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FORO ECONOM�A EN PROGRESOZAPATERO SE COMPROMETE A CREAR DOS MILLONES DE EMPLEOS EN LA PR�XIMA LEGISLATURA.�No es un programa electoral para cuatro a�os, es un proyecto para que en las pr�ximas d�cadas Espa�a se sit�e a la cabeza de Europa� .15 de diciembre de 2007     Rodr�guez Zapatero clausura el Foro Econom�a en Progreso. Intervenci�n �ntegra de Jos� Luis Rodr�guez Zapatero en el Foro Econom�a en Progreso. "Buenas tardes a todos. Quiero daros la bienvenida a este foro, Econom�a en Progreso, que nos ha reunido para debatir propuestas para incorporar al programa electoral. Vaya por delante mi agradecimiento a quienes coordinan este importante apartado del programa y a los m�s de 300 expertos que est�n participando en estos debates y que seguir�n haci�ndolo de aqu� en adelante. Y mi agradecimiento en especial a los 17 coordinadores de grupo a los que se les ha encargado la tarea. Amigas y amigos, esta legislatura est� a punto de concluir y la econom�a espa�ola ha tenido cuatro a�os muy positivos. Y en la que se iniciar� a partir de marzo viviremos tambi�n a�os positivos. Si en 2004 hab�a razones para confiar en la evoluci�n de nuestra econom�a, hoy hay argumentos sobrados para tener mucha m�s confianza. Esos argumentos son la propia fortaleza econ�mica de Espa�a, muy robustecida bajo nuestra gesti�n de gobierno, la modernizaci�n de nuestro patr�n de crecimiento, la evoluci�n esperada a medio plazo de la econom�a mundial y nuestra crecida capacidad para aprovechar las oportunidades de la mayor apertura en el escenario de la globalizaci�n. Disponemos de bases firmes para seguir progresando y para seguir haci�ndolo m�s que los dem�s. Un dinamismo que prolonga ya d�cada y media de continuo crecimiento. Tenemos un elevado grado de internacionalizaci�n de nuestras empresas cada vez m�s competitivas, una econom�a que traslada hoy el crecimiento a la creaci�n de empleo de manera eficiente como nunca antes en la historia. Con un potencial ampliamente disponible de poblaci�n, recursos humanos que est�n mejor formados, capacidad innovadora en acelerada evoluci�n, infraestructuras f�sicas y tecnol�gicas de �ltima generaci�n, que va camino ya de las m�s avanzadas del mundo. Esa es la Espa�a fuerte de ahora. La que no hubieran podido ni imaginar los espa�oles de la mayor parte del siglo XX. La que apenas so�aban llegar a vivir los de hace apenas un cuarto de siglo. Esa es la Espa�a que hemos conseguido alcanzar en los �ltimos a�os empresarios, trabajadores� la sociedad en su conjunto. Tambi�n ha contado en ello, y no poco, la acertada gesti�n del gobierno, del �rea econ�mica, porque la evoluci�n positiva de la econom�a espa�ola no estaba ni predeterminada ni garantizada y menos pod�a ser fruto de la inercia. Los resultados obtenidos son concluyentes, apabullantes, se podr�a decir. Si consideramos en conjunto los resultados obtenidos en crecimiento econ�mico y su composici�n, en creaci�n de empleo y estabilidad en el mismo, en situaci�n de las cuentas p�blicas, en disminuci�n de la deuda, en inflaci�n media, en reducci�n impositiva y disponibilidad de la Seguridad Social, podemos afirmar que la que acaba va a ser la mejor legislatura para la econom�a y las pol�ticas sociales. Hemos crecido a una tasa media del 3,7% en estos cuatro a�os. M�s que cada uno de los pa�ses del G-7, un punto m�s que la media de la Uni�n Europea. Conforme ha funcionado nuestra gesti�n, ha ido mejorando la composici�n interna de ese crecimiento con menos aportaci�n de la construcci�n, mejor comportamiento relativo de la balanza exterior y un incremento muy notable en la inversi�n en bienes de equipo. Mejoramos la productividad, que es la llave de nuestro futuro. Y crece a una tasa muy elevada la inversi�n en bienes de equipo. Son los dos factores fundamentales que sustentan y a la vez auguran la continuidad del crecimiento futuro que ser� con ello m�s sano y m�s sostenible. Recibimos un nivel muy alto de inversi�n e invertimos mucho en el exterior. En los �ltimos tres a�os hemos recibido de media alrededor de 23.000 millones de euros en inversi�n extranjera directa mientras que nosotros hemos invertido una media de 60.000 millones de d�lares fuera de Espa�a. Por stock de inversi�n ocupamos el cuarto puesto mundial, detr�s de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Holanda. Tenemos unas cuentas p�blicas saneadas. Super�vit por primera vez en democracia y en cada uno de los a�os de legislatura, pr�ximo al 2% el a�o pasado y este 2007. La deuda p�blica se reducir� en 12% sobre el PIB en 2008, lo que supondr� un ahorro de m�s de 2.000 euros por habitante. Una deuda que est� claramente situada por debajo de la de la gran mayor�a de los pa�ses industrializados. Somos el pa�s de la OCDE que m�s ha reducido la deuda en los �ltimos cuatro a�os, menos cargas para los espa�oles de hoy y m�s disponibilidad para los de las pr�ximas generaciones. La Seguridad Social es hoy m�s segura que nunca. Est� mejor dotada, m�s protegida que nunca. Hemos triplicado el fondo de reserva que alcanzar� los 52.000 millones de euros en 2008. Por tanto, primer repaso: crecimiento elevado, composici�n interna m�s virtuosa, continuidad mejor fundamentada, mayor disponibilidad fiscal, potencia inversora y Seguridad Social saneada. �Puede sostenerse con esta realidad alg�n discurso catastrofista o alarmista? Sinceramente, solo desde la ignorancia o desde� No quiero hablar de mala fe... Solo lo sostienen quienes, a lo mejor no se han ocupado de la econom�a durante estos cuatro a�os y, por tanto, les cuesta mucho aproximarse a lo que ha sucedido, a los datos reales, a la evoluci�n tan positiva que hemos tenido. Y ahora con crecimientos que se pronostican del 3% pronostican la llegada de rescisiones. La verdad es que lo pueden sostener quienes no eran capaces de crecer m�s de eso en su �ltimo a�o de gobierno. Cuando no hab�a ni turbulencias financieras, cuando no crec�a el precio de las materias primas y cuando el petr�leo costaba la tercera parte que ahora. La econom�a espa�ola proyecta confianza en todo aquel que no desconf�e a priori de la potencialidad espa�ola y de su capacidad actual para afrontar las dificultades coyunturales. S�lo no la proyecta quien se empe�a en desear un futuro menos bueno para los espa�oles. Pero