"Diario de un peatón" es lo nuevo de Joaquín Sabina. Incluye 2 CDs: Su último disco "Dímelo en la calle" y otro CD con 12 nuevas canciones y sus 2 últimos videoclips en una pista multimedia interactiva. Todo en un formato de lujo con un libreto ilustrado por Joaquin Sabina.
Disco 1 de Diario un Peatón:
" Dímelo en la calle "
Disco 2 de Diario de un Peatón:
1.- Ratones coloraos (Sevillanas)
2.- A vuelta de correo
3.- Ay Calixto
4.- Canción de cuna de la noche y los tejados
5.- Flores en la tumba de un vasquito
6.- La canción más hermosa del mundo (con Pablo Milanés)
7.- Benditos malditos (al pil al pil)
8.- Doble vida
9.- Me plantó la princesita azul
10.- Incluso en estos tiempos (maqueta)
11.- Retrato de familia con perrito (maqueta)
12.- Ratones Coloraos (Rap)
Videoclips Incluidos:
" 69 punto G"
"Lágrimas de plástico azul"
Letras de Diario de un Peatón
Ratones Coloraos (Sevillanas)
(Joaquin Sabina)
Perros verde botella,
zumo de grifa.
Zumo de grifa,
perros verde botella,
Sabio Tarifa,
himen de las doncellas,
que no se rifan.
¡Qué pocas emociones,
cuánto por ciento!
¡Cuánto por ciento!
¡Qué pasón de balones
de reglamento!
¡Vivan las procesiones
que van por dentro!
Asignatura pendiente
del corazón de la gente
del diente de mi Cuñao.
Se salen por la tangente
los ratones coloraos.
Epicuro de Esparta,
Luna de día.
Luna de día,
Epicuro de Esparta,
melancolía
cerezas en la tarta (la carta)
de Andalucía (de la poesía).
Abogado del diablo,
rey sin corona.
Rey sin corona,
abogado del diablo
líbero en zona;
pongamos, primo, que hablo
de tu persona.
Asignatura pendiente
del corazón de la gente
del vacilón de costao.
¡Qué criaturas tan decentes,
los ratones coloraos!
Tristezas a la carta
por alegrías.
Por alegrías,
tristezas a la carta,
ron con sandía,
"vagamundo" sin falta
de ortografía.
Gambas con gabardina,
carne en los huesos.
Carne en los huesos,
gambas con gabardina,
lengua con besos,
locos de la colina,
cuerda de presos.
Asignatura pendiente
del corazón de la gente
del diente de mi Cuñao.
Se salen por la tangente
los ratones coloraos.
Falta canela en rama,
sobran desfiles.
Sobran desfiles,
sangre que se derrama,
corre, ve y dile,
ciempieses en la cama,
meses de abriles.
Detective sin prisa,
chupa de cuero.
Quiero y no quiero,
Camarón sin camisa,
cuesta de enero,
Parque de María Luisa,
"Jezú" Quintero.
Asignatura pendiente
del corazón de la gente
del vacilón de costao.
¡Qué criaturas tan decentes,
los ratones coloraos!
A vuelta de correo
(Joaquin Sabina - Enrique Berro)
Caballero en edad de merecer,
con un pelo de tonto, cuatro canas
el pasado resuelto y muchas ganas
ya sabe usted de qué.
Informal, ilustrado, manejable
más amigo de gatas que de perros.
Con dos ulceras y una inexplicable
mala salud de hierro.
Solicita con fines poco serios
señora aficionada al adulterio
o señorita de entre quince y cuarenta
(si no los aparenta).
Las cartas a República Española,
hoy Avenida Juan Carlos Primero.
con foto que prefiero
de cuerpo entero y sola
a vuelta de correo irá la mía
con traje gris y más chulo que un ocho
porque la tengo, como le diría
mas larga que Pinocho.
Se acercan feministas sin pancarta
cursis enamoradas del amor
o pesimistas hartas de estar hartas
de decirme que no.
