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CLAUSURA DE LA CONFERENCIA SOBRE MEDIO AMBIENTE

ZAPATERO ANUNCIA UN PLAN DE REHABILITACI�N ENERG�TICA DE EDIFICIOS, PARA LOGRAR UN MAYOR DESARROLLO Y EFICACIA.


Se crea una l�nea de subvenci�n directa de 1.000 millones en el periodo 2008-2012, entre otras medidas.


10 de diciembre de 2007    

Jos� Luis Rodr�guez Zapatero anunci� hoy que, de ganar las pr�ximas elecciones, el Gobierno pondr� en marcha un ambicioso Plan de Rehabilitaci�n Energ�tica Integral de Edificios ya construidos. Dicho Plan pretende que los edificios antiguos cumplan los requerimientos del C�digo T�cnico de Edificaci�n, logrando as� la mejor Certificaci�n Energ�tica. En la clausura de la conferencia sectorial del PSOE sobre Medio Ambiente, primera de las cinco cuyos trabajos servir�n de base para la elaboraci�n del programa electoral, el Secretario General socialista explic� que habr� una l�nea de subvenci�n directa de 1.000 millones euros para la rehabilitaci�n energ�tica de viviendas en el periodo 2008-2012.

A ello se sumar� una nueva l�nea ICO de 2.000 millones de euros anuales -8.000 a lo largo de la Legislatura-, que �permitir� a los hogares financiar la parte de la reforma de su vivienda que no quede cubierta por las ayudas directas anunciadas en condiciones de financiaci�n preferentes�. Las medidas anunciadas hoy, junto a las ya recogidas en el Plan de Acci�n de la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energ�tica, facilitar�n el que �500.000 viviendas se rehabiliten para el ahorro energ�tico durante la pr�xima legislatura�, se�al� Zapatero. El Secretario General del PSOE asegur� que para controlar y hacer remitir las consecuencias del cambio clim�tico, �necesitamos la implicaci�n de toda la sociedad� y que, a su juicio, �es posible convertir el hogar de cada uno en el primer valladar al consumo energ�tico�. �Muchos ciudadanos se preguntan qu� pueden hacer por su pa�s para frenar los efectos del cambio clim�tico y tener un nuevo modelo energ�tico�. y nosotros �tenemos que hacer que sus buenos deseos puedan convertirse en realidad�.

Otra de las medidas que, en la misma l�nea, apunto el Presidente del Gobierno es la dotaci�n un fondo espec�fico de 200 millones euros para financiar obras de rehabilitaci�n de edificios y escuelas p�blicas, en las ciudades de m�s de 50.000 habitantes. Siguiendo la iniciativa de las ciudades energ�ticamente responsables del Presidente Clinton, �favoreceremos un partenariado entre el Estado, ayuntamientos y las principales entidades financieras del pa�s para acometer una transformaci�n total de los edificios p�blicos de las ciudades de nuestro pa�s, para que se conviertan en edificios sostenibles y con una nueva fuente de energ�a�. Pretendemos, dijo Zapatero, que junto con la reducci�n en la factura energ�tica, se le de un valor a�adido a cada edificio rehabilitado o renovado energ�ticamente. Como consecuencia de esas acciones integrales, se valorar� el aporte en relaci�n con la reducci�n en el consumo energ�tico, que podr�a variar entre un 35 y un 60%.

Durante su intervenci�n, el Secretario General del PSOE asegur� que, ante el cambio clim�tico y sus consecuencias, �no cabe cerrar los ojos� y �no tiene sentido confiar en que m�s pronto o m�s tarde las cosas volver�n a un cauce natural del que ya han salido�. Zapatero manifest� que hoy nadie discute la esencia y la importancia de los efectos del cambio clim�tico. �Ning�n l�der pol�tico �dijo- se permite ignorarla ni banalizarla�, del mismo modo que �ning�n pa�s relevante puede permitirse eludirla�, aunque �no todos est�n igualmente dispuestos a afrontarla con seriedad y con todas las consecuencias�. Zapatero que critic� la gesti�n en la lucha contra el cambio clim�tico llevada acabo por el anterior Gobierno del PP que supuso un �frenazo�, cuando no opt� por la �inacci�n�, puso en valor las acciones emprendidas por su Gobierno que �dijo- �han empezado a dar su fruto�.