nosotros tenemos confianza en la econom�a espa�ola. Tenemos confianza porque tenemos en cuenta la fortaleza del sistema bancario: el primer banco de la zona euro y el segundo de Europa son espa�oles. Confiamos en la econom�a espa�ola quienes sabemos de la competitividad de las empresas: 4 de las 5 empresas del mundo de la construcci�n civil, la tercera compa��a el�ctrica de Europa y la mejor cadena hotelera del mundo son espa�olas. Confiamos quienes reconocemos la relevancia de nuestra posici�n: de los sectores de tecnolog�a avanzada y de gran proyecci�n de futuro. Son espa�olas la tercera operadora de comunicaciones del mundo, por n�mero de suscriptores, la empresa l�der del mundo en energ�as renovables y una de las principales en desalaci�n por osmosis inversa y reutilizaci�n. Ocupamos la 1� posici�n en el �ndice mundial de desarrollo de energ�as renovables y de consultoras internacionales destacando en todas las �reas energ�ticas. Confiamos quienes valoramos como se merecen nuestras infraestructuras: 2 de los 8 primeros aeropuertos de Europa son espa�oles. Y estaremos en poco tiempo, a mitad de la pr�xima legislatura a la cabeza del mundo en kil�metros de tren de alta velocidad y a la cabeza de Europa en kil�metros de autov�a. Confiamos quienes tenemos constancia y orgullo de que Espa�a sea el pa�s m�s atractivo para turistas extranjeros, para ejecutivos de grandes empresas, y para becarios Erasmus. Conf�an nuestros empresarios, con el presidente de la CEOE a la cabeza, al tiempo que ha alertado del efecto pernicioso de los agoreros. Ya saben que el pesimismo nunca cre� un puesto de trabajo. Conf�an los organismos internacionales y nacionales y los analistas profesionales. Las instituciones internacionales prev�n para 2008 un crecimiento para Espa�a superior con diferencias entre medio punto y un punto respecto de EEUU, Jap�n, Alemania Francia, Italia, Reino Unido, la Eurozona y de la media de la OCDE. La asociaci�n espa�ola de banca considera que el ritmo continuar� siendo vigoroso en 2008. Y el panel de consenso de analistas de nuestra econom�a reconoce la continuidad de la tendencia hacia un crecimiento m�s equilibrado. Es un panel al que reconozco su tarea de previsi�n y de extensi�n del debate econ�mico en la sociedad espa�ola, aunque a veces las previsiones que han tenido por debajo de lo que luego la realidad ha venido a confirmar. Pero mejor que se no se acierte en esa direcci�n que en la contraria. A partir de esos datos consistentes sobre la fortaleza de nuestra econom�a y compartiendo la confianza de tantos organismos, afrontamos con un claro optimismo el horizonte de los pr�ximos a�os para nuestro pa�s. Ese horizonte contiene incertidumbre, una incertidumbre que ser�a irresponsable ignorar. Y no somos ignorantes. Todos sabemos los or�genes de la misma. Pero en una econom�a globalizada, los efectos se dispersan. En todo caso, tampoco faltan elementos positivos. A diferencia de otros ciclos econ�micos, la econom�a cuenta hoy con el arrastre de econom�as emergentes que vienen registrando un fuerte dinamismo. Lo que contribuir� a suavizar la tendencia desaceleradora. Por otra parte, la actividad econ�mica europea seguir� siendo s�lida aunque modere su crecimiento. En este contexto, Espa�a afronta las incertidumbres en buenas condiciones. Condiciones que se apoyan en el cambio ya operado en nuestro modelo de crecimiento, es un t�pico, pero un t�pico ya antiguo que la econom�a espa�ola crece gracias al ladrillo, y en las condiciones que aprovechan el amplio margen de maniobra de que dispone la pol�tica presupuestaria tras una de las mejores pol�ticas fiscales a juicio de los organismos internacionales de todos los pa�ses desarrollados. Condiciones que residen en la solidez de nuestras empresas y en particular en la solvencia acreditada de nuestro sistema bancario resaltada hace pocas semanas por el banco de Espa�a, y ya saben que no es f�cil que el Banco de Espa�a haga afirmaciones tan generosas. Por todo eso, hoy soy optimista acerca de la evoluci�n de la econom�a espa�ola. Simplemente porque soy realista. Y porque tenemos la capacidad de mirar al futuro m�s all� del primer mont�culo con el que nos encontremos. Porque nos basamos en la realidad de hoy y tenemos confianza en que sabemos aprovechar nuestro potencial de crecimiento. Si la econom�a espa�ola ha vivido una etapa dorada en estos cuatro a�os, la legislatura que ahora se cierra ser� conocida como la legislatura del empleo. Lo ser� por la cantidad de nuevos empleos creados: tres millones, m�s que en ning�n otro periodo anterior. Espa�a, que durante d�cadas encabez� el paro en Europa, lidera hoy la creaci�n de empleo en Europa. En los cuatro a�os de legislatura habremos creado m�s empleo que Alemania, Francia y el Reino Unido juntos. Solo este dato merecer�a, por parte de aquellos que ponen en duda la fortaleza y la gesti�n econ�mica de este periodo un reconocimiento al menos objetivo. Ser� la legislatura tambi�n del empleo, pero del empleo que busca la calidad del mismo. Que ha empezado a girar lentamente hacia una mayor estabilidad, especialmente a partir del acuerdo del 2005 por el gobierno con empresarios y sindicatos y las reformas que de ese acuerdo se derivan. Lo ser� por la reducci�n en las desigualdades en el acceso al trabajo. Desigualdades ante todo de g�nero, que han estrangulado en buena medida el desarrollo econ�mico y la creaci�n de empelo en nuestro pa�s. Las mujeres han aprovechado m�s de la mitad de los nuevos empleos creados permitiendo a Espa�a ser la econom�a de las 27 de la Uni�n que m�s ha reducido la brecha entre empleo masculino y femenino en este periodo. Es un dato que me produce una especial satisfacci�n. Desigualdades generacionales al haber descendido en 5 puntos la tasa de paro entre los j�venes. Y desigualdades territoriales. Todas las Comunidades Aut�nomas han reducido su tasa de paro, pero se ha estrechado entre las que m�s y la que menos ten�a. Y eso representa una palanca extraordinariamente positiva para una mayor cohesi�n social y territorial de Espa�a. Desigualdades entre quienes han tenido trabajo y quienes lo perdieron alguna vez, pues ya somos el tercer pa�s con el nivel m�s bajo de parados de larga duraci�n, otro de los problemas end�micos de nuestro mercado laboral. Ser� la legislatura en la que