El Comunicado

de la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional

VOLUMEN II, NÚMERO 10


¿Trabajar en domingo?
¿El primer día de la semana?

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¿Trabajar en domingo?
Debate en Alemania sobre la "ley del cierre de las tiendas".
El 1º de agosto de 1999 fue un día histórico para la plaza Alexander, en el centro de la ex comunista ciudad de Berlín oriental. La tienda de departamentos Kaufhof, baluarte simbólico del capitalismo de Alemania occidental, abrió sus puertas a las 12 en punto del día. Cientos de compradores que esperaban afuera entraron en la tienda y empezaron a hacer sus compras. Se estima que unas 50.000 personas habían visitado la tienda cuando Kaufhof cerró sus puertas unas cinco horas más tarde. Este histórico suceso no tuvo nada que ver con la inauguración de una nueva tienda: esta tienda Kaufhof ya tenía varios años de existencia. ¡El acontecimiento fue histórico porque el 1º de agosto cayó en un día domingo!

El mismo día, más de 100.000 compradores andaban por el centro de la ciudad de Leipzig, al sur de Berlín, en donde las tiendas también abrieron en domingo. A pesar de que las tiendas abrieron únicamente durante las horas de la tarde, los gerentes y dueños de los almacenes informaron que las ventas de esa corta tarde dominical estuvieron un 20 por ciento arriba de las ventas de un día entero de trabajo normal.

Para algunos de nuestros lectores, esta noticia puede parecerles un poco extraña. Al fin y al cabo, ir de compras los domingos es la regla en muchos países, no la excepción. Pero no aquí en Alemania, donde la Ladenschlussgesetz ("ley del cierre de las tiendas"), promulgada en la Alemania de la posguerra en 1956 y revisada últimamente en 1996, prescribe que de lunes a viernes las tiendas cierren a las 8 p.m. y los sábados a las 4 p.m. Se permiten excepciones los días domingo únicamente para servicios de emergencia (la policía y los servicios de ambulancia) y para negocios turísticos como restaurantes, tiendas de objetos de recuerdo, gasolineras y el sistema de transporte público.

Kaufhof afirmó acatar la letra de la ley Ladenschlussgesetz al hacer que los cajeros pegaran a todos los artículos comprados etiquetas con la leyenda "Recuerdo de Berlín", aunque la mayoría de los compradores eran de Berlín y estaban haciendo sus compras en domingo porque era una novedad y también porque, en algunos casos, les era más fácil que en un día de trabajo normal.

El "tercer" mandamiento en el mundo de los negocios

La actual ley Ladenschlussgesetz deriva su base filosófica de la observancia del "tercer" mandamiento, según se cuentan los Diez Mandamientos en las iglesias católica y luterana, las dos iglesias más grandes de Alemania. (El mandamiento del sábado como tercero de los mandamientos se remonta en primer lugar a Agustín de Hipona, quien combinó el primero y segundo mandamientos y además dividió el décimo en dos mandamientos separados, ambos de los cuales prohíben aspectos diferentes de la codicia.)

Las referencias históricas reconocen sin ambages que el emperador romano Constantino promulgó oficialmente el domingo, primer día de la semana, como el día de descanso cristiano. En un sentido legal, el domingo es actualmente el "séptimo" día de la semana, habiendo sido introducido como una "norma de la industria alemana" el 1º de enero de 1976. Los calendarios impresos en Alemania muestran el domingo como el séptimo día de la semana (ver el recuadro titulado "¿El primer día de la semana?").

Desde 1891, el trabajo dominical en general está prohibido en Alemania, aunque la legislación promulgada entonces fue probablemente más una victoria del pensamiento democrático social y del sindicalismo obrero sobre el capitalismo que una victoria de lo que se percibía como justicia bíblica.

En la Alemania actual, un párrafo adaptado de la Constitución Weimar anterior a la guerra, le otorga al descanso dominical la categoría constitucional: "El domingo y los días feriados oficiales gozan de protección legal como días de descanso en los cuales no se trabaja" (párrafo 139). En resoluciones tomadas en 1992 y 1995, la Suprema Corte de Alemania confirmó que los patrones tienen la obligación constitucional de "proteger el descanso del trabajo los domingos y los días feriados".

Sin embargo, el tiempo no se detiene. El mundo actual no es el mundo de Constantino ni el mundo de la sociedad iglesia-estado de la Europa medieval. La Alemania moderna es muy diferente de la "Alemania" que estaba compuesta de reinos, ducados, etc., a principios del siglo 19, cuando empezó la revolución industrial. La integración de los intereses económicos nacionales dentro de una comunidad europea prosigue según los planes, y la Unión Europea enfrenta cada vez más los retos de las realidades económicas de la globalización.

