¿Semiología o semiótica?
No es una simple distinción de palabras, ni un resultado de la batalla terminológica franco-americana entre la semiótica de Pierce y la semiología de Saussure. La diferencia reside más profundamente, el la oposiciòn irreductible de dos modelos de signos: Saussure limita el signo a la aliazna de un significado y un significante. Pierce añade a estos términos (denominados por él representamen o interpretante) la noción de referente, es decir, la realidad denotada por el signo.
Patrice Pavis
símbolo. (Del lat. simbolum). m. Representación sensorialmente perceptible de una realidad, en virtud de rasgos que se asocian con esta por una convención socialmente aceptada. || 2. Figura retórica o forma artística, especialmente frecuentes a partir de la escuela simbolista, a fines del siglo XIX, y más usadas aún en las escuelas poéticas o artísticas posteriores, sobre todo en el superrealismo, y que consiste en utilizar la asociación o asociaciones subliminales de las palabras o signos para producir emociones conscientes. || 3. Ling. Tipo de abreviación de carácter científico o técnico, constituida por signos no alfabetizables o por letras, y que difiere de la abreviatura en carecer de punto; p. ej., N, He, km y $ por Norte, helio, kilómetro y dólar, respectivamente. || 4. Numism. Emblema o figura accesoria que se añade al tipo en las monedas y medallas. || 5. ant. santo (? nombre que servía para reconocer fuerzas como amigas o enemigas). || ~ algébrico. m. Letra o figura que representa un número variable o bien cualquiera de los entes para los cuales se ha definido la igualdad y la suma. || ~ de la fe, o ~ de los Apóstoles. m. credo (? oración).
semiótica. f. semiología (? estudio de los signos en la vida social). || 2. Teoría general de los signos. || 3. Med. Parte de la medicina que trata de los signos de las enfermedades desde el punto de vista del diagnóstico y del pronóstico.
signo. (Del lat. signum). m. Objeto, fenómeno o acción material que, por naturaleza o convención, representa o sustituye a otro. || 2. Indicio, señal de algo. Su rubor me pareció signo de su indignación. || 3. Señal o figura que se emplea en la escritura y en la imprenta. || 4. Señal que se hace por modo de bendición; como las que se hacen en la misa. || 5. Figura que los notarios agregan a su firma en los documentos públicos, hecha de diversos rasgos entrelazados y rematada a veces por una cruz. || 6. Hado, sino. || 7. Astr. Cada una de las doce partes iguales en que se considera dividido el Zodiaco. || 8. Mat. Señal o figura que se usa en los cálculos para indicar la naturaleza de las cantidades y las operaciones que se han de ejecutar con ellas. || 9. Mús. Señal o figura con que se escribe la música. || 10. Mús. En particular, señal que indica el tono natural de un sonido. || ~ lingüístico. m. Unidad mínima de la oración, constituida por un significante y un significado. || ~ natural. m. El que nos hace venir en conocimiento de algo por la analogía o dependencia natural que tiene con ello. El humo es signo natural del fuego. || ~ negativo. m. Mat. menos (? signo de la resta). || ~ por costumbre. m. Aquel que por el uso ya introducido significa cosa diversa de sí; p. ej., el ramo delante de la taberna. || ~ positivo. m. Mat. más (? signo de la suma). || ~ rodado. m. Figura circular dibujada o pintada al pie del privilegio rodado y que solía llevar en el centro una cruz y las armas reales, alrededor el nombre del rey y a veces también los de los confirmantes. ? V. radio de los ~s, vasallo de ~ servicio.
REFLEXIONES SOBRE SEMIÓTICA
Francisco Umpiérrez
En Las Palmas de Gran Canaria, a 5 de mayo de 2002.
