BOLIVIA BUSCA PRESIDENTE
La contienda electoral -iniciada este martes por 16
candidatos a la presidencia y vicepresidencia- indica que la justa se
reducirá al final entre si gana o no Evo Morales, quien es percibido como el
pupilo de Hugo Chávez y amigo de Fidel Castro.
El 04 de diciembre habrá elecciones generales en
Bolivia.
Con ello se superaría la crisis institucional creada
ante la renuncia de Carlos Mesa Gisbert a la Presidencia y la decisión del
Presidente del Senado Hormando Vaca Diez y, de Diputados, Mario Cossío
declinando a la sucesión presidencial.
La crisis desatada por la renuncia de Gonzalo Sánchez
de Lozada en el 2003 en medio de violentos disturbios, llevó al
vicepresidente Carlos Mesa a la Presidencia, en la cual permaneció durante
poco menos de dos años. Pese a los avances legislativos para modificar las
leyes de hidrocarburos, sectores radicales de izquierda impidieron que Mesa
lograra crear un clima de paz política. Las protestas de la izquierda
indígena en alianza con sectores sindicales y de la periferia de La Paz -la
ya famosa localidad de El Alto en la vía que une a la capital con el
aeropuerto internacional- coincidieron con las movilizaciones pro
autonómicas de departamentos del oriente boliviano, para conformar un cuadro
que superó los ánimos y la capacidad de negociación de Mesa quien renunció
el 06 de junio.
La
izquierda que mantenían bloqueada a La Paz desde mayo, había advertido que
la designación de Vaca Diez significaría la continuación de las acciones de
protesta, que mantenían paralizada la producción gasífera y aislado al país
ante el cierre de carreteras y la progresiva suspensión de los vuelos
internacionales.
Con Mesa, Vaca Diez y Cossío fuera del juego, y en
cumplimiento de la Constitución, el hasta entonces Presidente de
la Corte Suprema, Eduardo Rodríguez
Veltzé, asumió la Presidencia de la República en junio
pasado. El partido MAS encabezado por Evo Morales promovió la idea de
mantener a Rodríguez en la Presidencia hasta concluir el período
presidencial en agosto del 2007, oponiéndose a que el Congreso recortara el
mandato de los parlamentarios y convocara a elecciones en diciembre, pero la
izquierda fue derrotada en su intento de mantener a un débil Rodríguez en la
Presidencia y buscar imponer la convocatoria a una Asamblea Constituyente.
La maniobra no le resultó, y se impuso la celebración de elecciones.
Los
candidatos
El martes
6 de septiembre quedó cerrado el proceso para la postulación de candidatos.
Del total de ocho fórmulas (presidente-vicepresidente) resaltan las
candidaturas del expresidente Jorge Quiroga Ramírez y del dirigente cocalero
Juan Evo Morales Aima.
Quiroga de
45 años, es ingeniero industrial (Universidad
A&M Texas)
y Master
en Administración (Universidad
St. Edward's de Austin). Trabajó
para IBM en los Estados Unidos y para firmas bancarias y de minería en
Bolivia. Fue Ministro de Finanzas durante el gobierno de Paz Zamora y luego
formó parte del directorio de la CAF. Fue electo Vicepresidente como
compañero de fórmula de Banzer en 1997. La condición de Vicepresidente
acarrea igualmente la Presidencia del Congreso, en razón de lo cual Quiroga
fue quien tomó el juramento a Banzer, el viejo dictador que llegaba al poder
por la vía electoral. A mediados del 2001, el deterioro de la salud de
Banzer catapultó a Quiroga a la Presidencia, quien en el 2002 entregó el
cargo al electo Sánchez de Lozada. Durante el gobierno de Banzer, Quiroga
capitaneo los planes de expansión de la industria de hidrocarburos que
buscan convertir a Bolivia en el gran suplidor de gas a la costa oeste de
EEUU.
Evo
Morales, quien cumplirá 46 años el próximo octubre, habría cursado hasta el
tercer año de educación media. Su carrera política la inició en
organizaciones sindicales rurales. En 1997 fue electo diputado. Participó en
las elecciones presidenciales del 2002, cuando su partido obtuvo el 20,94%
de los votos, a escasos pasos del MNR de Sánchez de Lozada que sumó 22,46%.
Pese a no ser el único dirigente indígena, se ha convertido en la principal
referencia mediático de las organizaciones de izquierda con discurso étnico.
Las
encuestas que comenzaron a arrojar cifras desde mayo presentan a Quiroga y a
Morales virtualmente empatados. La campaña electoral apenas comienza, el
proceso de selección de candidatos ha dejado heridas en las distintas
organizaciones y la selección del nuevo Presidente puede depender de la
capacidad de los partidos para ganar posiciones parlamentarias.
De acuerdo
a la Constitución, se requiere 50% de los votos para ser electo Presidente
de la República. No existiendo la modalidad de la segunda vuelta electoral,
en caso de que ningún candidato cuente con los votos necesarios, el nuevo
Presidente sería designado por el Congreso. En ese contexto las elecciones
parlamentarias adquieren una alta relevancia ya que el escenario más
probable, según las encuestas y la experiencia, es que el Congreso a ser
electo en diciembre, sea el cuerpo que determine el nombre del próximo
Presidente boliviano.
