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ACTIVIDAD CONGRESO DIPUTADOSZAPATERO ASEGURA QUE LA PRIORIDAD DEL GOBIERNO ES GARANTIZAR LA SEGURIDAD EN LAS OBRAS DEL AVE A BARCELONA.El Congreso aprueba la Ley de Memoria Hist�rica con el apoyo de todos los grupos, salvo PP y ERC, que es una ley "justa" que en ning�n caso dividir� a la sociedad "por m�s que el PP agite el fantasma del pasado".31 de octubre de 2007     El presidente del Gobierno, Jos� Luis Rodr�guez Zapatero, supedit� hoy en el Congreso la llegada del AVE a Barcelona a la seguridad de los ciudadanos y los trabajadores y a la apertura previa del servicio de Cercan�as. Zapatero reiter� sus excusas por los problemas en las obras del AVE y evit� ofrecer promesas "irrelevantes" sobre fechas de inauguraci�n del servicio. El presidente del Gobierno ha informado hoy en el pleno del Congreso de la situaci�n de las obras del AVE a su llegada a Barcelona, que ha afectado al desarrollo normal del servicio de Cercan�as en la Ciudad Condal. Para Zapatero, las excusas presentadas hoy no van a quedar en meras palabras, sino que se concretan en un plan de acci�n del Gobierno que consta de tres puntos: primero, "garantiza la seguridad de las l�neas en servicio y de las obras en ejecuci�n", segundo, "abrir las l�neas de Cercan�as hoy cerradas al tr�fico de viajeros", y tercero, "la conclusi�n de las obras del AVE". El presidente del Gobierno destac�, varias veces, a lo largo de su intervenci�n, el comportamiento de los ciudadanos de Catalu�a y Barcelona, por su "ejemplar civismo y contenci�n", porque, tras reconocer que al ciudadano corresponde exigir responsabilidades a los pol�ticos, dijo: "a quienes gobernamos nos corresponde dar respuestas". Tras referirse a la situaci�n sufrida por el movimiento de una pantalla del t�nel que corre por debajo de la l�nea de Cercan�as entre Barcelona y Vilanova, el 20 de octubre pasado, y al riesgo que supon�a continuar las obras, el presidente confirm� que "por esa raz�n" se paralizaron las obras del trazado del AVE en ese tramo. La causa de esta incidencia supuso que quedasen sin servicio desde ese d�a las l�neas C-2 Sur y C-10 de Cercan�as, as� como la entrada a Barcelona de la l�nea de los Ferrocarriles de la Generalitat Llobregat-Anoia, y limitada a la disponibilidad de la C-7. Los problemas estaban, seg�n Zapatero, en los trabajos que se estaban desarrollando en las obras del trazado del AVE en esa zona, y en concreto en el producto utilizado para sellar el soporte del t�nel frente a filtraciones externas, que "no se ha comportado como estaba previsto". El presidente destac� que se ha exigido el cambio de equipo de la direcci�n de la obra a la empresa que la est� llevando a cabo, y que esta nueva direcci�n sea acordada con ADIF. Tras esta exposici�n, el presidente hizo hincapi� en destacar que para el Gobierno "no hay hoy otra prioridad que resolver la situaci�n creada por ese error" y a�adi� que "hoy hay que gobernar y hacerlo para corregir errores y concluir la obra". Estas acciones le corresponden al Ejecutivo, porque, adem�s, "para el ciudadano no hay ni debe haber distinci�n entre el Gobierno y las empresas contratadas, porque la Administraci�n realiza la obra y debe garantizar su fin". Zapatero tambi�n se refiri� al trazado del AVE a su entrada en la Ciudad Condal, que lo hace por un estrecho corredor compartido con varias l�neas de Cercan�as y otra de los Ferrocarriles de la Generalitat, entre autopistas y junto a algunos de los barrios y ciudades m�s pobladas de Espa�a, atravesando tres veces el r�o Llobregat. El presidente a�adi� que lo hace "soterrado", siendo el primer tren de alta velocidad que entra de esta forma en una gran capital, para "evitar las fracturas urbanas del ferrocarril". Por �ltimo, Zapatero destac� las actuaciones que el Gobierno est� realizando en Barcelona para paliar los problemas que los ciudadanos