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UN NUEVO DISPARATE SE CIERNE EN LA PLANTA DE GAS DE MUGARDOS. Es
posible que para muchos lectores el debate sobre la ubicación de la planta de
gas licuado (GNL) en el interior de la ría de Ferrol es un tema del pasado. No
es así. Esta planta de gas, lejos de ser la solución para nuestra deprimida
economía local será realmente un problema para la ría misma y de seguridad
para sus habitantes debido a su peligrosidad. Uno de los muchos despropósitos
de este proyecto y que parece no preocupar a nadie, son los efectos que la
planta de gas va a tener sobre el agua de la ría y su biodiversidad. Contrario
a lo manifestado en la propaganda y documentación de autorización de la
construcción de esta planta de GNL (año 2.001) el sistema para vaporizar el
gas licuado será el conocido como de tipo abierto (ORV) el cual necesitará
ingentes cantidades de agua de mar (600.000 m3/día ó 600 millones
de litros al día) “teñida” con hipoclorito sódico para eliminar a todo
organismo marino vivo que circule por este sistema de regasificación, pues lo
obturaría y que finalmente se verterá al mar muy fría y contaminada,
envenenando al resto de la flora y fauna circundante. No debemos olvidarnos del
efecto añadido debido a la reducción importante de la renovación del agua de
la ría debido al dique de abrigo del Puerto Exterior. Hemos
leído la documentación relativa al Estudio de Impacto Ambiental sobre esta
propuesta y nos ha parecido muy poco seria y pobre técnicamente. El lector podrá
valorar la “rigurosidad” del informe, cuando en él se leen las siguientes
conclusiones sobre los vertidos: “la
utilización del antifouling provocará
el empobrecimiento del plancton en las áreas circundantes, incluyendo las
larvas presentes en éste…..”, “el único
efecto importante podría ser el aporte de contaminantes (antifouling o
biocida) al sistema que tendría
una influencia negativa sobre las comunidades biológicas y los bancos
marisqueros circundantes”, “.
. . la emisión de iones cloro del sistema antifouling, lo que tendría un claro efecto negativo en estas comunidades biológicas….”,“el
agua de mar de salida será estéril
sin fitoplancton, larvas y otros zooplánctones….”, “el impacto directo sobre los bancos marisqueros puede
venir definido por la reducción de
las poblaciones planctónicas de las que alimentan estos moluscos bivaldos……”,
No
hemos añadido ni una coma a las frases del párrafo anterior. Inconsistencias,
vaguedades, contradicciones, suposiciones y opiniones voluntaristas similares a
las anteriores son fáciles de encontrar en esta documentación y por supuesto
descalificables por su falta de rigor técnico y de valoración cuantitativa de
daños. En qué quedamos, ¿habrá daños o no? ¿muchos? ¿pocos? En
EE.UU. las cuatro plantas existentes de regasificación de GNL utilizan el
sistema conocido de Combustión Sumergida (SCV) y ninguna
de las plantas solicitadas actualmente para ser instaladas en la costa
utilizarán el sistema ORV que ahora se pretenden usar en Punta Promontoiro. Sin
embargo, en las regasificadoras propuestas para ser ubicadas en alta mar sí han
incluido este sistema ORV (con agua de mar) para regasificar el gas natural
licuado. Por esta razón, científicos, investigadores, asociaciones de
pescadores, ecologistas y personalidades de instituciones de los EE.UU. han
puesto el grito en el cielo y es fácil ver en la RED informes y cartas de
protesta contra este sistema. Aquí en Ferrol, los responsables de las
instituciones y autoridades oficiales afectadas por este tema parece que o no se
han enterado o bien parece que han
estudiado en otros libros. Francamente no creemos que estén mejor informados
sobre este asunto que los del otro lado del atlántico, aunque si nos parece que
son más temerarios y desde luego demuestran que son menos profesionales que
aquellos. Por cierto, los gobernadores de los estados de Lusiana y Alabama han
vetado recientemente las dos primeras plantas de gas natural que pretendían
usar este sistema de regasificación. En
Ferrol, los promotores y técnicos del proyecto “dicen” que es ecológicamente
mejor utilizar el agua de mar para regasificar el gas porque “su calor” es
de origen solar. Pero, el lector se preguntará: ¿por qué no se ha propuesto
este sistema desde el diseño inicial? ¿Por qué explícitamente han dicho que
no lo utilizarían?.¿No tendrá que ver este cambio en el proyecto con el alto
precio actual del gas natural?. ¿O acaso no estará motivado porque el consumo
de gas para la regasificación podría ser de hasta
1´5% del gas almacenado y esto supondría
dejar de ganar unos 20 millones de euros al año? Manuel Amorín. Prof. Escuela Ingenieros Navales de Ferrol |