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A un mes del referendo no deja de sorprender
el mal ambiente que se está creando en
torno a la consulta. Hace tiempo que no se presentaba
un evento electoral tan particularmente polarizado
y enrarecido por las falacias que propagan los
detractores del Gobierno, cosa que se observa
en los comentarios tendenciosos de las campañas
por el abstencionismo en la televisión,
y en las opiniones de las directivas del partido
Liberal y sus amigos del Polo Democrático.
En los sondeos de los medios de comunicación
se puede advertir que los abstencionistas también
son opositores del presidente Uribe. Eso se nota
al acompañar su animadversión por
la consulta con frases como "el Referendo
es un engaño del presidente", "
es
una exigencia del Fondo Monetario", o "
es
una medida neoliberal de Uribe, por eso los empresarios
están financiando la campaña".
Todo eso demuestra que 'antiuribismo' es igual
a 'abstención'; es decir, no hay en los
abstencionistas una posición madura frente
al Referendo -pues hasta ellos deberían
aceptar que hay puntos buenos-, sino la intención
de oponerse a un mecanismo que tildan de plebiscitario
y que, en teoría, aumentaría el
poder de Álvaro Uribe Vélez. Luego,
no están en contra del Referendo sino del
Presidente.
Hay dos críticas que se han difundido
con más ahínco por los que llaman
a la abstención: la primera es que se trata
de propuestas inocuas que no cambian la política
de fondo y que, en su mayoría, ya existen
si no en la Constitución, por lo menos
sí en la Legislación colombiana.
La otra es que se quiere utilizar un mecanismo
democrático como lo es el Referendo para
legitimar unos recortes presupuestales que ha
exigido el Fondo Monetario Internacional. Sin
embargo, ambos argumentos son fácilmente
deleznables.
En cuanto a las propuestas "inocuas",
que según los detractores del Referendo
se podrían tramitar en el Congreso, hay
que decir que no son tan simples como las quieren
hacer ver ni están en las leyes colombianas
ni el Congreso ha sido capaz de tramitarlas porque
los parlamentarios no legislan en contra de sus
intereses personales. El primer punto del Referendo,
que los corruptos no puedan volver a desempeñar
cargos públicos ni a contratar con el Estado,
implica una sanción de por vida que actualmente
no existe y que no es una nimiedad como tampoco
lo son el voto nominal y público para los
elegidos a corporaciones públicas (punto
2), la eliminación del 'carrusel' o remplazos
temporales en las corporaciones públicas
(punto 3), la prohibición de que los congresistas
administren los cuantiosos recursos del Congreso
(punto 5), la reducción del Congreso (punto
6), las nuevas causales de pérdida de investidura
para miembros de corporaciones públicas
(punto 7) y el fortalecimiento de los partidos
(punto 15).
Por su parte, las reformas de tipo económico
introducidas en el Referendo si bien pudiesen
estar a tono con las exigencias del FMI, resultan
siendo medidas necesarias y muchas de ellas justas
con el objetivo de darle una mejor destinación
a los dineros públicos. Entre estas están
limitar las pensiones de servidores públicos
a 25 salarios mínimos (punto 8), la eliminación
de las contralorías regionales (punto 9)
dedicando los recursos que se liberen a aumentar
la cobertura educativa, a restaurantes escolares
y a saneamiento básico rural (punto 12).
En igual sentido está la destinación
de las regalías (punto 13).
Se quiere engañar al electorado con la
falsa premisa de que todos estos recortes afectan
la representación política de un
lado y el bolsillo de los colombianos del otro.
La representación política -y, por
ende, las corporaciones públicas- no mejora
en relación directa con el aumento en el
número de representantes ni desmejora por
su disminución. Hemos tenido un Congreso
grande y mediocre en toda nuestra historia y si
bien disminuirlo no lo hará mejor, por
lo menos va a disminuir el despilfarro.
Que va a afectar el bolsillo de algunos colombianos
puede ser una queja más real que las otras
por la congelación por dos años
de salarios y pensiones de los empleados públicos
que devengan más de dos salarios mínimos
(punto 14). Ese tope se debió ubicar más
arriba para evitar las criticas pero también
hay que recordar que no aplica a trabajadores
del sector privado.
Estas no son todas las criticas ni son todas
las respuestas. Lo cierto es que la campaña
contra el Referendo se está haciendo con
mentiras con el único fin de provocarle
una estruendosa derrota al Presidente de Colombia.
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