INDICE GENERAL
I.- Introducción
II.- El valor referencial
01.- La teoría referencial del significado
02.- Inconsciencia e inconsecuencia de la teoría referencial
03.- La igualdad entre palabra y mundo
04.-Valor referencial o referente
05.- Función semiótica del valor referencial
06.- Valor de identidad y valor referencial
07.- Valor referencial y valor corporal
08.- La superioridad del mundo frente a los significantes y viceversa
09.- Doble función del valor referencial del significante: medio de identificación y medio de referencia
10.- Significante y objeto físico
III.- Los modos de expresión
11.- Modo de expresión
12.- Definición estática de los modos de expresión
13.- Definición dinámica de los modos de expresión
14.- Definición fenomenológica de los modos de expresión
15.- Definición de imagen
16.- Exponente y referente
17.- Objeto expresado, medio de expresión y expresión
18.- Material de expresión y forma referencial de la expresión
IV.- Los procesos de referencia
19.- Las huellas
20.- Fases del proceso de referencia
21.- Valoración global del proceso de referencia
22.- Modo de expresión, proceso de referencia y proceso de significación
V.- El proceso de comunicación
23.- Proceso de comunicación
24.- Fases del proceso de comunicación
25.- Valoración global del proceso de comunicación
26.- Proceso de referencia natural y social
27.- Los múltiples modos del ser
28.- Significado y referencia
VI.- Conclusión
Tablas
INTRODUCCIÓN
La Semiótica se define como la ciencia general de los signos. Pero cuando
se habla de signos, se habla preferentemente de signos lingüísticos.
Y cuando se habla de signos no lingüísticos, como las señales
de tráfico, se sabe que el aprendizaje de esa clase de signos no es posible
sin la participación de los signos lingüísticos. Por lo tanto,
la Semiótica no es una ciencia distinta de la Lingüística.
Si en el terreno de las definiciones generales la Semiótica se presenta
como una ciencia carente de fundamentos propios, en el terreno de los conceptos
la situación es aún peor. Todo el mundo admite que la palabra
es un signo compuesto de dos partes. Los gramáticos medievales llamaron
forma y concepto a esas dos partes. Saussure, por su parte, las llamó
de varios modos: imagen acústica y concepto, significante y significado,
y signo e idea. Hjelmslev las llamó expresión y contenido; John
Lyon, forma y significado; Ogden y Richards, símbolo y referencia; Ullman,
nombre y sentido,... Esta proliferación tan variada de términos
para catalogar a las dos partes del signo pone de manifiesto que la Semiótica
carece de una representación rigurosa y fiable de su objeto. Pero esta
anarquía categorial no sólo alcanza a la representación
de las dos partes del signo, sino también a la representación
de sus relaciones mutuas. Se habla de asociación entre imagen acústica
y concepto, del significante como expresión del significado, del pensamiento
que se fija a una idea, del nombre que simboliza el sentido, del símbolo
que se refiere al referente por medio del concepto. Es evidente que una ciencia
no puede fundamentarse sobre representaciones tan confusas y conceptos carentes
de definición rigurosa.
El lector tiene en sus manos un resumen muy breve de mis tesis principales sobre Semiótica, que pondrá orden y claridad en aquel caos categorial. Hasta ahora la Semiótica no ha alcanzado el estatuto de ciencia independiente de la Lingüística. Hasta ahora los conceptos de la Semiótica y de la Lingüística se han confundido y mezclado. Pero después de leer mis tesis, el lector comprobará que la Semiótica tiene un ámbito propio de investigación y dispone de una gran riqueza de conceptos específicos. Se analizarán las tres funciones semióticas básicas: la expresiva, la referencial y la significativa. La Semiótica, tal y como queda expuesta en la presente investigación, es una ciencia epistemológicamente anterior a la Lingüística. Su punto final sólo alcanza a la función designativa de las palabras, esto es, apenas da un paso más allá de la comunicación animal. En el primer capítulo, que trata sobre el valor referencial, se demostrará que el significante es un valor referencial y se elaborará el concepto de valor referencial. Se verá que el objeto específico de la Semiótica es el valor referencial y no el signo. En el segundo capítulo, que trata sobre los modos de expresión, se analizará la naturaleza del valor referencial y sus primeros cambios de forma. Se elaborarán conceptos tan importantes como el de exponente y el de imagen. En el tercer capítulo, que trata sobre el proceso de referencia, se estudiará la función semiótica de las huellas, y se pondrá al descubierto que esta clase de valores referenciales desempeñan la función de significante. El cuarto capítulo, que trata sobre el proceso de comunicación, pondrá en claro que el proceso de comunicación es fruto de la combinación de las tres funciones semióticas básicas: la expresiva, la referencial y la significativa.
