ZOOTERAPIA
Nuestra querida oriental Elohina, recomendada para casos de autismo
¿QUÉ ES LA ZOOTERAPIA?
La zooterapia es
el conjunto de técnicas utilizadas en rehabilitación o reeducación de alteraciones
tanto físicas como psíquicas, sensoriales, sociales, como de comportamiento, en
las que se emplean animales como facilitadores. Por esta definición podemos
dividirla en dos grandes vertientes, psicoterapia, y terapia de rehabilitación
física (en general son combinadas).
La TACA consiste en una interacción entre un terapeuta especializado en el tema,
un animal bien cuidado y una persona que pide ayuda y a la que se considere que
un animal le puede ayudar. Lo que caracteriza a esta interacción es que tanto el
terapeuta, el animal como el paciente salgan mejor de lo que han llegado después
de estar juntos. Es decir, los tres, como en toda situación terapéutica.
Los animales devuelven la sonrisa a una persona deprimida, ayudan a socializar a
una persona tímida, enseñan autocontrol en personas con problemas en el control
de los impulsos violentos, bajan la tensión arterial y relajan a las personas
nerviosas. Y sobre todo ayudan a las personas a aceptarse a sí mismas tal y como
son, esto es debido a que los animales nos aceptan tal y como somos. Ya podemos
ser gordos, delgados, altos, bajos, ricos, pobres, inteligentes o menos
inteligentes, personas con éxito o sin él. Los animales nos aceptan e incluso
nos emiten señales de ánimo cuando no nos encontramos en el mejor momento.
Los perros y los gatos, son animales apropiados para dar afecto a las personas
que lo necesitan, personas encarceladas, ancianos en residencias, niños y a las
personas en general. A un animal sano y noble siempre será bueno tenerlo.
Las interacciones con los animales nos ponen en contacto con el instinto más
íntimo y puro y el desenlace suele producir una mayor conexión con nuestra
"parte animal" instintiva y un mayor grado de aceptación de la misma.
Durante el contacto con los animales, entramos en un estado alterado de
conciencia en la que la humildad y la nobleza de espíritu forman parte de esta
interacción y, por tanto, desestructuramos las pautas de conducta de
enfrentamiento con el mundo y empezamos a tener conciencia de formar parte del
mundo animal. Los animales nos ayudan a través de mensajes que entran
directamente en nuestro inconsciente y que nos enseñan a valorarnos, a
relajarnos y a descubrir quienes somos y porqué estamos aquí.
Lo bueno de la TACA es que en ningún caso produce efectos secundarios
indeseables, siempre y cuando por supuesto el animal sea sano, tanto física como
psíquicamente Los animales generalmente avisan si algo va mal. Tranquilizan si
uno esta nervioso. Nos hablan sobre nuestro estado de ánimo, generalmente
animándonos y nos dicen lo que está sucediendo. Son una buena fuente de
información sobre nosotros mismos. Y esto es importante. Es fundamental prestar
atención y abrirse a la escucha.

Un paseo en la rural
Tanto niños como adolescentes, adultos
como ancianos pueden beneficiarse de este tipo de terapias sin efectos
secundarios indeseables El uso terapéutico de los animales también funciona en
el RETRASO MENTAL, RETRASO MADURATIVO, TRASTORNOS GENERALIZADOS DEL DESARROLLO
como el AUTISMO, tratamiento de diversos trastornos psiquiátricos como la
depresión, la esquizofrenia y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer,
la ansiedad o en algunas formas de neurosis (entre otros). (Temas en los que
trabajamos mucho y con gran experiencia) y Físicos como las Hemiplejías,
Afasias, Accidentes Cerebro Vasculares, Síndrome Parkinsoniano, Rehabilitación
Traumatologica y Fisiátrica, etc.
Y bien, como conclusión, la ZOOTERAPIA es una de las técnica nueva mas
importante para el mejoramiento de la calidad de vida, tratamiento y curación de
diversas patologías y problemas, que, sumado al control medico y cuidado
profesional pueden lograr resultados maravillosos.
Dr. Diego Glasbauer
ANIMALES DE COMPANÍA

Nuestra querida labradora Magie, recomendada para trabajar en casos de problemas emocionales.