est�n sufriendo, e indic� que m�s de 300 autobuses ofrecen diariamente transporte en los puntos cr�ticos. Esos autobuses han transbordado el equivalente de una media de 216 trenes al d�a y han permitido transbordar 420.000 viajeros la pasada semana, con una media diaria de 86.000 viajeros. El Congreso de los Diputados ha aprobado, con el apoyo de todos los grupos salvo PP y ERC, la Ley de Memoria Hist�rica, que ahora continuar� su tramitaci�n parlamentaria en el Senado. A pesar de su oposici�n, el PP ha votado a favor de siete preceptos del dictamen, los mismos que apoy� en la Comisi�n Constitucional, entre ellos los referidos a la "despolitizaci�n" del Valle de los Ca�dos y a las ayudas a las v�ctimas de la Guerra Civil y el franquismo. La principal novedad introducida en el tr�mite de hoy ha sido una enmienda transaccional por la cual los s�mbolos franquistas en edificios de la Iglesia no tendr�n que ser retirados si concurren razones art�stico-religiosas protegidas por la ley. La enmienda transaccional pactada por PSOE y CiU y apoyada por PNV y CC ha sido rechazada por el Partido Popular. En las tribunas del hemiciclo y otras dependencias del Congreso siguieron el debate algunos de los protagonistas de lucha contra el franquismo --como Santiago Carrillo, el l�der del PCE en la Transici�n--, un numeroso grupos de presos de la dictadura y representantes de los colectivos dedicados a la recuperaci�n de la memoria. La vicepresidenta primera del Gobierno, Mar�a Teresa Fern�ndez de la Vega, ha sido la encargada de abrir el debate con una intervenci�n en la que ha asegurado que en la ley no hay ni una sola l�nea que no pueda ser respaldada por cualquier dem�crata, porque todos sus art�culos responden a principios que "todos podemos compartir". La esencia de la norma es, seg�n la vicepresidenta, el reconocimiento y ampliaci�n de derechos de las v�ctimas de la Guerra Civil y la dictadura y la recuperaci�n individual de su memoria personal y familiar. El resultado de la tramitaci�n parlamentaria de la ley, ha dicho De la Vega, es una norma que deja la historia a los historiadores y a los jueces lo que es de los jueces, al tiempo que reconoce a cada persona el derecho a "reconstruir la propia biograf�a". La vicepresidenta ha negado, como se ha dicho -record�-, que la ley suponga violentar el esp�ritu de concordia de los espa�oles, que reabra viejas heridas o que sea una norma innecesaria. "Nada m�s lejos de la realidad", ha enfatizado De la Vega, quien ha repasado para argumentar su afirmaci�n algunos de los aspectos m�s destacados de la ley, como el rechazo a toda forma de violencia y persecuci�n basada en la intolerancia o la ilegitimidad de los tribunales y condenas del franquismo. La vicepresidenta tambi�n ha enviado un mensaje a quienes "han lanzado sombras" sobre la ley y les ha dicho que en pol�tica "la verdad, como la luz, siempre acaba abri�ndose paso". Por parte del Grupo Socialista, Jos� Andr�s Torres Mora defendi� la ley asegurando que es "justa" y que su redacci�n es "sumamente cuidadosa" porque est� hecha para unir grupos de posiciones distintas. "Dado que ya no hay dos espa�as, sino una, es razonable que esa Espa�a lamente, recuerde y repare la dignidad y la memoria de las v�ctimas de todos", proclam�. Seg�n explic�, la ley era necesaria en la medida que hab�a gente que la ped�a y, aunque no hubiera una demanda mayoritaria, "como tantas otras", se trataba de una "demanda justa". "Aqu� (en el Congreso) hemos hecho leyes para las semillas y plantas de vivero y hay que considera innecesario hacerlo para quienes perdieron la guerra --enfatiz�--. No hay derecho que en la Transici�n se le dijera que era demasiado pronto y que ahora se les diga que es demasiado tarde". Tras achacar la ausencia de apoyo de Esquerra Republicana a una mera falta de voluntad por parte de los republicanos, centr� sus reproches en el