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Lunes 13 de octubre de 2003 - Edición 227
"No sirve para nada"
 
El referendo podría resultar inútil porque a los corruptos, terroristas y mafiosos les conviene que las leyes e instituciones del país sean inservibles.

Ante la imposibilidad de elaborar mejores argumentos en contra del referendo los abstencionistas han llegado a una conclusión solemne y de un peso incuestionable para intentar hundir esa especie de plebiscito a favor del presidente Uribe. Simplemente, y para que entienda hasta el más humilde e iletrado de los colombianos -tan carentes, como somos, de cultura política-, se han dedicado a proclamar que "el referendo no sirve para nada". Así, sin más rodeos. Los opositores han descubierto la prueba reina, el argumento irrebatible: "No sirve".

Y no sirve porque en Colombia nada sirve, porque para nuestros males no hay remedio mágico, porque se necesita un tratamiento integral donde los puntos del referendo apenas son unas aspirinas. O, como decía Séneca, porque para un barco sin rumbo cualquier viento es malo. ¿Para qué ha servido la Constitución de 1991, promovida por unos estudiantes que jugaban a hacer democracia, esperanzados en la paz por la desmovilización del M-19 y que terminó permeada por el narcotráfico? ¿No era mejor la Constitución de 1886? ¿Qué ha mejorado con la nueva? ¿Está mejor el país?

Tenemos una de las constituciones más largas del mundo y centenares de leyes todas inútiles. A Felipe Torres le abren las puertas de la cárcel antes de cumplir diez de los veinte años a que había sido condenado mientras que a la tristemente célebre 'vendedora de rosas', Leidy Tabares, la condenan a 26 años de cárcel por un asesinato. No se considera que el uno es cabecilla principalísimo de una organización terrorista culpable de atrocidades como la de Machuca (en Segovia, Antioquia), de los secuestros múltiples del avión de Avianca, la iglesia La María de Cali, el kilómetro 18 de la vía Cali-Buenaventura, la Ciénaga de El Torno y la muy reciente de los excursionistas extranjeros de la Sierra Nevada; además de miles de asesinatos absurdos e imperdonables como el de la profesora Ana Cecilia Duque en el municipio de Cocorná, Antioquia.

Leidy, por su parte, es apenas una niña de la calle sumida en la violencia de los sectores marginados de una ciudad como Medellín que ha visto correr mares de sangre en los últimos veinte años. Y el muerto, a su vez, había asesinado al primer marido de la acusada, o sea que ella mata por venganza, porque no podía permitir que ese crimen quedara impune, porque el Estado es incapaz de aplicar justicia. ¿Será eso lo que los magistrados y legisladores llaman 'proporcionalidad de la pena'? La terrible Leidy es el lobo feroz y Torres se convirtió en la caperucita roja.

Sale Felipe Torres de la cárcel y asegura que jamás abandonará el proyecto revolucionario. ¡Qué cinismo! Luego dice que trabajará por la paz pero ya sabemos en cuál paz creen los terroristas: en la aparente calma que queda después de arrasarlo todo. Sale Torres y a nadie le parece que eso sea impunidad. No hubo reparación de sus actos ni verdad ni justicia y tampoco desmonta su aparato de guerra. Un país serio no le permitiría a un individuo como éste volver al seno de la sociedad en tales condiciones pero de las miles de leyes que tenemos ninguna sirvió para mantenerlo en la cárcel donde además siempre tuvo un radio para comunicarse con sus compinches. Cuando Leidy salga de la cárcel, no será de extrañar que Torres tenga el título de 'honorable Senador' o que haya sido alcalde, gobernador, ministro y -Dios no lo quiera- hasta presidente.

Y de nuestras instituciones ¿cuál sirve para lo que fue creada? La Procuraduría General de la Nación, por ejemplo, ha abierto investigación en contra de los miembros del Ejército que participaron en el operativo de rescate de la ex ministra de Cultura Consuelo Araujo Noguera, La Cacica. Ahora resulta que los uniformados son culpables de que las Farc la hayan secuestrado y la hayan asesinado de rodillas, como a un animal, porque la tropa les estaba dando alcance. Y resulta que el Procurador General, Edgardo Maya Villazón es el viudo de la occisa y, por tanto, no se puede garantizar imparcialidad del llamado 'Ministerio Público' en la investigación de este asunto.

Pero eso no es todo, la Procuraduría se mete por encima de los casos fallados por la Fiscalía General de la Nación y decide destituir al coronel Mauricio Santoyo, nadie más ni nadie menos que el jefe de seguridad del Presidente de la República, dizque porque durante el ejercicio de funciones como director del Gaula en Medellín interceptó ilegalmente cientos de teléfonos de miembros de ONG's vinculados con la guerrilla con el fin de obtener información para rescatar a personas secuestradas. De manera que quien viola la 'intimidad' de las personas resulta peor -para la Procuraduría- que quienes las secuestran. Para lo que sí han servido nuestras leyes e instituciones es para que reinen los corruptos, los mafiosos y los violentos, sobre todo estos últimos, de ahí que no cause extrañeza que el único presidente que ha tenido pantalones tenga tantos contradictores: hay mucha gente poderosa interesada en que todo siga igual, en que el Estado no funcione como debe ser y todo termine sirviendo para nada.


