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SAMBA CON TANGO
Las cosas no están claras en el
MERCOSUR. Mientras Chávez celebra su ingreso, Lula le recuerda a Kirchner
que la integración suramericana tiene como eje central a Argentina y Brasil.
El miércoles 30 de noviembre, en
el fronterizo Puerto Iguazú, el presidente Néstor Kirchner recibió a su
colega Lula da Silva. Entre los asistentes al encuentro estaban los
expresidentes Raúl Alfonsin de Argentina y José Sarney de Brasil, ya que el
propósito de la cita era conmemorar veinte años de los primeros pasos de lo
que ahora se conoce como el Mercosur.
Si bien el Mercosur formalmente
nace en 1991 con la firma del Tratado de Asunción por los cuatro miembros
originales, la historia vecinal argentino-brasileña gusta referirse a los
acuerdos Alfonsin-Sarney de mediados de los años 80, como el origen del
mecanismo. Dos expresidentes no estaban en la lista de invitados, el
brasileño Collor de Mello y el argentino Carlos Menem, los dos firmantes del
tratado de 1991. Pero Brasil petista no va a darle figuración al olvidado
Collor, derrocado por las protestas callejeras organizadas por el propio
Lula; y Kirchner ni quiera saluda al ahora senador Menem.
El acercamiento en los años
ochenta, entre los dos países que vivían procesos de transición política
luego de los períodos de gobiernos militares, significó una ruptura en la
forma como se visualizaban uno al otro.
Los
expertos no están muy seguros en cuál fue la causa y cuál la consecuencia,
pero Argentina y Brasil, aparte de la creación del mecanismo comercial,
construyeron un sistema de mutua confianza militar que representó la
modificación de las hipótesis de conflicto de cada uno, y en consecuencia,
una modificación de sus doctrinas y ejecutorias en el terreno de la
seguridad y la defensa. Argentina dejó de ser la principal hipótesis de
conflicto para Brasil, y por ello los militares brasileños comenzaron a
orientar su gran aparato bélico hacia otros potenciales enemigos. Por eso,
la celebración de esta semana por el Mercosur fue binacional, allí no
estaban los pequeños socios uruguayos o paraguayos, y mucho menos los
miembros asociados o por asociarse.
Y para demostrar
quienes son los miembros principales del Mercosur, fue en esa cita bilateral
donde se anunció la designación del ex vicepresidente argentino Carlos
Álvarez como Representantes Permanentes del Mercosur. Álvarez con el apoyo
de Kirchner y del asesor de Lula, Marco Aurelio García, reemplaza al
también argentino, expresidente y enemigo político de Kirchner, Eduardo
Duhalde. El papel de Álvarez será el de un virtual Canciller del Mercosur y
su designación, si bien contó con el visto bueno de Uruguay y Paraguay, es
en definitivo un asunto acordado por Brasilia y Buenos Aires.
El discurso de Lula
Aparte de la reunión en familia de
los miembros fundadores del club MERCOSUR, para celebrarlo como una
efeméride binacional, la reunión sirvió para marcar los tiempos que corren
por tierras del sur.
Durante su discurso, el presidente
brasileño, resaltó de diversas formas, incluso mencionando a jugadores de
fútbol de un país que juegan en el otro, el carácter especial de las
relaciones alcanzado por los dos países.
“El presidente Kirchner y yo
concordamos que Argentina y Brasil son el eje central de este proceso”. Dijo
Lula al referirse a la próxima reunión en Montevideo (en la cual ingresaría
Venezuela como miembro “pleno”) donde se hará seguimiento a lo que calificó
de “nuestro proyecto prioritario de fortalecer el Mercosur y consolidar la
Comunidad Suramericana de Naciones”. Lula ratificó, una vez más, la
posición geopolítica brasileña, que considera como una responsabilidad del
Brasil (y que es su garantía de seguridad regional) compartida con Argentina
para “la construcción de un espacio continental de paz, estabilidad y
prosperidad”.
