La patronal al cierre de esta edición había mandado 50 telegramas de despido a compañeros de la redacción. Ese mismo día tenían que celebrarse elecciones para elegir comisión interna del diario. La empresa decidió sacarse de encima a los candidatos y a la mayor parte de la planta de redacción. Hay denuncias de que se lo estaría vaciando e incluso de que se lo podría vender a Clarín. Como siempre los que pagan el pato son los trabajadores, que ahora están en piquete permanente frente a la entrada del edificio exigiendo la reincorporación de todos los cumpas. Entre otras organizaciones la CNT se solidarizó con el conflicto poniéndose a disposición de la lucha, hay planificadas para los próximos días una chorizeada y distintas actividades.