habremos rebasado los 20 millones de ocupados. Habremos situado la tasa de paro en el 8%, r�cord de todo el periodo democr�tico. Y habremos cumplido con m�s de dos a�os de adelanto el objetivo del programa nacional de reformas, la aplicaci�n de la estrategia de Lisboa y situar nuestra tasa de empleo del 66%, superior a la media europea. Ser� la legislatura en la que ligado a la mejora de la productividad, se ha acabado recuperando el poder adquisitivo de los salarios, un avance in�dito en la �ltima d�cada y media. Ser� tambi�n la legislatura de las pol�ticas de bienestar porque se han elevado las pensiones m�nimas en torno al 30% entre 2004 y 2008 beneficiando, junto a las no contributivas, a m�s de tres millones de personas de menor renta. Se ha subido el Salario M�nimo Interprofesional que en pocos d�as alcanzar� los 600 euros, se ha aprobado y empezado a aplicar la ley de Igualdad. Hemos aprobado medidas para conciliar la vida laboral y familiar. Se ha desarrollado y empezado a prestar el nuevo sistema nacional de dependencia que garantizar� asistencia a m�s de un mill�n de personas que no pueden valerse por s� mismas. Se ha establecido la deducci�n o prestaci�n por nacimiento o adopci�n de 2.500 euros, se ha asumido con seriedad el establecimiento de una pol�tica de apoyo al acceso a la vivienda. Aunque queda mucho por hacer, en especial para facilitar la emancipaci�n de los j�venes con el empleo. Se ha abordado con seriedad la integraci�n de emigrantes cuyo fondo de atenci�n se ha multiplicado por 27 desde que estamos en el gobierno. Se han extendido derechos y prestaciones a centenares de miles de espa�oles en el exterior, a los espa�oles que est�n en el mundo. Esta legislatura ser� tambi�n la legislatura del di�logo entre los interlocutores, la legislatura de la paz social con menos horas de huelga de toda la democracia y con 20 acuerdos sociales. Hemos demostrado que la combinaci�n entre crecimiento y derechos sociales es la mejor y m�s eficaz palanca para proporcionar progresos colectivos y bienestar individual. Hemos demostrado que la econom�a da sus mejores frutos cuando m�s fluido es el di�logo que permite acercarlo al d�a de los ciudadanos. Hemos alcanzado m�s de una veintena de acuerdos con sindicatos y organizaciones empresariales. Acuerdos sobre reformas que han aportado innovaci�n, flexibilidad y seguridad. Acuerdos para dar estabilidad en el empleo, han fortalecido la Seguridad Social, han protegido mejor la salud de los trabajadores. Han dado derechos y protecci�n a los trabajadores emigrantes, han favorecido la formaci�n continua o han impulsado la atenci�n a la dependencia. Hemos demostrado que la concepci�n progresista que configura buena parte de nuestra identidad pol�tica: crecimiento con reparto social y solidaridad. Esto se manifiesta hoy como la concepci�n m�s inclusiva, la que mejor puede responder a los retos que afronta la nueva realidad, la que mejor integra las aspiraciones diversas y las compartidas en un mundo en cambio en el S XXI. La que tiene futuro porque mira al futuro. La combinaci�n de alto crecimiento e intensas pol�ticas sociales ha aportado bienestar a los ciudadanos y a los hogares espa�oles. La renta disponible de esos hogares ha presentado un crecimiento medio anual del 3,6%, pr�cticamente id�ntico al del PIB. El valor de los activos financieros y reales que poseen los hogares ha crecido a tasas netas de cerca del 6% en este periodo. Hoy tenemos m�s de 10 millones y medio de familias en las que todos sus miembros activos est�n trabajando. Son 400.000 m�s que hace 4 a�os y hay una cuarta parte menos de hogares en los que no trabaje ninguno de sus miembros. El crecimiento del poder adquisitivo ha permitido que se hayan creado mill�n y medio de hogares nuevos, una cuarta parte m�s que en la legislatura anterior. Repito: mill�n y medio de hogares nuevos. La reforma del impuesto de la renta de las personas f�sicas ha conducido a que dos millones de ciudadanos y una bajada media del 6%, del 17% para contribuyentes con menor renta (6 de cada 10 del total). Si el futuro inmediato es prometedor para la econom�a espa�ola en su conjunto, tambi�n lo es para el bienestar de sus ciudadanos. De la misma manera que seguir� creciendo la econom�a a tasas elevadas, seguir� cre�ndose empleo en esa misma dimensi�n. Seguir� mejorando la capacidad adquisitiva de los salarios, porque se incrementar� la productividad, siguiendo la din�mica de los �ltimos trimestres y por disminuci�n de la inflaci�n, que tender� a moderarse en la primavera de 2008. Seguir� reduci�ndose la deuda p�blica, que en 2010 se situar� a la mitad de la de Francia, Alemania y Estados Unidos, casi tres veces menor que la de Italia y seis veces que la de Jap�n. Seremos entonces, en tan s�lo dos a�os, el pa�s con menos deuda entre las principales potencias econ�micas del mundo. Seguir� increment�ndose la disponibilidad de los individuos y hogares, porque esa situaci�n de las cuentas p�blicas permitir� abordar reducciones fiscales consistentes y prudentes para no poner en riesgo la viabilidad de las pol�ticas de bienestar que llegan a la mayor�a de los ciudadanos y el valor que tienen los impuestos en un sistema democr�tico. Nos situaremos por primera vez en toda nuestra historia por encima de la media europea en inversi�n en investigaci�n, desarrollo e innovaci�n, situando ya en otra dimensi�n la competitividad de nuestras empresas. El programa con el que nos comprometeremos ante los ciudadanos tendr� una caracter�stica esencial, innovadora, pero que ser�a un buen ejercicio como precedente, para situarlo como precedente en las futuras confrontaciones electorales. El programa electoral contar� con un respaldo presupuestario suficiente, estimado con el m�ximo rigor. Nos hemos propuesto que cada una de las iniciativas que en �l se contengan y el conjunto de todas ellas est�n calculadas en sus costes y en las posibilidades reales de afrontarlas. Somos rigurosos, lo hemos sido a lo largo de la legislatura y lo seguiremos siendo. Somos rigurosos; por eso hemos elaborado los cuadros macroecon�micos de los pr�ximos cuatro a�os y los hemos tenido presentes a la hora de formular nuestras propuestas en el programa electoral. Hemos previsto que la pr�xima legislatura la econom�a espa�ola tendr� una tasa de crecimiento medio del 