As�, explic� que en 2006 hemos desacoplado el incremento de las emisiones del crecimiento de la econom�a, ya que, mientras �sta creci� a cerca del 4%, las emisiones se redujeron en otro 4%. �Todo parece indicar que en 2007 continuar� ese comportamiento diferenciado�, declar�, y no s�lo �hemos controlado nuestro desfase en el presente�, sino que tambi�n �nos hemos preparado para ser vanguardia en el futuro�.

 

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Discurso del Secretario General del PSOE.

Buenos d�as. Seguimos avanzando en la definici�n y el debate de lo que representa nuestro programa electoral, de cara a las elecciones de marzo. S� que hab�is trabajado con intensidad, en una de las �reas m�s importantes que tenemos para presentar ante los ciudadanos, una oferta de futuro como es aquello que afecta al cambio clim�tico, a la sostenibilidad y al nuevo modelo econ�mico que reclamamos y que seremos capaces de llevar adelante. En algo m�s de los dos �ltimos siglos, el g�nero humano ha protagonizado logros decisivos para la pervivencia y calidad de la vida individual y para la organizaci�n de la convivencia colectiva. Los avances cient�ficos han permitido dominar enfermedades y prolongar la existencia. La expansi�n de la producci�n ha aliviado la carencia, primero, y distribuido bienestar, despu�s. El reconocimiento y protecci�n de los derechos individuales ha convertido a las personas en ciudadanos, due�os conjuntamente del destino de su comunidad. El desarrollo de los modelos de protecci�n ha proporcionado seguridad, equidad y solidaridad.

Sin embargo, todo ello no ha conformado m�s que a una parte significativa, pero minoritaria, de la realidad mundial. El hambre y la pobreza marcan la existencia de miles de millones de seres humanos. Como miles de millones cohabitan con la carencia de derechos, la desigualdad y la exclusi�n. Responder a esa asimetr�a de bienestar, oportunidades y condiciones de dignidad, es un reto fundamental, al que estamos moralmente obligados a responder urgidos por nuestros valores. Pero a esa realidad transformada no podremos llegar si no atendemos de manera inmediata al gran desaf�o de nuestro tiempo, la amenaza que nos plantea la sostenibilidad medioambiental y las m�ltiples consecuencias del cambio clim�tico. Se trata de un desaf�o que hemos de asumir hoy, no s�lo para configurar nuestro futuro, sino sencillamente para que pueda haber futuro. El modelo de desarrollo con el que ha prosperado el mundo en los dos �ltimos siglos y medio ha tocado techo. Ha empezado a producir intensos efectos perversos y su mera continuidad resulta sencillamente inviable en el ya inmediato futuro.

Construir otro modelo alternativo costar� tiempo y producir� efectos en todo el conjunto de la vida social. Pero hay una urgencia ineludible: frenar y revertir la din�mica actual. No tiene sentido confiar en que m�s pronto o m�s tarde las cosas volver�n a un cauce natural del que ya se han salido. No cabe cerrar los ojos ante un cambio que es ineludible, porque no es admisible perseverar en la inconsciencia, poniendo en riesgo nuestra propia pervivencia. Podemos convertirnos en aliados de ese cambio. Podemos aprovechar los beneficios potenciales que ese cambio contiene. Tenemos a nuestro favor una creciente conciencia mundial de nuestra vulnerabilidad actual, una creciente movilizaci�n social sobre la urgente necesidad de dominar los factores que provocan esa vulnerabilidad, antes de que ella acabe finalmente por superarnos. Seguramente estamos ante la amenaza m�s global de toda la historia de la vida de los seres humanos. Y por ello, la respuesta tiene que articularse globalmente.

Nosotros trabajamos y lo seguiremos haciendo, en pro de esa articulaci�n global, por ejemplo en el �mbito de Naciones Unidas; lo hacemos y lo haremos para impulsar las estrategias regionales, por ejemplo en el �mbito de la Uni�n Europea; lo hacemos y lo haremos ayudando a otros pa�ses, por medio de la cooperaci�n al desarrollo. Pero vamos a asumir compromisos en t�rminos nacionales, vamos a definir objetivos y a obligarnos con ellos; vamos a desarrollar estrategias y a implicarnos en su cumplimiento; vamos a impulsar medidas y atribuirles medios. Espa�a quiere ser ya ejemplo y llegar a convertirse en modelo. La pr�xima Legislatura avanzaremos m�s que nunca. Ahora estamos aqu� para tomar velocidad, perfilando los an�lisis, las ideas y las propuestas que configurar�n nuestro programa electoral. Empecemos por constatar lo que s�lo los voluntariamente ciegos se niegan a considerar. El cambio clim�tico no es ya un riesgo probable. Es una evidente realidad. Una realidad compuesta de hechos. Once de los doce �ltimos a�os han sido los m�s calurosos desde que, hace 150, se establecieran los registros de temperaturas. Llevamos treinta a�os de continua desaparici�n de la extensi�n de hielo en el planeta. El nivel del mar viene subiendo desde hace casi medio siglo. Las precipitaciones han alterado notablemente su distribuci�n, disminuyendo, por cierto, en nuestra �rea geogr�fica.

