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Historia sagrada de Jesús

Dos son las clases de fuentes que han llegado hasta nosotros que relatan la historia sagrada de Jesús: fuentes canónicas y fuentes apócrifas. Esta división es artificial y a efectos de verosimilitud ambas aportan datos de muy dudosa autenticidad. Quizás la diferencia más notable entre ellas es el grado de fantasía vertida por el autor en los textos: si bien los canónicos son fantasiosos, los apócrifos lo son aún más. Los primeros escritos cristianos dejaron al descubierto muchas lagunas acerca de la vida de Jesús, y por ello muchos se afanaron en "rellenar" los vacíos existentes. Este hecho se explica desde la Psicología por el miedo humano al vacío y a la escasez de datos: una vez que los primeros evangelios presentaban a Jesús predicando por tierras palestinas se hacía necesario completar su pasado del que nada se decía. Igualmente ocurrió con los familiares de Jesús, los apóstoles e incluso Pablo. Todos estos textos que proliferaron una vez que se hicieron muy conocidos los textos "más aceptados" por las primeras comunidades cristianas, pues en un principio lógicamente no existía ningún canon, se denominaron apócrifos porque eran considerados por los fieles como doctrinas o enseñanzas secretas de Jesús y los apóstoles. Pero como las diversas escisiones cristianas igualmente empezaron a difundir evangelios gnósticos con diversas doctrinas y enseñanzas de Jesús que diferían de los textos más aceptados por las comunidades cristianas, los estamentos eclesiales se vieron en la necesidad de prohibirlos señalando que eran falsos, pues todos estos textos igualmente eran atribuidos a los apóstoles de Jesús para darles mayor crédito. De ahí que el significado de "secreto" que en un principio tenía la palabra apócrifo derivara en "falso" o "espúreo". Una vez que se estableció el canon que ha llegado hasta nuestros días en el siglo IV se afirmó por la escisión católica que la lista de libros confeccionada estaba inspirada por el Espíritu Santo y que era la "norma", que es precisamente lo que significa la palabra griega canon, que debían de seguir todos los católicos para no ser considerados herejes y excomulgados.

Las fuentes canónicas y apócrifas se dividen a su vez en diversos géneros literarios tales como evangelios, epístolas de Pablo y otros autores, apocalipsis... Para conocer la historia sagrada de Jesús los escritos más útiles son los evangelios. Otros escritos como epístolas o apocalipsis no añaden casi nada nuevo al mensaje de los evangelios, y cuando se hacen eco de ellos es para parafrasearlos. Esto ocurre principalmente en aquellas epístolas que son posteriores a la redacción de los evangelios; en las primeras epístolas que fueron escritas por Pablo o al menos por una sola mano de una misma persona y que son anteriores a los evangelios, no hallamos ninguna referencia a ninguno de los datos que dan los evangelios canónicos.

Estas fuentes no son imparciales. No tenemos noticias de Jesús que se puedan considerar neutras o históricas, como ocurre con otros muchos personajes. A día de hoy los teológos de mente más abierta y la mayoría de los exegetas serios han desistido de hallar dato alguno verosímil en los evangelios y en los Hechos de los apóstoles. Estos escritos antes que documentos históricos, son documentos de fe y propaganda de esa fe. Es decir, que lo que reflejan no es lo que realmente ocurrió sino lo que los primeros cristianos creían de Jesús. Se puede afirmar esto tan categóricamente porque la religión comparada y la historia de las religiones ha demostrado de sobra que la historia sagrada de Jesús no es más que la reelaboración de historias sagradas de dioses o personajes más antiguos. De la persona de Jesús ningún historiador se ocupó, y eso es algo inexplicable, porque de ser verdad lo que dicen los evangelios, semejante personaje no pasaría desapercibido para nadie, y su fama habría llegado a oídos de los grandes historiadores romanos. Este hecho incita a muchas personas a pensar que la historia sagrada de Jesús fue un auténtico mito, en tanto que historia ejemplar, ideado por los hombres, como se habían inventado antes infinidad de historias tanto o más fabulosas y sugerentes que ésta.