Podríamos definir
a los animales de compañía como:
“Aquéllos que son utilizados para acompañar a las personas que los poseen, y que
además necesitan que se les dispense una serie de cuidados, considerándose en
muchos casos como un miembro más de la familia ".
Atkinson, divide a los animales de compañía en tres grupos:
1. Ambientales, caracterizados por exigir pocos cuidados y no salir de casa,
actuando además como efecto ornamental e incluiría básicamente a los peces, a
los pájaros y a las tortugas.
2. De Primer Plano, caracterizados por ocupar un lugar importante en la vida de
sus dueños, no suelen intervenir en el desarrollo de relaciones con otras
personas, y su principal representante es el gato.
3. De Contacto, cuyo nombre haría referencia a la facultad de procurar
relaciones de sus dueños con otras personas ya que es necesario sacarlos al
exterior, además de exigir importantes cuidados y atenciones, siendo el perro su
más genuino representante.
Debiéndose añadir, un grupo más a esta clasificación, los animales que aunque en
un principio no son de compañía, sabemos que están desarrollando esta función y
así lo hemos observado a partir de nuestra experiencia personal durante el
desarrollo de diversos trabajos de campo con ancianos, como son los animales de
Granja.
Pero no todos los animales van a ocasionar los mismos efectos, ya que si por un
lado unos son más activos e intervienen más en nuestros quehaceres diarios, como
el perro o el gato, otros por el contrario son más pasivos como el pájaro o el
pez.
Efectos beneficiosos
Los beneficios reportados por la bibliografía sobre la posesión de un animal de
compañía por las personas, son de tres tipos, físicos, psíquicos y sociales.
Entre los beneficios físicos, se ha comprobado su efecto positivo en el tiempo
de recuperación de las enfermedades, así como una mayor supervivencia en los
individuos que poseen animales de compañía y que han sufrido de cardiopatía
isquémica, efectos positivos que achacan al descenso de la soledad y por tanto
de la facilidad para deprimirse, la reducción de la ansiedad, el estímulo que
estos animales son para la realización de actividad física, tanto a la hora de
llevarlos de paseo como de realizar sus cuidados diarios.
Los efectos positivos sobre la recuperación de las enfermedades estarían basados
en el mantenimiento del interés sobre el animal aún estando hospitalizado, lo
que condicionaría mayores ansias de mejorar y seguir viviendo, la realización de
ejercicio, al menos moderado al establecer sus cuidados diarios, la reducción de
la presión sanguínea, por efecto relajación al comunicarse con el animal.
Friedmann ha encontrado que la presencia de un animal de compañía, un perro en
su caso, produce disminución de la frecuencia cardíaca y de la tensión arterial,
estudios que posteriormente fueron corroborados por Baum.
El poseedor de un animal de compañía generalmente va a descargar sobre el
grandes dosis de afecto y cariño, considerando al animal en muchas ocasiones
como un verdadero compañero, esto hace que el poseedor del animal mejore su
autoestima al adoptar una actitud responsable de cuidar y respetar al animal,
que a sus ojos se muestra como indefenso y dependiente de su dueño.
Además como demostró Aaron Katcher, el animal de compañía proporciona a quien lo
posee seguridad, intimidad por la disponibilidad inmediata del animal,
parentesco como así quedo de manifiesto en que los poseedores los catalogan como
pertenecientes a la familia y constancia en cuanto que el animal puede ser
sustituido por otro, a diferencia de los seres humanos.
En una encuesta llevada a cabo en los Estados Unidos, se observó que las
personas mayores de 65 años que poseían un animal de compañía presentaban
cuadros depresivos con menor frecuencia que los que no lo tenían, ya que el
animal podría actuar como soporte emocional, siendo alguien en quién se puede
confiar y a quién se le puede hablar, proporcionando al anciano un apoyo ante el
aislamiento.
Más recientemente el estudio de Siegel observa que el tener animales de compañía
disminuye el número de visitas a los médicos por sus poseedores, hecho achacable
a la disminución del estrés, en relación con la distracción que el animal le
reporta a su dueño, tanto en cuanto a alimentarlo y pasearlo, pautando una serie
de rutinas y tareas diarias.
