ÁLVAREZ ORTEGA traductor de ANDRÉ BRETON

De Clair de terre (1923):

A LA MIRADA DE LAS DIVINIDADES

Un poco antes de medianoche cerca del desembarcadero.
Si una mujer desmelenada te sigue no te preocupes.
Es el azul. No tienes que temer nada del azul.
Habrá un gran jarro claro en un árbol.
El campanario del pueblo de los colores disipados
Te servirá de punto de referencia.Tómate el tiempo,
Recuérdalo. El oscuro geyser que lanza al cielo los brotes de helecho
Te saluda.

      La carta sellada de los tres ángulos de un pez
Pasaba ahora entre la luz de los suburbios
Como una enseña de domador.

            Y al permancer
La bella, la víctima la que se llamaba
En el barrio la pequeña pirámide de reseda
Se descosía para ella sola una nube semejante
A un saquito de piedad.

            Más tarde la blanca armadura
Que vacaba de los cuidados domésticos y demás
Tomando a sus anchas más fuerte que nunca
Al niño en la concha, el que debía ser...
Pero silencio.

      Un brasero daba ya presa
En su seno a una encantadora novela de capa
Y espada.

      En el puente, a la misma hora,
Así se entretenía el rocío con cabeza de gata.
Con la noche, se perderían las ilusiones.

He aquí a los blancos Padres que regresan de las vísperas
Con la inmensa llave por encima de ellos suspendida.
He aquí a los grises heraldos, por fin he aquí su carta
O su labio: mi corazón es un cuchillo para Dios.

Pero del tiempo que habla, no queda más que un muro
Golpeando en una tumba como un velo podrido.
La eternidad busca un reloj de pulsera
Un poco antes de medianoche cerca del desembarcadero.

De Poisson soluble (1924):

Menos tiempo del que es preciso para decirlo, menos
lágrimas de las que son precisas para morir;todo lo he
contado, ya está. He realizado la resención de las piedras;
son tantas como mis dedos, y algunas más;
he distribuido prospectos a las plantas, pero no todas han querido
aceptarlos. He estado aliado con la música un segundo
solamente y ahora no sé qué pensar del suicidio, pues si
quiero separarme de mí mismo la salida está en este lado,
y añado maliciosamente:la entrada, el regreso por el otro,
lado. Ya ves lo que tienes que hacer. Las horas, la tristeza,
no las cuento de un modo razonable; estoy solo,
miro por la ventana; no pasa nadie, o mejor, nadie pasa
(subrayo pasa). A ese señor ¿no lo conocéis? Es el señor
El mismo. Os presento a la señora Señora. Y a sus hijos.
Cuando más vuelvo sobre mis pasos, más mis pasos vuelven
también, pero no sé exactamente sobre qué vuelven.
Consulto mi horario;los nombres de ciudades han sido
reemplazados por nombres de personas que me han tocado
muy cerca.¿Iré a A, regresaré a B, cambiaré en X? sí,
naturalmente, cambiaré en X.¡Siempre que no falte la
correspondencia en el hastío! Hemos llegado: el hastío,
las bellas paralelas,¡ah, qué bellas son las paralelas bajo
la perpendicular de Dios!

De Le revolver à cheveus blancs (1932):

LA MUERTE ROSA

Los pulpos alados guiarán por última vez la barca cuyas velas están hechas de ese solo día hora a hora
Es la velada única tras la cual sentirás subir por tus cabellos el sol blanco y negro
De los calabozos rezumará un licor más fuerte que la muerte
Cuando se la contempla desde lo alto de un precipicio
Los cometas se posarán suavemente en los bosques antes de fulminarlos
Y todo pasará dentro del amor indivisible
Si el motivo de los ríos nunca desaparece
Antes de que sea conpletamente de noche observarás
La gran pausa de la plata
Sobre un pescador en flor aparecerán las manos
Que escribieron estos versos y que serán husos de plata también
Y también golondrinas de plata sobre el oficio de la lluvia
Verás el horizonte abrirse y de pronto habrá acabado el beso del espacio
Pero el miedo ya no existirá más y los cristales del cielo y del mar
Volarán por el viento con más fuerza que nosotros
Qué haré yo con el temblor de tu voz
Sonríe danzarina alrededor del único lustro que no caerá
Trampa del tiempo
Subiré los corazones de los hombres
Para una suprema lapidación
Mi hambre dará vueltas como un diamante demasiado tallado
Trenzará los cabellos de su hijo el fuego
Silencio y vida
Pero los nombres de los amantes se olvidarán
Como la adónica gota de sangre
En la luz enloquecida
Mañana engañarás a tu propia juventud
A tu gran juventud luciérnaga
Los ecos solos harán moldes de todos los lugares que existieron
Y en la infinita vegetación tansparente
Te pasearás con la celeridad
Que se pide a los animales de los bosques
Acaso te desgranes entre mis despojos
Sin verlos lo mismo que uno se arroja sobre un arma fluctuante
Pero yo perteneceré al vacío semejante a los peldaños
De una escalera cuyo movimiento se llama muy penoso
Para ti los perfumes desde entonces los perfumes prohibidos
Lo angélico
Bajo el musgo esponjoso y bajo tus pasos que no existen
Mis sueños serán vanos y formales como el rumor de los párpados del agua en la sombra
Me introduciré en los tuyos para sondear la profundidad de tus lágrimas
Mis llamadas te dejarán dulcemente vacilante
Y en el tren hecho de tortugas de hielo
No tendrás que tirar de la señal de alarma
Llegarás sola a esta playa perdida
Donde una estrella descenderá sobre tus equipajes de arena

