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APAGAN EL INCENDIO POLÍTICO DE NICARAGUA
Destempladas declaraciones de un alto funcionario estadounidense lejos de
incendiar a Nicaragua, sirvieron como catalizadoras para solventar la crisis
política. ¿Cosas de país bananero…?
Una semana
atrás, el presidente Enrique Bolaños permanecía prisionero de la alianza
entre los sandinistas del expresidente Daniel Ortega y los liberales del PLC
del expresidente Arnoldo Alemán. Esa curiosa hermandad se materializó en el
entorpecimiento de la acción del gobierno y en la amenaza inminente de
enjuiciamiento contra Bolaños y varios de sus ministros acusados de
presuntos delitos electorales. Ortega y Alemán, izquierda y derecha, quien
juntos controlan la mayoría parlamentaria, aprobaron reformas
constitucionales limitando la funciones presidenciales, a la vez que
mantenían paralizado el proceso de ratificación parlamentaria del Tratado de
Libre Comercio CAFTA-RD (EEUU-Centroamérica-República Dominicana), e
impidiendo la destrucción de equipo militar que preocupa a Washington (más
de 600 misiles antiaéreos SAM-7 rusos comprados en tiempo del gobierno
sandinista y almacenados en el diminuto país, con las FARC en la cola de
espera).
Bolaños quien
se niega a aceptar las reformas constitucionales, hablaba de un golpe de
estado en proceso contra su gobierno, y reclamó y obtuvo el apoyo político
de sus colegas del área. Por su parte, José Miguel Insulza tuvo en Nicaragua
la crisis inaugural de su mandato como Secretario General de la OEA. Aparte
de sus gestiones personales, involucró al prestigioso diplomático argentino
Dante Caputo, quien con carácter de representante personal de Insulza,
activó un infructuoso mecanismo de buenos oficios buscando el acercamiento
entre Bolaños, sandinistas y liberales.
De pronto, la
situación en Nicaragua cambio a principios de esta semana…y algunos
analistas estiman que la sonora presencia del Subsecretario de Estado de
Estados Unidos, Robert Zoellick, apenas una días antes, sirvió para
desencadenar los acontecimientos.
ELEFANTE EN
BAZAR
El Washington
Post preludiando la llegada de Zoellick a Managua, editorializó narrando la
situación del gobierno Bolaños, calificando el acuerdo Ortega-Alemán como
“la alianza corrupta” y advirtiendo que “en comparación
con la agresiva intervención del presidente Chávez (apoyando al sandinismo…),
los intentos de la Casa Blanca y otros
outsiders para salvar la democracia nicaragüense
hasta ahora parecen haber sido inútiles”. Zoellick, el segundo del
Departamento de Estado, viajaba para fortalecer la posición de Bolaños, y
para lograrlo utilizó mucho garrote y poco guante blanco. En declaraciones
dadas en Managua, atacó fuertemente a la dirigencia del PLC por mantener
sus relaciones con Alemán, reo por corrupción y a quien el diplomático
estadounidense calificó como “criminal”. Zoellick, para equilibrar los
ataques, también declaró el rechazo de su gobierno a una victoria del
sandinismo en las elecciones del 2006. Con golpes a uno y otro bando,
Zoellick abandonó Managua mientras los liberales y sandinistas coincidían en
calificar como “imperiales” las declaraciones del funcionario. Ya con
Zoellick en tierras brasileñas, la omnipresente agencia cubana de noticias
distribuía un cable anunciando que “las amenazas vertidas por el enviado de
Casa Blanca lejos de amedrentar a los opositores al gobierno solo sirvieron
para avivar el fuego de la hoguera política nacional.” Al día siguiente,
Ortega denunciaba que los EEUU intervenían en Nicaragua financiando a sus
rivales dentro del sandinismo. En su discurso de domingo, Ortega obvió
igualmente las negociaciones que estaban en camino para poner hielo a la
calenturienta situación local.
EL TRATADO VA Y
BOLAÑOS SE QUEDA.
Por decisión y
conveniencia de todos, el pacto Ortega-Alemán quedó roto esta semana. El
martes la bancada del PLC se sumó a la pequeña lista de parlamentarios de
Bolaños (Azul y Blanco) y de Camino Cristiano Nicaragüense CCN, para aprobar
la ratificación del CAFTA-RD. El escollo contra el principal proyecto
económico de Bolaños y pieza de alto interés en la estrategia continental de
Washington quedaba superado. El CAFTA-RD ya fue aprobado por todos los
suscriptores, salvo por Costa Rica y entrará vigente a partir del 01 de
enero próximo. Los mandatarios de la región que están impulsando diversas
negociaciones de libre comercio, apuestan al CAFTA-RD como el mecanismo
para preservar su ingreso al mercado del norte. La visita de Zoellick se
anotó su primer punto: los liberales recordaron que su aliado natural está
en Washington y no entre los sandinistas.
Al contrario de
los pronósticos de la prensa cubana, el fuego no se avivó. El sandinismo con
más desgano que convicción, acusó al PLC de romper el pacto para complacer a
Washington, sin embargo, Ortega se apresuró a firmar su propio acuerdo con
el gobierno de Bolaños.
El pacto
Ortega-Alemán era ampliamente rechazado por la opinión pública, según
diversas encuestas. Su continuidad comenzaba a desfavorecer la imagen
electoral de Ortega quien trabaja para asegurar su triunfo presidencial en
el 2006, sin querer apurar los tiempos. Tiene en su contra la disidencia
dentro del sandinismo encabezada por el ex alcalde Herty Lewites
(expulsado del FSLN) quien ha retado el liderazgo de Ortega.
Ortega y Bolaños acordaron congelar,
mediante una ley, la aplicación de las reformas constitucionales objetadas
por el gobierno. Ortega además, habría ofrecido apoyo a leyes económicas
promovidas por Bolaños. Ortega de esta forma abandona la vendetta de Alemán
contra Bolaños y garantiza que por ahora, el gobierno no será derrocado por
el parlamento. Otro punto para la visita de Zoellick…
Bolaños parece que se salvó. Y su
Ministro de Defensa en tanto, viajó esta misma semana a
Key Biscayne, Florida, para negociar junto con sus
colegas del istmo un acuerdo militar con EEUU. Aparte, Nicaragua confía que
Washington reinicie una línea de cooperación militar por US$ 2,3 millones.
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