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Edgar Otálvora, economista y
especialista en política latinoamericana |
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Hugo Chávez hace diplomacia con
armas económicas sujetas a criterios políticos |
Gabriel Patrizzi Cabrera
Como buen
analista, se niega a hacer ejercicios futuristas sobre la situación venezolana y
los vínculos del país con el trascender latinoamericano. Considera que -aunque
la nación gobernada por Hugo Chávez vive un proceso de cambio nuevo- se lleva a
cabo una “revolución” parecida a pasados intentos por armar un bloque regional
contra Estados Unidos, pues es financiada con petrodólares.
“Éste es un proyecto político extremadamente oneroso -extremadamente caro- que
necesita vender petróleo, porque, si no, no tiene cómo financiarse. El mejor
retrato de esta revolución es que sus militantes ya no pintan las pancartas,
sino que las mandan a hacer en imprentas”, comenta en el Foro de los Lunes
el economista Edgar Otálvora, quien ha dedicado parte de su vida a estudiar,
escribir y explicar la realidad regional en sus diversos ámbitos.
Aunque se niega a hablar de política a lo Walter Mercado, error que comúnmente
muchos cometen y por lo cual la sociedad a veces se encuentra tan desorientada
en este espacio, asegura que la historia nunca se repite. “El que quiera buscar
referencias en el pasado conseguirá eso, referencias, pero no el argumento
principal de la historia. Los momentos están cambiando y la política latina está
siendo muy dinámica y activa. El continente se ha convertido en un campo de
batalla ideológico”.
-Dentro de este escenario se están ideando diversas integraciones, entiéndase
ésta como el objetivo de aprovechar la cercanía geográfica, el idioma y la
complementabilidad económica para que se activen los mercados productores de
cada nación, expone.
¿El Gobierno utiliza un mal concepto de integración al querer exportar la
revolución bolivariana?
-Dentro de todo proceso de integración hay implicaciones políticas. El
presidente Rómulo Betancourt marcó como política de Estado una clara separación
de los gobiernos dictatoriales, ahí había una connotación política, porque sólo
se relacionaba con países democráticos, algo difícil en ese momento, porque eran
pocos. Cuando la Comunidad Andina y Mercosur han establecido condiciones
democráticas para que las naciones puedan formar parte de esas alianzas, también
se le está dando un contenido político a la integración.
-Al contrario de toda esta tendencia, Cháveez quiere e insiste en lograr una
integración política mediante acuerdos económicos. El primer mandatario ha
estado ayudando financieramente a sus amigos políticos foráneos desde los 15
días después de tomar la Presidencia. El primero que lo recibió fue el
dominicano Leonel Fernández, quien tenía que pagar ciertas deudas. Esas ayudas,
así como los planes de integración que ha venido estableciendo el Presidente con
otros países, son cartas marcadas, así lo han entendido sus homólogos. Por ello
existe gran preocupación en las sociedades adonde Chávez ha llevado sus
propuestas; el caso de Ecuador, por ejemplo, allá dicen que aceptan la ayuda,
pero todos se preguntan cuánto cuesta eso.
¿Cartas marcadas con verde norteamericano u oro negro?
-Sin duda que con petróleo. Chávez ha utiliizado la principal fuente de riqueza
nacional como arma a favor de sus amigos y de quienes desea agradar, al mismo
tiempo que la utiliza contra sus enemigos. Muchos recordarán cuando el gobierno
de República Dominicana sufrió un embargo petrolero por parte de Venezuela, que
provocó un crecimiento de la inflación en esa nación, así como graves protestas
y dificultades diarias por falta de electricidad, todo porque Chávez tomó esa
medida por razones políticas. Otro caso insigne es cómo se le niega el
hidrocarburo a Haití (mandato legitimado por la ONU y otros organismos
internacionales) porque en Miraflores no les agrada. Aquí tampoco se puede
olvidar lo sucedido a raíz del caso Granda, aunque nada tiene que ver con lo
petrolero: el Gobierno Nacional hizo un boicot económico, un embargo comercial,
a Colombia. De tal manera que el régimen hace diplomacia con armas económicas
sujetas a criterios políticos.