Teoría referencial del significado
Las tesis principales de la teoría referencial son las siguientes: una,
el hombre usa las palabras para referirse a los objetos del mundo, ya existan
en la realidad o en la imaginación, dos, el objeto referido es un referente,
tres, entre la palabra y el objeto referido hay una conexión referencial,
y cuatro, el significado, como sucede en el triángulo de Ogden y Richards,
se concibe como referencia.
Inconsciencia e inconsecuencia de la teoría referencial
Es asombroso cómo esta teoría llegando a la solución del
problema no es consciente de su resultado y, por lo tanto, no procede en consecuencia.
Su inconsciencia: no ver que el concepto de significado ha sido reducido al
concepto de referencia. Esto implica la necesidad de elaborar primero el concepto
de referencia para después poder elaborar el concepto de significado.
Inconsecuencia: no reconocer que la palabra, en tanto significante, es un referente.
La teoría referencial del significado ha extendido el contenido del concepto
de referente a todos los factores que participan en el habla, menos a la palabra.
Es obvio su inconsecuencia. John Lyon, por ejemplo, habla de que las palabras
refieren (y no significan o nombran) a cosas. Si el hombre usa las palabras
para referirse a las cosas, entonces las palabras son usadas como medios de
referencia. Y si palabras son usadas como medios de referencia, entonces las
palabras son referentes. Puesto que es imposible que algo sea usado como medio
de referencia de otra cosa si ese algo no es un referente.
La igualdad entre palabra y mundo
Hasta ahora los filósofos nos han acostumbrado a la idea de que entre
las palabras y el mundo hay una distancia infranqueable. Pero a la luz de la
tesis (02) esa idea cae por tierra: palabra y mundo son ambos referentes y en
calidad de referentes son lo mismo. Además, ¿cómo sería
posible la conexión referencial entre la palabra y el mundo si ambos
no fueran referentes?
Valor referencial o referente
Resulta sorprendente que la teoría referencial no haya elaborado el concepto
de valor referencial, su concepto principal. ¿Cuál ha sido la
causa de este despiste? Haber pensado que las cosas son referentes por su relación
con las palabras y no por sí mismas (De este pensamiento erróneo
provienen las supuestas dificultades filosóficas que John Lyon le atribuye
a una precisa definición de la noción de "referencia").
No haber sospechado que la condición de referente de los objetos del
mundo se pone de manifiesto en su relación con los órganos de
los sentidos, y no en su relación con las palabras. No haber entendido
el término referente en el sentido de valor referencial, sino en el sentido
de objeto referido. Así que enmendemos el error. El valor referencial
de un objeto es el conjunto de referencias que constituyen su identidad. Estas
referencias pueden ser cromáticas, acústicas, olfativas, táctiles
y gustativas. Para simplificar nuestra exposición hablaremos preferentemente
del valor referencial cromático. Hay una razón epistemológica
de peso en esta preferencia: la vista, más que ningún otro sentido,
como postuló Aristóteles al inicio de su Metafísica, nos
permite captar un gran número de diferencias entre los objetos.
Función semiótica del valor referencial
Hemos dicho que el valor referencial de un objeto es el conjunto de referencias
que constituyen su identidad. De ahí que el hombre use los valores referenciales
de los objetos del mundo para identificar a dichos objetos. No obstante, para
identificar a un objeto no es necesario percibir todas las referencias que constituyen
su identidad, nos basta muchas veces una sola. Hay personas a las que identificamos
sólo con oírlas, o viendo solamente su nariz, o sólo sus
ojos, o sólo su boca. Cuanto más se conozca a una persona o cosa,
menos referencias se necesitan para identificarlas. Por el contrario, cuanto
menos se conozca a una persona o cosa, más referencias se necesitan para
identificarlas. Por lo tanto, la función semiológica de los valores
referenciales es la de medio de identificación.
