Fuentes sobre el mito de Jesús extraevangélicas
Jesús:"Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no sería verídico; es otro el que de mí da testimonio, y yo sé que es verídico el testimonio que de mí da" (Juan, 5, 31-32)
Son muchos los argumentos que obligan a pensar que aquello que cuentan los evangelios no sucedió en realidad. Ninguno de los historiadores romanos posteriores a Cristo se hacen eco de sus hazañas. Sólo hay referencias aisladas a la existencia de cristianos, pero no de la presencia real de Jesucristo. Si hubiera ocurrido alguno de los hechos prodigiosos que cuentan los evangelios sin duda habrían corrido de boca en boca por todo el Imperio romano. Seguramente el lector tendrá en mente el famoso pasaje de Flavio Josefo, historiador judío romanizado, que habla sobre la personalidad de Cristo y sus milagros. Este párrafo es una interpolación posterior al texto de Flavio Josefo. Un monje copista lo introdujo para probar a la posteridad que la persona de Jesús fue recogida por los historiadores. La falsificación no supera el más mínimo estudio crítico: el estilo literario de este párrafo es claramente más bajo, y además es tan extraño que un judío interesado en contar la historia del pueblo judío hable sobre Jesús que se autoproclamaba Mesías y que fue muerto por los propios judíos, como que un musulmán se dedique a proclamar las excelencias del dios trino occidental.
Éste es el famoso pasaje:
"Por este tiempo apareció Jesús, un hombre sabio [si es que es correcto llamarlo hombre, ya que fue un hacedor de milagros impactantes, un maestro para los hombres que reciben la verdad con gozo], y atrajo hacia Él a muchos judíos [muchos griegos además. Era el Cristo]. Y cuando Pilato, frente a la denuncia de aquellos que son los principales entre nosotros, lo había condenado a la Cruz, aquellos que lo habían amado primero no abandonaron [ya que se les apareció vivo nuevamente al tercer día, habiendo predicho esto y otras tantas maravillas sobre Él los santos profetas] La tribu de los cristianos llamados así por Él no han cesado hasta este día." (Antigüedades judías, XVIII, 3, 3).
Los textos entre corchetes son considerados por algunos exégetas como añadidos posteriores a Flavio Josefo. Otros, consideran incluso que todo el texto es falso.
Otro texto de Flavio Josefo que ha sido esgrimido por muchos como demostrativo de la existencia real de Jesús, aunque es infinitamente menos conocido, es el que aparece en Antigüedades judías XX, 200. El texto es menos apasionado que el anterior, porque da una sensación de neutralidad al no hacer referencia a ningún hecho prodigioso, pero el problema sigue siendo el mismo: que un fariseo como Flavio Josefo haga publicidad a un supuesto Mesías que existió antes de que él mismo naciera, siendo que cualquier judío todavía por aquella época esperaba la llegada del Mesías. Es de resaltar que en Palestina sabemos era algo cotidiano la aparición de candidatos a Mesías como se deja entrever en las Historias de Tácito y los Hechos de los Apóstoles.
"De manera que convenció a los jueces del Sanedrín y condujo ante ellos a uno llamado Santiago, hermano de Jesús el llamado Mesías y a algunos otros. Los acusó de haber transgredido la Ley y ordenó que fueran lapidados."
También los defensores de las citas demostrativas de la existencia real de Jesús afirman que Tácito en Anales, XV, 44 hace referencia a la persona de Jesús como real e histórica. Veamos el texto:
"Una clase odiada por sus abominaciones, llamados cristianos por el populacho. Christus, de quien se originó el nombre, sufrió la pena capital durante el reinado de Tiberio, por sentencia de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilato".
Ésta cita no demuestra la existencia real de Jesús como personaje histórico, sino la existencia real de comunidades cristianas que es algo totalmente distinto a lo anterior. Para ello hay dos razones fundamentales: la primera es que Tácito nació alrededor del año 56 después de Cristo. Por lo tanto, Tácito no pudo tener contacto directo con Jesús. La segunda, que es ampliación de la primera, es que los Anales fueron compuestos para el año 115 después de Cristo. Es decir, Tácito escribió casi cien años después de la muerte de Cristo el nombre de "Cristo" en sus Anales. Así que es evidente que Tácito lo que sí presenció fue la existencia de comunidades cristianas en Roma que decían que un tal Cristo sufrió la pena capital durante el reinado de Tiberio por sentencia del procurador Poncio Pilato. Por tanto, Tácito reflejó en sus "Anales" la creencia que tenían otros a los que sí que vio en carne viva.
Lo mismo ocurre con las citas sacadas de la "Vida de los Doce Césares" de Suetonio. Baste decir que Suetonio nació hacia el año 75 después de Cristo, y por lo tanto no pudo tener trato alguno con Jesús. Las citas hablan sobre la existencia de comunidades cristianas organizadas pero no de la existencia real de Jesús:
"Debido a que los judíos en Roma constantemente causaban disturbios por instigación de Cresto, él [Claudio] los expulsó de la ciudad".(Claudio, XXV)
"Después del gran incendio de Roma... también se aplicaron castigos a los cristianos, una secta que profesaba una creencia nueva y malévola"
El intento original por parte de los cristianos de darle un carácter histórico al mito de Jesús es citar textos del Talmud que hacen referencia a un tal Yeishu ha Notzri. El Talmud, palabra hebrea que significa estudio, es una compilación de comentarios sobre la ley de Moisés que fija las enseñanzas de las grandes escuelas rabínicas. Está constituido por la Misná (ss. II y III) y por la Guemerá (ss. IV y V). Es por tanto una fuenta tardía, posterior a los evangelios canónicos que dieron historicidad al Cristo de Pablo. La palabra Notzri hace alusión a un tipo de culto que surgió en el norte de Israel cien años antes de la era cristiana. Este culto consistía en una serie de abstinencias y dedicaciones a Dios. El ser un Notzri es ser un nazareo, que nada tiene que ver con nazareno, gentilicio de la ciudad de Nazaret. El tal Yeishu, y recordemos que el nombre de Jesús es Yeshua en hebreo, sería un nazareo. El Talmud se refiere a Yeishu de forma peyorativa. Veamos algunos textos y comentémoslos:
"Jesús practicó la brujería y la seducción y llevaba a Israel por el mal camino." (El Talmud. Sanedrín 107b. baraita. También Sotah 47b.)