El consenso sobre las causas del calentamiento global es, en la pr�ctica, un�nime: La acci�n humana es el factor determinante. A ella se debe el considerable aumento en la atm�sfera de las concentraciones de CO2, metano y �xido nitroso. A ella se debe la emisi�n de gases de efecto invernadero. A ella se debe el cambio clim�tico, en los t�rminos definidos por Naciones Unidas en 1992, es decir, �el cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana, que altera la composici�n de la atm�sfera mundial�. El mundo pol�tico ha tardado en conformar una conciencia pol�tica acerca del riesgo que est�bamos empezando a correr. No por falta de alertas. No por la irrelevancia de quienes nos alertaban. No por los apoyos de evidencia que conten�an esas alertas.

Hace ya casi tres d�cadas, en 1979, Naciones Unidas convoc� la Primera Conferencia Mundial sobre el Clima, que subray� la necesidad de abordar una acci�n conjunta a nivel internacional. Hace 20 a�os se cre� el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim�tico (IPCC), con el objeto de revisar la evidencia cient�fica acumulada, analizar sus impactos, prever sus repercusiones y estudiar y proponer medidas para evitar su impacto y atenuar sus efectos. Dicho Grupo entreg� un Primer Informe de Evaluaci�n, que recog�a el diagn�stico de 400 cient�ficos, en 1991. Ya entonces constataba la realidad del calentamiento atmosf�rico y requer�a a la comunidad internacional a que actuara en consecuencia. Dicho Grupo Intergubernamental emiti� sucesivamente sus informes en 1991, 2001 y 2007, este �ltimo con ocasi�n de su reciente reuni�n en Valencia. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en R�o de Janeiro en 1992, aprob� la Convenci�n Marco sobre Cambio Clim�tico, que est� en el origen de la Cumbre de Kioto, de 1997, donde se asumi� el Protocolo destinado a limitar las emisiones de gases de efecto invernadero en el horizonte de 2012. Est�bamos pues avisados, pero reaccionamos con parsimonia.

Hoy nadie discute la esencia y la importancia de la cuesti�n, aunque no todos est�n igualmente dispuestos a afrontarla con seriedad y con todas las consecuencias. Ning�n l�der pol�tico se permite ignorarla ni banalizarla. Ning�n pa�s relevante puede permitirse eludirla. De hecho, el gobierno de los Estados Unidos, claramente reticente a Kioto, convoc� hace pocas semanas una reuni�n internacional con los 16 pa�ses m�s emisores del planeta y el gobierno chino, pa�s decisivo en las emisiones actuales y futuras, ha presentado igualmente un Programa de Cambio Clim�tico. La s�ntesis anal�tica del informe de 2007 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim�tico es que el calentamiento del sistema clim�tico es inequ�voco; que la evidencia observada en todos los continentes y en la mayor�a de los oc�anos muestra sistemas naturales afectados por cambios clim�ticos regionales; que los impactos resultantes del calentamiento son inevitables debido a las emisiones del pasado; y que ser� necesaria la adaptaci�n para poder asumirlos.

Pero tambi�n nos se�alan los expertos, y esto es lo relevante a efectos de nuestra acci�n social y pol�tica, que muchos impactos pueden ser evitados, reducidos o retrasados por la mitigaci�n, y que, si avanzamos en el camino del desarrollo sostenible mediante medidas relativas al suministro energ�tico, el transporte, las viviendas, la industria, agricultura, silvicultura y bosques, as� como los residuos, podremos reducir nuestra vulnerabilidad al cambio clim�tico. Tenemos que avanzar, por tanto, en ese camino del desarrollo sostenible. �Lo estamos haciendo nosotros? cabe preguntarse. La respuesta es que hemos dado pasos significativos, que hemos conseguido frenar una deriva negativa, que hemos invertido la tendencia, que estamos en el buen camino. Y tambi�n, tambi�n, que nos queda mucho m�s por recorrer. El punto de partida en el cumplimiento de nuestros objetivos y de los compromisos asumidos nos dej� ya muy atr�s. Espa�a ratific� la Convenci�n de 1992. Pero aunque el gobierno anterior ratific� el Protocolo de Kioto, los ocho a�os de su gesti�n supusieron de hecho un frenazo. Poco prudentemente, se especul� con la posibilidad de que el Protocolo no entrase en vigor y se opt� por la inacci�n.