Igual me da mujer de mala nota,
especialistas en Borges y Lacan
si no vienen tocándome
con Juan Salvador las pelotas.
Dispuesto a todo incluso a defraudar
alérgico al deporte y al reloj
con un precoz talento para el arte
de la eyaculación.
Las cartas, a Calle Melancolía,
hoy travesía Álvarez del Manzano,
con dos fotografías del último verano,
a vuelta de correo irá la mía,
donde aunque pálido y flaco destaco
por tenerla mas larga todavía
que un lunes sin tabaco.
La canción de cuna de la noche y los tejados
(Joaquín Sabina - Pancho Varona - Antonio García de Diego)
Ésta es la canción
de los zapatos rotos
de la gente del montón,
la foto de carné
de cualquier hombre, de cualquier mujer.
La carambola que casi salió,
la procesión del Cristo del Furgón
de cola.
Ley de los sin ley,
rueda de peones
para darle jaque al rey.
El bar de la estación
es un hogar para mi corazón.
Y las mujeres miran y no ven
al forastero que no tiene quien
lo espere.
Y el cielo es una plancha de hormigón
un animal con gafas
solo ante el televisor.
Un docudrama que termina mal
un ángel que delira en una cama de hospital
cantándole a la luna
la canción de cuna
de la noche y los tejados
Carne de cañón
Sancho y Don Quijote,
Mortadelo y Filemón.
Tienda "todo a cien"
"pagas dos besos y te llevas tres"
Cuatro caminos tiene el porvenir
si me equivoco se equivoca mi
destino.
Y el mar es una especie en extinción
un barco a la deriva
una lágrima de ron.
Flores en la tumba de un vasquito
(Joaquín Sabina - Pancho Varona - Antonio García de Diego)
"Para el vasco Bigarrena"
Excepto las de la imaginación
había perdido todas las batallas.
Un domingo sin fútbol nos contó,
vencido, que tiraba la toalla
y nadie lo creyó.
Pero, esta vez, no iba de farol;
al día siguiente se afanó una cuerda
y, en lugar de rezar una oración,
mandó el mundo a la mierda
y de "un palo borracho" se colgó.
Debía "luca y media" de alquiler,
dejó en herencia un verso de Neruda,
un tazón con pestañas de papel
flotando en el café
y una guitarra tísica y viuda.
Lo poco que tenía lo invirtió
en un hueso de lujo para el perro
y en pagar al contado la mejor
corona que encontró...
para que hubiera flores en su entierro.
Veinte años atrás lo conocí
en Londres, conspirando contra Franco.
Era el rey del aceite de hachís
y le excitaba más robar un banco
que el mayo de París.
Por Florida lo vi la última vez
con su traje anacrónico y marchito;
estudiando el menú de un cabaret
"¡Hay comida, mi plato favorito!"
gritó para joder.
Debía "luca y media" de alquiler,
dejó en herencia un verso de Neruda,
una lágrima de Lilí Marlen
flotando en el café
y una guitarra tísica y viuda.
Lo poco que tenía lo invirtió
en un hueso de lujo para el perro
y en pagar al contado la mejor
corona que encontró...
para que hubiera flores en su entierro.
Parece que fue ayer cuando se fue
al barrio que hay detrás de las estrellas,
la muerte, que es celosa y es mujer,
se encaprichó con él
y lo llevó a dormir siempre con ella.
La canción más hermosa del mundo
(Joaquín Sabina - Antonio García de Diego - Pancho Varona - Sergio
Véliz)
Yo tenía un botón sin ojal, un gusano de seda,
medio par de zapatos de clown y un alma en almoneda,
una hispano olivetti con caries, un tren con retraso,
un carné del Atleti, una cara de culo de vaso,
un colegio de pago, un compás, una mesa camilla,
una nuez, o bocado de Adán, menos una costilla,
una bici diabética, un cúmulo, un cirro, un strato,
un camello del rey Baltasar, una gata sin gato,
mi Annie Hall, mi Gioconda, mi Wendy, las damas primero,
mi Cantinflas, mi Bola de Nieve, mis tres Mosqueteros,
mi Tintín, mi yo-yo, mi azulete, mi siete de copas,
el zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa.