Cusack en un estudio con ancianos observa de nuevo que los animales de compañía
mejoraban su bienestar psicológico y su sentido de humor al entretenerle de
forma desinteresada.
Quedan por último dentro de los beneficios observados en los poseedores de
animales de compañía los de tipo social, siendo indudable la labor que los
animales de compañía, sobre todo los perros, realizan en la interacción de sus
poseedores con otras personas, y por tanto en la adquisición de nuevas
amistades, además del efecto positivo que sobre la comunicación generan, ya que
aunque el animal no pueda hablar, en muchas ocasiones si es cómplice de lo que
nosotros le contamos.
Experiencia sobre los efectos beneficiosos
Muchas han sido las experiencias realizadas para interrelacionar a los ancianos
con los animales de compañía, pudiendo relatar las siguientes:
*A nivel domiciliario, la de Mugford y M´Comisky que seleccionaron 30 ancianos a
los que les colocaron periquitos enjaulados en casa en comparación con otros a
los que les colocaron flores o la televisión, observando que los que tenían el
periquito mejoraron en su salud física y en las relaciones con los vecinos.
Clover Gowing comparó el efecto producido por unos peces de colores en
comparación a otro grupo de ancianos a los que no les dio peces y observó que
los que los tenían mejoraban en su interés y sentido de la responsabilidad.
*A nivel institucional, Brickel (1979) reviso el efecto de dos gatos en una
Institución, observando el incremento de la sensibilidad de los pacientes,
además de ser los gatos el tema principal de las conversaciones. Salmon (1981),
introdujo un perro en una unidad de crónicos de un hospital geriátrico de
Caulfield, observando que estimulaba la risa, el sentido de humor, la
sensibilidad e incluso era un incentivo para vivir.
*El proyecto de interpelación "Personas mayores y animales de compañía",
realizado por el departamento de psicología de la Universidad de las Islas
Baleares con dos grupos de personas mayores de 60 años, a los que se entrevisto
antes y a los seis meses de dejarles un animal de compañía y donde se observo
una mejora de la calidad de vida general de este colectivo, sobre todo en lo
referente a la salud mental (ansiedad, depresión, control emocional/conductual)
y algo menor en relación a la salud física, no apreciándose grandes cambios en
las relaciones familiares y sociales.
*El programa animales de compañía de Cornell , iniciado en 1982, promueve la
visita de animales de compañía a instituciones geriátricas, observándose que los
ancianos mejoraban su auto-estima y además se suavizaba la tirantez de las
visitas en presencia de los animales.
De los estudios anteriores se constata que la introducción de animales de
compañía en la vida de los ancianos va a posibilitar, mejorar el estado general
de salud en sus variados aspectos, físico, psíquico y social.
Algunos resultados son:
· Personas con serios problemas de corazón que tienen animales, tienden a
mejorar su calidad de vida, al contrario de pacientes que no los tienen.
· estar con un animal baja la tensión de pacientes hipertensos
· la terapia con animales es beneficiosa para personas que experimentan grandes
cambios en su vida, mudanzas, desempleo, enfermedad o muerte de un familiar.
· los animales hacen que se reduzca la ansiedad y el aburrimiento de los
tratamientos médicos.
· los perros pueden ser adiestrados para asistir a personas con todo tipo de
discapacidades.
Los animales domésticos pueden contribuir a mejorar la calidad de vida de los
pacientes porque les proporcionan un sentimiento de paz y una finalidad.
Los perros adiestrados son de utilidad en la ayuda de personas con alguna
discapacidad física. Los pacientes hipertensos a los que se les proporciona un
perro entrenada en labores útiles y compañía, mejoran en su bienestar y
requieren menos horas de asistencia de otras personas o facultativos
ZOOTERAPIA Y MASCOTATERAPIA

Nuestro querido persa himalayo Dionisio, recomendado para sociabilización
• Los efectos
positivos de la compañía de un animal se pueden resumir en tres puntos
fundamentales.
Estímulo psicológico
Un antidepresivo natural
Cuidar de un animal mitiga el sentimiento de soledad, llena los espacios vacíos
de la vida, sobre todo para las personas ancianas, que se abandonan con mayor
facilidad.