Tampoco estuvieron bien defendidos nuestros intereses. La defectuosa negociaci�n de Kioto nos ha perjudicado ahora, diez a�os despu�s. Asumimos entonces unos objetivos aparentemente m�s laxos que el resto de pa�ses. Nos obligamos a no superar un crecimiento del 15%, mientras que el conjunto de la Uni�n se comprometi� a reducir las emisiones en un 8%. Pero, medidos en t�rminos relativos, esos compromisos eran realmente m�s exigentes para Espa�a. En 1990, cada espa�ol emit�a algo m�s de 7 toneladas de gases de efecto invernadero, por 11 de media de la Europa a 15. En 2004, alcanzamos 10 toneladas, mientras que la media de la Uni�n superaba los 11. Es decir, que mientras nos alej�bamos de nuestro objetivo, todav�a est�bamos por debajo de esa media, de la media europea. Hubo, pues, una mala negociaci�n en el reparto de los esfuerzos a realizar por los distintos Estados miembros. Est�bamos muy por encima de lo que nos hab�amos comprometido a cumplir. No se hab�a aprobado el Plan Nacional de Asignaciones requerido por Bruselas, y la Estrategia Espa�ola de Ahorro y Eficiencia Energ�tica aprobada no ten�a calendario, ni dotaci�n presupuestaria.

En esas condiciones accedimos al Gobierno. Nos propusimos revertir la situaci�n, invertir la tendencia hist�rica, en la que nuestras emisiones han crecido de manera acompasada al crecimiento de la econom�a en las �ltimas d�cadas. Hemos conseguido avanzar, en vez de retroceder, porque actuamos inmediatamente y en m�ltiples campos de actividad. Clarificamos los compromisos de cada cual aprobando en el mismo 2004 el Plan Nacional de Asignaciones para el periodo 2005-2007. Promovimos el ahorro al aprobar en 2005 el Plan de Acci�n de la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energ�tica para 2005-2007, con un apoyo financiero de m�s de 700 millones de euros. En ese mismo 2005 apostamos intensamente, y a largo plazo, por reducir el impacto derivado del transporte, al comenzar la gran inversi�n del Plan Estrat�gico de Infraestructuras del Transporte, el PEIT, que opta preferentemente por el ferrocarril, el modo que genera menos emisiones de gases de efecto invernadero. Y todav�a en 2005 abordamos el apartado de la generaci�n, al aprobar un nuevo Plan de Energ�as Renovables 2005-2010, al que destinamos 8.500 millones.

Quiero, por cierto, subrayar que las empresas espa�olas son l�deres mundiales en materia de energ�as renovables y de eficiencia energ�tica. Saben mejor que nadie que el futuro energ�tico de la humanidad pasa por esas nuevas fuentes de provisi�n, y que ello requiere nuevas tecnolog�as y nuevas formas de organizaci�n y distribuci�n. Investigan, generan energ�a, contribuyen a un componente final m�s limpio, y obtienen beneficios de gran valor a�adido que tendr�n a�n m�s valor en un futuro inmediato.. Sin su contribuci�n ser�a muy dif�cil avanzar en nuestro pa�s. En 2006 sumamos el esfuerzo de un mayor ahorro energ�tico en los edificios y en los hogares, estableciendo obligaciones de incorporar fuentes de energ�a solar, por medio del C�digo T�cnico de la Edificaci�n que entonces aprobamos. Una de las normas m�s avanzadas del mundo desarrollado para afrontar la renovaci�n energ�tica. Las acciones emprendidas han empezado a dar su fruto. En 2006 hemos desacoplado el incremento de las emisiones del crecimiento de la econom�a. Mientras �sta creci� cerca del 4%, las emisiones se redujeron en otro 4%. Todo parece indicar que en 2007 continuar� ese comportamiento diferenciado. Hemos controlado nuestro desfase en el presente, y tambi�n nos hemos preparado para ser vanguardia en el futuro.

