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A LA MIRADA DE LAS DIVINIDADES
Un poco antes de medianoche cerca del desembarcadero. Si una mujer desmelenada te sigue no te preocupes. Es el azul. No tienes que temer nada del azul. Habrá un gran jarro claro en un árbol. El campanario del pueblo de los colores disipados Te servirá de punto de referencia.Tómate el tiempo, Recuérdalo. El oscuro geyser que lanza al cielo los brotes de helecho Te saluda.
La carta sellada de los tres ángulos de un pez Pasaba ahora entre la luz de los suburbios Como una enseña de domador.
Y al permancer La bella, la víctima la que se llamaba En el barrio la pequeña pirámide de reseda Se descosía para ella sola una nube semejante A un saquito de piedad.
Más tarde la blanca armadura Que vacaba de los cuidados domésticos y demás Tomando a sus anchas más fuerte que nunca Al niño en la concha, el que debía ser... Pero silencio.
Un brasero daba ya presa En su seno a una encantadora novela de capa Y espada.
En el puente, a la misma hora, Así se entretenía el rocío con cabeza de gata. Con la noche, se perderían las ilusiones.
He aquí a los blancos Padres que regresan de las vísperas Con la inmensa llave por encima de ellos suspendida. He aquí a los grises heraldos, por fin he aquí su carta O su labio: mi corazón es un cuchillo para Dios.
Pero del tiempo que habla, no queda más que un muro Golpeando en una tumba como un velo podrido. La eternidad busca un reloj de pulsera Un poco antes de medianoche cerca del desembarcadero.
De Poisson soluble (1924):
Menos tiempo del que es preciso para decirlo, menos lágrimas de las que son precisas para morir;todo lo he contado, ya está. He realizado la resención de las piedras; son tantas como mis dedos, y algunas más; he distribuido prospectos a las plantas, pero no todas han querido aceptarlos. He estado aliado con la música un segundo solamente y ahora no sé qué pensar del suicidio, pues si quiero separarme de mí mismo la salida está en este lado, y añado maliciosamente:la entrada, el regreso por el otro, lado. Ya ves lo que tienes que hacer. Las horas, la tristeza, no las cuento de un modo razonable; estoy solo, miro por la ventana; no pasa nadie, o mejor, nadie pasa (subrayo pasa). A ese señor ¿no lo conocéis? Es el señor El mismo. Os presento a la señora Señora. Y a sus hijos. Cuando más vuelvo sobre mis pasos, más mis pasos vuelven también, pero no sé exactamente sobre qué vuelven. Consulto mi horario;los nombres de ciudades han sido reemplazados por nombres de personas que me han tocado muy cerca.¿Iré a A, regresaré a B, cambiaré en X? sí, naturalmente, cambiaré en X.¡Siempre que no falte la correspondencia en el hastío! Hemos llegado: el hastío, las bellas paralelas,¡ah, qué bellas son las paralelas bajo la perpendicular de Dios!
De Le revolver à cheveus blancs (1932):
LA MUERTE ROSA
Los pulpos alados guiarán por última vez la barca cuyas velas están hechas de ese solo día hora a hora Es la velada única tras la cual sentirás subir por tus cabellos el sol blanco y negro De los calabozos rezumará un licor más fuerte que la muerte Cuando se la contempla desde lo alto de un precipicio Los cometas se posarán suavemente en los bosques antes de fulminarlos Y todo pasará dentro del amor indivisible Si el motivo de los ríos nunca desaparece Antes de que sea conpletamente de noche observarás La gran pausa de la plata Sobre un pescador en flor aparecerán las manos Que escribieron estos versos y que serán husos de plata también Y también golondrinas de plata sobre el oficio de la lluvia Verás el horizonte abrirse y de pronto habrá acabado el beso del espacio Pero el miedo ya no existirá más y los cristales del cielo y del mar Volarán por el viento con más fuerza que nosotros Qué haré yo con el temblor de tu voz Sonríe danzarina alrededor del único lustro que no caerá Trampa del tiempo Subiré los corazones de los hombres Para una suprema lapidación Mi hambre dará vueltas como un diamante demasiado tallado Trenzará los cabellos de su hijo el fuego Silencio y vida Pero los nombres de los amantes se olvidarán Como la adónica gota de sangre En la luz enloquecida Mañana engañarás a tu propia juventud A tu gran juventud luciérnaga Los ecos solos harán moldes de todos los lugares que existieron Y en la infinita vegetación tansparente Te pasearás con la celeridad Que se pide a los animales de los bosques Acaso te desgranes entre mis despojos Sin verlos lo mismo que uno se arroja sobre un arma fluctuante Pero yo perteneceré al vacío semejante a los peldaños De una escalera cuyo movimiento se llama muy penoso Para ti los perfumes desde entonces los perfumes prohibidos Lo angélico Bajo el musgo esponjoso y bajo tus pasos que no existen Mis sueños serán vanos y formales como el rumor de los párpados del agua en la sombra Me introduciré en los tuyos para sondear la profundidad de tus lágrimas Mis llamadas te dejarán dulcemente vacilante Y en el tren hecho de tortugas de hielo No tendrás que tirar de la señal de alarma Llegarás sola a esta playa perdida Donde una estrella descenderá sobre tus equipajes de arena