PP, negando que se haya buscado la divisi�n o la reescritura de la Historia o la ruptura del modelo de la Transici�n. "Reducen el esp�ritu de la transici�n a su letra, una letra que no firmaron o firmaron a medias", apostill�. Seg�n el ponente socialista, los 'populares' han defendido un "discurso apocal�ptico" bas�ndose en un discurso en el "nada de lo que se dice es cierto", pero asegur� que no habr� divisiones en la sociedad "por m�s que los dirigentes del PP agiten el fantasma del pasado hasta romperse el brazo". En ese sentido, dijo confiar en que el PP "recupere la cordura" tras las elecciones generales de marzo. Intervenci�n de la Vicepresidenta del Gobierno. Se�or presidente, se�or�as, la primera obligaci�n de un gobierno responsable es cumplir los mandatos del Parlamento. El 1 de junio de 2004 el Congreso de los Diputados inst� al Gobierno a remitir a esta C�mara un proyecto de ley de solidaridad con las v�ctimas de la guerra civil y de la dictadura. Han sido, se�or�as, muchas, much�simas las horas de muchas, much�simas personas las que se han invertido para dar cumplimiento a ese mandato. Se ha hecho un gran esfuerzo de integraci�n y transacci�n, y creo sinceramente que el resultado est� a la altura del intenso trabajo realizado. Con esta ley comprobamos una vez m�s los resultados del buen m�todo: escuchar, dialogar, incorporar puntos de vista y lograr que todos los leg�timos intereses se vean reconocidos en el resultado final del proceso. Ese es el esp�ritu que anima a este Gobierno. Gracias a la voluntad de encuentro y a la dedicaci�n de los grupos parlamentarios, hoy traemos al Pleno de la C�mara un texto que hace honor a su t�tulo, un texto que reconoce y ampl�a derechos, que se pone del lado de todas las v�ctimas y que quiere hacerlo con toda la sociedad. Mi reconocimiento a los diputados y diputadas por su esfuerzo de di�logo y por esa b�squeda de posiciones comunes. Se�or�as, durante estos treinta a�os de democracia hemos vivido un intenso aprendizaje colectivo. Hemos aprendido a hacer realidad d�a a d�a la promesa de paz y libertad de nuestra democracia. Hemos aprendido a fortalecer todo lo que nos une y a ampliar espacios de convivencia y de encuentro. Por eso hoy somos una democracia madura, con pilares firmes, una democracia capaz de afrontar con serenidad situaciones derivadas de un pasado doloroso que todav�a no hab�an sido suficientemente reparadas. Esta es una ley que se ocupa de las v�ctimas y de sus familias, que deja la historia a los historiadores, a los jueces lo que es de los jueces, y que, al tiempo que ampl�a, extiende e instaura derechos, reconoce a cada persona el derecho a conocer y recuperar su memoria personal y familiar. S�, se�or�as, reconoce el derecho fundamental a reconstruir la propia biograf�a, la de todos aquellos que sufrieron persecuci�n o violencia o vieron desaparecido su nombre o el de sus familiares; en definitiva, la de todos aquellos que vieron cercenado su derecho a la memoria individual y a la dignidad de su recuerdo. Esta es la ley de la que hablamos, una ley que ha experimentado una sensible transformaci�n como consecuencia de las aportaciones de los distintos grupos que integran esta C�mara y de ese intenso esfuerzo colectivo por alcanzar el mayor grado de consenso. Es una ley parlamentariamente mejorada en su prop�sito de avanzar en el proceso reparador y de reconocimiento de derechos iniciado al final de la dictadura con la primera Ley de Amnist�a y sostenido continuadamente durante los �ltimos treinta a�os por la democracia espa�ola. En consecuencia, no es de extra�ar que de entre todos sus preceptos, nada menos que catorce est�n dedicados a conceder derechos y a la mejora de prestaciones de las v�ctimas y de sus familiares o al reconocimiento de las asociaciones en las que estas se integran. Se�or�as, me lo habr�n o�do decir m�s de una vez y lo repito de nuevo en