En 2007 asumimos que nuestra lucha requiere conocimiento y que el conocimiento exige investigaci�n. Convertimos por primera vez al Cambio Clim�tico y la Energ�a en una acci�n estrat�gica prioritaria del Plan Nacional de I+D+i para 2008-2011. En este campo hemos iniciado proyectos de oxicombusti�n, captura y almacenamiento de CO2, como por ejemplo, la Ciudad de la Energ�a, en el Bierzo. Tambi�n en este a�o hemos abordado acciones coordinadas de mitigaci�n. Hemos puesto en marcha la elaboraci�n de un Programa Coordinado entre el Gobierno de Espa�a y las Comunidades Aut�nomas en I+D+i sobre impactos y adaptaci�n al cambio clim�tico, que inicialmente considera los sectores de salud humana, turismo, agricultura y bosques. Hemos aprobado la Estrategia Espa�ola de Cambio Clim�tico y Energ�a Limpia. Esta Estrategia, marco de todas las actuaciones de las administraciones p�blicas espa�olas y de los agentes privados en la materia, busca asegurar el cumplimiento del compromiso asumido por Espa�a con la ratificaci�n del Protocolo de Kioto; preservar la competitividad de la econom�a espa�ola y la creaci�n de empleo; compatibilizar todo ello con la estabilidad econ�mica y presupuestaria; y garantizar la seguridad del abastecimiento energ�tico. Para la consecuci�n de estos objetivos, la Estrategia recoge cerca de 200 medidas y 75 indicadores para su seguimiento.

La Estrategia se complement� con un Plan de Medidas Urgentes para que comenzase a aplicarse en 2007 en lo que compete al Gobierno de Espa�a. Hemos aprobado asimismo el Segundo Plan Nacional de Asignaciones, y el Plan de Acci�n de la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energ�tica, ambos con el horizonte 2008-2012. Con el Plan de Ahorro y Eficiencia espec�fico para los edificios de la Administraci�n General del Estado hemos asumido el objetivo de ahorrar un m�nimo del 9% en el 2012, que llegar� hasta un 20% en 2016. Tambi�n hemos aprobado los Decretos de participaci�n de Espa�a en los Mecanismos de Flexibilidad del Protocolo de Kioto; y los de Energ�a E�lica Marina, y de Instalaciones T�rmicas de Edificios. Hace apenas dos semanas, el Gobierno aprob� la Estrategia Espa�ola de Desarrollo Sostenible. Las dos Estrategias, �sta y la Estrategia Espa�ola de Cambio Clim�tico y Energ�a Limpia, van de la mano. La plena aplicaci�n de ambas ser� nuestra gu�a para la pr�xima Legislatura. Despu�s de cuatro a�os estamos en otro punto de partida para los cuatro siguientes. Espa�a, que lleva a�os liderando el crecimiento econ�mico europeo, tiene que conseguir un papel equivalente en la lucha contra el cambio clim�tico.

Esa es la ambici�n con la que tenemos que elaborar nuestra oferta electoral. Tenemos que mirar lejos, porque el reto que afrontamos lo tenemos ya cerca. Hemos dado hasta ahora, como os he dicho, una buena respuesta. Pero la propuesta tiene que ser m�s audaz que la respuesta. Tenemos que conseguir m�s intensidad, ir m�s lejos en ese camino y alcanzar m�s r�pido metas m�s ambiciosas. El informe �El Cambio Clim�tico en Espa�a. Estado de de Situaci�n 2007�, que me entreg� hace unos d�as el grupo de expertos espa�oles, advierte que no conseguiremos lo que necesitamos si no nos implicamos colectivamente en este gran objetivo nacional. Pero que el Gobierno tiene que asumir la responsabilidad de liderar a la sociedad. Hab�a asumido ya el compromiso de hacerlo, pero lo he reafirmado con mayor intensidad despu�s de escuchar y de dialogar con ellos.

