Documento leído en la marcha a la embajada de EE.
UU. Con motivo de la visita de Clinton a Colombia.
"Los EE.UU. Parecen destinados por la
providencia a plagar la América de desgracias en nombre de la libertad",
esta profética frase del libertador Gral. Simón Bolívar, pronunciada hace casi
180 años, tiene hoy más vigencia que nunca. Latinoamérica a sido considerada
siempre por el imperialismo norteamericano como su patio trasero, su área de
influencia geopolítica directa. Por eso aquí más que en ningún lugar del mundo
desde el siglo pasado han intervenido a su antojo, y a sangre y fuego, cada vez
que el rumbo político de cualquier nación del área se apartó de lo que ellos
consideraban adecuado a sus intereses.
El avance de las luchas populares y
revolucionarias en Colombia se ha transformado en la prioridad fundamental de
la política exterior de Washington, y en función de ello en el primer punto de
sus exigencias para cualquiera de los cipayos gobiernos del área, que salvo
honrosas excepciones, una vez más parecen decididos a comprometer sus recursos
y la sangre de sus pueblos contra otro mismo del subcontinente.
El gobierno argentino recientemente a recibido la
visita en Maldelaine Albright, en gira por la región para tratar de alinear a
los gobiernos detrás de su política. La Alianza que en este tema mantiene la
continuidad de las políticas del menemismo,
comprometió ayuda técnica y militar al gobierno Colombiano. Esto sumado
a los recientes ejercicios en el delta entre el ejercito argentino y
norteamericano son una señal peligrosa que podría marcar el inicio de una
escalada de la intervención de nuestro país. Lo que seria una cachetada para
las tradiciones antiimperialistas de nuestro pueblo. En 1950 en la guerra de
Corea, los trabajadores movilizados masivamente impedimos la participación de
los soldados argentinos en aquella aventura imperial. Hoy nuestro compromiso es
dar la batalla para evitar cualquier intervención del estado argentino (aun
encubierta) en la guerra colombiana.
Los diplomáticos del Tío Sam recorren el mundo en
su santa cruzada contra los trabajadores, los campesinos y el pueblo de la
Patria de Bolívar con el acuerdo de varias potencias europeas, utilizando el
viejo recurso de demonizar casi infantilmente a su enemigo, pues quien puede
dudar a esta altura de los acontecimientos que el principal narcotraficante del
globo es el estado Yankee
Ahora bajo el nombre de plan Colombia, con el
acuerdo del gobierno de Pastrana y las bandas paramilitares han lanzado una gigantesca
ofensiva sobre el pueblo de ese país y sobre toda la región. Conscientes del
crecimiento de las luchas en toda la cuenca andina y el continente en general
contra los planes de hambre y miseria impuestos por el FMI. Con la excusa
canalla de combatir el narcotráfico los Yankees que ya hace rato intervienen en
este conflicto, aprobaron un paquete de 1300 millones de dólares que será
utilizado principalmente en equipamiento militar para combatir a los
revolucionarios Colombianos y en particular a las FARC.
En sintonía con esta política se instalan bases
yankees como las de Manta en Ecuador y Santa Lucia en Perú y se moviliza a los
ejércitos de esos países hacia la frontera con Colombia, simultáneamente México
se suma abiertamente al plan.
Centenares de asesores, helicópteros y armas de
última generación, entrenamiento militar, inteligencia satelital, entre otras
cosas es el aporte cínico de estos supuestos abanderados de la paz y la
democracia en el continente, a la guerra en Colombia. En apoyo de un estado y
un ejercito que ya ni siquiera intenta ocultar su historial de aberrantes
crímenes contra el pueblo. Esto se suma a larga tradición de intervención en el
área e inclusive en ese mismo país. La ofensiva contra los colonos que en 1965
en Marquetalia se organizaban para resistir las políticas criminales de los
terratenientes, contaron con el apoyo de la CIA y él ejército norteamericano.
¿ Qué es lo que no puede tolerar el imperio? No
puede tolerar que en pleno continente un pueblo se plantee un destino de
independencia real y justicia económica, no puede tolerar el camino que el
siglo pasado comenzaron a delinear San Martín y Bolívar de una América Latina
unida y libre, que los trabajadores dejemos de ser yunque y convidados de
piedra en democracias vacías que solo expresan la decadencia de las clases
dominantes de la región, para pasar a ser activos constructores de un futuro
mejor. Como siempre sus intereses están ligados a la explotación de nuestros
pueblos y en la defensa de ellos no le escatiman ningún sufrimiento a nuestras
patrias.
En Colombia hoy no se juega solo el destino de
ese país, sino el porvenir de toda la patria Grande, el destino de América
Latina solo reconoce 2 opciones o la disolución como una colonia de las
potencias Imperialistas, o la unidad y la independencia continental, cuyo eje
central sean los intereses y el bienestar de las masas trabajadoras y populares
del continente. Por eso hoy nos movilizamos frente a la embajada de los EE. UU
como parte de una jornada internacional para exigir:
Fuera el imperialismo Yankee de Colombia y de
América Latina
NI un soldado ni un peso argentino
para
apoyar la intervención.
Abajo el plan Colombia
Viva la lucha del pueblo Colombiano