3%. Dado que las previsiones del Gobierno siempre se han quedado por debajo, no descarto que sea algo superior. Hemos previsto que conforme a ella tendremos condiciones para la creaci�n de en torno a un mill�n seiscientos mil puestos de trabajo. Y hemos previsto que de este modo la tasa de desempleo se mantendr� en torno al 8% durante estos a�os. Pero hay que ser ambiciosos: estoy dispuesto a liderar a toda la sociedad, a todo el pa�s, para lograr que ese mismo rigor nos proporcione los medios para obtener a�n mejores resultados en torno al mill�n seiscientos mil puestos de trabajo. Os lo quiero concretar: debemos aspirar a acercarnos a los dos millones de puestos de trabajo en la pr�xima legislatura, para incrementar nuestra situaci�n en el empleo. Una tasa de paro en torno al siete por ciento; una tasa de actividad media por encima del setenta por ciento; una tasa de actividad de las mujeres por encima del sesenta por ciento, y una reducci�n importante de la temporalidad laboral, que pretendemos llevarla hasta el 25%. Existen razones para pensar que �ste ser� el resultado real de nuestra evoluci�n., aunque la prudencia nos lleve a previsiones oficiales muy ajustadas. No es muestra de un optimismo sin fundamento; es el resultado del trabajo que se ha hecho en estos cuatro a�os y la confianza que tenemos en la sociedad espa�ola. A ese crecimiento contribuir� el crecimiento de la poblaci�n espa�ola. A lograrlo contribuir�n decisiones dinamizadoras por el lado de la oferta; las consecuencias derivadas de aplicaci�n del plan estrat�gico de infraestructura del transporte, el incremento en la inversi�n en I+D+i, la extensi�n de las escuelas infantiles de cero a tres a�os, las mejoras en la calidad educativa, y el desarrollo efectivo del sistema de atenci�n a la dependencia. Crecimiento del empleo hasta llegar al pleno empleo real, m�s empleo estable y de calidad; este ser� de nuevo el motor de nuestro bienestar y ser� tambi�n el instrumento que permita la adopci�n de medidas m�s directamente vinculadas con la vida de los ciudadanos. Medidas en el �mbito laboral, porque no s�lo m�s empleo y empleo estable, sino tambi�n empleo m�s seguro para los trabajadores. Quiero empe�arme en lograr que el trabajo deje de poner en peligro la salud, la seguridad, la vida de los trabajadores con tanta frecuencia como ocurre en nuestro pa�s. Y por ello nos proponemos reducir nuestro �ndice de siniestralidad laboral hasta situarlo en la legislatura en la media europea. Medidas en el �mbito salarial. Porque en 2012 el Salario M�nimo Interprofesional (SMI) alcanzar� los ochocientos euros mensuales. Medidas en el �mbito de la conciliaci�n de la vida personal y laboral, extendiendo el permiso de paternidad, que hemos reconocido por primera vez en la ley de igualdad, para que pase de quince a treinta d�as de duraci�n al final de la legislatura. Medidas en el �mbito de las pensiones, porque continuaremos el compromiso que hemos adquirido de mejorar las pensiones m�nimas. Medidas en el �mbito de la vivienda, porque promoveremos la edificaci�n de mill�n y medio de viviendas protegidas en los pr�ximos diez a�os. Seiscientas mil de ellas, un cuarenta por ciento, viviendas protegidas en alquiler. Amigas y amigos, ha crecido el bienestar de hoy y hemos preparado el bienestar futuro de los espa�oles, no pensando s�lo en los pr�ximos cuatro a�os, sino pensando en las pr�ximas d�cadas. La estabilidad presupuestaria ha sido compatible con el aumento del gasto productivo. El gasto en I+D+i se ha multiplicado por m�s de dos veces y media en estos cuatro a�os; el de educaci�n ha crecido un 86%; el de infraestructuras, un 33%, y superar� los 24.000 millones en 2008. Miramos al futuro y nos preparamos para las exigencias de una realidad sometida a profundos cambios, porque el �xito que hemos obtenido situ�ndonos entre las econom�as m�s din�micas nos enfrenta ahora a nuevos retos. Ahora necesitamos profundizar en el cambio de modelo de crecimiento. Ahora tenemos la oportunidad de estar en la primera l�nea, de llegar a la cabeza y de ponernos a la vanguardia como una econom�a innovadora. El mundo est� abriendo oportunidades y son muchos m�s que nunca los pa�ses que aspiran a aprovecharlas, muchos m�s los que est�n en condiciones de hacerlo, y muchos m�s los que est�n poniendo los medios para lograrlo. En esta d�cada se decide en buena medida qui�n contar� m�s o menos en un largo periodo por delante. Espa�a puede hoy competir de verdad, por primera vez en sigilos, y puede hacerlo en buenas condiciones. Podemos aspirar a estar entre quienes lideran los cambios sociales, econ�micos y medioambientales que se producir�n en el mundo. A los espa�oles no se nos puede escapar la oportunidad. Para aprovecharla tenemos que avanzar decididamente en la econom�a del conocimiento, volcarnos en los sectores de mayor valor a�adido, posicionarnos en mercados abiertos que hoy son mundiales. Esa es la v�a m�s directa y m�s eficiente para ganar productividad. Productividad que permitir� apoyar la competitividad de nuestras empresas, apoyarlas para que desarrollen su alta creatividad, y disputen el liderazgo empresarial en los sectores con mejores perspectivas de futuro. Necesitamos capital adecuadamente preparado, capacidad investigadora e innovadora, apuesta por el talento personal, continuidad en el esfuerzo de infraestructuras, servicios p�blicos eficientes, reducci�n de cargas administrativas como una de las grandes asignaturas pendientes de la sociedad espa�ola y especialmente de las administraciones p�blicas, que permita mejorar los costes y acompa�ar a las empresas en su tarea innovadora y de eficiencia. Y por supuesto estimular la iniciativa, estimular la creaci�n de empresas, apoyar el esp�ritu de creaci�n en nuestro pa�s. Quiero recapitular, para situarme en la perspectiva no ya del programa electoral de los pr�ximos cuatro a�os, sino en la perspectiva de las pr�ximas d�cadas para Espa�a. Partiendo de la reflexi�n de d�nde estamos, ad�nde hemos llegado; por cierto, en un tiempo bastante espectacular. El objetivo de cualquier pa�s, de cualquier pol�tica econ�mica, para mejorar el bienestar de los ciudadanos de una forma sostenible en el tiempo tanto para las generaciones presentes como para las generaciones futuras es sin duda alguna incrementar la renta per c�pita. No