Los expertos espa�oles han sido tan claros como los expertos internacionales, y se�alan que Espa�a tiene retos similares a los dem�s pa�ses industrializados El informe relativo a Espa�a es tan concluyente como pueda ser el Informe Stern para el Reino Unido: el cambio clim�tico constituye una amenaza seria para nuestro pa�s, y puede afectar muy seriamente a nuestros recursos h�dricos, a la biodiversidad, a la desertificaci�n, pero tambi�n a nuestra salud. Podemos prepararnos y trabajar para mitigarlo y para reducirlo y adem�s para abrir oportunidades a una econom�a que se aleje del carbono, que cada vez incorpore m�s fuentes alternativas y renovables. Que ser� una econom�a ganadora en el futuro, generadora de incentivos a la investigaci�n, a la innovaci�n, a nuevos yacimientos de empleo y al aumento de la competitividad de nuestra econom�a. Tenemos que actuar sobre los sectores que entre nosotros producen m�s emisiones. Tenemos el perfil t�pico de un pa�s industrializado, en el que la quema de combustibles f�siles representa el 80% de la producci�n y uso de la energ�a. Tenemos asimismo el perfil de un pa�s en el que los diferentes sectores -transporte, industria, o consumo dom�stico- tienen, todos ellos, un impacto notable. Por ello tenemos que actuar tambi�n en todos los sectores.

Trabajamos para presentar un programa que incluya medidas relevantes que incentiven a aquellas empresas que hagan p�blico su compromiso de reducci�n de emisiones de CO2, las acciones que ponen en marcha y los resultados anuales que obtienen; medidas relativas a la movilidad sostenible, con incentivos que hagan atractivo prescindir del transporte individual; medidas para apoyar los requisitos establecidos para nuevos edificios por el C�digo T�cnico de la Edificaci�n; medidas de eficiencia energ�tica; medidas de potenciaci�n de I+D+i, en energ�as renovables y, en particular, sobre las posibilidades de convertir energ�as renovables intermitentes en un suministro continuado; medidas para intensificar la investigaci�n en captura y almacenamiento de CO2; medidas de promoci�n de la utilizaci�n de los biocarburantes, en particular de los de segunda generaci�n como los residuos agr�colas y forestales y de otras materias primas no alimentarias. Para conseguir nuestro empe�o de controlar y hacer remitir las consecuencias del cambio clim�tico, necesitamos la implicaci�n de toda la sociedad por un prolongado periodo de tiempo. Y un empe�o de esa naturaleza requiere triunfar, en primer lugar, en la conciencia y en la voluntad de la gente. Lo est� haciendo, cada vez m�s. Por eso creo que es posible convertir el hogar de cada uno en el primer valladar al consumo energ�tico. Y los j�venes deben ser nuestros principales y m�s activos abanderados. Muchos ciudadanos tienen buenos deseos de afrontar el reto del cambio clim�tico, tenemos que hacer que esos buenos deseos puedan convertirse en realidad. Muchos ciudadanos se preguntan qu� pueden hacer por su pa�s para frenar los efectos del cambio clim�tico y tener un nuevo modelo energ�tico.

Para ello quiero anunciar que pondremos en marcha un ambicioso Plan de Rehabilitaci�n Energ�tica Integral de Edificios ya construidos. Es un Plan que busca que los viejos edificios acaben cumpliendo los requerimientos del C�digo T�cnico de Edificaci�n, logrando la mejor Certificaci�n Energ�tica. Dado el car�cter integral de las actuaciones, dicho Plan superar� las posibilidades actualmente existentes para obtener ayudas con el fin de abordar un aspecto concreto y parcial de un edificio que genere una mejora en la eficiencia energ�tica del mismo, y adem�s pretendemos, en efecto, que las acciones emprendidas partan de un proyecto global; que como resultado se obtenga una certificaci�n energ�tica que avale la mejora realizada; y, por todo ello, que, junto con la reducci�n en la factura energ�tica, se le de un valor a�adido al cada edificio rehabilitado o renovado. Como consecuencia de esas acciones integrales, se valorar� el aporte en relaci�n con la reducci�n en el consumo energ�tico, que podr�a variar entre un 35 y un 60%.

En concreto, el Programa va a incluir las siguientes medidas. En primer lugar, una l�nea de subvenci�n directa de 1000 millones de euros para la rehabilitaci�n energ�tica de viviendas en el periodo 2008-2012; en segundo lugar, una nueva l�nea de cr�dito del Instituto de Cr�dito Oficial de 2000 millones de euros anuales, 8000 a lo largo de la legislatura. Esta medida permitir� a los hogares financiar la parte de la reforma de su vivienda que no quede cubierta por las ayudas directas anunciadas en condiciones de financiaci�n preferentes. Con las medidas del Plan de Acci�n, el aumento de las ayudas directas y con las nuevas l�neas de financiaci�n para los hogares que les acabo de anunciar, queremos facilitar que 500.000 viviendas se rehabiliten para el ahorro energ�tico durante la pr�xima legislatura.