Para sobrevivir en el ámbito económico actual, las empresas tienen que ser más flexibles, orientadas al servicio y sensibles a la competencia. Esa competencia a menudo tiene sus orígenes fuera de las fronteras nacionales de un país, especialmente para un país como Alemania, cuyas exportaciones generan una tercera parte de su producto nacional bruto (PNB). La ley Ladenschlussgesetz puede disminuir la capacidad de Alemania de competir. Una empresa alemana, incapaz de usar turnos de trabajo en los siete días de la semana, podría tener que competir con una empresa extranjera que no está sujeta al requerimiento legal de no trabajar los domingos.

En una revisión anterior de la ley Ladenschlussgesetz llevada a cabo en 1994, se reconoció esta posibilidad negativa para la industria alemana y se autorizaron excepciones a la prohibición de trabajar el domingo. Los funcionarios locales pueden aprobar que se trabaje en domingo cuando "la capacidad de competir se vea reducida de manera inaceptable y la aprobación para trabajar el domingo y los días feriados garantice la continuidad del empleo". En una economía de mercado global, esta situación puede existir prácticamente en cualquier momento, y la empresa Volkswagen y uno de sus principales proveedores ya tienen permiso para tener turnos de trabajo el domingo.

La última revisión de la "ley del cierre de las tiendas", de 1996, parece haber puesto la primera grieta en el dique de la prohibición contra el trabajo dominical. Se autorizó el cierre de las tiendas a las 8 p.m. en los días entre semana (antes 6:30 p.m.), a las 4 p.m. el sábado (antes 1 p.m.) y se les permitió a las panaderías abrir por tres horas el domingo en la mañana para suministrar a los alemanes su tan apreciado pan fresco en el "séptimo" día de la semana. En esa ocasión, los funcionarios de la iglesia criticaron la decisión de permitirles a las panaderías abrir el domingo. La arquidiócesis católica de Hildesheim (cerca de Hanover en el norte de Alemania) publicó una declaración que hacía hincapié en la validez de los Diez Mandamientos como un código de conducta y del "tercer" mandamiento en particular.

Como era de esperarse, la apertura dominical de las tiendas en Berlín, en Leipzig y en otras dos ciudades de Alemania oriental suscitaron diferentes reacciones. Los compradores y los comerciantes estaban felices; los funcionarios sindicales y los representantes eclesiásticos se mostraron preocupados.

El nuevo presidente de Alemania, Johannes Rau, hijo de un predicador bautista y durante muchos años gobernador del estado más poblado de Alemania, manifestó su opinión de que el domingo no era "un día cualquiera" y no debían convertirlo en un día de "consumo y ventas". El presidente del concilio de la Iglesia Luterana en Alemania, Manfred Kock, se refirió a las recientes ventas en domingo como "bailando alrededor del becerro de oro". Aunque no está directamente relacionado con el conflicto actual, es interesante notar la epístola papal Dies Domini, de 111 páginas, publicada el año pasado, en la cual el papa Juan Pablo II amonestó a los cristianos católicos a asistir a misa en domingo y a evitar todas las actividades incompatibles "con la santificación del domingo".

Al menos por ahora, el conflicto del trabajo dominical se ha resuelto; los juzgados han dictaminado que no se debe trabajar en domingo. La tienda Kaufhof permanece cerrada en domingo, pero tanto ésta como otros cientos de negocios esperan el resultado de un proyecto de ley presentado al Bundesrat de Alemania (que representa a los 16 estados alemanes) por la ciudad de Berlín.

El proyecto de ley cambiaría la "ley del cierre de las tiendas" en una "ley de la apertura de las tiendas" y permitiría que las tiendas estuvieran abiertas de 6 a.m. a 10 p.m. de lunes a sábado. Aunque este proyecto de ley no trata directamente con el asunto del trabajo en domingo, el horario de trabajo se vería incrementado de manera muy substancial y, si se convierte en ley, representaría para muchos observadores un paso más conducente a la abrogación de la ley que prohíbe trabajar en domingo.

En la sociedad actual en la que impera el secularismo y declina la influencia moral de las iglesias de este mundo, es difícil para el autor imaginarse cómo la Unión Europea, y en particular Alemania, con un 30 por ciento del PNB combinado de las 11 naciones de la Unión Monetaria Europea (naciones del euro), puede competir en la economía global a menos que se efectúe algún cambio que la libere de la prohibición de trabajar en domingo que existe en Alemania y en menor grado en otros países de la Unión Europea.

Implicaciones proféticas

¿Cambiaríamos nuestra perspectiva profética si Alemania aprobara el trabajo en domingo? No necesariamente. En primer lugar, consideremos algunos antecedentes que son claros y luego prosigamos de ahí a las posibles implicaciones, las cuales pueden no estar claramente definidas en la Sagrada Escritura.