Mi escondite, mi clave de sol, mi reloj de pulsera,
una lámpara de Alí Babá dentro de una chistera,
no sabía que la primavera duraba un segundo,
yo quería escribir la canción más hermosa del mundo.
Les presento a mi abuelo bastardo, a mi esposa soltera,
al padrino que me apadrinó en la legión extranjera,
a mi hermano gemelo, patrón de la merca ambulante,
a Simbad el marino que tuvo un sobrino cantante,
al putón de mi prima Carlota y su perro salchicha,
a mi chupa de cota de mallas contra la desdicha,
mariposas que cazan en sueños los niños con granos
cuando sueñan que abrazan a Venus de Milo sin manos.
Me libré de los tontos por ciento, del cuento del bisnes,
dando clases en una academia de cantos de cisne,
con Simón de Cirene hice un tour por el monte Calvario,
¿qué harías tú si Adelita se fuera con un comisario?
Frente al cabo de poca esperanza arrié mi bandera,
si me pierdo de vista esperadme en la lista de espera,
heredé una botella de ron de un clochard moribundo,
olvidé la lección a la vuelta de un coma profundo.
Nunca pude cantar de un tirón
la canción de las babas del mar, del relámpago en vena,
de las lágrimas para llorar cuando valga la pena,
de la página encinta en el vientre de un bloc trotamundos,
de la gota de tinta en el himno de los iracundos.
Yo quería escribir la canción más hermosa del mundo.
Benditos malditos
(Joaquín Sabina - Pancho Varona - Trevor Morais)
Benditas sean las raras excepciones,
los moratones de los vulnerables,
los labios que aprovechan los rincones,
más olvidados, más inolvidables,
benditos sean, benditos sean.
Los santos milagrosos, los gordos cariñosos,
los locos que se creen Napoleones,
las pálidas lesbianas, los dulces maricones,
los mocos de la gente con ventanas,
los tuertos que no quieren ver visiones,
los muertos que se mueren con las ganas.
Benditos sean los ceros a la izquierda,
los que nacieron en ningún lugar,
los de viva Zapata manque pierda,
las damas que se llaman Soledad,
El sable del sablista, la caries del dentista,
los buenos aires, los malos maridos,
las drogas veniales, la sopa del cocido,
los listos que parecen subnormales,
los que pudieron ser y no han querido,
los descendientes de los animales.
Malditos sean los justos, los sumisos,
los que tiran penaltis de cabeza,
los que para mear piden permiso,
los súbditos del dios de la certeza,
los que adornan las notas de sus hijos,
los probos ciudadanos, los niñatos,
los que follan con red y a plazo fijo,
los canallas que nunca han roto un plato.
Maldita sea la voz de la experiencia
que casi se equivoca a media suma,
la pipa de la paz con la conciencia,
los "oiga, que en mi taxi no se fuma",
los que se mojan poco cuando llueve,
los que sonríen en las fotografías,
los que progresan porque no se mueven,
los de la escandalosa mayoría,
malditos sean, malditos sean.
Benditas sean las rubias calentonas
que se emocionan por pasar el rato,
los tímidos que salen respondonas,
la mancha en la bragueta del beato,
benditos sean, benditos sean
los farias con saliva, los gallos de las divas,
los callos de las piernas de las cojas,
las amapolas rojas, la abuela en San Fermines,
los récords que no salen en los Guiness,
los cínicos que lloran en los cines,
los tréboles de tres o cuatro hojas,
las enfermeras que suben la fiebre,
las tetas de pezón hospitalario,
los gatos de no dan gato por liebre,
los misterios gozosos del rosario,
la novia del torero, los bronquios del torero,
los tristes que se ríen de la tristeza,
los ricos sin dinero, los vagos con pereza,
los últimos que llegan los primeros,
los calvos que se quitan el sombrero
ante la dignidad y la belleza.