hay ninguna duda que aquellos pa�ses que tienen una renta per c�pita alta son los que tienen mejores indicadores sociales, Finlandia, Dinamarca, Suecia, Luxemburgo� Junto a esa distribuci�n o esa mejora de la renta per c�pita tenemos que hacer tambi�n una opci�n pol�tica para que las pol�ticas sociales permitan una buena redistribuci�n de ese crecimiento de las rentas. Por tanto, los grandes objetivos de una pol�tica econ�mica progresista son el crecimiento de la renta per c�pita y la mejor distribuci�n de la renta. Asumiendo que para avanzar en lo segundo es una condici�n necesaria e imprescindible avanzar en lo primero. La renta per c�pita, su mejora, su crecimiento, tiene ante todo determinantes en el empleo y en la productividad. La renta per c�pita de Espa�a se acerca, pr�cticamente est� ya, en la media europea. Se acerca a la de los grandes pa�ses que en buena medida han sido referencias para nosotros de la UE - Italia, Francia, Alemania-. Si queremos llegar a equipararnos y en un futuro estar por encima en renta per c�pita de los grandes pa�ses europeos, por la v�a de la creaci�n de empleo nuestras posibilidades ser�n limitadas, dadas las tasas a la que hemos llegado ya de paro y de creaci�n de empleo. La clave, por tanto, est� en ganarles en productividad, en ganar en la capacidad de que lo que producimos cueste menos y seamos capaces por tanto de tener una competitividad mayor que nuestros socios europeos. En definitiva, hemos recorrido todo este camino de mejora del pa�s, superando muchos de nuestros d�ficits hist�ricos, estamos a la puerta de tener la renta per c�pita, que es el indicador del bienestar y lo que permite ampliar las pol�ticas sociales y por tanto la cohesi�n social, a la media europea; cerca de los grandes, llegaremos a los grandes. Pero si queremos llegar cuanto antes y superarlos en la perspectiva de las pr�ximas d�cadas de d�nde se sit�e Espa�a, nuestro gran objetivo es la productividad, incrementar la productividad. S�lo el avance de la productividad permite crecimientos de la capacidad adquisitiva de los salarios, s�lo el aumento de la productividad permitir� en el futuro de forma consistente aumentar la renta per c�pita. S�lo el avance de la productividad ayudar� a solucionar algunos de los desequilibrios actuales de la econom�a espa�ola, como el diferencial de inflaci�n, la competitividad externa y hacer frente a los retos del futuro principalmente el envejecimiento de la poblaci�n. Por ello ese ha de ser nuestro principal objetivo de la pol�tica espa�ola. El principal, incrementar la productividad. El segundo, la plena incorporaci�n de la mujer al mercado de trabajo, que es un factor tambi�n esencial y que determina en buena medida la renta per c�pita y l�gicamente la capacidad para seguir mejorando. La productividad a largo plazo depende de factores estructurales, de muy distinta gama. Voy simplemente a enumerar los que consideramos prioritarios hoy para la econom�a espa�ola y donde nos vamos a centrar. En primer lugar, la reducci�n de las cargas administrativas. Hay un exceso de cargas administrativas, que es un lastre tanto para los hogares como para las empresas. Las cargas administrativas suponen el 4�5 o el 5�5 del PIB. Y seg�n el Banco Mundial la econom�a espa�ola se sit�a en el puesto 39 en cuanto a la facilidad para hacer negocios. Esta situaci�n hay que cambiarla, y de manera urgente. Hay que sumarse con decisi�n y determinaci�n y ser� uno de los principales objetivos para la pr�xima legislatura en la reducci�n de las cargas administrativas. Hay que reducir en menos de cuatro a�os un 25% las cargas administrativas en nuestro pa�s para las empresas y para los hogares. Segundo, hay que seguir avanzando en la simplificaci�n fiscal, que es tambi�n una parte de lo que representan las reducci�n de las cargas administrativas. En esa direcci�n va claramente el anuncio que he hecho hace unos d�as de suprimir el impuesto del patrimonio. Hay que incrementar, en tercer lugar, la competencia en los mercados de bienes y servicios, porque la situaci�n de los mercados de bienes y servicios en Espa�a determina seg�n la OCDE el sesenta por ciento del diferencial de inflaci�n que tenemos con la UE. Por tanto, hay que avanzar decididamente en la competencia de mercados de bienes y servicios. Uno de los factores fundamentales para fomentar la competencia en los mercados es mejorar la informaci�n. La competencia perfecta requiere una informaci�n perfecta. El mundo real, sin embargo, se caracteriza por la existencia de problemas de informaci�n. Cuanta mayor sea la informaci�n en un mercado, m�s competencia habr� y m�s cercano estar� el equilibrio al �ptimo. Para tal fin, el Gobierno pondr� en marcha un observatorio que facilite a los ciudadanos informaci�n virtual en la red sobre precios, condiciones de distintos productos y servicios por parte de las distintas empresas. Es decir, una especie de portal en el que se podr�n comparar los precios de un brik de leche homog�neo en distintos supermercados o las ofertas de contratos de la luz que hacen las distintas empresas, o el precio de la gasolina. Cuanta m�s informaci�n, m�s competencia; cuanta m�s competencia, menos inflaci�n; cuanta m�s competencia, m�s productividad. En cuarto lugar, mantener el principio del entorno macroecon�mico saneado. Es decir, super�vit fiscal. En quinto lugar, mantener el esfuerzo en I+D+i. En sexto lugar, mejorar nuestro sistema educativo. Ma�ana tenemos la conferencia relativa a educaci�n. Simplemente har� una referencia: mejorar nuestra educaci�n hoy es incentivar la formaci�n del profesorado, su papel en la sociedad. Y mejorar la educaci�n es estimular el �xito escolar. Estimular a los mejores, estimular a los buenos estudiantes. Adem�s, en el campo de la educaci�n deber�n seguir las reformas en materia de formaci�n profesional, que presenta una mejora notable en nuestro pa�s, pero que exige a�n medidas tendentes ante todo a coordinar las pol�ticas con las distintas comunidades aut�nomas. En el �mbito del mercado de trabajo queremos en la pr�xima legislatura renovar un gran acuerdo entre empresarios y sindicatos para conjuntamente debatir y poner en marcha nuevas medidas de mejora de la productividad general de la econom�a y de mejora de la estabilidad en el empleo. Junto a ello, junto a las medidas b�sicas