Revolución
vía electoral
Evo
Morales ha unido su imagen política a la de Hugo Chávez y Fidel Castro. Su
reciente estadía por razones “médicas” en Cuba y sus usuales apariciones en
Caracas, han hecho que el tema de la intromisión de Venezuela en la política
boliviana sea uno de los asuntos que subyacen en el debate electoral.
Morales ha dejado saber que Bolivia bajo su gobierno formaría parte del
“bloque antiimperialista”, lo cual ha servido para que Quiroga denuncie a
Chávez de entrometerse en las elecciones bolivianas y a Morales de pretender
hacer de Bolivia un “satélite” de Venezuela. Las acusaciones de
financiamiento venezolano a Morales se han escuchado reiteradamente desde
Washington hasta La Paz. Por su parte, diversos analistas consideran que la
inclusión del “tema Chávez” en el debate electoral llevaría a una
concentración de los votos de la fraccionada izquierda alrededor de Morales,
como ya ocurrió en el 2002 cuando la Embajada de EEUU recomendó no votar por
el candidato del MAS.
Morales
aspiraba que las elecciones presidenciales fueran en el 2007 bajo un nuevo
esquema constitucional que le favoreciera. Por ello su insistencia en una
Asamblea Constituyente y sus rechazos ante los anuncios de golpe de Estado
contra Carlos Mesa. Ante el adelanto de las elecciones, y según sectores
radicales de la izquierda boliviana, Morales por consejo de sus amigos del
exterior estaría orientándose hacia una operación de maquillaje electoral
que le permita ampliar su votación entre la clase media. Los asesores
habrían recomendado que Morales suavice el discurso, deje de referirse a
expropiaciones contra las petroleras y los latifundistas y reduzca las
tensiones con el empresariado y los militares. El Círculo de Oficiales del
Ejército en La Paz habría sido sede de un encuentro reciente de Morales con
empresarios a los cuales ofreció reducir impuestos y promover la inversión
privada. La opción electoral ya usada por Hugo Chávez en Venezuela en 1998
pareciera la receta recomendada a Morales.
Evo
Morales se ha ido distanciando de otros dirigentes indígenas y sociales,
quienes en el pasado encabezaron los conflictos contra Sánchez de Lozada y
Carlos Mesa. El compañero de Morales a la Vicepresidencia, el exguerrillero
Álvaro García Linera habría afirmado que “los radicales están fuera de este
bloque", en referencia a Jaime Solares de la Central Obrera Boliviana, del
“Mallku” (principe) Felipe Quispe de la Confederación Sindical Única de
Trabajadores Campesinos y, de Roberto de la Cruz el responsable de los
alzamientos en El Alto. Morales no pretende compartir el liderazgo y sus
compañeros de ruta han tenido que cada uno buscar su propia opción. Quispe
debió lanzar su propia candidatura presidencial. De la Cruz no fue
considerado siquiera como candidato al parlamento.
Evo
Morales se opone a gobiernos autonómicos
Las elecciones de mandatarios regionales son la gran
novedad en las elecciones bolivianas. Enla próspera región de Santa Cruz fue
formándose en los últimos años un movimiento que exige a ampliación de la
autonomía política y nuevas reglas para distribuir los ingresos fiscales por
hidrocarburos. Los movimientos autonómicos han sido señalados por la
izquierda como acciones secesionistas de la “oligarquía cruceña”, pero en
realidad parecieran corresponderse con exigencias cívicas de
descentralización y ampliación de la representatividad de los mandatarios.
Los movimientos autonómicos han prosperado en zonas no andinas,
económicamente más activas, con lo cual se aviva el contraste entre las
regiones montañosas empobrecidas y el oriente boliviano.
Una de las fuentes de presión que llevó a Carlos Mesa a
abandonar la Presidencia fueron los recurrentes paros regionales y la
auto-convocatoria a un plebiscito pro autonómico en los departamentos de
Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija. La Constitución boliviana establece que
los prefectos (gobernadores) de los nueve Departamentos son designados por
el Presidente de la República. Los movimientos cívicos de esos departamentos
reclaman el derecho de escoger a la primera autoridad departamental. Carlos
Mesa alcanzó a ofrecerles la designación como prefectos de quienes
resultaran electos en una consulta popular, la cual fue abortada por la
renuncia de Mesa. La elección de prefectos fue rechazada por la izquierda y
especialmente por el MAS de Evo Morales, quien se opuso en el Congreso a la
convocatoria de elecciones generales en diciembre. La diputada
Marlene Paredes, disidente del MAS, presentó recientemente un recurso la
nulidad por inconstitucionalidad de la convocatoria a elecciones
prefecturales.
Como parte
de los acuerdos políticos que dieron piso al actual gobierno provisional de
Eduardo Rodríguez,
el 04 de diciembre a la par de las elecciones presidenciales y
parlamentarias, los bolivianos escogerán a sus prefectos. Los comicios
regionales reciben un alto interés político. El
expresidente
Jaime
Paz Zamora (MIR) presentó su candidatura a la Prefectura de Tarija, apoyado
por varios partidos incluyendo a Podemos, lo cual materializa una alianza
del MIR con el candidato presidencial Jorge Quiroga. El ex candidato
presidencial Manfredd Reyes (AUC) está postulado en Cochabamba.
Incluso el MAS inscribió candidatos en ocho
departamentos.
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