LAS ACTITUDES ESPECTRALES
No le concedo ninguna importancia a la vida No clavo la menor mariposa de vida a la importancia No le importo a la vida Pero los ramos de la sal los ramos blancos Las burbujas de sombra Y las anémonas de mar Descienden y respiran dentro de mi pensamiento Surgen unas lágrimas que yo no vierto Unos pasos que no doy que son dobles pasos Y de los que se acuerda la arena cuando sube la marea Los barrotes están en el interior de la jaula Y los pájaros llegan desde muy alto para cantar ante esos barrotes Un pasaje subterráneo une todos los perfumes Un día penetró por él una mujer Pero esa mujer se volvió tan brillante que no pude verla Con estos ojos que me han visto a mí mismo arder Tenía ya la edad que tengo Y velaba por mí por mi pensamiento lo mismo que un guarda nocturno en una inmensa fábrica Guarda único La glorieta encantaba siempre a los mismos tranvías Las figuras de yeso no habían perdido nada de su expresión Mordían el higo de la sonrisa Conozco una pañería en una ciudad desparecida Si me gustara aparecer ante vosotros vestido con tal ropaje Creeríais que estaba próximo vuestro fin y el mío Y al fin las fuentes comprenderían que no es preciso decir Fuente A los lobos se les atrae con espejos de nieve Poseo una barca apartada de todos los climas Soy arrastrado por un témpano de hielo con dientes de llamas Talo y saco leña de ese árbol que siempre será verde Un musico cae en el lazo de las cuerdas de su instrumento El Pabellón Negro del tiempo de ninguna historia infantil Aborda a un navío que no es más que su propio fantasma Existe acaso una guardia en esa espada Pero en esa guardia existe también un duelo En el curso del cual los dos adversarios se desarman El muerto es el menos ofendido El porvenir jamás existe
Las cortinas que nunca fueron levantadas Flotan en las ventanas de las casas que se construirán Los lechos formados por todos los lirios Se deslizan bajo las lámparas de rocío Llegará una noche Las pepitas de luz se inmovilizan bajo el musgo azul Las manos que hacen y deshacen los nudos del amor y del aire Conservan toda su transparencia para los que ven Ven las palmas en las manos Las coronas en los ojos Pero el brasero de coronas y de palmas Se enciende sólo se enciende apenas en lo más profundo del bosque Allí donde los ciervos contemplan al inclinar la cabeza los años Sólo se oye todavía un tenue latido De donde proceden mil rumores más leves o más sordos Y ese latido se perpetúa Hay vestidos que vibran Al unísono con la vibración de ese latido Pero cuando quiero ver el rostro de aquellos que los llevan Una espesa niebla se eleva de la tierra Al pie de los campanarios tras los más eleganes viveros de vida y de riqueza En las gargantas que se oscurecen entre dos montañas Sobre el mar a la hora en que el sol enfría Los seres que me hacen señas están separados por estrellas Y sin embargo el coche lanzado al galope tendido Se lleva hasta mi ultima vacilación Que me espera allá en la ciudad donde las estatuas de bronce y de piedra cambiaron de lugar con las estatuas de cera Banianos banianos
LOS ESCRITOS VUELAN
El satén de las páginas que se hojean en los libros modela una mujer hermosa Que cuando no se lee se contempla a esa mujer con tristeza Sin atreverse a hablarle sin atreverse a decirle que es tan hermosa Que lo que se va a saber no tiene precio Esta mujer pasa imperceptiblemente entre un rumor de flores A veces se vuelve en medio de las estaciones impresas Para preguntar la hora o mejor aún simula contemplar unas joyas bien de frente Como no hacen las criaturas reales Y el mundo se muere una rupura se produce en los anillos de aire Un desgarro en el lugar del corazón Los diarios de la mañana traen cantantes cuya voz tiene el color de la arena en las riberas tiernas y peligrosas Y a veces los de la tarde dan paso a muchachas que conducen animales encadenados Pero lo más bello está en el intervalo de ciertas letras Donde unas manos más blancas que el cuerno de las estrellas a mediodía Saquean un nido de blancas golondrinas Para que llueva siempre Tan bajo tan bajo que las alas no puedan ya mezclarse Unas manos por donde se sube hasta unos brazos tan leves que el vapor de los prados en sus graciosas volutas por encima de los estanques es su imperfecto espejo Unos brazos que no se articlan más que con el peligro excepcional de un cuerpo hecho para el amor Cuyo vientre llama a los suspiros desprendidos de los matorrales llenos de velos Y que sólo tienen de terrestre la inmensa verdad helada de los trineos de mirdas sobre la extensión toda blanca De lo que no volveré a ver más A causa de una venda maravillosa Que es la mía en el juego de la gallina ciega de las heridas
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