Valor de identidad y valor referencial
En la semántica de Ramón Trujillo las cosas y las palabras son
presentadas como identidades. De ahí cabe deducir dos cosas: por una
parte, la identidad, y no el significado, es el primer valor semiológico
que cabe atribuir a las cosas y a las palabras, y por otra parte, la identificación,
y no la significación, constituye el primer proceso semiológico
que cabe atribuir al hombre. Surge, por necesidad lógica, una pregunta:
¿Qué es una identidad? Los lingüistas y los filósofos
suelen contestar de una manera puramente lógica: la identidad es la igualdad
de una cosa o persona consigo misma. Pero en la vida corriente, y basta con
pensar en el Documento Nacional de Identidad, la gente entiende por identidad
de una cosa o persona el conjunto de rasgos y datos que permiten identificarlas.
Es obvio que el concepto de identidad que tiene la gente sencilla es más
rico materialmente que el concepto de identidad que manejan los lingüistas
y los filósofos. También se hace evidente que el concepto de identidad
que tiene la gente sencilla coincide con el concepto de valor referencial que
yo he elaborado.
Valor referencial y valor corporal
Consideremos, por una parte, el significante /mesa/, y por otra parte, la mesa
en la que escribo. El significante /mesa/ es un valor referencial determinado,
un conjunto de letras ordenadas mediante el cual podemos distinguirlo del resto
de los significantes. También la mesa en la que escribo es un valor referencial
determinado, un conjunto de formas geométricas mediante el cual podemos
distinguirlo del resto de los cuerpos que constituyen el mundo. No obstante,
el significante /mesa/ es un valor referencial y nada más que un valor
referencial, mientras que la mesa no sólo es un valor referencial, sino
además tiene un valor corporal, en virtud del cual puede usarse para
comer o escribir sobre ella. Por lo tanto, el significante es un valor referencial
que carece de cuerpo.
La superioridad del mundo frente a los significantes y viceversa
Los valores referenciales que constituyen el mundo hallan su superioridad frente
a los significantes en el hecho de estar dotados de cuerpos. Puesto que si en
el mundo no hubiera cuerpos, la vida material del hombre sería imposible
y, por lo tanto, también sería imposible su vida espiritual. Por
el contrario, los significantes hallan su superioridad frente al mundo en el
hecho de ser valores referenciales sin cuerpo, de poder existir independientemente
de los cuerpos que constituyen el mundo. Disfrutan de lo suprahumano: de la
eternidad. ¿No son las pinturas de bisontes de las Cuevas de Altamira
valores referenciales eternos, mientras que los bisontes que sirvieron de modelo
hacen una eternidad que dejaron de existir?
Doble función del valor referencial del significante:
medio de identificación y medio de referencia
El valor referencial de la mesa sólo se usa como medio de identificación
de ella misma, pero no se usa para referir otro cuerpo de distinto valor referencial,
no se usa como valor referencial que está en lugar de otro valor referencial.
Por el contrario, el valor referencial del significante /mesa/ no sólo
se usa para identificarlo frente al resto de los significantes, sino que además
se usa como medio de referencia, como referente que está en lugar de
otro referente. Por lo tanto, el valor referencial del significante tiene doble
función: medio de identificación y medio de referencia.
Significante y objeto físico
La moderna lingüística concibe el significante y el significado
como dos aspectos que se presuponen recíprocamente y que no pueden definirse
el uno sin el otro. De ahí que defienda la tesis de que si al significante
se le resta el significado, deja de ser significante y se convierte en un mero
objeto físico. Es cierto que si al significante le restamos su significado
deja de ser un significante, pero no es cierto que se convierte en un mero objeto
físico. Supongamos que a un alemán, que no sabe nada de español,
le enseñamos a decir [mesa]. Al cabo de cinco minutos de aprendizaje
el alemán sabrá decir perfectamente [mesa]. ¿Bajo qué
forma existe para el alemán el complejo fónico [mesa]? No puede
existir como significante puesto que el complejo fónico [mesa] no significa
nada para él. Pero tampoco existe como un mero objeto físico,
indeterminado y carente de forma. ¿Qué forma tiene entonces? La
de referente. El complejo fónico [mesa] es un conjunto de fonos determinados
que se siguen uno detrás de otro en un orden determinado. Y al final
del aprendizaje el alemán no sólo es capaz de producir el referente
sonoro [mesa], sino además es capaz de identificarlo cuando éste
aparece junto a otros significantes. Por lo tanto, el significante es originariamente,
restada su función significativa, un valor referencial sonoro y no un
indeterminado objeto físico.