• Un Animalito al que atender supone un estímulo para salir del aislamiento y
ofrece la posibilidad de abrirse al mundo exterior y restablecer las relaciones
o para dar vida a nuevas amistades e intereses.
• Un animal, como el perro, siempre está dispuesto a mover el rabo y a agasajar
a su dueño en cuanto éste llega, alejando de su mente los pensamientos
negativos.
Estímulo lúdico
Un perro es un compañero de juegos que no sólo contribuye a ahuyentar el
aburrimiento, sino también a que nos abramos y a que interactuemos con los
demás, son capaces de provocar carcajadas y, con ello, acentuar nuestro buen
humor. Y ya se sabe que la risa relaja y aumenta las defensas naturales del
organismo.
• La comunicación con los animales es inmediata. Saben escuchar, esperar y
perdonar. Con un animal no se establece competitividad, no se genera ansiedad,
porque el juego nunca adquiere la dimensión de competitividad o enfrentamiento.
Más que un adversario, el perro es un infatigable y divertido compañero.
Estímulo físico
Otro importante mecanismo positivo es de orden físico: los animales son
acérrimos enemigos de la pereza, y suponen un excelente estímulo para el
ejercicio y el movimiento.
Por ejemplo, cepillarlo, lanzarle un hueso o acelerar el paso para no perderlo,
de vista son actividades físicas saludables y posiblemente mucho más divertidas
que el rutinario ejercicio físico impuesto por un instructor.
Cuándo se debe
recurrir a su ayuda
Si bien al principio la TACA se empleaba básicamente como soporte para las
personas (en especial niños) con problemas de tipo psicológico o con
minusvalías, en la actualidad los inesperados y espectaculares resultados
obtenidos han permitido ampliar su radio de acción a personas de todas las
edades y al tratamiento de numerosas enfermedades (hipertensión, infarto,
anorexia, depresiones, etc.).
A continuación enumeraremos algunos de sus principales campos de aplicación.
Todos estos mecanismos son bases fundamentales en nuestro tratamiento con
Personas Mayores.
En el campo psicológico
Un perro puede resultar de utilidad para tratar algunos trastornos de
comportamiento (especialmente en los niños) como la dificultad para
socializarse, la agresividad excesiva, el rendimiento escolar escaso o la poca
confianza en uno mismo.
• Acariciar, exteriorizar el afecto que se siente por un animal mejora la propia
capacidad de interactuar, despierta el deseo de recuperar el contacto con los
demás y de dialogar con otras personas.
• Los animales nos hacen compañía, y a través de sus necesidades reclaman
nuestra atención: cuidar de un animalito es una responsabilidad que exige una
dedicación constante. Y, sobre todo en el caso de los niños, esta tarea puede
ser valiosa para ayudarles a madurar, a crecer, a darse cuenta de los valores
que son realmente importantes en la vida y a adquirir un sentido del deber. El
cuidado de otro ser contribuye, además, a que se reaccione, a ocuparse más de
uno mismo. Por ejemplo, se ha constatado que alimentar a un perro, prepararle la
comida, respetar sus horarios, puede estimular el interés por la propia
alimentación y, así, combatir la desgana y la inapetencia que se encuentran en
el origen de diversos trastornos alimenticios.
• Además, tener presentes los horarios y las necesidades del animal también
constituye un buen ejercicio para la memoria y la concentración.
En el campo médico
Un animal puede ser de utilidad durante los períodos de convalecencia en el
tratamiento de algunos trastornos.
• La Zooterapia da excelentes resultados en el tratamiento de la hipertensión:
rodearse del afecto de un cachorro produce un efecto relajante y distensivo que
ayuda a mantener en su cauce la presión sanguínea.
• Ya sea por su efecto tranquilizante como por que nos obliga a mantenernos más
en forma, la presencia de un animal también es de gran ayuda para las personas
que sufren problemas de corazón, hasta el punto de que a menudo se prescribe
para la recuperación de personas que han tenido un infarto.
