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ACERO SIN DIPLOMACIA
El Universal, Caracas, Venezuela. 10 de abril de 2002
Finalmente el gobierno Bush anunció
su decisión de restringir el ingreso de productos siderúrgicos al mercado
estadounidense, aumentando aranceles y fijando cuotas que afectan a casi
todos los países productores. A casi todos, porque algunos no fueron
afectados: México y Canadá por ser socios en el NAFTA; Argentina como parte
del apoyo de Washington para recuperar su capacidad exportadora; Brasil que
hizo valer su capacidad negociadora dada su relevancia para el proyecto
ALCA.
El sector siderúrgico venezolano
muestra dificultades para salir al mercado mundial y ha debido renegociar su
deuda financiera. Ahora, Venezuela quedó fuera de las excepciones
arancelarias, por lo cual las exportaciones venezolanas no podrán competir
en el mercado estadounidense. En teoría, el Estado venezolano, accionista y
acreedor de SIDOR, debería estar interesado en defender el acceso de los
productos siderúrgicos al mercado del norte, por lo que la cancillería
venezolana y el ministerio de comercio debieron realizar una estrategia que,
como lo hizo el Itamaraty brasileño, buscara una posición favorable para su
industria. Pero la cancillería bolivariana es anti-gringa y mientras en USA
se decidía lo de los aranceles, el ministro Dávila hacía sonoras proclamas
antiimperialistas. Simultáneamente la ministra de Comercio viajó a
Washington, no para negociar los aranceles, sino (según ella) para pedir un
crédito al BID para financiar los nuevos ministerios.
A la debilidad y aislamiento externo
que sufre el país a cuenta del gobierno revolucionario, se agrega la
reprochable posición de los dueños privados de SIDOR. Antes que exigir el
apoyo diplomático ante Washington, esa empresa está pidiéndole al gobierno
que aumente los aranceles locales para impedir que los venezolanos accedan a
los bajos precios mundiales del acero. Los bolivarianos andan engolosinados
al demostrar que quedan empresarios seducidos por el viejo proteccionismo.
¡Ojo Dr. Emeterio Gómez!!!.
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