para incrementar la productividad, que es el camino que tenemos para llegar cuanto antes a la renta de los grandes, a la renta per c�pita de los grandes, y superarles en los a�os siguientes, tenemos que seguir mejorando la distribuci�n de la renta y de la riqueza. Para ello es fundamental la vivienda, crear un parque de vivienda mucho m�s accesible para los ciudadanos, de protecci�n oficial, y que destine una buena parte, como antes he indicado, al alquiler. Para ello es fundamental incrementar el SMI en la cuant�a que he expresado. Para ello es fundamental incrementar las pensiones m�nimas, abordar el programa relativo a las escuelas infantiles de cero a tres a�os, y por supuesto abrir nuevos espacios de ayudas a las familias, de servicios a las familias en el nuevo marco en el que se desenvuelven; un nuevo servicio de ayuda a la familia en buena medida es la ley de la dependencia. Pero seguramente los cambios sociales demogr�ficos, culturales, determinen la necesidad de incorporar nuevas ayudas a las familias para determinados servicios. Estos son, en s�ntesis, los puntos principales sobre los que queremos poner el horizonte al pa�s. Repito, no es un programa electoral para cuatro a�os, es un proyecto para que en las pr�ximas d�cadas Espa�a no s�lo supere o se sit�e en la media de la renta per c�pita de los pa�ses de la UE, sino que se sit�e en el grupo de cabeza de la renta per c�pita de los pa�ses europeos. La pregunta es �se puede conseguir esto? Si uno mira lo que hemos sido capaces de hacer en los 25 a�os desde la transici�n democr�tica, especialmente desde nuestra entrada en la UE, y si mira la situaci�n de la sociedad espa�ola, la capacidad de inversi�n, de mejora, que tiene en muchos terrenos, la conclusi�n es que se puede conseguir. Para ello seguiremos, como acabo de explicar y de referir, haciendo una pol�tica desde el rigor, desde la innovaci�n, alejada de cualquier dogmatismo y volcada en la capacidad de crear, de cambiar, de innovar, de mejorar, que ha demostrado la sociedad espa�ola, que cuando la han dejado ser libre y democr�tica ha dejado el testimonio para la historia de que puede funcionar y conseguir las metas sociales, econ�micas y pol�ticas y de ampliaci�n de derechos como cualquier otra sociedad avanzada y, en muchos cap�tulos, mejor que muchas sociedades avanzadas. Muchas gracias."
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Intervenci�n del vicepresidente y Ministro de Econom�a, Pedro Solbes, en la conferencia econ�mica PSOE Esta ha sido una legislatura muy positiva en el terreno econ�mico. Ya conocen las elevadas cifras de crecimiento, superiores al 4% en trimestres recientes y del 3,8% en el �ltimo. Tras una legislatura anterior de crecimiento a la baja, y partiendo de niveles inferiores al 3%, se ha producido una aceleraci�n econ�mica hasta los niveles de crecimiento que hoy disfrutamos. Ello ha permitido aumentar la renta per c�pita de manera notable, y profundizar en la convergencia con la Uni�n Europea, con un avance de tres puntos durante la legislatura; hoy Espa�a ha alcanzado pr�cticamente la renta per c�pita de la UE, y est� aproxim�ndose gradualmente a los grandes pa�ses de la Uni�n. El dinamismo de la inversi�n p�blica y privada ha sido uno de los rasgos distintivos en el crecimiento durante estos a�os; hoy se invierte en Espa�a casi un 25% m�s que hace cuatro a�os. Hemos escuchado con frecuencia que el empuje inversor en Espa�a era principalmente atribuible a la construcci�n, pero esto hace tiempo que dej� de ser cierto. De hecho, en pr�cticamente todos los trimestres de la legislatura ha crecido m�s la inversi�n en bienes de equipo, que todav�a aumenta a tasas superiores al 10%, que en construcci�n. Como luego comentar�, el dinamismo de la inversi�n empresarial es uno de los elementos m�s importantes en nuestro positivo panorama econ�mico actual. No menos importante ha sido la evoluci�n del mercado laboral. La cifra de creaci�n de empleo es ciertamente notable, con la creaci�n de pr�cticamente 3 millones de empleos, una cifra sin precedentes en nuestra historia econ�mica. Pero no se trata solamente de una expansi�n del mercado de trabajo, por la afluencia de poblaci�n activa: de cada 100 espa�oles en edad de trabajar, hoy hay 72 que participan en el mercado de trabajo y 67 que tienen un empleo. En 2004, las cifras eran 69 y 62. Todo ello se termina reflejando en la tasa de paro, que ha experimentado una disminuci�n sustancial: hoy est� en el entorno del 8% cuando hace cuatro a�os superaba el 11%. El dinamismo del empleo ha sido compatible con una cierta revitalizaci�n de la productividad. En los �ltimos trimestres, esta variable viene creciendo a tasas cercanas al 1%, frente a los registros inferiores al 0,5% de los �ltimos a�os de la legislatura anterior. Es una mejor situaci�n, pero �no debemos olvidarlo- �ste es un campo en el que tenemos un importante margen de mejora. La inflaci�n, como saben, ha sufrido una elevaci�n coyuntural en los �ltimos meses, situ�ndose en el 4,1%, debido al encarecimiento de los combustibles y algunos alimentos. Es una evoluci�n que nos preocupa principalmente por su impacto en la renta disponible de las familias, dado que nuestra econom�a ha mostrado una notable inmunidad ante los efectos de segunda vuelta, es decir, el efecto contagio del alza de estos precios sobre otros precios y salarios. En todo caso, no debemos perder la perspectiva del medio plazo: dentro de unos meses la inflaci�n disminuir� y retornaremos a tasas inferiores al 3%, como suced�a hace apenas unos meses; y durante estos cuatro a�os la inflaci�n promedio ha sido el 3,2%, en l�nea con la media de la legislatura anterior. Tampoco debemos perder las referencias comparativas: el diferencial espa�ol frente a la zona del euro est� hoy en su promedio hist�rico desde 1999. Los logros en materia de crecimiento, empleo y renta per capita son, por tanto, notables. Desde luego son atribuibles en parte a este Gobierno, que ha creado un entorno propicio para que se desarrolle la actividad econ�mica, gan�ndose la confianza de empresarios y familias. Pero tambi�n influyen otros factores, de tipolog�a variada, algunos de car�cter c�clico, otros relacionados con la fortaleza de fondo de la econom�a espa�ola. Por tanto, creo que m�s importante que estos logros es c�mo, en estos