Lo que sí que existen en las obras de los historiadores clásicos son referencias a la existencia de comunidades cristianas en Roma, argumento que no es discutido por nadie. Esas referencias, siempre aisladas y minúsculas, las hemos recogido en el apartado de fuentes extraevangélicas, a pesar de que en realidad no aporten nada sobre la personalidad de Jesús. Y lo hemos hecho así porque muchos creyentes citan tales fuentes como prueba de la existencia real e histórica de Jesús, cuando en realidad no demuestran nada. El apologista cristiano continuamente intenta demostrar con documentos históricos e incluso con la arqueología que Jesús existió, pero hasta ahora, las pruebas presentadas no son suficientes como para afirmar tal cosa. El último episodio de este continuo intento de demostrar algo, fue el supuesto descubrimiento de un osario que contenía los huesos de un hermano de Jesús, pues en él aparecía una inscripción que decía algo así como "Judas, hermano de Jesús" y que resultó ser una falsificación de un anticuario. Otros intentos llamativos han sido la Sabana Santa de Turín, la piedra donde María se paró a descansar de camino a Belén o los baños de Siloe. Recordemos aquí que en el siglo II después de Cristo el viajero Pausanias afirmaba en su Descripción de Grecia que vio con sus ojos la tumba de Dioniso, la cual era visitada por muchos curiosos. Por tanto estas estratagemas para justificar la fe no son nada nuevas, sino que más bien han acompañado al hombre siempre.

La primera persona que estableció un canon de los escritos cristianos fue Marción. Era Marción un comerciante de Asia Menor que por cuestiones de negocios frecuentaba mucho Roma. Se convirtió al cristianismo en su tierra natal de Frigia y se trasladó a Roma en el año 140. Con facilidad se mezcló con las comunidades cristianas de Roma, ya por su gran devoción ya por las onerosas dádivas que ofrecía a los estamentos eclesiales. Sin embargo, pronto se dejó cautivar por las escisiones gnósticas y su pensamiento religioso se radicalizó en extremo, pues llegó a la conclusión de que el Antiguo Testamento no debía ser seguido por los cristianos ya que el dios que allí aparecía nada tenía que ver con el Dios del amor cristiano. Expuso estas ideas en su obra Antítesis la cual no ha llegado hasta nosotros porque fue destruida por los miembros de la incipiente escisión católica. Pero sabemos lo que en ella afirmaba Marción gracias a los cinco tratados que les dedicó Tertuliano para refutarlas. A grandes rasgos Marción pensaba que Yavé era un dios cruel y perverso, el cual no tenía más rango que cualquier demiurgo pagano. Según él los apóstoles no habían entendido el mensaje de Cristo y por eso afirmaban que era el Mesías judío. Sólo Pablo comprendió la auténtica doctrina del Cristo. Marción no daba crédito a todos los evangelistas, sino sólo a Lucas, seguramente por la tradición afirmaba que era discípulo de Pablo. Siguiendo todas estas ideas Marción construyó un canon normativo para las iglesias que fundó en diversos lugares del Imperio basándose en el evangelio de Lucas y en diez cartas de Pablo. Eliminó de estas obras todo rastro de judaísmo y negó la autoridad del Antiguo Testamento.

A continuación vamos a dar la relación de los escritos canónicos del Nuevo Testamento por orden cronológico diferenciando entre los distintos autores y su grado de autenticidad según los exegetas. Esta lista de obras fue propuesta por la escisión católica y ha sido mantenida a lo largo de la historia por las escisiones cristianas más importantes como por ejemplo los protestantes.

Cartas paulinas: son las cartas atribuidas a Pablo, o al menos a una sola persona, sea Pablo o no.

- I Tesalonicenses. Escrita entre los años 50 y 51. Pudo ser enviada desde Corinto o Atenas.

- Gálatas. Escrita entre los años 54 y 57 y enviada desde Éfeso.

- Romanos. Escrita entre los años 54 y 59. Pudo ser enviada desde Tróade, Filipos, Acaya o Corinto.

- I Corintios. Escrita en el 56 y enviada desde Éfeso.

- II Corintios. Escrita en el 57 y enviada desde Macedonia.

- Filipenses. Escrita supuestamente durante el encarcelamiento romano, efesino o de Cesárea entre los años 56 y 57.

- Filemón. Escrita supuestamente desde la prisión romana entre los años 61 y 63.

Cartas deuteropaulinas: son aquellas cartas que por diversos motivos como estilo y lenguaje, teología o simplemente porque repiten el contenido de las cartas paulinas se han considerado como falsas. La pseudoepigrafía o firmar las obras con el nombre de insignes personajes era un mal muy extendido en la antigüedad.

- Colosenses. Escrita en el 63.

- Efesios. Escrita en un tiempo cercano a la redacción de Colosenses.

- II Tesalonicenses. Fecha imprecisa. Posiblemente fue escrita en las últimas décadas del siglo I.