Adem�s vamos a dotar un fondo espec�fico de 200 millones euros para financiar obras de rehabilitaci�n y renovaci�n de edificios y escuelas p�blicas, en las ciudades de m�s de 50.000 habitantes. Siguiendo la iniciativa de las ciudades energ�ticamente responsables del Presidente Clinton, favoreceremos un partenariado entre el Estado, los ayuntamientos y las principales entidades financieras del pa�s para acometer una transformaci�n total de los edificios p�blicos de las ciudades de nuestro pa�s, que se conviertan en edificios sostenibles y con una nueva fuente de energ�a. Por otra parte, la lucha contra el cambio clim�tico es una exigencia, pero nos ofrece asimismo la oportunidad de cambiar algunos elementos esenciales de nuestro modelo productivo que se han convertido ya en incompatibles a la larga con nuestro modelo de sostenibilidad. Luchar contra el cambio clim�tico requiere asumir esfuerzos, pero no hacerlo, adem�s de ser inviable a medio plazo, comporta todav�a costes superiores. As� lo se�alan todos los Informes que hemos conocido en los �ltimos tiempos, y lo hacen con m�s �nfasis cuanto m�s recientes son. As� lo hacen la Comisi�n Europea, el Informe Stern o el �ltimo Informe del Grupo de Expertos de Naciones Unidas. El coste de no actuar tendr�a consecuencias incluso en la disminuci�n a medio plazo del PIB mundial, de la riqueza capaz de generar el mundo, a aparte de importantes consecuencias para determinadas pol�ticas, en especial para la sanitaria.

El coste por tanto es superior al esfuerzo que tenemos que realizar. Se calcula que, en el mundo, entre 2000 y 2004, 262 millones de personas se vieron afectados anualmente por desastres clim�ticos: de ellos m�s del 98% en pa�ses en desarrollo. En otras palabras: pobreza y cambio clim�tico van de la mano. Pobreza y cambio clim�tico que tienen rostro humano. En Etiop�a y en Kenya, los ni�os tienen entre un 36% y un 50% m�s de posibilidades de padecer malnutrici�n si nacieron en un a�o de sequ�a: s�lo en Etiop�a estos se traduce en dos millones de ni�os con desnutrici�n adicionales s�lo en 2005. En N�ger, el n�mero de ni�os nacidos bajos de peso se incrementa en un 72% en a�os de sequ�a. En India, los a�os de inundaciones se traducen en una reducci�n del 19% de la escolarizaci�n de las mujeres. Con un aumento medio de temperaturas de 3�, el n�mero de desplazados que las inundaciones producir�an en pa�ses en desarrollo se estima en 330 millones de personas. El n�mero de afectados por malaria � una enfermedad que ya se cobra un mill�n de vidas al a�o, s�lo en �frica - por el aumento de temperaturas podr�a incrementarse entre 220 y 400 millones de personas.

Las consecuencias del cambio clim�tico, en definitiva, ponen en riesgo los logros conseguidos en el avance a�n insuficiente hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Actuar es, por tanto, tambi�n una cuesti�n de solidaridad y compromiso en el que Espa�a se viene empleando a fondo, cumpliendo con la palabra dada. Hoy se daba a conocer el Informe de la OCDE que pone de manifiesto que en estos tres a�os, Espa�a es el segundo pa�s del mundo desarrollado que m�s ha incrementado la ayuda al desarrollo, la ayuda a la cooperaci�n, duplicando los recursos y demostrando una capacidad de liderazgo, por la extensi�n de esa ayuda, de manera muy singular al �frica subsahariana. Ya somos la octava econom�a del mundo en ayuda al desarrollo. Nos hemos puesto al mismo nivel que la octava potencial industrial, en tan solo tres a�os y como he comprometido en alguna ocasi�n, en la pr�xima legislatura Espa�a estar� a la cabeza de las econom�as m�s potentes y m�s industrializadas del mundo en ayuda al desarrollo, llegando al 0�7 % del PIB, igual que hemos llegado en este 2008 al 0�5, tal y como hab�amos comprometido.

