¡ AMIGO/A, PUEDES
SER SALVO/A EN ESTE MISMO MOMENTO ! - Es muy simple ser salvo/a.
Basta que pronuncies con
tus labios esta simple oración y que lo hagas de todo corazón:
Señor Jesús,
sé que soy un/a pecador/a, y a menos que Vos me salves yo seré
perdido/a para siempre. Te agradezco por morir por mí en la cruz. Perdóname
y límpiame. En este mismo instante vengo a Vos, de la mejor manera que
sé, y Te pido que me salves. Ahora Te recibo como Salvador y Señor.
Hazme la clase de persona que Tu quieres que yo sea. Entra en mi corazón,
en el nombre de Jesucristo, amén!
"El que crea y sea bautizado será
salvo, pero el que no crea será condenado" (Marcos 16:16 -NVI)
Oración
para recibir a Cristo como Señor y Salvador
Querido Dios:
Oro porque creo en tu amor por mí, y quiero pedirte que vengas a mí como yo vengo
a ti. Ahora ayúdame, por favor.
Primero. Te agradezco por enviar a tu Hijo Jesús al mundo para que viviera y muriera
por mí en la cruz. Te doy gracias porque ahora me ofreces el don del perdón de
los pecados y oro pidiéndote ese perdón.
Perdóname y purifica mi vida ante ti, mediante la sangre de Jesucristo. Me arrepiento
de todo y de cualquier cosa indigna de ti que haya hecho. Líbrame de mi culpa
y de mi vergüenza, porque acepto que Jesús murió para pagar el precio de todos
mis pecados y por él ahora tengo el perdón en la tierra y la vida eterna en el
cielo y la tierra renovados.
Te pido, Señor Jesús, que vengas ahora a mi vida. Sé que vives porque resucitaste
de entre los muertos, y quiero que vivas conmigo, ahora y para siempre.
Te rindo mi vida y quiero andar en tus caminos. Invito al Espíritu Santo para
que me llene y sea mi guía en la vida que agrada a mi Padre Celestial.
Gracias por escucharme. De hoy en adelante, me entrego a Jesucristo, el Hijo de
Dios.
En su nombre, amén.
Oración
para invitar al Señor a llenarnos con el Espíritu Santo
Querido Señor Jesús:
Gracias Señor. Te alabo por tu gran amor y tu fidelidad.
Mi corazón se llena de gozo cada vez que pienso en la grandeza del don de la salvación
que me has dado a cambio de nada.
Con humildad, te glorifico, Señor Jesús, porque has perdonado todos mis pecados
y me has traído al Padre.
Ahora vengo a ti en obediencia a tu llamado.
Quiero recibir la plenitud del Espíritu Santo.
No vengo porque sea digno sino porque tú me has invitado a venir.
Me has lavado de mis pecados. Gracias porque has hecho que la vasija de mi vida
sea un recipiente digno de ser llenado con el Espíritu Santo de Dios.
Señor Jesús, quiero que tu vida, tu amor y tu poder rebosen en mi vida.
Quiero manifestar tu gracia, tus palabras, tu bondad y tus dones a toda la gente.
Por ello, con la resencilla de un niño, te pido –Señor– que me llenes con tu Espíritu
Santo. Te entrego toda mi vida para recibir todo tu ser en mí.
Te amo, Señor, y elevo mi voz en alabanza a ti.
Recibo tu poder y tus milagros para que se manifiesten en mí y sean para tu gloria
y tu honra.
En el momento que has recibido a Cristo por fe, como un acto
de tu voluntad, muchas cosas ocurrieron, incluyendo las siguientes:
- Cristo entró en tu vida.
- Tus pecados te fueron perdonados.
- Vos has llegado a ser un hijo de Dios.
- Tienes ahora vida eterna.
- Comienzas la gran aventura para la cual Dios te creó.
¿Puedes pensar en algo más extraordinario que te haya ocurrido
que el recibir a Cristo? ¿Te gustaría dar gracias a Dios en oración
ahora mismo por lo que Él ha hecho por ti? El hecho mismo de dar gracias
a Dios es una demostración de fe.
Sugerencias
para el crecimiento cristiano
El crecimiento cristiano es
el resultado de permanecer confiando en Cristo Jesús. "El justo vivirá por fe"
(Gálatas 3:11 -NVI). Una vida de fe te capacitará para confiar a Dios cada vez
más todo detalle de tu vida, y para practicar lo siguiente:
C Conversa con Dios en oración diariamente.
R Recurre a la Biblia diariamente. Comienza con el evangelio
de San Juan.
I Insiste en confiar a Dios cada aspecto de tu vida.
S Sé lleno del Espíritu de Cristo; permítele vivir
tu vida con vos.
T Testifica a otros de Jesucristo verbalmente y con tu vida.
O Obedece a Dios todo el tiempo. Dios rechaza la oración de aquél que no Le obedece.
Congrégate en una buena iglesia
La palabra de Dios nos amonesta
"No dejemos de congregarnos" (Hebreos 10:25 -NVI). Los leños arden cuando están
juntos, pero si vos ponés uno a un lado se apagará. Esto mismo ocurre en tu
relación con otros cristianos. Si vos no pertenecés a una iglesia, no esperes
que te inviten para hacerlo. Tomá la iniciativa; llamá al pastor -o a un cura
renovado/carismático- de una congregación cercana donde Cristo sea exaltado
y Su Palabra predicada. Empiezá esta semana, y hacé planes de asistir regularmente.