Reseña Histórica del Santo Rosario en el Nuevo Reino de Granada
Continuamos la transcripción de la obra denominada " PRACTICA Y DIFUSION DEL
ROSARIO EN EL SIGLO XVI EN EL NUEVO REINO DE GRANADA (Hoy
Colombia),escrita y presentada por el Padre Leonardo Ramírez Uribe, S.J.
en el Congressus Mariologici-Mariani Internationales Caesaraugustae Anno
1979 Celebrati.
V - EL LIENZO QUE LO ETERNIZA, LA CAPILLA QUE LE INFUNDE VIDA Y BELLEZA
El acontecimiento de la renovación del cuadro de Nuestra Señora de Chiquinquirá que trataremos ahora, ha ocupado el interés de la fe, de la piedad, de la historia y de los romeros por casi cuatro siglos. En resumen, los hechos ocurrieron así: por 1555, vivía en el pueblo de Sutamarchán el encomendero Antonio de Santana, quien construyó una casa de habitación en su hacienda y junto a ella una capilla, de vara en tierra. Viajó a Tunja en busca del pintor Alonso de Narváez, que también era platero, nacido en Alcalá de Guadaira, en Andalucía. Lo contrató par pintarle un cuadro de Nuestra Señora del Rosario, para colocarla en su capilla. Fue Narváez el pintor más antiguo conocido hasta la fecha en el Nuevo Reino (102). Sobre una pieza de Algodón, más ancha que alta, y "mixturando tierra de diferentes colores (común en la región) con zumo de yerbas y flores colorantes", inició su trabajo. Pintó la imagen de la Santísima Virgen con el niño sobre su brazó izquierdo. Como a ambos lados de la tela le sobró espacio, a la derecha de la Virgen pintó a San Antonio y a la izquierda a San Andrés Apostol. El Primero por llamarse Antonio el contratista y el segundo, quizás por el gran Presidente Andrés Díaz Venero de Leyva (103). Colocado el cuadro en la capilla, esta empezó a deteriorarse y la inclemencia del sol y las lluvias arruinaron casi por completo las frágiles substancias de las témperas. El cura del pueblo, Juan de Leguizamón, consideró impropio rendir veneración al maltrecho cuadro y lo mandó a retirar. Santana lo remitió a Chinquiquirá para colocarlo en un oratorio privado en el cortijo que allí poseía. Treinta años después de pintado, era una ruina. Por entonces María Ramos, española, parienta de Santana, llegó a habitar la casa de este en Chiquinquirá. Halló el oratorio casi convertido en pesebrera y por el suelo, sin miramiento alguno, roto, ajado y desteñido por completo, el cuadro de marras: imposible identificar las figuras. María, con ayuda de su criada, compuso el marco, lo colocó en alto. Lo aseguraron en unas cañas, con un cordel fuerte le hicieron varios nudos. Catalina García, la esposa de Santana, le contó que se trataba de un cuadro de la Virgen del Rosario y le relató la historia. Desde entonces, no cesaba de rezar el Rosario con la familia y le pedía a Nuestra Señora se manifestara (104). El 26 de diciembre de 1586, entre las ocho y las nueve de la mañana, salió de la capilla para ir a visitar una vecina ciega, a quien ayudaba...Pasó entonces por allí una india con un niño de la mano y el niño dijo a la madre:"Mira, mira!". La imagen de Nuestra Señora estaba en el suelo, de pie, y despidiendo de sí tan grande luz, que llenaba de claridad toda la capilla. Asustada la india, llamaba la atención de María Ramos, quien salía del oratorio:"Mire,mire, señora, que la Madre de Dios se ha bajado de su sitio y está en vuestro asiento y parece que se está quemando". María Ramos comprobó que había sido oída, el cuadro desde entonces quedó renovado, conservando, sin embargo, los rotos de la Tela (105).
A pesar de los escasos medios de comunicación la noticia corrió rápidamente. Tanto que, informado el Arzobispo de Santafé Luis Zapata de Cárdenas, constituyó de inmediato una comisión canónica. El 10 de enero de 1587 había empezado a trabajar. Así que los testigos estaban al tanto de todo y con los hechos como acababan de ocurrir.
Ante el doctrinero de Suta, Juan de Figueredo, y ante el escribano real, Diego López de Castiblanco, lo mismo que ante el cronista y presbítero Juan de Castellanos, van desfilando los testigos. La primera es la misma María Ramos. Declaran bajo fe de juramento lo que habían visto. El muy diligente Arzobispo urgió luego al párroco de Villa de Leyva, a fin de que continuara escuchando a los testigos. No contento con esto, para enero de 1588, nombra nueva comisión, integrada por Juan de Castellanos, Juan de Cañada, cura y vicario de Tunja, y Juan Rodríguez Adalid, también presbítero, para que "con toda diligencia y cuidado" indague y aclare todo lo concerniente con la imagen (106). Con el fin de esclarecer la verdad o rechazar el engaño.