Malditos sean los tontos con medallas,
los hijos de mamita, los chivatos,
los candidatos (cierra la muralla),
la letra pequeñita del contrato,
los alcahuetes del polvote ajeno,
la diabetes, el sida, los viejos,
los sorbetes de bilis con venero,
los que aplauden al príncipe de hinojos,
los cuentos de las cuentas al contado
los tipos de interés, los finiquitos,
los que jubilan a los jubilados,
los talibanes del último grito,
los que se pasan nunca de la ralla,
los mamporreos de la simetría,
los que exhiben el móvil en la playa,
los que hacen trato con la policía,
malditos sean, malditos sean.
Ay Calitxo
(Joaquín Sabina - Antonio Oliver - Alejo Stivel)
¡Ay, Calixto! ¡Ay, Calixto:
sin tabaco y sin parné,
ay Calixto, ay Calixto,
por culpa de una mujer!
Aquí donde usted me ve,
descangayado, fané
y sin afeitar,
yo era un hijo de papá
de casa bien.
Lucía como un "gentelman"
ternos de "tweed"
a medida,
fular,
chofer,
pedigrí,
"savoir faire",
mujer
querida,
elegancia natural
y el acta de diputado
más votado
del Partido Popular.
El caso es que mi señora
un seis de junio
alumbró
un Conde de Algora
junior
al que pusimos "Calixto,
tal que su progenitor".
Y como para nacer
de noble cuna,
crecer,
ser de la tuna
y casarse
no hay que pasarse
de listo
hasta Calixto,
que en cuanto
a encanto
viril
tenía tanto
"sex-appeal"
como Manolo "el del bombo"
tras el quilombo
sorpresa
que son las bodas
de moda,
volvió de luna de miel
con un pastel
de frambuesa
que te miraba
y cortaba
el hipo
y la mayonesa
con ese tipo:
su vacunita
en el brazo,
dieciocho añitos
y esos malditos
ojazos
de gata
en celo
y aquella mata
de pelo
como una hoguera
y unas pestañas
con telarañas
de terciopelo
y esas caderas
que estaban hechas para pecar
por las escaleras,
para enseñarle el pajar,
para esperar en la era,
para mancharle el vestido,
para cantarle al oído:
"reloj no marques las horas"
para quitarse el sombrero.
Caballero, qué señora.
Caballero, qué señora.
Caballero: ¡qué señora...!
¡Ay, Calixto, ay, Calixto:
quién te ha visto y quién te ve!
¡Ay Calixto, ay Calixto,
por culpa de una mujer!
Para colmo mi Calixto
por lo visto
no le sobraba
afición
como varón:
toreaba
fuera de cacho,
no se apretaba
los machos,
ni se gustaba,
ni se cruzaba,
ni paraba,
ni mandaba,
ni templaba,
ni remataba
faena
y no le daba
a su nena
la alegría
macarena
que el cuerpo de esa morena
sin alma necesitaba.
Conque una noche
que no quisimos ir retrasando más
pasó lo que sabíamos
que iba a pasar...
Dejando el coche,
camina que te camina,
más que felices
tirándole a las perdices
sin carabina,
yo pensé: "... Y ¿por qué no?".
Y ella, muerta
de risa,
dejando abierta la veda
de su camisa
de seda:
"¡Date prisa,
(me apuro)
que queda
sólo un botón...!".
¡Ay, Calixto, ay, Calixto:
quién te ha visto y quién te ve!
¡Ay, Calixto: qué conflicto,
por culpa de una mujer!
Lo violento
fue que, en pleno
ayuntamiento
carnal,
llegó el bueno
de Calixto
con los ojos como faros
y, al vernos con tal
descaro
de cúbito
horizontal
pasarnos al grupo mixto,
armó la de Dios es Cristo
antes de echarse a llorar
y terminar
con su vida de un disparo
mortal de necesidad.