RAZONES PARA VOTAR EL REFERENDO
Darío Acevedo Carmona*

La Constitución política colombiana de 1991 consagra entre los mecanismos de participación ciudadana la consulta popular, el plebiscito y el referendo, hasta hace unos cuantos meses la izquierda democrática coincidía en señalar esto como uno de sus principales atributos. Esa Constitución fue producto de un plebiscito, recuérdese la séptima papeleta. La Unión Europea, el experimento de integración político administrativo y económico más novedoso y promisorio de los últimos tiempos en el mundo se ha construido a punta de referendos. La dictadura de Pinochet en Chile, cayó hace 15 años como producto de un plebiscito. Podríamos citar varios ejemplos más para controvertir uno de los argumentos más socorridos de los partidarios de la abstención. Según estos, el referendo es un mecanismo favorito de los dictadores, lo dicen dos congresistas que en los debates ayudaron a darle una redacción más apropiada a las preguntas del referendo: Carlos Gaviria y Antonio Navarro. Si en verdad aquel es un mecanismo de dictadores habría que preguntarles ¿cuántos referendos ha citado Castro en Cuba? O ¿cuántos convocó Papá Doc en Haití? O ¿la Junta Militar argentina de los setenta?

La Corte Constitucional, una de las instituciones más prestigiosas creada por la Constitución de 1991, destacada por su talante democrático y por el tinte social de sus providencias, declaró la exequibilidad de 15 de las 19 preguntas que contenía el referendo inicial. Tumbó las demás y, lo más importante, eliminó el cuestionado preámbulo de las preguntas por considerar que insinuaban la respuesta. Es inquietante que ni siquiera con el aval de una Corte tan acreditada, los prejuicios y temores de los abstencionistas no se disiparan. ¿Será que piensan que se confabuló con el gobierno de Uribe? ¿será que la Corte se tornó autoritaria y le está haciendo el juego a una intentona dictatorial?

Hay algo más para recordar: el congresista Navarro se enemistó con el referendo por la sencilla razón de que no contemplaba la promesa original de Uribe de cerrar el Congreso. Es decir, porque Uribe no actuó dictatorialmente, que es lo que representa en cualquier lugar del mundo cerrar uno los pilares de la democracia. Al fin de cuentas, cabe preguntar ¿está Navarro por la democracia o por la dictadura?

Los abstencionistas hacen hincapié en el argumento de que no vale la pena votar el referendo porque todos los temas podrían haberse tramitado por el Congreso. Claro que eso es cierto, pero se olvidan de una cosa elemental: en 12 años de vigencia de la constitución del 91, el Congreso de la República ha sido omiso, perezoso y negligente con las reformas que se le han reclamado. No ha puesto a caminar ni la reforma política ni mucho menos los mecanismos de participación ciudadana. Sin embargo, lo más grave de la retórica de los abstencionistas es que conduce a una negación de la democracia participativa (que es la que se hace a través de referendos, consultas y plebiscitos) puesto que si todo se puede tramitar ordinariamente por el Congreso, ¿para qué convocar al ciudadano o al constituyente primario?

Arguyen los abstencionistas que no vale la pena votar el referendo porque los temas que trata son temas de poca monta o ya están vigentes. La co-directora del liberalismo, Piedad Córdoba, alega que el referendo no vale la pena porque no propone la eliminación de la pobreza. En esencia, los abstencionistas consideran que sólo se justifica votar si se hicieran preguntas trascendentales, es decir, de tipo revolucionario, carece de importancia lo que alude a asuntos de reforma. En el fondo siguen soñando con el milagro revolucionario, pero en esta ocasión lo que reclaman, sin decirlo, es que el referendo sólo es válido si consagra cambios sociales esenciales, cosa que equivale a pensar que la equidad y la prosperidad se pueden alcanzar con una votación.

Para los abstencionistas el referendo es un engaño, una patraña, una gran mentira que esconde la pretensión autoritaria de Uribe Vélez. Parten de una posición cómoda: el abstencionismo histórico que bordea entre un 40% y un 50%, mientras que los partidarios de participar tienen que partir de cero: convencer a los ciudadanos sobre los pro y los contra de cada una de las preguntas para que tomen una posición. Agregan razones vergonzosas como la de que es mejor abstenerse para evitar que gane el presidente sin caer en cuenta que en caso de salir victoriosas todas las preguntas los principales responsables del triunfo del gobierno serán los abstencionistas. Y edulcoran su campaña con el adjetivo insulso de que están convocando una abstención activa y conciente, como en la época de la izquierda radical y abstencionista que decía: "el que escruta elige", "votar es apoyar la tiranía", "votar es legitimar el estado", "las elecciones son un engaño", "para qué votar si siempre ganan los mismos", etc.