cuatro a�os, hemos contribuido desde la pol�tica econ�mica a robustecer los cimientos de la econom�a espa�ola, mejorando nuestras posibilidades de crecer y elevar nuestra prosperidad en el futuro. �En qu� aspectos se ha concretado esta mejora de nuestra capacidad de crecimiento? Uno fundamental ha sido la mejora de las finanzas p�blicas. De hecho, puede decirse que �sta ha sido la legislatura del super�vit. Despu�s de tres d�cadas de d�ficit, no s�lo hemos conseguido por primera vez saldo positivo en las cuentas p�blicas, sino que �ste se ha mantenido durante toda la legislatura. En 2006, como saben, el super�vit supuso el 1,8% del PIB, pr�cticamente el mejor registro entre los pa�ses comparables. El correlato ha sido la ca�da sustancial en la ratio deuda/PIB, que durante la legislatura se reducir� en unos 12 puntos porcentuales, situ�ndose por debajo del 35%; un registro que se compara muy favorablemente con los pa�ses de nuestro entorno, por ejemplo, los pertenecientes a la Uni�n Monetaria tienen un nivel superior al 60%. Los buenos resultados en esta materia son el resultado del compromiso de este gobierno con la estabilidad presupuestaria. Es un principio econ�micamente fundamental, apreciado por la gran mayor�a de la opini�n p�blica y que adem�s se inscribe directamente en nuestros valores. En efecto, la disciplina presupuestaria nos permite:
Es decir, los d�ficit no nos aportan nada a largo plazo desde el punto de vista de la cobertura de las necesidades sociales y s� suponen un lastre econ�mico important�simo, que obstaculiza el desarrollo de la actividad en el sector privado y distorsiona el funcionamiento del sector p�blico. Por tanto, los super�vit de la legislatura no han sido accidentales ni resultado de un empe�o economicista del �rea econ�mica del Gobierno, sino la materializaci�n de este compromiso pol�tico con la estabilidad presupuestaria. Eso s�, planteada de forma inteligente, es decir, proyect�ndola a lo largo del ciclo, para que el presupuesto pueda jugar su papel contrac�clico si es necesario. Eso supone d�ficit en �pocas de bajo crecimiento, que impartan un impulso expansivo a la econom�a y nos permitan crecer m�s; pero tambi�n supone lograr super�vit en las fases alcistas del ciclo, como la que hemos vivido durante estos a�os. Hay un segundo factor, quiz� incluso m�s importante, que justifica esta pol�tica de super�vit: el envejecimiento de la poblaci�n en los pr�ximos a�os. Las presiones que sufrir� el presupuesto por este motivo ser�n notables y podr�an generar problemas de notable calado en el estado del bienestar espa�ol; si esperamos hasta ese momento para actuar nos ver�amos obligados a elevar bruscamente las cotizaciones (lo que generar�a numerosas distorsiones econ�micas) o a reducir las prestaciones (lo que dar�a lugar a un gran descontento social y crear�a injusticia entre generaciones). Aparecer�an as� tensiones que podr�an poner en peligro el sistema, por eso es necesario ofrecer una v�lvula de escape; la reducci�n de la deuda p�blica contribuye a ese objetivo al ofrecer un margen de maniobra importante por el lado del gasto. En definitiva, la defensa de la estabilidad presupuestaria no es un tema de tecn�cratas ni un objetivo propio de los partidos conservadores. Si creemos que el sector p�blico tiene un papel importante que jugar en la sociedad y en la econom�a, y que esto debe seguir siendo as�, de manera sostenible, en el medio y largo plazo, la estabilidad presupuestaria es una condici�n indispensable. De hecho, se observa en el mundo un creciente apego de los partidos de izquierda por la disciplina fiscal, mientras que los retrocesos en materia presupuestaria son protagonizados por partidos hostiles al sector p�blico, probablemente en la creencia de que hacer menos solvente a la Administraci�n es la mejor forma de debilitarla. Tambi�n hemos contribuido a mejorar el funcionamiento de los mercados, con un conjunto de medidas acogidas al Plan Nacional de Reformas. Un plan s�lido y ambicioso, pero tambi�n muy realista, cuyo dise�o y aplicaci�n pr�ctica ha merecido los parabienes de la Comisi�n Europea. Nuestra actividad en esta materia supone un cambio importante respecto a la legislatura anterior: en primer lugar, porque se retoma la senda de las reformas tras cuatro a�os de inactividad; una cosa es la ret�rica y otra la realidad, y la realidad es que en el periodo 2000-2004 se hizo muy poco en materia de reformas. En segundo lugar, porque se sigue un procedimiento m�s riguroso, con reformas meditadas, escuchando previamente a los sectores afectados y con un procedimiento claro de rendici�n de cuentas a los ciudadanos. Ello ha contribuido a que las reformas tengan �xito, contribuyendo gen�ricamente al aumento de la productividad, y de manera m�s concreta a la elevaci�n de la tensi�n competitiva en algunos mercados, en beneficio del consumidor. Otro de los aspectos positivos es el gran aumento en la riqueza productiva de nuestro pa�s. Antes mencionaba el intenso crecimiento de la inversi�n en Espa�a, tanto p�blica como privada. Espa�a es hoy pr�cticamente el pa�s desarrollado que m�s proporci�n de su PIB invierte, superando el 30% de �ste. Eso denota que hemos aprovechado la prosperidad de estos a�os no s�lo para aumentar nuestro bienestar material inmediato a trav�s del consumo, sino tambi�n para preparar el futuro a trav�s de la inversi�n, tanto p�blica como privada. Por tanto, hoy somos un pa�s con mucha mayor capacidad de generar prosperidad que hace cuatro a�os. El dinamismo de la inversi�n privada en Espa�a tiene una gran importancia y contribuye tambi�n de forma notable al logro de nuestros objetivos. Las socialdemocracias modernas han superado la tradicional contraposici�n entre sector p�blico y privado y aspiran a una simbiosis entre ambos: un sector p�blico fuerte y eficiente, que corrija los fallos de mercado, asegure los derechos de propiedad y ofrezca un entorno social estable y favorable al desarrollo de la actividad econ�mica por parte del sector privado; y un sector privado din�mico y ambicioso, que genere prosperidad para la sociedad, permitiendo a los ciudadanos cubrir mejor sus necesidades individuales, y �v�a mayor recaudaci�n- ofreciendo a la Administraci�n los recursos necesarios para cubrir las necesidades colectivas. A eso debemos aspirar, y para