Me hubiera dado
lo mismo
arrastrar el sambenito
de un sótano
en el abismo
si el cuerpazo del delito
de la chiquilla
que sale en mis pesadillas
de enamorado
hubiera estado
a mi lado.
Pero apenas enterrado
y caliente
aún el cadáver
del marido,
cerró el pasado
con llave,
buscó un pendiente
perdido
por los bolsillos
de mi chaqueta,
guardó el cepillo
de dientes
en su maleta
"Vuitton"
y se libró de mi asedio
poniendo tierra por medio
entre su tedio y mi fuego,
entre mi siempre y su luego,
entre su ego y mi yo.
¡Ay, Calixto, ay, Calixto:
quién te ha visto y quién te ve!
¡Tú, que eras tan listo
cuando te hablaban de usted!
¡Ay, Calixto, ay Calixto,
la sonrisa del PP:
te echaron del grupo mixto,
te quitaron el carné!
Rodé como el peor de los trotamundos
por un submundo
de yonquis y de busconas
hasta que,
un siglo después,
cuando las olimpiadas de Barcelona,
en la estación del metro de Urquinaona
choqué con una persona
y se le cayó un pendiente
que yo conocía muy bien.
Se lo alcancé torpemente
y cuando ella, indiferente,
dijo "Thank you",
la miré...
Y sí, seguía siendo tan bella
que sólo podía ser ella:
la mujer
que yo quería,
por la que me consumía,
a la que tanto busqué...
Y, sin embargo, aquel día
-no me pregunten por qué-
ni siquiera la llamé.
Puede parecerles tonto
pero, de pronto,
no la vi tan diferente,
confundida con la gente
que, impaciente,
en el andén
una mañana cualquiera
de un lunes de primavera
estaba esperando el tren,
estaba esperando el tren...
Doble Vida
(Joaquin Sabina - Jaime Asúa - José Nodar)
El juez justo y severo
cada noche devuelve la toga y la ley al baúl
y en la barra del "Pájaro Azul"
pide Chivas con hielo
y le canta al oído a la Chelo
canciones de amor de Quintero, León y Quiroga.
El juez justo y severo
al ritmo decadente de un bolero
en la ciudad prohibida
olvida su disfraz de caballero.
Lleva una doble vida.
Su discreta señora
cada lunes alterno decora
la frente del juez
en un dúplex de Ortega y Gasset
con un Rambo de esos
que le cobran por horas los besos
y saben hacer que una dama
cometa un exceso
Su elegante señora
furtiva, maquillada y pecadora
en la ciudad prohibida
se empolva la nariz hasta la aurora.
Lleva una doble vida.
Hoy por falta de pruebas un juez absolvió
contaba el ABC
al capo mafioso italiano
que la Chelo le presentó
el mismo que pagó el visón
que se quita doña Inés
Date prisa Tarzán
que la sangre me arde
y no puedo llegar tarde
a la cena de matrimonios
doña Inés dice ¿quieres Antonio
servir el champagne en el living?
hoy voy a brindar dice su señoría
por aquel violador de Entrevías
¿te acuerdas mi amor?
voy a darle quince años y un día
El santo matrimonio
que forman doña Inés y don Antonio
en la ciudad prohibida
pone una vela a Dios
y otra al demonio.
Lleva una doble vida.
Me plantó la princesita azul
(Joaquín Sabina - Claudio Gabis)
Rana salió
la princesita:
falda, tacón
y unas braguitas
de quita y pon.
Rubia de bote,
sin corazón,
y en el escote,
la ermita del deseo,
donde se arrodillan los ateos.
No era mujer
para un poeta.
La liquidé,
era su meta.
Mi sex-appeal
cayó en picado
cuando me vi
desheredado
y en mitad de un blues
me plantó la princesita azul.
Luego volví
donde el olvido,
que es un país
tan aburrido...
Terca pasión,
dulce el tormento,
yo, tan mayor
y no escarmiento.
En mitad de un blues
me plantó la princesita azul.