• Por otro lado, el buen humor que transmite su compañía, estimula la producción
de endorfinas, sustancias segregadas por el organismo bajo la influencia de las
emociones, que refuerzan las defensas naturales del organismo y lo protegen de
las enfermedades. Además, se ha observado que la presencia de un animal acelera
la recuperación tras una intervención quirúrgica.
En el campo psiquiátrico y neurológico.
El uso terapéutico de los animales también funciona en el tratamiento de
diversos trastornos psiquiátricos como la depresión, la esquizofrenia y
enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer; la Ansiedad, algunas formas
de Neurosis, y gran cantidad de Patologías Geriátricas.
• Hacerse cargo de otro ser y proyectar en él amor y afecto refuerza la
tendencia innata en el hombre de ofrecer ayuda a otro ser viviente, lo hace
sentirse útil y se convierte en un motivo más para superar la enfermedad. Por
otro lado, la presencia de un animal transmite sensación de seguridad, ayuda a
que aflore la sonrisa y a que mejore el humor.
• También se han observado efectos positivos en personas con problemas de
autismo (una enfermedad que se manifiesta en la primera infancia, y que se
caracteriza por un progresivo alejamiento de la realidad, por un encerramiento
en un mundo interior, un empobrecimiento o una total ausencia de lenguaje y un
déficit en el desarrollo psicológico). La proximidad y la relación con un animal
a menudo es el primer paso para volver a entrar en contacto con el mundo que les
rodea. Para aquellos que sufren estos problemas, la presencia de un animal
contribuye a desencadenar reacciones emotivas, a suscitar intereses y
curiosidad, y suele estimular a los niños a que también manifiesten verbalmente
sus sentimientos y a salir del obstinado mutismo en que vivían encerrados. No
obstante para este campo en concreto se mejora la calidad de vida, pero no cura
la enfermedad.
Zooterapia Beneficios
La mayoría de los niños se identifican con los animales. Es más fácil enseñar a un niño a sentir empatía por un animal que por un humano. Esto se debe a que es más fácil determinar los sentimientos de un animal a través de lenguaje de su cuerpo que el de una persona.
Los animales ayudan a que las personas que tienen una enfermedad mental, que tienen baja autoestima, depresión, etc., a cambiar el enfoque de su ambiente, logrando que estas personas piensen y hablen de los animales, en vez de sus problemas.
Los animales pueden abrir un cauce de comunicación emocionalmente seguro entre su terapeuta y el paciente. Los animales ayudan a darle un aire de seguridad emocional a las sesiones de las terapias. La presencia de los animales puede abrir el camino hacia una resistencia inicial por parte del paciente a iniciar cualquier terapia. Es muy probable que los pacientes proyecten sus sentimientos y experiencias hacia un animal.
Los animales tienen una manera particular de aceptar a las personas sin calificarlas. Ellos no se detienen a mirar como luce una persona o que cosas dice. La aceptación por parte de un animal no admite ningún tipo de juicio.
La presencia de un animal ofrece, por lo menos, un entretenimiento para las personas. Incluso aquellas que no les gustan los animales, observan sus reacciones y movimientos. Especialmente en instituciones de salud en donde la persona tiene que permanecer por un período largo de tiempo (Ej. asilos, geriátricos) todas las personas, incluyendo al personal, son entretenidas por el animal de alguna manera.
Los
estudios han demostrado que las visitas que los animales hacen a las
instituciones, ofrecen mayor socialización entre las personas que se
encuentran en el sitio, las personas se muestran más alegres, más sociales
para con los demás, disminuye la ansiedad y estrés, mejora el estado de
ánimo. La presencia de estos aumenta la sociabilidad
entre las personas de tres maneras:
1) Entre los pacientes.
2) entre los pacientes y el equipo de trabajo.
3) entre pacientes, equipo de trabajo, familiares y otros.
Los miembros del equipo de trabajo (enfermeras, terapeutas, médicos, etc.) han reportado que es más fácil hablar con los residentes durante y después de las visitas. Los miembros de la familia prefieren hacer las visitas durante la presencia de los animales puesto a que han reportado que es un momento especialmente confortable y placentero, por el ambiente cálido que puede proporcionar este tipo de visita.
