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El inmolado líder conservador Álvaro
Gómez Hurtado solía decir
acertadamente que el problema de Colombia
era el 'régimen', como él
llamaba el ordenamiento oficial y extraoficial
de la política colombiana. Eso no
es otra cosa que la maraña que entorpece
la gestión pública para mantener
secuestrados los recursos del Estado y que,
en nombre del manoseado concepto de 'democracia',
le abre paso a unos juegos políticos
(acuerdos, alianzas, pactos, convenios,
etc.) que terminan repartiendo esos recursos
sin beneficiar a la ciudadanía.
Un buen ejemplo de ello es el sonado caso
de corrupción del alcalde de Medellín,
Luis Pérez Gutiérrez, cuyos
capítulos más escandalosos
aún están por conocerse. El
periódico El Mundo, que respalda
la gestión de Pérez, reconoce
que el alcalde repartió los cargos
burocráticos de su administración
entre los dos principales caciques electorales
de la ciudad, los pulcros senadores Luis
Alfredo Ramos y doña Piedad Córdoba,
cosa que, de entrada, garantiza la corrupción
y podredumbre de cualquier administración.
De hecho, ya hay varios funcionarios (o
funcionarias) de la administración
de Pérez Gutiérrez con acusaciones
y pruebas suficientes para ir a la cárcel,
pero todos se preguntan ¿dónde
ha estado la Contraloría Municipal
durante todo este tiempo? ¿Esas contralorías
que el presidente Uribe propuso eliminar
con el referendo por ser costosas e inútiles
y que los detractores de este defendieron
a capa y espada? Pues bien, la antiséptica
Contraloría de Medellín es
un fortín clientelista de Luis Alfredo
Ramos y el contralor es, simplemente, un
trabajador suyo. Es decir, el 'régimen'
pone al gato a cuidar el queso.
Las pruebas están a la vista. Casi
todas las empresas del Municipio de Medellín
han realizado gastos que no competen a su
función como las ciclorutas construidas
a costos excesivos con dineros de la empresa
que recolecta las basuras (Empresas Varias).
Ese es apenas un ejemplo. Asimismo, hay
funcionarios que han sido descubiertos derrochando
recursos como en el caso de la ex gerente
de las Empresas Públicas de Medellín
(Epm) y el contralor no ha dicho mayor cosa.
Tampoco el personero. Pero lo más
grave es que hay pruebas de verdaderos delitos;
peculados por apropiación, por uso
indebido, etc., y ni así actúan
los entes de control.
Lo de la vajilla es una pendejada ante
los hechos que comprometen a Isabel Cristina
Vargas, la ex gerente de la Empresa de Teléfonos
de Pereira (Etp), filial de Epm, quien era
una de las funcionarias mimadas de Luis
Pérez. La señora Vargas no
sólo dilapidó recursos de
la manera más indecente posible sino
que benefició la campaña al
Concejo de Medellín de su esposo,
el concejal electo Juan David Arteaga. Esa
es una de las características del
'régimen', toda la familia se va
instalando en cargos claves para medrar
o florecer a costa del erario. Que lo digan
los Valencia Cossio.
Miremos otro caso: Laura Victoria Zabala
es otra de las niñas mimadas de Luis
Pérez. Él le inventó
el cargo de Gerente Comercial de Epm y le
encomendó el fracasado plan de los
200 mil computadores. Esta funcionaria puso
todos sus bienes a nombre de parientes para
acceder a un préstamo de la entidad
de cien millones sin intereses y toda clase
de gabelas para adquirir vivienda, cuyo
requisito es no tener casa. La trampa fue
denunciada por internet hace más
de un año con todas las pruebas:
números de las escrituras, notarías
donde se tramitaron, números de los
certificados de tradición, etc. Sin
embargo, los entes de control pasan de agache,
son puro ornamento del 'régimen'.
Ah, y qué curioso: el hermano de
Laura Victoria, Javier Zabala, es cortesano
del monarca, secretario de Desarrollo Comunitario
de don Luis Pérez.
¿Quieren conocer más coincidencias?
El gerente del Instituto de Recreación
y Deporte (Inder), Luis Eduardo Cuervo,
es nada más y nada menos que el esposo
de la derrochadora ex gerente de Epm, Edith
Cecilia Urrego. Primero lo pusieron a administrar
el estadio cuando su señora era la
secretaria de Hacienda municipal. Luego,
ella ascendió al primer cargo de
la ciudad (las Epm) y él, al Inder.
Entonces, para el 'régimen' no hay
inhabilidades ni incompatibilidades, no
hay derechos adquiridos por méritos
sino una línea de sucesión
al trono, a los cargos de poder, al estilo
del medioevo; las más elementales
y sanas normas contra el nepotismo se desconocen
olímpicamente, se gobierna con, para,
y por los amigos como si se tratara de un
Estado feudal.
Cree el alcalde Pérez que la opinión
pública es tonta y cuando le preguntan
acerca de los porcentajes que se apropia
de los contratos argumenta que todos los
contratos de las obras públicas que
ha desarrollado en su gestión han
sido otorgados mediante licitación
pública, pero no se refiere a otros
tipos de contratos como el de suministros,
que según el procurador Edgardo Maya
Villazón, "es el rey de los
actos de corrupción". Además
la licitación no es garantía
de transparencia porque es fácil
entregar información confidencial
para privilegiar a cualquiera de los proponentes
y los empresarios colombianos han expresado
en estudios recientes que en la mayoría
de los casos hay que pagar sobornos para
obtener un contrato. Los trucos para robar
son innumerables.
Cómo estará de mal este 'régimen'
que los escándalos de Pérez
no los destaparon los organismos de control
y ni siquiera los medios de comunicación
de la ciudad pues estos también comen
-literalmente- de la pauta publicitaria
que les da la alcaldía. Los destapó
el senador Guerra Hoyos, hijo de Bernardo
Guerra Serna -"El Socio"-, el
gamonal politiquero de los setentas y ochentas.
Qué sorpresa saber que su hijo menor,
Andrés, es dizque asistente del ministro
de Transporte. ¿En qué lo
asistirá si El Socio hubo de mover
hilos para que lo recibieran en la universidad
y su preparación no le alcanza ni
para servir un tinto? Este régimen
es una monarquía de villanos.
***
Al presidente Uribe lo han tildado de ser
autoritario. El escritor Héctor Abad
anotó que un gobierno autoritario
no hubiera aceptado la derrota del referendo
ni permitido el triunfo de Lucho Garzón
en Bogotá. Para contrastar, la posición
del presidente de Venezuela, Hugo Chávez,
frente al Reafirmazo. Ya anunció
Chávez, y su vicepresidente José
Vicente Rangel, que la oposición
no recolectó las firmas necesarias
y si lo hizo se debió a un "megafraude".
La sombra de la dictadura se cierne sobre
Venezuela.
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