Modo de expresión
Pongamos una manzana delante de un espejo. Se ha duplicado el mundo: en vez
de una manzana tenemos dos: una en el espejo y la otra fuera del espejo. ¿En
qué se parecen ambas manzanas? En que tienen el mismo valor referencial
cromático. ¿En qué se diferencian? La manzana que está
fuera del espejo tiene cuerpo de manzana y la que está en el espejo tiene
cuerpo de cristal.
Definición estática de los modos de expresión
Cuando un valor referencial existe simultáneamente en dos cuerpos, en
el suyo propio y en uno ajeno. En nuestro ejemplo el valor referencial de la
manzana existe simultáneamente en su propio cuerpo y en un cuerpo de
cristal. En esta definición se considera que la velocidad de la luz es
instantánea.
Definición dinámica de los modos de expresión
Cuando un valor referencial salta desde su propio cuerpo a un cuerpo ajeno.
En esta definición se considera que la luz tiene una velocidad determinada,
esto es, que el color de la manzana tarda un determinado tiempo en viajar desde
su propio cuerpo al cristal del espejo.
Definición fenomenológica de los modos de expresión
Concebiremos el valor referencial manzana como la sustancia y el sujeto del
modo de expresión. Mientras que el cuerpo de manzana y el cristal del
espejo los concebiremos como dos formas particulares de existir el valor referencial
manzana. El valor referencial de la manzana es uno y el mismo, mientras que
sus cuerpos son muchos y variados.
Definición de imagen
Cuando un valor referencial existe en cuerpo propio diremos que existe en forma
real, y cuando existe en cuerpo ajeno diremos que existe en forma de imagen.
Exponente y referente
Cada cuerpo expone sus propias referencias, es decir, cada cuerpo es el exponente
de su propio referente. Si los cuerpos, reunidos en asamblea diabólica,
decidieran exponer referencias ajenas en vez de las propias, el hombre no podría
identificar los objetos del mundo y su vida sería imposible. Por lo tanto,
el curso normal de la vida supone, por regla general, que cada cuerpo sea el
exponente de su propio referente. El error de Descartes consistió en
que no concibió los objetos del mundo como unidades de dos caras: exponente
y referente, o cuerpo y apariencia. Veo un hombre por la ventana. No debo dudar
de la existencia del valor referencial que veo: un hombre. Si puedo dudar que
el valor referencial que veo exista en cuerpo propio o en cuerpo ajeno. Descartes
cometió el grave error semiológico de extender la duda sobre la
existencia hasta el valor referencial de los objetos del mundo. Duda que haría
inexplicable la existencia de la vida animal y, por consiguiente, la existencia
de la vida humana.
Objeto expresado, medio de expresión y expresión
Un modo de expresión está constituido por dos exponentes. Uno
de ellos, la manzana, es el objeto expresado, el exponente que expresa sus referencias.
El otro, el espejo, es el medio de expresión, el exponente que sirve
para que el primero, la manzana, exprese sus referencias. El resultado de la
relación semiológica entre el objeto expresado y el medio de expresión
es la expresión, el valor referencial del objeto expresado existiendo
en el medio de expresión (la manzana en el espejo)
Material de expresión y forma referencial de la expresión
En nuestro ejemplo, la manzana, el objeto expresado, pone el material de expresión
(el color) y la forma referencial de la expresión (la geometría
de la manzana). Examinemos ahora el caso de la huella que un bañista
deja en la arena. El objeto expresado (el bañista) sólo pone la
forma referencial de la expresión (la geometría de la huella).
El medio de expresión (la arena) pone el material de expresión
(la propia arena). Examinemos, por último, el caso del significante /manzana/
concebido como expresión. Todo lo pone el medio de expresión (el
hombre): el material y la forma referencial de la expresión. El objeto
expresado (la manzana) no pone nada. Estos tres casos son ejemplos escalonados
del proceso mediante el cual la expresión se separa del objeto expresado.
Y en el caso del significante la expresión se ha independizado por completo
del objeto expresado.
Las huellas
Un cazador A sale en busca de una presa H. El cazador A descubre unas huellas
que pertenecen a una presa H (referencias T de H) El cazador A sigue las huellas
hasta que encuentra a la presa H. Por último, el cazador A mata a la
presa H.