La abstención en el marco de una democracia es un auténtico desperdicio, significa un retroceso de décadas, una negación a ampliar la democracia. Por ello es mucho más loable la campaña de quienes van a participar votando negativamente todas las preguntas. El debate con los defensores de esta última posición tiene que hacerse a otro nivel, una vez quede resuelto el quid principal: votar o abstenerse.

Quien esto escribe votará positivamente todas las preguntas excepto la 14 que se refiere a la congelación de salarios de los empleados públicos que devenguen más de dos salarios mínimos y que congela los gastos de funcionamiento de los organismos del estado del orden nacional, porque vulnera el derecho de los trabajadores a un salario digno y porque pone en peligro la sostenibilidad de la Universidad Nacional y otras instituciones que cumplen importantes funciones sociales.

El referendo no es una panacea, no nos llevará al paraíso, pero le permitirá al pueblo decidir por sí mismo muchos asuntos y darle una rango de importancia mayor a lo que se apruebe o rechace. Varias de las preguntas se refieren a temas muy sensibles, veamos algunos de ellos: se propone la eliminación del perverso carrusel de los congresistas, la reducción del tamaño del Congreso, que sus recursos dejen de ser manejados por los congresistas, que el voto de los congresistas sea público. Se propone decretar la muerte política para los funcionarios públicos corruptos, establecer un límite a las pensiones de los altos dignatarios del estado, una mayor participación de las comunidades en la discusión del presupuesto nacional, destinar a educación, salud y saneamiento básico los recursos provenientes de las regalías y el cierre de las contralorías municipales por ser focos de politiquería y corrupción. ¿Qué de malo puede haber en estas propuestas? Sí, de acuerdo, con el referendo no vamos a alcanzar el paraíso, pero si estaremos haciendo uso de un mecanismo democrático que permite a los ciudadanos expresar su parecer sobre tópicos nada desdeñables como el combate a la corrupción y a la politiquería. Al fin de cuentas es mejor participar que abstenerse, es mejor escoger entre el sí y el no, que aislarse. De hecho, con el debate que se viene adelantando, la cultura política de los colombianos se ha enriquecido. A pesar de los incrédulos y de quienes han convertido el referendo en un plebiscito contra el gobierno, el referendo ha sido útil para la democracia aún sin conocer su resultado.


*Historiador, profesor Titular Universidad Nacional de Colombia
Medellín, octubre 6 de 2003.

Entre el tintero....

- E.U. desbloquea ayuda militar a Colombia tras acuerdo de inmunidad ante Corte Penal Internacional. El presidente George W. Bush autorizó entregar a Colombia cerca de 5 millones de dólares en ayuda miltiar que habían quedado congelados.

- Desmonte de subsidios al combustible diesel divide a ministros de Transporte y Minas. El precio de este combustible, que este año ya ha subido un 22 por ciento le ha causado sobrecostos por 80.000 millones de pesos a esta actividad.

- Reportan el asesinado de 25 candidatos a los comicios del 26 de octubre. Según Mindefensa, para estas elecciones hay un 34 por ciento menos de homicidios y un 85 por ciento menos de secuestros que hace tres años.

- Colombia ajustará normas sobre zonas francas a exigencias de la Organización Mundial del Comercio. Los beneficios tributarios 'amarrados' a las exportaciones desaparecerán y darán paso a otros por generación de empleo o inversiones en tecnología.

- Proyecto de ley de perdón no acogerá a quienes estén solicitados en extradición por E.U. El Presidente Álvaro Uribe pidió a los ponentes evitar que 'narcos' se camuflen de 'paras' para obtener el beneficio de la suspensión de las condenas.

- Ineficiencia de empresas de acueducto cuesta 800 mil millones de pesos a consumidores: Contraloría. Las empresas trasladan a facturas altos costos de operación y pasivos pensionales. Tarifas deben bajar en Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla.

- Farc mataron al Alcalde de Bolívar (Cauca) Orlando Hoyos. Después de reunirse con la guerrilla, fue interceptado y baleado cuando intentaba huir. Consejero de Paz del Cauca y otros tres alcaldes se salvaron.

- Gobierno no privatizará Granahorrar hasta el 2007. La decisión fue motivada en el bajo precio que se lograría por la institución, a pesar del compromiso del Gobierno con el FMI de ponerlo en venta.

- Comisión Nacional de Regalías no tiene control sobre destino de 2,4 billones de pesos en inversiones. Contraloría denuncia anomalías en contratos, dice que la entidad es incapaz de garantizar la inversión del dinero y que los controles son mediocres.

- Bloqueo de las Farc a Santa Rosa (Cauca) tiene atrapado al alcalde. El burgomaestre también estuvo en la reunión con la guerrilla en la que fue asesinado el mandatario de Bolívar.

- 700 mil predios de la Nación están invadidos. Según el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, la mayoría son de terrenos urbanos y rurales ocupados hace más de 20 años.

- El cheque ya no es el rey de los pagos en Colombia. Por cuenta del tres por mil y las tarjetas, hoy se giran 36 millones de cheques menos que en 1999. Solo se utiliza para compras grandes.

 

 
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