lograrlo la pujanza de la inversi�n privada es capital. La buena marcha de esta variable desde 2004 tiene que ver, l�gicamente, con los s�lidos cimientos de la econom�a espa�ola, que ofrece facilidades para que las personas con un proyecto empresarial prometedor puedan llevarlo a cabo. Pero tambi�n tiene que ver, como antes dec�a, con la confianza en la buena gesti�n de la econom�a espa�ola. Este es un activo important�simo, no s�lo de este Gobierno sino del pa�s en su conjunto. Este Gobierno lega, adem�s, al que le siga una estructura impositiva m�s ligera, neutral, justa y eficiente tras la reforma fiscal de 2006. Una reforma que ha supuesto casi 6.000 millones de euros de ahorro tributario para la sociedad espa�ola, afectando especialmente a las rentas m�s bajas, y que adem�s ha reducido algunas de las principales distorsiones que aquejaban a nuestro sistema impositivo. Las restantes medidas fiscales adoptadas durante la legislatura elevan ese ahorro fiscal al entorno de los 8.600 millones de euros. Esta debe ser otra de nuestras se�as de identidad en el �mbito econ�mico. Un aligeramiento progresivo de las cargas fiscales, con �nfasis en las rentas del trabajo, y eliminando o retocando las figuras impositivas m�s anacr�nicas o ineficientes; pero siempre a un ritmo ajustado a las necesidades de gasto p�blico del pa�s y al mantenimiento de la estabilidad presupuestaria. Una pol�tica seria como �sta en materia fiscal asegura, adem�s, que las reformas ser�n irreversibles, un tema especialmente importante para la inversi�n privada, que seguramente prefiere cargas fiscales menores, pero que sobre todo est� interesada en un panorama fiscal estable. No quiero dejar de mencionar los progresos realizados en materia medioambiental en estos cuatro a�os. Esta fue un �rea muy descuidada en las dos legislaturas anteriores y donde hemos puesto un �nfasis muy especial. Desde la puesta en funcionamiento, laboriosa pero rigurosa, de los mecanismos para cumplir el protocolo de Kyoto, hasta las garant�as medioambientales exigidas a las empresas, desde la protecci�n de la biodiversidad hasta la pol�tica hidrol�gica... la tarea desarrollada ha sido notable y los resultados muy positivos. Tradicionalmente se piensa que los ministerios de econom�a deben ser hostiles al progreso en materia medioambiental, porque suponen mayores costes para la empresa, pero se trata de una visi�n cortoplacista y poco inteligente. Una pol�tica medioambiental seria, que sea ambiciosa en sus objetivos pero que los contrapese adecuadamente con los costes inmediatos que genera, es un gran activo no s�lo para la defensa del patrimonio natural del pa�s, sino tambi�n para su tejido econ�mico. En primer lugar, porque hace recaer sobre los agentes econ�micos los costes medioambientales que generan, contribuyendo as� a la eficiencia del sistema. Adem�s, porque la protecci�n al medio ambiente crea un importante volumen de actividad econ�mica de la que se benefician nuestras empresas. Tambi�n en esta �rea, por tanto, estamos mucho mejor preparados para el futuro que en 2004. Los a�os venideros traer�n sin duda un creciente inter�s en todo el mundo por la protecci�n del medio ambiente, como ha sucedido en d�cadas anteriores; y tenemos un conjunto de empresas que, exigidas cada vez en mayor medida en su mercado nacional, est�n generando conocimientos y pr�cticas medioambientales que podr�n rentabilizar en el exterior, en ese entorno futuro. No es una reflexi�n te�rica, es algo que estamos viendo ya. La investigaci�n, desarrollo e innovaci�n tambi�n han registrado mejoras muy notables durante estos cuatro a�os, una evoluci�n visible en indicadores como las solicitudes de patentes, el gasto en I+D general y privado o las publicaciones internacionales. La vitalidad de este sector tiene mucho que ver con la pol�tica del Gobierno en esta materia. Podr�amos mencionar el enorme volumen de recursos presupuestarios que hemos dedicado a la investigaci�n y desarrollo; ya en 2007 estamos gastando el doble en I+D de lo que gast�bamos en 2004. Pero las mejoras durante esta legislatura van mucho m�s all�: por primera vez, se ha desarrollado en Espa�a una pol�tica de I+D comprehensiva, que aborda simult�neamente todos los aspectos del entramado investigador: el gasto p�blico, desde luego, pero tambi�n la recuperaci�n (y retenci�n) de investigadores en nuestro pa�s, el capital-riesgo tecnol�gico, los grandes consorcios de investigaci�n, la orientaci�n de �sta hacia el mundo de la empresa, y un largo etc�tera. Lo realizado ha merecido elogios (creo que muy justificados) de los organismos internacionales y sit�a a nuestro pa�s en disposici�n de superar su tradicional atraso en esta materia. Los resultados son ya perceptibles, como mencionaba anteriormente. Pero �ste es un esfuerzo de medio y largo plazo, cuya materializaci�n plena no podr� apreciarse hasta dentro de unos a�os. La revitalizaci�n del sector de I+D s�lo puede presagiar un discurrir favorable de nuestra econom�a en el futuro. Las econom�as basadas en el conocimiento e innovadoras son tambi�n econom�as din�micas, pues este sector crea continuamente necesidades nuevas para la sociedad y ofrece a las empresas formas m�s eficientes de cubrir los deseos de los consumidores. Los continuos est�mulos por v�a de oferta y de demanda que todo ello produce favorecen un r�pido crecimiento del PIB y el bienestar social, adem�s de elevar la productividad. Por tanto, no s�lo cerramos una legislatura exitosa en cuanto a los resultados econ�micos logrados, sino que tambi�n hemos trabajado para robustecer los cimientos de nuestra econom�a, ampliando su capacidad de generar prosperidad en los pr�ximos a�os. Todo ello nos hace afrontar el futuro con optimismo. Es cierto que nos enfrentamos a un entorno menos favorable que hace unos trimestres, con una desaceleraci�n inmobiliaria y un contexto financiero internacional complicado que afectar�n al crecimiento espa�ol a muy corto plazo. Pero no es menos cierto que se trata de circunstancias coyunturales; a no mucho tardar, los positivos fundamentos de la econom�a espa�ola se reimpondr�n y nuestro crecimiento volver� a las tasas que hemos visto durante la legislatura anterior, generando cada vez mayor bienestar para los ciudadanos espa�oles.
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