Fases del proceso de referencia
La primera fase es un modo de expresión constituido por las presa H y
el terreno X, donde las referencias T de la presa H saltan desde su propio cuerpo
al terreno X. La segunda fase es también un modo de expresión,
donde las referencias T de la presa H saltan desde el terreno X a los ojos del
cazador A. En este caso el objeto expresado, el terreno X, no expresa sus propias
referencias sino las de otro exponente, la presa H. Por lo tanto, el terreno
X no es el objeto expresado sino el referidor (agente que ejecuta o realiza
el acto de referir), la huella de la presa H en el terreno X es el medio de
referencia, y la presa H es el objeto referido. La tercera fase es un proceso
de significación, donde el cazador A cambia las referencias T de la presa
H por el valor referencial cromático de la presa H. La cuarta fase es
un modo de expresión constituido por la presa H y el cazador A, donde
el valor referencial cromático de la presa H salta desde su propio cuerpo
a los ojos del cazador A.
Valoración global del proceso de la referencia
El proceso de referencia está constituido por tres exponentes, la presa
H, el terreno X y el cazador A, y por dos valores referenciales, el valor referencial
cromático de la presa H y las referencias T de la presa H. La presa H
desempeña el papel de objeto expresado en la primera fase, de objeto
referido en la segunda fase, de objeto significado en la tercera fase, y de
objeto expresado en la cuarta fase. El terreno X desempeña el papel de
medio de expresión en la primera fase, y de referidor en la segunda fase.
El cazador A desempeña el papel de medio de expresión en la segunda
fase, de significador (agente que realiza o ejecuta el acto de significar) en
la tercera fase, y de medio de expresión en la cuarta fase. La huella
desempeña el papel de expresión en la primera fase, de medio de
referencia en la segunda fase, y de significante en la tercera fase. Y el valor
referencial de la presa H desempeña el papel de significado en la tercera
fase y de expresión en la cuarta fase. Todo esto podrá verse con
más claridad en la Tabla 1.
Modo de expresión, proceso de referencia y proceso de
significación
Hay modo de expresión cuando un referente salta desde su propio cuerpo
a uno ajeno, hay proceso de referencia cuando un valor referencial salta entre
dos cuerpos ajenos, y hay proceso de significación cuando un exponente
cambia un referente por otro referente.
Proceso de comunicación
Dos miembros de una comunidad de cazadores salen en busca de una presa H. Cada
uno de los cazadores toma un camino distinto. El cazador A ve a la presa H.
Luego, dirigiéndose a su compañero, emite una voz: [tata]. El
cazador B oye la voz: [tata]. Acude donde su compañero y ve a la presa
H. Los dos cazadores se ponen en acción, acorralan a la presa H y la
matan.
Fases del proceso de comunicación
La primera fase es un modo de expresión constituido por la presa H y
el cazador A, donde el valor referencial cromático de la presa H salta
desde su propio cuerpo a los ojos del cazador A. Ahora el cazador A se ha convertido
en el portador del valor referencial de la presa H. La segunda fase es un proceso
de significación, donde el cazador A cambia el valor referencial de la
presa H por el significante /tata/. La tercera fase es un proceso de referencia
constituido por el cazador A y el cazador B, donde el valor referencial sonoro
[tata] salta desde la boca del cazador A al oído del cazador B. La cuarta
fase es un proceso de significación, donde el cazador B cambia el significante
/tata/ por el valor referencial cromático de la presa H. Y la quinta
fase es un modo de expresión constituido por la presa H y el cazador
B, donde el valor referencial cromático de la presa H salta desde su
propio cuerpo a los ojos del cazador B.
Valoración global del proceso de comunicación
En el proceso de comunicación participan tres exponentes, la presa H,
el cazador A y el cazador B, y dos valores referenciales, el de la presa H y
el del complejo acústico [tata]. En la primera fase la presa H es el
objeto expresado, el cazador A es el medio de expresión, y el valor referencial
de la presa H en los ojos del cazador A es la expresión. En la segunda
fase el cazador A es el significador, el valor referencial de la presa H en
el cazador A es el significado, el valor referencial acústico [tata]
es el significante, y la presa H es el objeto significado. En la tercera fase
el cazador A es el referidor, el cazador B es el medio de expresión,
el valor referencial acústico [tata] es el medio de referencia, y la
presa H es el objeto referido. En la cuarta fase el cazador B es el significador
(el agente que realiza el proceso de significación), el valor referencial
acústico [tata] es el significante, el valor referencial de la presa
H en el cazador B es el significado, y la presa H es el objeto significado.
