El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y
el PAM (Programa Mundial de Alimentos) necesitan 1´2 millones
de dólares mensuales para poder seguir asistiendo a los 160
mil refugiados saharauis que viven desde hace 26 años en el desierto
argelino de Tindouf, a la espera de una solución política.
Esta situación de emergencia humanitaria se debe a que el
ACNUR ha tenido que reducir sus gastos debido a su dramático déficit
presupuestario, y a la falta de donaciones que sufre el programa de asitencia
alimentaria del PAM.
El recorte de más de 660 mil dólares que ha tenido que
llevar a cabo el ACNUR significa que muchos refugiados no recibirán
ropa ni nuevas tiendas. Ante esta grave situación se han tenido
que anular la construcción de nuevos pozos de agua y la distribución
de hornillos para cocinar así como combustible. Como consecuencia
de la imposibilidad de comprar nuevas tiendas de campaña por parte
del ACNUR ( éstas se estropean con facilidad dadas las condiciones
climáticas) éste les ha facilitado telas e hilos para que
ellos mismos hagan las reparaciones y más concretamente para que
lo realicen las mujeres que son las que suelen llevar a cabo estas tareas.
Asimismo el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA) también ha reducido en un treinta por ciento sus ayudas a los refugiados saharauis no pudiendo suministrar este mes las raciones de aceite vegetal, ni legumbres, fuente importante de proteínas para esta población. Esta escasez de alimentos puede empeorar de forma dramática en septiembre a menos que los fondos necesarios lleguen inmediatamente.
Hasta ese mes el ACNUR y el Programa Mundial de Alimentos podrán paliar parcialmente la situación gracias a las aportaciones hechas recientemente por Holanda, Suecia y Francia.
El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas necesita tres mil toneladas de víveres para suministrar a esta población vulnerable que no puede llegar a ser autosuficiente dadas las condiciones desérticas en las que viven. Los refugiados saharauis dependen completamente de la ayuda humanitaria para sobrevivir y como es habitual en estos casos, los sectores de la población más afectados son los de las mujeres, niños y ancianos.
Por esa razón el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados y el Programa Mundial de Alimentos quieren mantener y si cabe mejorar un proyecto que ayude a estos refugiados actuando de forma primordial en los sectores del agua, alimentación, educación, salud-nutrición, producción agrícola y atención sanitaria. Nuestra intención es poder comprar los alimentos in situ para abaratar costes.
Hay que recordar que los refugiados saharauis llegaron a Argelia en 1976 y 1979 después del conflicto armado que estalló en 1975 entre el Reino de Marruecos y el Frente Polisario. El Gobierno de Argelia estima que son cerca de 165 mil personas, en su mayoría nómadas originarios del desierto del Sahara Occidental. Estos refugiados viven en tiendas de campaña en cuatro campos que equivalen a 42 aldeas en la región de Tindouf, situada a dos mil kilómetros de la capital.
Una gran mayoría de refugiados saharauis sufre de desnutrición en especial las mujeres, niños y ancianos, debido a la escasez de alimentos frescos, así como de riesgos de deshidratación durante los meses del verano.
Por lo tanto el proyecto que el ACNUR y el PMA quieren poner en marcha contempla el mantener el estado nutricional energético diario de cada refugiado, restablecer su estado nutricional después del ayuno del Ramadán y mejorar la calidad del pan que consumen. Hay que tener en cuenta que el 70 por ciento de las mujeres saharauis sufren anemia, por lo tanto los micronutrientes que se distribuyan ayudarán a reducir y controlar esta tasa tan elevada entre mujeres embarazadas, así como la salud de los recién nacidos.
Otro de los problemas que contempla es el estado caduco de los camiones que transportan los víveres desde el almacén central hasta los beneficiarios. Hay que tener en cuenta que el 50 por ciento de estos vehículos están estropeados debido al estado de los caminos.
CONTROLAR LA CALIDAD DEL AGUA
Controlar la calidad del agua es otro de los objetivos que quiere llevar a cabo el ACNUR con un control frecuente de la toxicidad de los pozos y la purificación de los pozos con cal, con la finalidad de disminuir los casos de enfermedades ligadas a la contaminación.
La juventud es otra de las preocupaciones del ACNUR ya que hay que reducir el fracaso escolar, prevenir la delincuencia juvenil y mejorar su orientación profesional. Para ello EL ACNUR quiere que 15 mil jóvenes se conviertan en beneficiarios de un proyecto de desarrollo educacional para disminuir en un futuro la dependencia de la ayuda exterior y poderles enseñar un oficio.
Pero para poder llevar a cabo el ACNUR necesita hacer un llamamiento
de ayuda económica, y ésta puede llegar a los
campamentos saharauis a través de la siguiente cuenta corriente:
Cc:7000-9.BSCH. Suc.1
CAMPAÑA EN MEDIOS
Y EL TIEMPO SE ACABA
El Comité Español del ACNUR va a lanzar a finales de
este mes de julio una campaña publicitaria bajo el lema Y EL TIEMPO
SE ACABA.
Ésta incluirá cuñas de radio, spot de Televisión, carteles, folletos para bancos así como un mailing a todos los colaboradores del Comité Español del ACNUR.
El mensaje base de esta campaña publicitaria es: “A partir de septiembre más de 155 mil refugiados saharauis pueden dejar de recibir todo lo indispensable para vivir. Y EL TIEMPO SE ACABA.
Colabora con el ACNUR llamando al 902 218 218
o bien a través de la cuenta 7000-9
BSCH
FUENTE: España con ACNUR
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