Su verdadero nombre es Doroteo Guamuch Flores; sin embargo, el punto de referencia para recordar la enorme haza�a que realiz� en Boston en 1952 es el de Mateo Flores, ya que con su segundo nombre conquist� a los gringos, como �l los llama, pero fundamentalmente se gan� el reconocimiento de todo el mundo.
Han pasado 50 a�os desde aquella heroica gesta, y don Mateo la recuerda como si fuera ayer. Como si el t�nel del tiempo repentinamente se detuviera cuando recobra vida al entorno de aquella majestuosa ma�ana, en la que lleg� sin ser reconocido por nadie, pero al final fue ovacionado y vitoreado por propios y extra�os, incluso, por los mismos gringos, como �l jocosamente los llama.
Rumbo a una enorme proeza
Recordar c�mo se gest� la proeza que a�n recuerda con orgullo y valent�a uno de los chapines m�s destacados de todos los tiempos en nuestro deporte, resulta hasta cierto punto una tarea f�cil para don Mateo, quien pareciera tener grabado en su mente (a color o en blanco y negro, �qu� s� yo?) cada paso, cada minuto, cada instante y cada momento que vivi� para ganar uno de los eventos atl�ticos m�s importante del mundo.

�Para m� fue un orgullo ganar en Boston, ya que en esa ocasi�n los dem�s participantes fueron con mayor preparaci�n que nosotros. Los rivales ten�an mejores entrenadores y mayor conocimiento de lo que quer�an, pero no pudieron con nuestro coraje y amor que sentimos por Guatemala�, comenta con tono emocionado.
Para el gran se�or de nuestro deporte, pese a que muchos no lo recuerdan porque en la actualidad no representa ning�n im�n de publicidad, la �nica clave para ganar en Boston fue el tesonero esfuerzo realizado en cada d�a de entrenamiento, con el �nico prop�sito de poner en el alto el nombre de nuestro pa�s. �Si uno no se esfuerza no puede lograr nada, y afortunadamente lo consegu��, declara.
Un traspi� para aprender
Mateo Flores considera que para alcanzar una meta hay que librar muchas batallas, incluso, si es necesario caer se cae, pero con la certeza de poder levantarse. �En 1947 fuimos a Boston por primera vez, pero no nos hab�amos preparado para la distancia de 42 kil�metros, ya que solamente corr�amos 22, por lo que s�lo Bobilio Barillas aguant� hasta el final, mientras que Guillermo Rojas (QEPD) y yo abandonamos, pero esta experiencia nos sirvi� para darnos cuenta de lo dif�cil que era el marat�n, por lo que decidimos retornar�.
�Y qu� pas�?
Despu�s de esa mala experiencia, cuenta don Mateo, en lugar de bajar los brazos, les sirvi� de aliciente para realizar una mejor preparaci�n con el �nico prop�sito de representar dignamente a Guatemala.
�Yo quer�a triunfar por mi pa�s, por lo que decid� ejercitarme m�s fuerte. No entrenaba por kil�metros sino por tiempo. Corr�a hora y media de ida y hora y media de regreso. Ten�a una se�a; llegaba hasta el mirador por la carretera hacia Antigua y retornaba a casa, que estaba en Nueva Montserrat, con lo que complementaba tres de trabajo�, declara.
�Buscaba lugares m�s dif�ciles para entrenar, trataba de superar enormes cuestas y otros obst�culos. Lo hice a conciencia, aunque ten�a el problema de que trabajaba durante el d�a�, a�ade.
Don Mateo comenta que, luego del traspi� de 1947, sab�a que pod�a conseguir el triunfo, ya que se dio cuenta de c�mo era el recorrido, por lo que se le qued� cu�ndo pod�a correr r�pido y cu�ndo lo ten�a que hacer despacio para liquidar a sus rivales.
Dos quetzales para vi�ticos
El momento de la revancha estaba por llegar. La primera y triste experiencia de a�os atr�s no era obst�culo para volver a Boston y demostrar de qu� est�n hechos los hombres de ma�z, como este don Mateo, quien sin importar los problemas econ�micos que afront� para su preparaci�n, incluidos los dos quetzales de vi�ticos para viajar al pa�s norte�o, abord� el avi�n con la �nica idea de desafiar al Mundo. 
Llegamos con Guillermo Rojas con ocho d�as de anticipaci�n a la prueba; Luis Vel�squez viaj� antes que nosotros, por lo que inmediatamente nos pusimos a trabajar en el parque nacional de Boston, donde nos aclimatamos a todo�, recuerda.
Antes de seguir con su emocionante relato, los ojos de don Mateo se humedecen; no s� si por irritaci�n ante el terrible smog de la ciudad, por cansancio, por su edad o porque est� a punto de romper en llanto; en fin, es lo que menos importa, pues un hombre de tanta personalidad y jerarqu�a est� autorizado para hacer y sentir lo que quiera. 
El d�a de la carrera llegamos muy temprano, ya que nos hicieron un chequeo m�dico, el cual superamos; durante el recorrido me ubiqu� en el grupo intermedio, mientras que Vel�squez (Luis) se puso en el grupo puntero; conforme el recorrido fui ganando terreno, hasta alcanzar los primeros lugares, e incluso pas� a Vel�squez, quien se rezag� mucho�, cuenta.
Cre� que mi compa�ero estaba fingiendo, por lo que decid� apresurar el paso, y ya no lo vi m�s en la carrera, en la que un norteamericano empez� a ganar terreno y pas� a Vel�squez, quien pens� en voz alta (seg�n me dijo despu�s): este gringo  nos va a comer�, comenta, al tiempo que suelta una enorme carcajada.
A desaparecer viejos fantasmas
Don Mateo comenta que un poquito despu�s de la mitad de la carrera ya se encontraba solo en el primer lugar, pero los viejos fantasmas del abandono se hicieron presentes, tras sentir que se desvanec�a cuando superaba una empinada cuesta.
Luego de dos horas de recorrido hab�a una subida muy fuerte, la cual me dej� bastante agotado, por lo que estuve a punto de retirarme; sin embargo, record� que no pod�a fallarle a Guatemala y le ped� a Dios que me ayudara a terminar la carrera, lo cual logr� con un tiempo de 2 horas, 31 minutos y 53 segundos, con lo que le saqu� m�s de dos minutos al gringo, que nos quiso comer (se r�e) y m�s de 10 a Vel�squez�, indica.
Efusivo recibimiento
El heroico chap�n nunca perdi� su humildad y, pese a que reci�n hab�a ganado uno de los eventos deportivos m�s trascendentales del mundo, recuerda que cuando volv�a en el avi�n sab�a que algunos aficionados llegar�an a recibirlo, pero nunca pens� que la acogida ser�a tan grande.