Y en la quinta fase la presa H es el objeto expresado, el cazador B es el medio
de expresión, y el valor referencial de la presa H en el cazador B es
la expresión. Todo esto puede verse con más claridad en la Tabla
2.
Proceso de referencia natural y social
Al proceso de referencia que se da entre el cazador A y la presa H por medio
de la huella de la presa H, lo llamaremos proceso de referencia natural. Y al
proceso de referencia que se da entre el cazador A y el cazador B por medio
del valor referencial sonoro [tata], lo llamaremos proceso de referencia social.
¿En qué se diferencian? En el proceso de referencia natural el
significante, la huella de la presa H, es producido por el objeto expresado,
la presa H, mientras que en el proceso de referencia social el significante,
el complejo acústico [tata], es producido por el significador, el cazador.
Los múltiples modos del ser
Hasta ahora los lingüistas han usado las palabras "expresar",
"referir" y "significar" como conceptos equivalentes, sustituibles
unos por otros. Pero a la luz de las tesis expuestas hasta aquí se ve
que es un grave error. Expresar, referir y significar son funciones semiológicas
distintas. ¿Cuáles son las funciones del hombre en su relación
semiológica con el mundo? Medio de expresión, referidor y significador.
¿Cuáles son las funciones de los objetos del mundo en su relación
semiológica con el hombre? Objeto expresado, objeto referido y objeto
significado. ¿Cuáles son las funciones semiológicas del
valor referencial de los objetos del mundo? La de expresión y la de significado.
¿Cuáles son las funciones semiológicas de las huellas de
los objetos del mundo? La de expresión, la de medio de referencia y la
de significante. ¿Cuáles son las funciones de la voz [tata]? La
de medio de referencia y la de significante. (Sólo me resta advertir
que los procesos de significación estudiados aquí sólo
tratan de la función designativa).
Significado y referencia
Desde Frege, Russell y Husserl se ha tomado como válido que el significado
y la referencia de las palabras no coinciden. Así, por ejemplo, de las
expresiones "triángulo equilátero" y "triángulo
equiángulo" se dicen que tienen el mismo referente pero distinto
significado. Aquí se confunde el concepto de valor referencial con el
concepto de objeto referido. Es cierto que el objeto referido es el mismo, pero
la referencia expresada no es la misma. En "triángulo equilátero"
la referencia expresada es el lado y en "triángulo equiángulo"
la referencia expresada es el ángulo. Lo mismo ocurre con las expresiones
"Walter Scott" y el "autor de Waverley". El objeto referido
es el mismo, pero las referencias expresadas no son las mismas. En "Walter
Scott" las referencias expresadas son: persona, masculino y singular. Y
en "autor de Waverley" las referencias expresadas son: escritor y
nombre de obra literaria.
CONCLUSIÓN
El lector atento habrá comprobado que mi esquema de comunicación
se parece, en parte, al de Saussure, y en parte, al de Bloomfield. Pero el mío,
tanto bajo el punto de vista del concepto como bajo el punto de vista de la
representación, es más preciso, más claro y más
homogéneo. Lo que en Saussure aparece como concepto, una entidad de la
que se desconoce de que material está construida y cuál es su
configuración, en mi tratado aparece como imagen sensible, como valor
referencial cromático, una entidad que se sabe de qué material
está construida, de color, y cuál es su configuración.
Lo que en Saussure figura como un proceso psicológico, la asociación
de concepto e imagen acústica, en mi tratado aparece como proceso de
significación, cuando un exponente cambia un valor referencial acústico
por un valor referencial cromático y a la inversa. Lo que en Saussure
aparece como un proceso puramente físico, la transmisión de ondas
sonoras desde la boca del emisor al oído del receptor, en mi tratado
aparece como un proceso de referencia social, cuando un valor referencial sonoro
salta desde un exponente emisor hasta un exponente receptor. Lo que en Saussure
es un salto entre esferas de saber distintas, desde la psicología, pasando
por la fisiología hasta llegar a la física, en mi tratado el concepto
de valor referencial le da unidad a toda la investigación.
