TENEBRAE
(1951)


XII
      Te hicieras de nuevo realidad, cuerpo presente, y tus alas caer�an
sobre la noche del mundo, sima sin fin, ladera abierta a la
indecisa confesi�n de la muerte.

       Conociera yo entonces la verdad que esconde en tu carne su
misterio, viviera sobre el haz de esa negaci�n que inclina su
sonido hacia el tiempo, isla arrasada de maldad, tumba que as� se
oculta al sufrimiento.

      Pero la muerte es verdad, es eterna, hila su tela sobre los rostros,
habla y renuncia a todas las tentaciones, guarda el secreto
goce de ser siempre una larva que se rodea de memoria.

       Y aqu� la esperaremos �de nuevo realidad, cuerpo presente-, mientras exhibe su victoria de harapos y, con las l�grimas
de los amantes que un d�a te conocieron, llora en su propio infierno.

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