El profeta Daniel registró una notable profecía en su interpretación del sueño de Nabucodonosor en Daniel 2. Aún los modernos eruditos bíblicos reconocen las implicaciones proféticas del sueño de Nabucodonosor, el cual nos da una "revelación del plan de Dios para las épocas futuras hasta al triunfo final de Cristo" y "presenta la sucesión pre-ordenada de las potencias mundiales que van a dominar el Cercano Oriente hasta la victoria final del Mesías en los últimos días" (The Expositor's Bible Commentary ["Comentario bíblico para el expositor"], tomo 7, pp. 39, 46).

Sin tener previo conocimiento de su contenido, Daniel explicó los detalles del sueño a Nabucodonosor: "Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible. La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido" (Daniel 2:31-33).

Daniel le dijo a Nabucodonosor que la cabeza de oro representaba su Imperio Babilónico (vv. 37-38). Los componentes de plata, de bronce, y de hierro y barro de la estatua, representaban tres poderosos imperios que iban a subseguir la poderosa Babilonia (vv. 39-40). Como confirma la erudición bíblica moderna, la interpretación de Daniel, inspirada por Dios, proporciona un asombroso bosquejo de la historia al presentar, en forma simbólica, la secuencia de los grandes imperios que dominarían el mundo civilizado a lo largo de los siglos.

"El imperio de plata sería el Imperio Persa, el cual empezó con Ciro el Grande, quien conquistó Babilonia en el año 539 . . . Este imperio de plata fue supremo en el Cercano Oriente y el Medio Oriente durante aproximadamente dos siglos" (The Expositor's Bible Commentary ["Comentario bíblico para el expositor"], tomo 7, p. 47).

"El imperio de bronce fue el Imperio Grecomacedonio, establecido por Alejandro Magno . . . El imperio de bronce duró de 260 a 300 años antes de ser suplantado por el cuarto reino" (ibídem).

"El hierro implica dureza y crueldad y describe al Imperio Romano que alcanzó su máxima extensión bajo el reinado de Trajano" (ibídem). Trajano gobernó del 98 al 117 d.C.

El cuarto imperio estaba representado por la parte inferior de la imagen que vio Daniel, de las piernas hacia abajo. Mirando la imagen "cronológicamente", por decirlo así, de arriba abajo, los pies y los 10 dedos de los pies serían, en orden cronológico, la última parte de la sucesión de imperios que vio Daniel.

En un sueño posterior, a Daniel le fueron revelados otros aspectos de esta sucesión de imperios mundiales. Esta vez los cuatro imperios estaban representados por cuatro bestias: un león, un oso, un leopardo y una cuarta bestia descrita como "espantosa y terrible" y muy diferente de las otras tres (Daniel 7:1-7).

Notemos lo que el versículo 7 dice acerca de esta cuarta bestia: "Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos".

¿Cuál es el significado de los 10 cuernos? El cumplimiento final de esta parte de la profecía está todavía en nuestro futuro. Los 10 cuernos parecen referirse a una confederación de 10 reyes en el tiempo del fin. Esto concuerda por completo con Daniel 2:44, que obviamente indica que la segunda venida de Cristo ocurrirá en un tiempo durante el cual aún existirán vestigios de la cuarta bestia o reino: "Y en los días de estos reyes [los "dedos de los pies" de la imagen] el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre".

El Apocalipsis predice el mismo acontecimiento, con los mismos participantes, que Daniel describió por inspiración de Dios: "Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia. Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia. Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles" (Apocalipsis 17:12-14).

Las profecías de Daniel en su culminación y Apocalipsis 17 describen el mismo acontecimiento: una confederación de 10 reyes en el tiempo del fin. Los 10 reyes de Apocalipsis 17, representados como 10 "cuernos" (vv. 3, 12), son parte de una bestia montada por una mujer ramera (vv. 1-4), la cual está "ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús" (v. 6).

En las Sagradas Escrituras, la verdadera Iglesia de Dios está representada como una mujer virtuosa. Por contraste, una ramera representa un falso sistema religioso: "Y en su frente [de la ramera] un nombre escrito: Babilonia la Grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra" (Apocalipsis 17:5). Tengamos en mente que, por lo general, un jinete controla o dirige la "bestia" sobre la cual está sentado.

¿El primer día de la semana?

"Domingo, lunes, martes". Los días de la semana estaban fijados en la pared, con el día domingo en la parte de arriba y el día sábado en la parte de abajo. Mi colega, de Inglaterra, estaba enseñando a su clase de niños de 3 a 6 años de edad los nombres de los días de la semana en inglés. Trabajamos juntos aquí en Bonn, Alemania, en una escuela donde los niños pueden aprender inglés. La mayoría de los niños son alemanes.