LAS ACTITUDES ESPECTRALES

No le concedo ninguna importancia a la vida
No clavo la menor mariposa de vida a la importancia
No le importo a la vida
Pero los ramos de la sal los ramos blancos
Las burbujas de sombra
Y las anémonas de mar
Descienden y respiran dentro de mi pensamiento
Surgen unas lágrimas que yo no vierto
Unos pasos que no doy que son dobles pasos
Y de los que se acuerda la arena cuando sube la marea
Los barrotes están en el interior de la jaula
Y los pájaros llegan desde muy alto para cantar ante esos barrotes
Un pasaje subterráneo une todos los perfumes
Un día penetró por él una mujer
Pero esa mujer se volvió tan brillante que no pude verla
Con estos ojos que me han visto a mí mismo arder
Tenía ya la edad que tengo
Y velaba por mí por mi pensamiento lo mismo que un guarda nocturno en una inmensa fábrica
Guarda único
La glorieta encantaba siempre a los mismos tranvías
Las figuras de yeso no habían perdido nada de su expresión
Mordían el higo de la sonrisa
Conozco una pañería en una ciudad desparecida
Si me gustara aparecer ante vosotros vestido con tal ropaje
Creeríais que estaba próximo vuestro fin
y el mío
Y al fin las fuentes comprenderían que no es preciso decir Fuente
A los lobos se les atrae con espejos de nieve
Poseo una barca apartada de todos los climas
Soy arrastrado por un témpano de hielo con dientes de llamas
Talo y saco leña de ese árbol que siempre será verde
Un musico cae en el lazo de las cuerdas de su instrumento
El Pabellón Negro del tiempo de ninguna historia infantil
Aborda a un navío que no es más que su propio fantasma
Existe acaso una guardia en esa espada
Pero en esa guardia existe también un duelo
En el curso del cual los dos adversarios se desarman
El muerto es el menos ofendido
El porvenir jamás existe

Las cortinas que nunca fueron levantadas
Flotan en las ventanas de las casas que se construirán
Los lechos formados por todos los lirios
Se deslizan bajo las lámparas de rocío
Llegará una noche
Las pepitas de luz se inmovilizan bajo el musgo azul
Las manos que hacen y deshacen los nudos del amor y del aire
Conservan toda su transparencia para los que ven
Ven las palmas en las manos
Las coronas en los ojos
Pero el brasero de coronas y de palmas
Se enciende sólo se enciende apenas en lo más profundo del bosque
Allí donde los ciervos contemplan al inclinar la cabeza los años
Sólo se oye todavía un tenue latido
De donde proceden mil rumores más leves o más sordos
Y ese latido se perpetúa
Hay vestidos que vibran
Al unísono con la vibración de ese latido
Pero cuando quiero ver el rostro de aquellos que los llevan
Una espesa niebla se eleva de la tierra
Al pie de los campanarios tras los más eleganes viveros de vida y de riqueza
En las gargantas que se oscurecen entre dos montañas
Sobre el mar a la hora en que el sol enfría
Los seres que me hacen señas están separados por estrellas
Y sin embargo el coche lanzado al galope tendido
Se lleva hasta mi ultima vacilación
Que me espera allá en la ciudad donde las estatuas de bronce y de piedra cambiaron de lugar con las estatuas de cera
Banianos banianos

LOS ESCRITOS VUELAN

El satén de las páginas que se hojean en los libros modela una mujer hermosa
Que cuando no se lee se contempla a esa mujer con tristeza
Sin atreverse a hablarle sin atreverse a decirle que es tan hermosa
Que lo que se va a saber no tiene precio
Esta mujer pasa imperceptiblemente entre un rumor de flores
A veces se vuelve en medio de las estaciones impresas
Para preguntar la hora o mejor aún simula contemplar unas joyas bien de frente
Como no hacen las criaturas reales
Y el mundo se muere una rupura se produce en los anillos de aire
Un desgarro en el lugar del corazón
Los diarios de la mañana traen cantantes cuya voz tiene el color de la arena en las riberas tiernas y peligrosas
Y a veces los de la tarde dan paso a muchachas que conducen animales encadenados
Pero lo más bello está en el intervalo de ciertas letras
Donde unas manos más blancas que el cuerno de las estrellas a mediodía
Saquean un nido de blancas golondrinas
Para que llueva siempre
Tan bajo tan bajo que las alas no puedan ya mezclarse
Unas manos por donde se sube hasta unos brazos tan leves que el vapor de los prados en sus graciosas volutas por encima de los estanques es su imperfecto espejo
Unos brazos que no se articlan más que con el peligro excepcional de un cuerpo hecho para el amor
Cuyo vientre llama a los suspiros desprendidos de los matorrales llenos de velos
Y que sólo tienen de terrestre la inmensa verdad helada de los trineos de mirdas sobre la extensión toda blanca
De lo que no volveré a ver más
A causa de una venda maravillosa
Que es la mía en el juego de la gallina ciega de las heridas

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