Se me dormía
con la Novena;
no digería
"La Magdalena"
de Marcel Proust.
Si me pillaba
cantando un blues,
me regañaba;
pero, con un colchón,
mejoraba mi mejor canción.
Luego volví
donde el olvido,
Mi único amor
correspondido
Mi único amor
correspondido
Terca pasión,
dulce el tormento,
yo, tan mayor
y no escarmiento.
En mitad de un blues
me plantó la princesita azul.
Incluso en estos tiempos
(Joaquín Sabina - Gloria Varona - Antonio García de Diego)
Incluso en estos tiempos
veloces como un Cadillac sin frenos,
todos los días tienen un minuto
en que cierro los ojos y disfruto
echándote de menos.
Incluso en estos tiempos
en los que soy feliz de otra manera,
todos los días tienen ese instante
en que me jugaría la primavera
por tenerte delante.
Incluso en estos tiempos
de volver a reír con los amigos,
todos los días tienen ese rato
en el que respirar es un ingrato
deber para conmigo.
Y se iría el dolor mucho más lejos
si no estuvieras dentro de mi alma,
si no te parecieras al fantasma
que vive en los espejos.
Incluso en estos tiempos
triviales como un baile de disfraces,
todos los días tienen unas horas
para gritar, al filo de la aurora,
la falta que me haces.
Incluso en estos tiempos
de aprender a vivir sin esperarte,
todos los días tengo recaídas
y aunque quiera olvidar no se me olvida
que no puedo olvidarte.
Un día sí, cuarenta no (Retrato de familia
con perrito)
(Joaquín Sabina - Pancho Varona - Antonio García de Diego)
Él se llamaba Confusión
tocaba un viejo acordeón
y a su mujer
la conocían todos por
Lili Marlene.
Se enamoraron en un club
de alterne un año catapún
por carnaval,
la bruja huyó con Fumanchú
después del vals.
También estaba Do Re Mi,
un perro que, sin pedigrí,
sabía ladrar hasta en latín
y no mordía
más que al gato del alguacil.
Y decían que era amor
la soledad que compartían
un día sí, cuarenta no,
y Do Re Mi se lo creía.
Igual que a ti, igual que a mí
la realidad los aplastaba
pero cerraban al dormir
los ojos y se la inventaban.
Vivieron en cualquier ciudad,
todas se llaman Ansiedad
como Madrid
les daba vértigo mirar
al Pirulí.
Él se podía llamar Jesús.
Cada domingo, al muy gandul
su Magdalena
le lava el pelo con champú
de hierbabuena
con Do Re Mi de fiel guardián.
Para el puchero familiar
los dos ganaban su jornal
honradamente por la calle de Alcalá
en la acera y de plantón
haciendo ella la carrera
y él con el viejo acordeón
cargándose "La Violetera".
Igual que a ti, igual que a mí
el porvenir los aplastaba
pero cerraban al dormir
los ojos y se lo inventaban.
Nunca la pudo retirar
pero una vez por Navidad
el rey Melchor
trajo un abrigo de astracán
de imitación.
Volvía tan pancho Do Re Mi
un día de regar con pis
un abedul
y calculó mal el "reprise"
del autobús
y nunca más vino a lamer
el pantalón
de su patrón
cada vez que
Lili Marlene
con un recluta toca el timbre de la pensión.
Y decían que era amor
la soledad que compartían
un día sí, cuarenta no,
Do Re Mi se lo creía.
Igual que a ti, igual que a mí
la realidad los aplastaba
pero después cerraban al dormir
los ojos y se la inventaban.
Tal vez tenían razón
puede que fuera amor
la soledad que compartían
un día si se deja, a veces siete no,
y Do Re Mi, moviendo el rabo, se lo creía.
Como te pasa a ti, como me pasa a mí
las uñas negras de la vida nos arañaban
pero cerraban al irse a dormir
los ojos y soñaban que soñaban.
Él era un tipo del montón
que se llamaba Discreción.
No le digáis
que habéis oído esta canción
si lo encontráis.