-La revolución bolivariana es un proyecto qque trasciende la dominación del
propio país; se ha convertido en un proyecto hemisférico que tiene el pivote de
la alianza cubano-venezolana. Es el mismo viejo aparato que tenía Cuba en toda
América Latina a través de medios de comunicación particulares, organizaciones
no gubernamentales y todos los partidos de izquierda anti-Washington, los cuales
hoy actúan alrededor de ese movimiento que capitanea Fidel Castro y del cual
Venezuela es parte.
-Obviamente, la diplomacia cubano-venezolanna está aprovechándose de esos nichos
que encuentra en distintas sociedades y los estimula, a través de las ofertas
económicas del gobierno venezolano. Igualmente cuando se encuentra ciertos
enemigos en su camino que emprenden campañas de ataque y movilizaciones
populares. Un caso emblemático puede ser cuando el ex presidente salvadoreño
Francisco Flores lanzó su candidatura para la Secretaría General de la OEA; las
organizaciones populares y bolivarianas del continente comenzaron a descubrir,
de la noche a la mañana, casos y documentos que lo acusaban de corrupción, sólo
porque en Caracas y La Habana lo rechazaban.
-Es chistoso cómo existan trasnochados que creen que apoyando al gobierno de
Chávez están defendiendo al de Chile de los 70, y otros creen que atacando al
Jefe del Estado están arremetiendo contra el régimen cubano de los 60. Como
venezolano, uno siente que estamos en un pleito que no es de nosotros, sino de
una izquierda que quiere defender a Salvador Allende en Caracas y de unos
cubanos que quieren tumbar a Fidel aquí también. Este pleito no es de nosotros,
no somos un país comunista; nos han llevado a una situación en la que
supuestamente la guerra es inminente para defender al comunismo. Ésa tampoco es
una guerra de nosotros.
¿Con la ayuda de esos nichos a los que se refiere, este proyecto puede llegar
a consolidarse en la región?
-Aunque el proceso no está acorde con la reealidad del mundo, están intentando
establecerlo aprovechando un conjunto de circunstancias que se dan
simultáneamente: el deterioro de los partidos tradicionales, la falta de ajustes
económicos de algunos sectores para hacer frente a los retos exportadores y la
falta de una visión de Estados Unidos más cercana a la historia contemporánea de
América Latina; éstas se suman a la desastrosa crisis económica de los años 80,
que produjo bolsones en muchos países, y a un elemento que no se puede perder de
vista, la tecnología. La instantaneidad de la información hace que asuntos que
antes eran de carácter doméstico ahora se conviertan en grandes temas de debate
y ejemplos de procesos políticos. Que nosotros podamos saber qué pasa en una
aldea indígena del Perú se convierte en un elemento potencializador de ese
proceso político, en el cual ofrece estatismo -acompañado de militarismo- como
solución y el socialismo como discurso político.
-Por ello es que se observa cómo incluso enn aquellos países del Caribe a los
cuales les ha ofrecido vender petróleo en condiciones especiales, el Gobierno
Nacional exige que sea a través del Estado y no de empresas privadas, para así
también crear un vínculo y obligaciones con los demás regímenes.

¿Esos acuerdos económicos enmarcados en la integración política
cubano-venezolana son positivos para el aparato productivo nacional?