No solo hay cuestiones de solidaridad por la vinculaci�n entre cambio clim�tico y pobreza. Para Espa�a, afrontar con todas las consecuencias el cambio clim�tico es una cuesti�n de fuerte inter�s propio. Los efectos clim�ticos pueden ser superiores para nosotros que los esperados a nivel global. Arriesgamos m�s que otros la disminuci�n de nuestros recursos h�dricos, la regresi�n de nuestras costas, la disminuci�n de nuestra rica biodiversidad, el da�o a nuestros ecosistemas, la erosi�n irreversible de nuestro suelo. Muchas de las actividades productivas de una econom�a de servicios como la nuestra est�n a expensas de nuestro clima o de nuestro patrimonio natural. Por eso, estoy firmemente decidido a luchar contra el cambio clim�tico y a que este pa�s est� a la cabeza. A luchar en el �mbito global. A luchar en el �mbito europeo. A luchar en el �mbito espa�ol. A luchar en nuestras propias casas. A activar al Gobierno para esta lucha. Ma�ana mismo comienza el tramo ministerial de la Cumbre de Bali. Una cita en la que vamos a aportar nuestro esfuerzo para conseguir que se cierre con �xito y queden establecidas las l�neas de actuaci�n sobre las que se trabajar� a partir de 2012.

Quiero que all� la Uni�n Europea mantenga y profundice su liderazgo, que defienda como objetivo que la temperatura media global no aumente por encima de los 2� C. Para ello la Uni�n ha decidido reducir de forma aut�noma sus emisiones de di�xido de carbono en un 20% para 2020 respecto al nivel de 1990. Una cifra que podr�a llegar al 30% si otros pa�ses industrializados se comprometen a lo mismo. Espa�a, junto con la Uni�n Europea, considera fundamental para posibilitar un acuerdo post-Kioto, que se fortalezca la financiaci�n internacional para que los pa�ses en v�as de desarrollo puedan acceder a tecnolog�as m�s limpias. En esa l�nea se enmarca una parte sustantiva de nuestra cooperaci�n al desarrollo. Hemos contribuido a crear la Red Iberoamericana de Oficinas de Cambio Clim�tico. Una herramienta para facilitar los consensos y la identificaci�n de prioridades. Dentro de esta Red se encuadra el Programa Iberoamericano de Adaptaci�n al Cambio Clim�tico y la cooperaci�n con la Asociaci�n de Reguladores Iberoamericanos de energ�a.

Apoyamos, adem�s, el desarrollo de la Estrategia Global de la Salud y el Cambio Clim�tico, a la cual contribuimos con una dotaci�n extraordinaria de tres millones de euros, adicional a los ocho millones de euros ya aportados a la Organizaci�n Mundial de la Salud. Asimismo, hemos reforzado nuestra aportaci�n a los mecanismos internacionales de ayuda humanitaria y reacci�n ante cat�strofes naturales, para reforzar la capacidad de prevenci�n, alerta temprana y reacci�n ante los desastres naturales incrementados por el cambio clim�tico.

Amigas y amigos, haremos un buen programa. Pondremos a nuestro pa�s rumbo al liderazgo en la lucha contra el cambio clim�tico y a la transici�n a un nuevo modelo productivo, una econom�a que se aleje del carbono y se acerque a energ�as renovables. Esta vez, en este arranque del siglo XXI, Espa�a puede estar en el liderazgo de una nueva transici�n econ�mica. En las �ltimas no pudimos estar por nuestro atraso hist�rico, ahora podemos y debemos hacerlo porque es ante todo, una fuente de oportunidades adem�s de un gran compromiso �tico y una necesidad con nuestro entorno y con las generaciones que han de venir. Tenemos la convicci�n de partida; tenemos la experiencia de estos a�os y sabemos donde est�n las dificultades a superar; tenemos investigadores, empresas y ciudadanos comprometidos con estos objetivos, que se preguntan qu� pueden hacer y a los cuales, queremos darle respuesta oportuna. Ellos y nosotros sabemos que hemos atravesado los l�mites, que tenemos todas las luces rojas encendidas, que estamos en la frontera, y que no podemos pasar del punto de no retorno.

Ellos y nosotros sabemos que no hablamos solo del futuro, sino de qu� tenemos que hacer para que haya futuro. Ellos y nosotros sabemos que confrontamos una amenaza seria. Y tenemos la certidumbre de que solo la evitaremos si actuamos con urgencia. Os invito a vosotros y a todos los ciudadanos a actuar con urgencia. A poner este pa�s al frente del reto de ganar la lucha contra el cambio clim�tico y hacer un pa�s que ahorre y produzca energ�a de forma alternativa, hacer un pais que est� en el liderazgo de la innovaci�n de la producci�n sostenible, de una forma de vida m�s habitable y que adem�s genere esperanzas a millones y millones de personas en el mundo, para las que el cambio clim�tico supone simplemente la miseria la pobreza y la falta de salud.

 

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