QUINCEAÑERO
DE ZARAI TOLEDO
Escribe Orlando Mazeyra Guillén
Comentario Publicado en el diario EL COMERCIO el viernes 20 de diciembre del 2002
Acá, “en la tierra
que el sol ilumina porque Dios lo manda” está prohibido sorprenderse, los
peruanos sabemos muy bien que el Perú nos depara sorpresas ( ingratas en un 99%)
día tras día.
Es por eso que no
sorprende que sólo en este país, la coyuntura política indique que se debatir
sobre el "quinceañero" de Zaraí.
He presenciado con vergüenza
ajena como los medios periodísticos, pero sobre todo la tan mentada televisión
peruana ha dado gran cabida y titulares a este tema, incluso se ha llegado a la desfachatez de
comentar sobre cuál de los imberbes que
bailó con la hija del presidente es o aspira a ser su pareja.
Particularmente creo
que a nadie le displace que se hable un poco del quinceañero de la “flamante”
hija del presidente, pero creo que este tema debe ser tratado por prensa del
espectáculo. Lamentablemente acá llegamos al extremo de ver que programas de índole
eminentemente político aborden este tema considerándolo el mas
importante del día, cosa que sin lugar a dudas, hace que se le paren los pelos
al peruano más calvo.
Pero, ¿ por qué eso
pasa en el Perú?, será porque vivimos en un país tan marchito como los valores
nacionales, en un país tan inconsecuente como las palabras del señor presidente,
tan desvergonzado como el señor García Pérez,
tan informal como la prensa peruana, tan falso y tan incapaz como nuestro Poder
Judicial.
Y es que los peruanos
estamos empachados de cosas como: Hablar de valores pero nunca hacerlos parte
de nuestra conducta, de ver al Presidente Toledo tomando una decisión y
reculando a los quince minutos, de escuchar a Alan García hablar de
gobernabilidad (¿?), de que la prensa nos llene de temas vanos, de un Poder
Judicial donde la ley es letra muerta y
donde la Justicia es una “UTOPÍA”.
Eso sólo se puede ver
en este “privilegiado” país, donde llueve sobre mojado y nadie se anima a sacar
el paraguas, acá donde “Dios a la gloria le cambió de nombre y le puso PERÚ”.
Se acaba un año mas para el olvido, Dios quiera que el 2003 el Perú tenga lo
que nunca tuvo o ya no tiene: políticos decentes, prensa veraz con periodistas
independientes y sobre todo un presidente coherente.

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