-Para nada, estas ayudas más bien perjudicaan a Venezuela. Todo lo contrario a lo
que pasa, por ejemplo, en Brasil. Lula les presta dinero a otras naciones para
que inviertan en los mercados locales; Brasil juega como un jugador mundial, ese
gobierno le presta dinero a otro para construir un puente, en el entendido de
que una empresa brasileña lo construirá. Es una especie de crédito a la
industria nacional. Es como si te diera un crédito de 10 millones y tú lo debes
gastar en empresas de mi país. En Venezuela, quienes se benefician en todo caso
son los comerciantes, porque este país se ha convertido en el gran comprador de
cuanta cosa existe en el mundo. Es insólito que Bolivia y Paraguay hayan tenido
un enfrentamiento que obligó la celebración de una reunión de altísimo nivel en
Uruguay para discutir las acusaciones mutuas de competencia desleal en el
negocio de venta de soya a Venezuela. Todo el mundo le quiere vender a
Venezuela. Si tienes dinero y quieres comprar de todo, tus vecinos se van a
pelear por entablar relaciones contigo. Todo esto es sostenible mientras existan
recursos petroleros, y eso ya se hacía en el pasado. Una vez más el petróleo se
convierte en la carta para el hoy y la tragedia para el mañana. Aquí no es
posible construir una sola empresa si no es financiada y subsidiada por el
Estado. Nadie puede producir con las estructuras de costos que tiene la nación y
competir con el extranjero, y menos si el Estado se ha convertido en el mayor
importador.
Más que un eje cubano-venezolano, ¿esto no iría más allá, incluyendo a China
y Rusia?
-No creo, la geopolítica mundial se está mooviendo mucho. Sin duda, China es un
gran jugador planetario y Rusia lo sigue siendo. Lo que está pasando en este
lado del mundo no tiene nada que ver con un proyecto mundial. Hay quienes
quisieran plantearlo, pero están muy distantes de eso. Los cruces de juegos de
intereses ya no son dicotómicos, ni son dos los competidores mundiales, ahora
son muy diversos. Eso explica por qué China con el primer país latino con el que
suscribió un acuerdo de comercio no fue Cuba, sino Chile, que tiene un gobierno
del partido socialista, pero que desarrolla una política económica de apertura
comercial. Este juego es cada vez más complejo. En el discurso callejero y el
análisis de algunos especialistas es muy fácil convertir a los países en amigos
y enemigos, pero quien continúe ahí se está quedando corto. Las variables son
distintas, por eso, decir que Brasil está en contra del ALCA es un error, porque
el gobierno de Lula lo que está es negociando, no por apoyar o rechazar a EEUU,
sino que -como un gran gigante económico- está asegurando sus parcelas en el
gran mercado mundial con los demás actores económicos importantes, como lo es
Estados Unidos.
Ahora que menciona el ALCA, ¿está de acuerdo en que este proyecto
norteamericano quedó sólo en una intención?
-Eso es mentira. Los procesos de negociacioones comerciales que hay en América
Latina, en cada país hay sectores de izquierda que no los quieren, pero en este
momento en el continente estamos viviendo una serie impresionante de
negociaciones que tienen como común el libre comercio. Para que una nación
establezca el libre comercio no puede ser un régimen estatista, tiene que estar
en condición de competir con el extranjero y no puede vivir con esas viejas
recetas. ¿Cómo es que Centroamérica, el Caribe y los andinos están negociando
acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europea? Hoy se está
hablando en la región andina de un acuerdo común de aranceles, eso es libre
comercio. Decir que el ALCA está muerto es incorrecto, más bien se está
acelerando todo el proceso de negociaciones comerciales en la región. Y ante esa
diversidad de acuerdos llegará un momento en que deberán establecerse normas
comunes, ya sea con el nombre de ALCA u otro.
TELESUR, DESESPERO Y AISLAMIENTO
¿Telesur forma parte de esa estrategia por promover el proyecto
cubano-venezolano?
-Claro, no queda duda de eso. Esa televisorra conforma todo el aparataje de
propaganda de Castro y Chávez. Cuando se tiene mucho dinero se pueden comprar
muchas armas, las cuales pueden ser papeles para escribir panfletos o canales de
televisión.
¿La decisión de la Cámara de Representantes de EEUU fue acertada?
-Creo que esa decisión no corresponde a la realidad política y tecnológica de
América Latina, sino del mundo de mediados del siglo XX. Es totalmente
anacrónica. Comunicacionalmente es imposible impedir o bloquear las
transmisiones.
¿Esa decisión demuestra que Chávez no está equivocado? ¿Realmente el gobierno
de Bush está desesperado?