esta C�mara y en esta tribuna hoy: estoy convencida de que no hay en esta ley ni una sola l�nea que no pueda ser respaldada en su integridad por cualquier dem�crata. (Aplausos.) Todos y cada uno de sus art�culos responden a principios que todos podemos compartir, principios comunes como el reconocimiento de la dignidad de las personas que esta ley ampara a trav�s del establecimiento de nuevos derechos. Esa es la finalidad que perseguimos al reconocer pensiones a quienes padecieron lesiones o enfermedad como consecuencia de la guerra, como se hace en el art�culo 5; al incrementar la cuant�a de las de orfandad, tal y como se prev� en el art�culo 6; al conceder una indemnizaci�n a quienes fueron privados de libertad en los llamados batallones disciplinarios, como se hace en el art�culo 7, o al establecer exenciones y ayudas fiscales para quienes recibieron indemnizaciones en el pasado. Ese, y ning�n otro, es el contenido de la ley: reconocer derechos. Se han dicho muchas cosas; entre ellas, que esta ley supone violentar el esp�ritu de concordia entre los espa�oles. Se�or�as, nada m�s lejos de la realidad; esta ley amplia nuestra casa com�n al reconocer la posibilidad de adquirir la nacionalidad espa�ola a los hijos y nietos de los exiliados que se vieron obligados a renunciar a ella. Se ha dicho que esta ley reabre viejas heridas. Se�or�as, nada m�s lejos de la realidad; esta ley refuerza la concordia al reconocer el derecho de todos a acceder al conocimiento y a la informaci�n contenida en registros y archivos p�blicos, porque nunca en democracia saber m�s puede ser motivo de discordia. Se ha dicho que esta es una ley innecesaria. Se�or�as, nada m�s lejos de la realidad, porque quedaban situaciones pendientes de falta de tutela que requer�an el amparo del legislador y esta C�mara as� lo estableci� en la resoluci�n de junio de 2004. Por eso, esta es una ley necesaria, porque necesario es siempre reconocer derechos a quien carece de ellos. (Aplausos.) Se�or�as, solo estas Cortes Generales pueden expresar, a trav�s de sus representantes, la voluntad democr�tica de todos los espa�oles y pronunciarse en su nombre. Los parlamentos hablan mediante el instrumento de la ley. Pues bien, los art�culos 2 y 3 de esta norma no solo innovan el ordenamiento jur�dico, sino que formalizan con la m�s alta solemnidad que existe en un Estado de derecho, la solemnidad de la ley, el rechazo del pueblo espa�ol a toda forma de violencia y persecuci�n basada en la intolerancia, y lo hacen reconociendo y reivindicando al tiempo, desde la legitimidad democr�tica, la dignidad de todas y cada una de las v�ctimas. Se�or�as, la ley declara el car�cter radicalmente injusto de todas las condenas, sanciones y cualesquiera formas de violencia personal producidas por razones pol�ticas, ideol�gicas o de creencia religiosa durante la guerra civil y la dictadura. Declara tambi�n la ilegitimidad de los tribunales, jurados y cualesquiera otros �rganos constituidos para imponer condenas por los mismos motivos, as� como la ilegitimidad de todas y cada una de sus resoluciones. Esta declaraci�n general se complementa adem�s con la incorporaci�n del derecho de las v�ctimas, de sus familiares, de sus descendientes, de sus representantes que as� lo deseen, a obtener una declaraci�n personal e individual de reconocimiento de la injusticia padecida. Reconocimiento, s�; reconocimiento y ampliaci�n de derechos de las v�ctimas y recuperaci�n individual de la memoria personal y familiar. Esta es, se�or�as, la esencia de la ley y en esa esencia todos deber�amos estar en condiciones de encontrarnos. En esta misma l�nea, la ley aborda cuestiones igualmente necesarias y que requer�an una espec�fica regulaci�n despu�s de treinta a�os de convivencia democr�tica. As�, era una obligaci�n inaplazable, demandada por distintos colectivos e incluso recogida en diversos informes del Defensor