El reclamo de la OECS no es nuevo, y figura reiteradamente en las actas de las reuniones anuales de los jefes de Estado de esta organización. Pero este año, los mandatarios de la OECS, reunidos en Anguilla  a principios de noviembre, al incluir nuevamente su reclamo contra Venezuela por Isla de Aves, afirmaron que la posición venezolana daña el “clima creado por la iniciativa de Petrocaribe”. La OECS está formada por Antigua y Barbuda, Dominica, Grenada, Montserrat, San Cristóbal y Nevis, Santa Lucia, San Vicente y las Granadinas, Anguilla y las Islas Vírgenes Británicas. Pese al “regalo” petrolero, en el Caribe no se muestran dispuestos a ceder en el tema de Isla de Aves. La declaración firmada en Anguilla, al rechazar los bautizos realizados recientemente en Isla de Aves, no es otra cosa que una usual práctica diplomática de quien está armando un expediente contra otro país, para su potencial futuro uso en un tribunal internacional.

 

Mar del Plata caribeño

La elección del chileno José Miguel Insulza como Secretario General de la OEA, en oposición a la candidatura del mexicano Luis Ernesto Derbez quien contaba con el apoyo de Washington, creó la ilusión en Caracas sobre una fractura de las tradicionales relaciones de EEUU con el Caribe. Mientras transcurría el mes de octubre, Caracas anunciaba el entierro del ALCA. Simultáneamente,  enviaba a varios países caribeños, tanques construidos por PDVSA para el almacenamiento de combustible el cual comenzaría a fluir en noviembre. San Cristóbal y Neves, San Vicente y Las Granadinas junto a Dominica fueron seleccionados para recibir gasoil, y sumarse a Jamaica y República Dominicana como los primeros beneficiarios de Petrocaribe.  Pero, ningún país caribeño se sumó a la posición radical de Venezuela en la Cumbre de las Américas en Mar del Plata. Ante la pretensión venezolana de impedir que el tema ALCA fuera incluido en la Declaración final,  el Caribe hizo caso omiso y se colocó al lado de EEUU, Canadá, México y Panamá, contribuyendo a revivir el ALCA. La onerosa estrategia del gobierno socialista de Venezuela para crear su base de apoyo político en el rosario de islas del Caribe, quedó en entredicho.

 

 

 

 

 

 

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