-No. Yo creo que fueron algunos parlamentarrios que tomaron una decisión,
simplemente sin consultarla mucho, ante los métodos determinados de compensar lo
que ellos detectan como una campaña comunista en la región. Para nada están
desesperados, aunque muchos sí lo están porque ellos se desesperen realmente.
¿Es propensa Venezuela a quedar aislada?
-No, nunca quedaremos aislados. Estamos en la era tecnológica, aquí nada queda
aislado de nada. La Internet, las comunicaciones, la televisión, lo hacen
imposible. Ya eso es falso, Venezuela no es Afganistán. Nosotros logramos
construir una sociedad política, económica y tecnológicamente muy desarrollada.
Quien quiera, crea o tema que pueden aislarnos está equivocado, no tiene claro
sentido de la actualidad mundial.
DE DIPLOMACIA DE ESTADO A DIPLOMACIA PRESIDENCIAL Y CAPRICHOSA
Edgar Otálvora es autor de varias lecturas sobre historia tanto nacional como
latina, entre ellas destacan los libros La frontera occidental venezolana: un
enfoque tendencial (1992), Eustoquio Gómez (1993), La paz ramónica:
Notas sobre un gobierno de transición (1994), El Pez, (2001) y La
crisis de la corbeta Caldas (2003).
Desde muy joven -comenta- ha tenido interés acerca del acontecer regional y sus
antecedentes. Años después de que se graduó como economista en la Universidad de
Los Andes obtuvo en la Universidad Central de Venezuela el magíster en Historia
Americana Contemporánea.
Además de ocupar diversos cargos en la Comisión Presidencial para Asuntos
Fronterizos Colombo-Venezolanos entre 1989 y 1993, fue designado viceministro de
la Secretaría de la Presidencia durante el corto gobierno de Ramón J. Velásquez.
Ejerció durante varios años la diplomacia, trabajando en las embajadas de
Venezuela en Colombia y Brasil. Llegó a ocupar el cargo de cónsul general de
Venezuela en Belém do Pará.
Su vasta experiencia en lo diplomático y fronterizo obliga a no dejar por fuera
esas tónicas en esta ocasión.
Al tocar el tema, lamenta que, en ambos ámbitos, todos los logros que se habían
conseguido antes de la V República fueran devastados, a la par de la destrucción
de la institucionalidad venezolana.
“Durante 200 años se intentó construir una diplomacia de Estado, la cual Chávez
convirtió en presidencial y caprichosa; como también costó un siglo lograr la
unidad del Tesoro Nacional y de pronto la acaban, pues las reservas
internacionales ahora pasan a manos del Ejecutivo; como también la unidad de la
Fuerza Armada Nacional -proceso de 100 años-, que ahora es desmantelada con un
ejército simultáneo e irregular”.
En 1987 -cuenta quien dedica varias horas de su semana a impartir clases en
aulas del Postgrado de Historia de la UCV-, Venezuela estuvo a punto de una
guerra con Colombia, pero imperaron las buenas relaciones presidenciales y de
las clases políticas de ambos países. A raíz de eso se crearon mecanismos que
fortalecieron las relaciones bilaterales, más allá de las negociaciones entre
embajadas, y se crearon instancias de vinculación sobre el tema limítrofe y
fronterizo, en las cuales participaban activamente las comunidades.
-Cuando se fortalece la guerrilla neogranaddina se acuerda que el tema militar
también debía tratarse de esa manera, y entonces se logra, a pesar de las dudas
que podrían existir entre ambas instituciones militares, crear un sistema de
comunicaciones que iba desde los presidentes y ministros hasta el último punto
fronterizo.
El académico asegura que el Gobierno Nacional acabó con toda esa estructura de
acciones operativas entre los dos Estados, que iban desde planificación de
campañas sanitarias hasta relaciones de puestos limítrofes militares.
-El tema fronterizo con Colombia pasó a serr parte del arsenal de temas de la
diplomacia cubano-venezolana, subrayó el entrevistado para el Foro de los Lunes,
economista Edgar Otálvora.
publicada el 24 de julio de
2005
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