¿Quisiera saber si hay otro acontecimiento de esta naturaleza, en el mundo, donde con solo quince días de distancia entre los hechos y las investigaciones de los mismos, se hayan recogido todos los datos necesarios para establecer su verdad?
La víspera de la Asunción de Nuestra Señora de ese mismo año, el propio Arzobispo se presentó en Chiquinquirá, acompañado de conspicua comitiva clerical. Asombrado y lleno de fé, el visitante dispuso que de inmediato se comenzase a edificar una buena iglesia en honor de Nuestra Señora.
El prelado no abandonó la población hasta tanto no se comenzó la construcción ordenada por él quien personalmente bendijo y colocó la primera piedra del templo. También hay documentos que atestiguan que él personalmente interrogó a María Ramos (107).
1.-¿Desde cuando se llama del Rosario?
A pesar de los documentos aducidos, en los cuales se habla del encargo hecho por Antonio Santana al Pintor de Narváez de un cuadro de Nuestra Señora del Rosario, es cierto que inicialmente solo se la llamaba la Señora de Chiquinquirá y solo después de 1636, cuando el Arzobispo Bernardino de Almanza confió el santuario a los dominicos, empezó a llamarse Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá (108). Por lo demás, la mejor documentada historia de la Virgen, la de Tobar y Buendía, se dió a la luz pública en 1694, cuando aún no había imprenta en Santafé de Bogotá, por ello se editó en Madrid. Hay algunas copias, anteriores a 1636, en que la imagen aparece sin el Rosario. Estos datos hacen preguntar a algunos, si celosamente fueron los dominicos quienes después de 1636 le pintaron el Rosario a la Señora de Chiquinquirá? Sea lo que fuere, hoy su verdadero título es el de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. Y por disposición de Pío VIII, fue declarada patrona de la nueva República de Colombia el 29 de julio de 1829, a los diez y nueve años del grito de la independencia (109).
2.- La capilla que le infunde vida y belleza.
Por cédula firmada por el propio Carlos V y traída personalmente por el Padre Vicario General, los dominicos dieron los pasos para fundar desde el 4 de diciembre de 1550 el convento de Santo Domingo de Tunja (110).
Sin embargo la fundación estuvo sometida a varios tropiezos, ocupó al menos dos sitios, antes de establecerse en donde hoy se encuentra y aún el mismo templo fue construído en sentido contrario del que inicialmente tuvo (111).
Tunja, ciudad de místicos y contemplativos, pequeña y fría, cuenta con el monumento arquitectónico más bello erigido en América del Sur para contemplar en él los misterios del Rosario.
La construcción y la talla del retablo duró años, pero la iniciativa se debió al noble español don García Arias Maldonado, capitán de CArlos V, en flandes,Italia y Alemania. Peleó en Ravena contra los franceses y se recorrió holgadamente las tierras recién descubiertas desde Santo Domingo hasta Riohacha.Y quién creyera que un andariego como él, que anduvo por todo el Nuevo Reino, terminó por asentar sus reales en Tunja, a donde llegó por agosto de 1540. Allí fue alcalde, capitán de justicia mayor y encomendero de Tinjacá. Falleció en Tunja en 1568, habiendo dejado a los dominicos varias sumas para construir la famosa capilla, a cambio de poder contarla como de su propiedad y que lo enterrasen allí a él y a todos sus herederos (112).
Tal como la conocemos hoy, data del siglo XVII, pero su construcción comenzó en 1590. Todo en ella es grandioso, pero sobretodo encierra el más grande valor que pueda pensarse en cuanto al Rosario se refiere: es el primer monumento levantado en honor del Rosario que presenta de modo denso y diáfano su valor teológico.
Esto es muy significativo, porque el Rosario en el siglo XVI era solo devocional, su teología es posterior, comienza quizas con San Luis María Grignon de Monfort y en América con los grandes sermones del jesuíta Antonio Vieira.
Podemos suministrar sobre su cronología los datos siguientes: 3 de julio de 1563. El capitán Arias Maldonado entrega ante notario 2.800 patacones a los dominicos de Tunja y los frailes se comprometen a celebrar "en la capilla de Nuestra Sra. del Rosario que está fundada en el dicho monasterio, que es como vamos al altar mayor a mano derecha...por el alma del capitán Arias Maldonado...vecino y regidor de esta dicha ciudad, que estáis presente, de vuestra mujer y deudos, y por vuestra intención, una misa rezada en cada día perpetuamente..., y sobre vuestra sepultura responso rezado... desde el día del Sr. Santo Domingo, primero que vendrá en este presente año" (113).
