La edad promedio de los
integrantes de las FARC es de 25 años. La mayoría de ellos ingresaron
a la guerrilla entre los 13 y los 15 años. En Colombia los chicos
comienzan a trabajar en el campo a los 7 años, y cinco años después ya
son considerados como hombres, están en condiciones de casarse y comenzar a
sumar hijos. Para quienes quieren escapar de un destino de certera pobreza, la llegada a un pueblo de una columna de las FARC,
con sus combatientes bien alimentados, alfabetizados, armados y sobre todo
respetados, ejerce una increíble fascinación. Sumarse a la guerrilla es una
opción para los que no tienen nada.
Enfundado
en su impecable uniforme camuflado, un moreno de aspecto escultural al que llamaban "el
negro", que tiene 22 años y diez
en la guerrilla, asegura con voz firme: 'MÍ vida son las FARC. Afuera, la juventud colombiana no tiene futuro. Lo
único que les queda es trabajar de sol a sol para emborracharse en una taberna
los fines de semana y llenar a una mujer de hijos.
Aquí si uno quiere no para de aprender y yo quiero
aprender a ser un revolucionario como el Che".