�Esper�bamos un buen recibimiento, pero no tan grande como finalmente fue. Nosotros mir�bamos desde arriba del avi�n a mucha gente que caminaba en grandes grupos, y le dije a Vel�squez (Luis) que la afici�n iba al aeropuerto, pero �l me contest� que c�mo la gente iba a perder tiempo por nosotros, pero cuando llegamos al aeropuerto nos asustamos al observar a tanta gente�, declara.
Salud y poco dinero
Pese a concretar tan semejante proeza, Mateo Flores casi siempre ha quedado en el olvido entre todos los chapines, y en la actualidad, como �l muy bien lo indica, no tiene dinero, pero s� mucha salud, que es lo m�s preciado en este mundo.
Durante toda mi vida he gozado de muy buena salud; s� que el dinero es importante pero  no he tenido mucho apoyo, ya que en la actualidad recibo una pensi�n que no llega ni a los dos mil quetzales, por lo que de no ser por la organizaci�n G&T-Continental, que me brinda apoyo y trabajo,  Mateo Flores ya se hubiera muerto�, comenta.
A pesar del poco respaldo econ�mico que recibe, don Mateo considera que lo m�s valioso que obtuvo luego de su gesta en Boston es el reconocimiento y el cari�o que le brinda la afici�n que vivi� su haza�a, y de la que se ha enterado por libros y por los medios de comunicaci�n de lo que hizo por Guatemala en tan importante prueba.
As� es don Mateo Flores, ese gran se�or que hizo que nuestro pa�s fuera conocido en todo el globo terr�queo, y que hoy por hoy vive como un ciudadano com�n y corriente, sin que las autoridades deportivas y de gobierno lo valoren m�s en vida, que es lo m�nimo que se merece. �No lo creen ustedes?





Qui�n es Mateo Flores

Nombre completo: Doroteo Guamuch Flores.


Lugar de nacimiento: Coti�, aldea del municipio de Mixco.


Nombre de los padres: Laureano Guamuch, ya fallecido, y Mar�a Flores.


Nombre de la esposa: Mar�a Luisa Cifuentes Ord��ez.


Fecha de nacimiento: 11 de febrero de 1922.


Edad: 80 a�os.


N�mero de hijos, siete: Mirtala, Gilberta, Mar�a, Jorge, Mario, Francisco y Lucrecia.


Nietos, dos: Javier y Luis Armando.


Programas de TV que le agradan: Cannon, Hawai Five-O, Los Novatos y La Ley del Rev�lver.


Gan� el marat�n de Boston: 19 de abril de 1952.


Actividades actuales: entrenador de atletismo, laborante del Country Club y de una empresa panificadora.


Trofeos que m�s estima: el que le obsequi� el Presidente salvadore�o, coronel Osorio, despu�s de la haza�a de 1952.


Condecoraciones: la m�s importante, la Orden del Quetzal en Grado de Comendador, que le fue impuesta en 1952 por el ya fallecido presidente Jacobo Arbenz Guzm�n.
Regreso
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