1565."Se protocolizan varios instrumentos entre el Capitán y los dominicos sobre este mismo asunto...para bien de su ánima de hacer y fundar una capellanía de Misas...los dos mil ochocientos ducados que yo prometí y dí por la capellanía de misa perpetua y son para convertirse a la obra y materiales del... donde se hace y funda la dicha mi capilla donde se ha de decir la dicha misa perpetua" (114).
1568. Arias Maldonado otorga su testamento."Digo y declaro que yo dejo sentada y pagada una capilla en la Iglesia del Sr. Santo Domingo de esta dicha ciudad...las cuales dicha Capilla y Capellanía dexo dotadas de renta bastante, como parece ser por la institución y donaciones a que me refiero...y señalo y nombro por patrón de las dichas Capellanía y Capilla, a...Catalina de Pineda, mi mujer, y después de sus días...sucediendo los herederos...a los que ordeno en conciencia que tengan cargo de ver cómo está reparada siempre la dicha Capilla, y cómo se dicen las dichas misas, pues para todo ello queda bastantemente lo menester de rentas..." (115).
Este mismo año falleció Arias Maldonado. En su testamento había dejado esta cláusula."Que sea en la Capilla que yo allí tengo señalada que es la de Nuestra Sra. del Rosario y digo que si Dios dispusiera de mí antes que la iglesia nueva de dicho monasterio se cubra que en tal caso que mi cuerpo se deposite en el mesmo dicho lugar en la iglesia vieja" (116).
Los dineros de Arias Maldonado se invirtieron en la construcción de su capilla. Esto ocurrió tardía, pero providencialmente, como veremos en seguida.
Los historiadores discrepan en fijar la fecha de llegada a Tunja del Fra Angélico americano, Padre Pedro Bedón. El maestro Luis Alberto Acuña, conocedor como muy pocos colombianos vivos del arte virreinal en sus diversas expresiones plásticas, asegura que su llegada ocurrió en 1582 y señala expresamente el objeto de su viaje:"Colaborar en la obra de decoración del templo y convento de su orden. Allí decora el refectorio con profusión de pinturas murales y dirige la suntuosa ornamentación de la Capilla del Rosario, teniendo bajo su consejo una verdadera legión de artífices entre quienes se destacaron el ensamblador Gonzalo Buitrago, el encarnador José de Sabogal y los doradores Diego de Rojas y Lorenzo Lugo" (117).
También Zamora, como lo vimos más arriba, atribuye al gran artista dominico el comienzo y dirección de la obra de la capilla del Rosario.
En cambio, los recientes estudios adelantados por el Instituto de investigaciones estéticas "Carlos Arbeláez Camacho" de la Universidad Javeriana de Bogotá, que emprendió la restauración del templo de Santo Domingo de Tunja, ponen en duda la colaboración de Fray Pedro en la construcción de la capilla. Sobre este particular, el arquitecto Alberto Corradine Angulo presenta una serie de documentos que lo llevan a las siguientes conclusiones:
En 1592 se está "labrando" la capilla de Ntra. Sra. del Rosario en el convento del Señor Santo Domingo de esta ciudad (Tunja).
Todos los historiadores fijan la salida del Padre Bedón, desde Quito, en 1594. Se detiene varios meses en Ipiales ( Departamento de Nariño), donde pinta la imagen de Nuestra Señora de las Lajas? Prosigue su camino por el Valle del Cauca, Ibagué, Mariquita, Santafé y finalmente Tunja,"término de este largo recorrido hecho por etapas, que nos hace pensar que solo a partir de 1594 podemos contar con la presencia de Bedón en Tunja, dos años después de que ya se estaba labrando la Capilla del Rosario...Varios cronistas... aun modernamente, admiten que Bedón pudo llegar solo "hacia 1595". Años después en 1599, ya se había terminado..."(118).
Hay diversas apreciaciones sobre el hecho mismo de la llegada de Bedón. Es posible que para un arquitecto de nuestro siglo, un técnico que todo lo ha calculado con la precisión de nuestro mundo, dos años o tres resulten una cifra astronómica para una reconsideración de la obra emprendida. Pero, poniéndonos en la situación de los hombres del siglo XVI, cuando todo está en sus comienzos, y lo que no había comenzado estaba por hacer, cuando las medidas de tiempo eran espaciosas, la presencia de Bedón, faltando todavía años y sobre todo los más importantes para la parte artística, no debió pasar inadvertida. No me parece infundada la opinión de que el dominico ecuatoriano influyó en forma decisiva en los trabajos, especialmente los artísticos de la preciosas capilla.
La obra definitiva pertenece, como lo dijimos, al siglo XVII. Pero, desde el último año del siglo XVI, desde las alturas de la ciudad de Tunja, se yergue este monumento, acaso el más elevado geográficamente en toda América, Dedicado a la Expresión mediante la escultura y la talla de fina madera de los misterior del Rosario.
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