En lo que se refiere al esquema de Bloomfield diré lo siguiente. Lo que en Bloomfield se define como estímulo, cuando Jill ve una manzana en un árbol, en mi esquema aparece como modo de expresión, cuando el valor referencial de la manzana salta desde su propio cuerpo a la retina de Jill. Bloomfield olvida, por sus prejuicios contra el conceptualismo, que Jill tiene que cambiar el valor referencial cromático de la manzana por un determinado imagen acústica, que después emitirá para hacerla llegar al oído de Jack. También olvida Bloomfield, por causa del mismo prejuicio, que Jack ha de cambiar el valor referencial sonoro que ha escuchado de la boca de Jill por el valor referencial manzana. Si no lo hiciera, sería imposible explicar por qué Jack se dirige a la manzana y no a un sin fin de cosas que se dan conjuntamente con la manzana. Si la representación de Bloomfield sobre la comunicación podemos tomarla como válida, la conceptualización deja mucho que desear. Toma los conceptos prestados de la fisiología. Son conceptos pobres: estímulo y respuesta. En mi tratado, por el contrario, hay una mayor riqueza conceptual y mejor delimitación de las funciones semióticas, que hace más precisa la representación sobre la comunicación. En mi tratado, en suma, se sientan las bases conceptuales de la Semiótica y se conquista su independencia de la Lingüística.
Tabla 1. Proceso de referencia
|
Fase |
Función Semiológica |
Presa H |
Terreno X |
Huella de la Presa H en el Terreno X |
Cazador A |
Huella de la presa H en el cazador A |
Valor referen- cial de la pre- sa H en el cazador A (En memoria) |
Valor referen- cial de la pre- sa H en el cazador A (En presencia) |
|
Primera |
Modo de Expresión |
Objeto Expresado |
Medio de Expresión |
Expresión |
||||
|
Segunda |
Proceso de Referencia |
Objeto referido |
Referidor |
Medio de Referencia |
Medio de Expresión |
Expresión |
||
|
Tercera |
Proceso de Significación |
Objeto significado |
Significa-dor |
Significante |
Significado |
|||
|
Cuarta |
Modo de Expresión |
Objeto expresado |
Medio de expresión |
Expresión |
Tabla 2. Proceso de comunicación
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Fase |
Función semioló-gica |
Presa H |
Cazador A |
Valor re- Ferencial de la pre- sa H en el cazador A (En presencia) |
Valor re- ferencial sonoro /tata/ en el ca- zador A |
Valor referen- cial sonoro /tata/ |
Cazador B |
Valor re- ferencial sonoro /tata/ en en el ca- zador B |
Valor re- ferencial de la pre- sa H en el cazador B (En me- Moria) |
Valor re- ferencial de la pre- sa H en el Cazador B (En presencia) |
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Primera |
Modo de Expresión |
Objeto Expresa- Do |
Medio de Expresión |
Expresión |
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Segunda |
Proceso de signi- ficación |
Objeto significa- Do |
Significa- dor |
Signifi- Cado |
Signifi- cante |
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Tercera |
Proceso de refe- rencia |
Objeto Referido |
Referidor |
Medio de referencia |
Medio de expresión |
Expresión |
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Cuarta |
Proceso de signi- ficación |
Objeto Significa- do |
Significa-dor |
Signifi- cante |
Significa- Do |
|||||
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Quinta |
Modo de expresión |
Objeto expresado |
Medio de expresión |
Expresión |
Alarcos, Emilio, 1991: Fonología española, Editorial
Gredos, S.A.
Bloomfield, Leonard, 1933: Language, New York
Henry Bühler, Karl, 1979: Teoría del Lenguaje, Alianza Universidad
Coseriu, Eugenio, 1991: Principios de Semántica Estructural, Editorial
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Greimas, A.J. y Courtés, J, 1990: Semiótica, Editorial Gredos,
S.A.
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Jespersen, Otto, 1975: La filosofía de la gramática, Anagrama
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editor
Trujillo, Ramón, 1996: Principios de Semántica Textual, Arcos
Libros, S.A.