Se nos dice que Jesús practicó la brujería. Esta brujería podrían ser los milagros que cuentan los evangelios. Y también se nos dice que sedujo a Israel llevándolo por el mal camino. Esto no prueba la historicidad de Jesucristo, porque para entonces ya estaban escritos los evangelios que contaban esto mismo. El escritor pudo sacar de los evangelios esta información.
"La víspera de Pascua colgaron a Jesús y el heraldo estuvo ante él durante cuarenta días, diciendo: Va a ser lapidado, porque practicó la brujería y la seducción, y conducía a Israel por el mal camino. Todo el que pueda decir algo en su defensa, que venga y lo defienda. Pero no hubo nada que pudiera esgrimirse en defensa suya, y lo colgaron la víspera de Pascua." (Sanhedrín 43a. baraita.)
Lo que se nos cuenta ahora entra en flagrante contradicción con los datos que dan los evangelios canónicos. En la víspera de Pascua "colgaron" a Jesús. Muchos dicen que se debe entender que lo crucificaron, pero lo que se nos dice a continuación demuestra que esto es imposible, porque se afirma que un heraldo estuvo delante de él cuarenta días. El autor no se refiere a la cruz cuando dice que lo colgaron. Lo interpretó como otra cosa, no siguiendo en este caso la lectura de los evangelios, porque su castigo no fue la cruz, ya que más adelante se nos dice que iba a ser lapidado. Además se nos dice que el heraldo pedía que alguien aportara pruebas en su defensa, pero nadie lo hizo. Los evangelios por el contrario cuentan que había varias personas al pie de la cruz. En este relato se sobreentiende que nadie conocido de Jesús hizo aparición por allí.
El autor judío del Talmud halló en los evangelios la incoherencia de que Jesús fuera crucificado por haber cometido blasfemia, cuando en Levítico 24, 15 Yavé manda lapidar a los que blasfemen. Intentó enmendar este error evangélico intentando respetar el relato de los evangelistas, pero fue imposible y el resultado fue un texto incoherente.
"Cierto min dijo a R. Janina: ¿Sabes algo acerca de la edad de Balaam?. Contestó: No hay nada escrito acerca de ello. Pero según se desprende de lo que está escrito: Los hombres sanguinarios y embusteros no llegarán a la mitad de sus días; debe haber tenido treinta y tres o treinta y cuatro años. El min dijo: Me has respondido bien. He visto la crónica de Balaam, y allí está escrito: Balaam el cojo tenía treinta y tres años de edad cuando Pinjas el ladrón lo mató" (B. Sanhedrín 106b.)
Los creyentes incluso fuerzan los nombres de los textos originales sin éxito: aquí se hace alusión a un tal Pinjas el ladrón. Los cristianos interpretan que este Pinjas era Poncio Pilato. Se nos dice que este Pinjas el ladrón mató a Jesús cuando Éste tenía treinta y tres años. Este dato pudo ser perfectamente sacado del evangelio de Lucas, que atribuye a Jesús esta edad. Como sabemos Dioniso el Exiguo, el que determinó la fecha del nacimiento de Jesús, se equivocó en unos seis años, por lo cual Jesús habría nacido el seis antes de Cristo. Así que es imposible que Jesús tuviera treinta y tres años cuando murió. Esto muestra que el que escribió este pasaje en el Talmud utiliza un dato viciado en su origen.
"R. Eleazar ha-Kapar dijo: Dios dio vigor a su voz de forma que alcanzó el extremo del mundo, porque Él miró y vio a los paganos que se postraban ante el sol, la luna y las estrellas, y ante la madera y la piedra, y contempló que había un hombre, nacido de mujer, que se ensalzaba e intentaba hacerse Dios a sí mismo, para que todo el mundo siguiera el mal camino. Entonces Dios dio vigor a la voz de Balaam para que todos los pueblos de la tierra pudieran escucharla y dijo: Tened cuidado de no caminar por la senda mala de ese hombre, porque está escrito que Dios no es un hombre para que mienta. Y si dice que es Dios, es un embustero y miente, porque dijo que partiría y que luego volvería. Lo dijo y no lo hizo. Ved lo que está escrito: comenzó su parábola y dijo: ¿Quién podrá vivir si Dios hace esto?. Balaam dijo: ¿Quién podrá vivir de esta nación que escuchó a ese hombre que se hizo Dios a sí mismo?." (Yalkut Shimeoni, pr. 725 sobre Números 23, 7).
Aquí se nos dice que nació de una mujer y que intentaba hacerse Dios a sí mismo. Los datos que da el Talmud no son más que la repetición de la historia de los evangelios.