La estimulación mental ocurre porque se incrementa la comunicación con otras personas, ayudando a la evocación de recuerdos. En instituciones con pacientes con depresión o que están institucionalizados, la presencia de un animal ayuda a aclarar la atmósfera, incrementando la distracción, alegría y el juego. Estas son distracciones positivas que pueden ayudar a que las personas disminuyan sus sentimientos de aislamiento o alineación.
Mucho se ha estudiado sobre la correlación entre el contacto físico y la salud. Los niños que no tienen un contacto físico permanente, no desarrollan buenas relaciones con otras personas y a menudo fracasan en su crecimiento psicológico. Para algunas personas se les dificulta o no les agrada el contacto físico con otras personas, sin embargo el toque peludo, tibio de un gato o un perro si les agrada.
Existen programas para personas que han sido abusadas física y/o sexualmente en las que, al personal médico se le tiene prohibido el contacto físico, en estos casos, sostener a un animal para tocarlo y/o acariciarlo puede hacer un mundo de diferencia para estas personas que, a diferencia de otras, no tienen un contacto físico positivo y apropiado.
Muchas personas se sienten relajadas cuando los animales están presentes. Estudios han demostrado que la disminución de la presión de la sangre es asombrosa, puede existir también un fortalecimiento de los músculos, así como la recuperación de enfermedades del corazón.
Cuando las personas interactúan con animales sienten una sensación de unidad
con la vida y con la naturaleza;
a pesar que es difícil de explicar, algunos autores han descrito las
relaciones con los animales como parte de energía de la vida y también como
parte de la relación y comunión con Dios.
Las visitas con animales ayudan a que las personas se sientan
menos solas y menos deprimidas. Proporciona un cambio positivo
en sus rutinas, comienzan a ser más activas y sensibles, antes, durante y
después de las visitas. Ofrece un entretenimiento o una distracción de su
dolor o enfermedad.
Frecuentemente las personas hablan con sus mascotas y
comparten con ellos sus pensamientos y sentimientos. Las
visitas les proveen algo por lo que esperar con ansia.
A través de las visitas, es posible llegar en forma más
eficiente a la rehabilitación del paciente, debido a que generan
la motivación que las personas necesitan, a través de este vínculo especial
y cálido que las mascotas son capaces de brindar.
Los beneficios continúan aún después de la visita, debido a que ésta deja en
sus memorias no sólo la visita, sino una experiencia que en un futuro
compartirá con otras personas.
En un reciente documental de televisión, difundido por la red Animal Planet a través del mundo mediante el sistema de cable, se dio a la luz pública la capacidad que tienen los animales, especialmente los perros, para detectar cambios bioquímicos en el organismo de sus dueños. Mediante el olfato, variación en el tono de voz, y otras variantes percibidas por dichos animales mediante sus sentidos, se comprobó que éstos pueden detectar cuándo esa persona tan cercana a él o ella, puede estar próxima a sufrir un ataque epiléptico, cardiaco o una baja en los niveles de glucosa que le puedan ocasionar desde un mareo o desmayo, hasta la muerte.
Cada ser humano tiene un tono de voz particular, y también es sabido que cada uno expelemos un aroma particular, basado en la química de nuestros cuerpos. Y como cada ser humano es diferente uno del otro, nuestras mascotas aprenden a identificarnos a través de dicho olor, el cual, al sufrir cualquier cambio bioquímico (subida o bajada de glucosa, alza en los niveles de nuestra presión arterial, etc.) dicho olor cambia a otro muy particular. Igual puede suceder con nuestro acento o tono de voz. Siendo el perro "el mejor amigo del hombre", éste aprende a conocernos al punto de que se acostumbra no sólo a nuestro aroma particular, sino al olor que expelemos específicamente cuando dichos cambios ocurren, o al cambio en el tono o vibraciones de nuestra voz.
Más aún, hay casos documentados de ocasiones en que hasta media hora antes de una persona sufrir un ataque de algún tipo, su perro lo detecta y comienza a "avisarle" a su amo que "algo extraño" le está sucediendo, o está a punto de ocurrirle.
ANIMALES
QUE AYUDAN A EDUCAR
Y
ENSEÑAN A CONVIVIR
Genes y Gente desarrolla acciones de Terapia Animal
para niños con necesidades especiales.
|
|
|