del Pueblo remitidos a esta C�mara, abordar con transparencia y claridad la cuesti�n de las fosas y la identificaci�n y localizaci�n de las v�ctimas, porque eso es un instrumento fundamental para la recuperaci�n de la memoria individual y familiar. (Aplausos.) Todo ello, por supuesto, salvaguardando siempre el respeto a la voluntad de las familias. La regulaci�n prevista en la ley establece un marco claro de referencia para las asociaciones que hasta ahora vienen trabajando en relaci�n con estos temas; abre cauces para financiar sus actividades, articula f�rmulas de colaboraci�n entre todas las administraciones p�blicas y ordena la preservaci�n y catalogaci�n de estos espacios mediante la elaboraci�n de un mapa integrado de localizaci�n de v�ctimas. Tambi�n ha llegado el momento de afrontar con claridad la que ha sido una demanda reiterada de esta C�mara, ofrecer unos criterios generales de actuaci�n sobre aquellos s�mbolos y monumentos p�blicos que, en vez de constituir ocasi�n de encuentro, lo son de enfrentamiento o agravio. Creo que la ley cumple esa exigencia largamente demandada. En este sentido, es justo reconocer que, como consecuencia del trabajo de la Comisi�n, se ha dado una nueva redacci�n al ahora art�culo 15 del dictamen, en el que se compatibiliza el cumplimiento del mandato legal de retirar dichos s�mbolos con el respeto a las competencias de las comunidades aut�nomas y el derecho a la autonom�a de las entidades locales. De manera muy especial, quisiera subrayar en este punto la amplia mayor�a alcanzada en torno al Valle de los Ca�dos, que demuestra de forma meridiana que en la elaboraci�n y debate de esta ley nunca ha estado presente la intenci�n de mirar al pasado y reabrir heridas, sino, muy por el contrario, la de afrontar el futuro con la mirada limpia, honrando la memoria de todas las v�ctimas y evitando exaltaciones de valores antidemocr�ticos. (Aplausos.) La ley, se�or�as, finalmente crea y pone en marcha el Centro Documental de la Memoria Hist�rica en la ciudad de Salamanca. Este centro tiene como principal objetivo modernizar, mantener y desarrollar el Archivo General de la Guerra Civil y para ello se potencia y dinamiza la funci�n de recopilaci�n documental y de fomento de la investigaci�n hist�rica, una actividad que sin duda va a situar a Salamanca como ciudad de referencia para todo investigador o estudioso de esta etapa de nuestra historia. Se�or�as, la aprobaci�n por las Cortes Generales de esta ley se inscribe en el largo camino que la democracia espa�ola ha transitado en la labor de reparar a las v�ctimas de la guerra civil y de la dictadura. Este es un paso que se suma a muchos que hemos dado juntos a lo largo de estos treinta a�os, una empresa de solidaridad, concordia y justicia, una empresa que, con el texto que se somete hoy a su consideraci�n, la gran mayor�a de los espa�oles quiere ver culminada. Se�or�as, sobre esta ley se han alzado muchas sombras por quienes han adoptado como �nica estrategia hacer del d�a noche, por quienes piensan que cerrando las ventanas y apagando las luces se puede cambiar no ya la percepci�n de la realidad, sino la realidad misma, pero, en pol�tica, la verdad, como la luz, siempre acaba abri�ndose paso. (Aplausos.) Esta ley se�alar� el d�a en el que los espa�oles decidieron solemnemente, a trav�s de sus leg�timos representantes, rendir homenaje a cuantos fallecieron o sufrieron violencia y exilio por defender los valores de la justicia y el pluralismo, de la libertad y de la igualdad, los mismos valores que hoy fundamentan el orden constitucional que rige nuestra convivencia. Ese es su �nico sentido. Ellos y todas las personas condenadas al olvido merecen nuestra gratitud porque por su sacrificio estamos hoy aqu� y tenemos lo que tenemos. Se lo deb�amos, nos lo deb�amos. Muchas gracias. (Aplausos.)
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