Luego ella les preguntó a los niños: "¿Cómo se dice domingo en alemán?" Un niño contestó: "Montag". La maestra dijo: "Montag significa lunes". El niño insistió en que montag debe significar domingo porque montag es el primer día de la semana y ella había puesto el domingo en la parte de arriba como el primer día de la semana. Los otros niños estuvieron de acuerdo.

Con esto pude darme cuenta de cómo el cambio del calendario que se realizó en Alemania en 1976 se ha arraigado en la sociedad. Estos son niños de padres que crecieron con un calendario que empieza con el día lunes y termina con el domingo. Para ellos, el calendario "correcto" tiene el domingo como el último día de la semana.

Esta experiencia también me hizo recordar Daniel 7:25 con respecto a la ley promulgada en 1976, la cual cambió el calendario alemán: "Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo".

-Mónica Kieffer

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En Apocalipsis 13 vemos representadas dos bestias; una de ellas es capaz de "hacer guerra contra los santos, y vencerlos" (v. 7), y la otra se asemeja a "un cordero", pero en realidad habla "como dragón" (v. 11). Esta segunda bestia hace grandes milagros (vv. 13-14) y "ejerce toda la autoridad de la primera bestia" (v. 12). La segunda bestia de Apocalipsis 13 es una potestad religiosa, puesto que se asemeja a un cordero y hace milagros, aunque en realidad habla como su verdadera fuente de inspiración: ¡Satanás! La ramera del Apocalipsis está ebria con la sangre de los santos, y la segunda bestia de Apocalipsis 13 ejerce la autoridad de la primera bestia de ese capítulo para hacer que los moradores de la tierra adoren a la primera bestia (v. 12).

Además de hacer que la gente adore a la primera bestia de Apocalipsis 13, la segunda bestia impone una marca por medio de la cual puede castigar a las personas que rehúsen adorar a la primera bestia: "Y [la segunda bestia] hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre" (Apocalipsis 13:16-17).

El lenguaje que se utiliza -"mano derecha" (hechos, comportamiento) y "frente" (mente, pensamientos)- es idéntico a la descripción que Dios le dio a su pueblo Israel para describir lo que su ley debía ser para ellos (Éxodo 13:9; Deuteronomio 6:8).

De todos los preceptos de la ley espiritual de Dios, los Diez Mandamientos, el que más frecuentemente se cuestiona o se pasa por alto es el mandamiento concerniente al sábado, el cual Dios se propuso que fuera una señal especial para su pueblo (Éxodo 31:13). De hecho, el sábado viene a ser como una prueba de la disponibilidad de una persona para someterse totalmente a la voluntad de Dios para los cristianos.

(Esto no quiere decir que la marca de la bestia y la señal de la observancia del sábado sean similares en todos los aspectos. La señal de la que se habla en Éxodo 31:13 es la obediencia a un mandamiento, no una marca o número literal.)

En nuestra interpretación tradicional de Apocalipsis 13:16-17, hemos pensado que la bestia religiosa de Apocalipsis 13 impondría la adoración dominical como una falsificación del sábado. Aunque no podemos descartar esta posibilidad ni considerar que sea imposible, la imposición de la adoración dominical no es el único efecto posible para los que reciban la marca de la bestia. La "marca" podría hacer que sea imposible para la gente obedecer a Dios y guardar el sábado, en vez de obligarlos a guardar el domingo como un día de descanso y adoración. Cualquiera de las dos formas posibles de imponer la marca de la bestia tendría el mismo efecto: la desobediencia a la ley de Dios.

En una sociedad que se rige por una semana de siete días sin ningún "fin de semana" o día de descanso, la gente trabajaría alternadamente turnos continuos. Para muchos empresarios, la oportunidad de utilizar el equipo de producción y las líneas de montaje con sólo cierres breves para el mantenimiento, también aumentaría la productividad y reduciría los costos de producción, haciendo sus productos más competitivos dentro de una economía cada vez más "globalizada". Para Europa, un sector del mundo con salarios relativamente altos, una semana laboral de siete días de producción, en la que los obreros alternen su semana de cinco días normales de trabajo, reduciría los costos e incluso aumentaría el empleo.

A pesar de que en Alemania los funcionarios eclesiásticos reaccionaron de manera negativa a la apertura de las tiendas en domingo, a lo largo de los siglos las iglesias de este país han cambiado su postura sobre varios asuntos. Así como la postura de la iglesia alemana ha sido la de permitir por regla general el servicio militar, así también es muy posible que adopte una postura de transigencia con el "tercer" mandamiento.

De cualquier manera, la marca de la bestia se aproxima, y la controversia de Alemania respecto a su Ladenschlussgesetz (ley del cierre de las tiendas) aún no ha terminado.

-Paul Kieffer

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Citas bíblicas:
Salvo indicación contraria, las citas bíblicas son de
la versión Reina-Valera, revisión de 1960.

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