Habló Lula de las relaciones
privilegiadas que Argentina “debe tener” con otros país, como de hecho lo
hace Brasil, pero “no cedemos en cuanto que todo comienza por la gran
relación entre Argentina y Brasil”, países que “forman una unión entre
iguales, y que respetan sus especificidades”. Terminó refiriéndose al
interés brasileño por el fortalecimiento de la industria argentina y ofreció
apoyo en las negociaciones de Kirchner con el Fondo Monetario Internacional.
El brasileño no dejó de mencionar a Hugo Chávez y a Evo Morales, como
fenómenos políticos impensables hace algunos años.
Kirchner juega aparte
La cita en Puerto Iguazú fue
precedida de la visita de 24 horas de Kirchner a Puerto Ordaz (Venezuela) y
de la posterior reforma de su gabinete.
La visita a Venezuela fue evaluada
como un hecho de contenido político para Chávez y comercial para Kirchner.
La nueva compra de bonos de deuda argentina por Venezuela y, la adquisición
de productos y servicios argentinos, sirvió a Kirchner para justificar en su
país la utilidad del viaje hasta las orillas del río Caroní. Tal como lo
explicara el periódico pro oficialista argentino Página 12, visitar a
Chávez no es gratis, tiene un alto costo en cuanto a la imagen internacional
del visitante. Pero los amplios negocios que ofrece el gobierno venezolano
compensaron con creces la contabilidad de costos de Kirchner y del periódico
Página 12, para que el presidente argentino se retratara con Chávez
en la remota Orinoquia venezolana. En esa ocasión, las cancillerías
resaltaron que los presidentes habían acordado apurar los estudios para la
construcción de un sistema de gasoductos que conectará el Caribe con Buenos
Aires. Diversos expertos en temas energéticos y de geopolítica mostraron su
asombro al escuchar que el tema era tratado por Venezuela y Argentina, con
la notoria ausencia de Brasil, justamente el país por donde atravesaría
buena parte del hipotético gasoducto.
La destitución del Ministro de Hacienda Roberto Lavagna,
cerebro de la política económica argentina, y la designación como Ministra
de la Defensa de la hasta ahora Embajadora argentina en Caracas, Nilda
Garré, han sido evaluados por analistas internacionales en Brasil y Caracas,
como un serio impulso hacia la izquierda por parte de Kirchner. Lo cual
sería una señal de alineamiento con Chávez en contra o en paralelo, de las
relaciones con Lula. Otros, sin embargo piensa que el cambio en el gabinete
es la forma de Kirchner, sintiéndose fortalecido tras los resultados
electorales, reforzar su carácter de eje único del gobierno, eliminando
figuras con peso propio como Lavagna.
Dicen que Kirchner baila tango afuera de casa y
chamamé (un baile criollo con mucha patada al suelo) adentro.
Una frase especialmente gráfica sobre el esquema de
actuación política del presidente argentino.
Baile
tango o chamamé, lo cierto es que Kirchner está bailando su propio ritmo
internacional con prescindencia de Brasilia. A sus especiales relaciones
con Chávez, se agrega su diplomacia con Washington intentando socavar
-infructuosamente- la vocería regional brasileña. Las relaciones argentinas
con el gobierno uruguayo han sido poco menos que tensas en las últimas
semanas, pese a la tan anunciada amistad de Kirchner con el presidente
Tabaré Vásquez: los pleitos no son ideológicos, se deben a la construcción
de plantas de celulosa en la zona fronteriza, las cuales con combatidas por
el gobierno argentino y por el canal oficial venezolano Telesur. Aparte de
ello, Kirchner está propiciando medidas restrictivas al ingreso de productos
brasileños a Argentina, con lo cual el futuro del MERCOSUR como zona de
libre comercio se está colocando en duda. Ello explicaría tanta insistencia
de Lula en cuanto a la “relación especial” entre Argentina y Brasil.
El
Mercosur se está plagando de “política” mientras sus bases comerciales están
seriamente debilitadas. |