- I Timoteo, II Timoteo y Tito son difíciles de datar. Se sospecha que pudieron ser escritas incluso después del cuarto evangelio de Juan.

- Hebreos. Escrita entre los años 60 y 70.

Cartas universales o católicas: llamadas así porque van dirigidas a toda la cristiandad.

- Santiago. El escritor se denomina como "hermano del Señor", pero este dato carece de toda credibilidad. La secta católica considera que en lugar de hermano era primo del Señor. Fue escrita entre los años 80 y 100.

- I Pedro. La tradición dice que el autor de esta carta fue Pedro, pero eso es imposible porque este griego pulcro y pulido no puede ser obra de un rudo pescador hebreo. Fue escrita entre los años 90 y 100.

- II Pedro. Escrita en el 120 o quizás incluso después. Puede ser el texto más reciente de todo el Nuevo Testamento.

- I, II y III Juan. También es poco probable que Juan, otro pescador hebreo, dominara el griego koiné como lo domina el señor que escribió estas epístolas. Estas tres epístolas fueron compuestas después del cuarto evangelio y pertenecen todas a una escuela denominada joánica.

- Judas. El autor dice que es hermano de Santiago y por tanto hermano de Jesús. Nosotros le damos la misma credibilidad a sus palabras como a las de su supuesto hermano Santiago. Fue escrita en torno al 125.

Literatura apocalíptica canónica: sólo comprende el Apocalipsis o Revelación, que trata sobre la Caída del Imperio Romano; cuando sucediera esto, los primeros cristianos pensaban que Jesús iba a volver a la Tierra para juzgar a justos y pecadores. La gran ramera es Roma, y el 666 Nerón. Fue escrito en torno al año 96 por un tal Juan, al que la tradición confundió con el apostol Juan.

Literatura evangélica: narran el grueso del mito de Jesús el Nazareno.

-Evangelio de Marcos. Atribuido a Juan Marcos, compañero de Pablo y Pedro en sus evangelizaciones. Muchos estudiosos dicen que es posterio al año 60. Otros, mucho más audaces que aquéllos, se atreven a afirmar que fue escrito a finales de los años cuarenta. Nosotros pensamos que es posterior al año 70, puesto que contiene la profecía de la destrucción del templo de Jerusalén y éste fue destruído en el año 70. Los más tradicionales dicen que procede de una comunidad judeocristiana del norte de Galilea. Otros, sin embargo, colocan su origen en Roma.

- Evangelio de Mateo. Atribuido tradicionalmente a Mateo, discípulo de Jesús. Pero esta suposición es totalmente descabellada y ridícula. El autor nos es desconocido, pero sólo sabemos que era bien despistado pues mete continuamente la pata en su evangelio. Fue escrito entre los años 85 y 90 en Asia Menor, Siria o quizás Egipto.

- Evangelio de Lucas. Se le ha identificado con Lucas, el querido médico de Colosenses 4, 14. Así que sería miembro del círculo de Pablo. Pero como hemos visto que la carta a los colosenses es falsa, esta suposición se desmorona por su propio peso. Unos dicen que fue escrito entre los años 75 y 90, mientras que otros afirman que fue 100 y 110.

- Evangelio de Juan. La tradición quiso ver en el apóstol Juan el autor de este escrito, pero eso es imposible. Los más tradicionales hablan de un discípulo querido de Jesús que contempló en su adolescencia la vida de su maestro y que luego la relató siendo viejo. Los más progresistas afirman que el autor es un agnóstico. Fue escrito a finales del siglo I o ya entrado el siglo II seguramente en Éfeso.

Literatura novelística cristiana: comprende los Hechos de los Apóstoles. Se piensa que el autor fue Lucas, pero surgen los mismos problemas que con el evangelio de dicho autor. Sin lugar a dudas fue escrito bastantes años después del tercer Evangelio.

Orden cronológico aproximado de los escritos del Nuevo Testamento:

- I Tesalonicenses.

- Gálatas.

- Romanos.

- I Corintios.

- Filipenses.

- II Corintios.

- Filemón.

- Colosenses.

- Efesios.

- Evangelio de Marcos.

- Hebreos.

- Santiago.

- Evangelio de Mateo.

- I Pedro.

- Apocalipsis.

- II Tesalonicenses.

- Evangelio de Lucas.

- Hechos de los apóstoles.

- Evangelio de Juan.

- I, II y III Juan.

- I Timoteo, II Timoteo y Tito.

- Judas.

- II Pedro.

Esta cronología es aproximada. Además hay que tener en cuenta que muchos escritos tardaron décadas incluso en ser terminados de redactar.


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