CULTURA TRIBUTARIA Y ESTRATEGIAS GERENCIALES

 

 

Onely Salas

 

 

 

El artículo aborda el proceso de ser llevado adelante por la ciudadanía para lograr la transformación de la sociedad, luego del particular proceso constituyente vivido en el país; considerando que el sistema tributario en Venezuela ocupa un lugar destacado en los presupuestos de la República. Así, se analiza el proceso de reforma tributaria tendiente a mejorar el conjunto de competencias requeridas para ello, tales como: la Cultura Tributaria y las Estrategias Gerenciales para escoger el medio más apropiado para el logro de los mismos antes de emprender la acción.

Palabras clave: Cultura Tributaria, Estrategias Gerenciales, Sistema Tributario.

 

 

TRIBUTARY CULTURE AND MANAGEMENT STRATEGIES

 

ABSTRACT

This article approaches the process that must be carried out by the citizens to achieve the transformation of the society, after the particular Constituent process lived in the country; considering that the tax system in Venezuela occupies an outstanding place in the budget of the Republic. This way, it is analyzed the process of tax reform intended to improve the group of its required competences, such as: the Tributary Culture and the Management Strategies in order to choose the most appropriate means for its achievement before undertaking the action.

 

Key words: Tributary Culture, Management Strategies, Tax System.

 

Introducción

El objetivo de este artículo es analizar la importancia de los sistemas de información dentro de las organizaciones, como una alternativa para aumentar el discernimiento sobre la cultura tributaria. El estudio se fundamenta en resaltar el papel de los sistemas de información como herramienta gerencial.

La construcción de una sociedad basada en el conocimiento tiene como eje central la educación. Frente al proceso de la globalización actual, existe un consenso mas generalizado entre los organismos internacionales sobre el tema de la Gestión Tributaria, y que el mismo debe abordarse en todo el país, tanto por considerar nuevos paradigmas en la cultura tributaria, como por las tecnologías de la información y la comunicación que mejor apoyen los procesos que se llevan a cabo en las instituciones.

La gestión tributaria o ingreso público, como también se le llama, hace referencia al conjunto de acciones en el proceso de la gestión pública, vinculado a los tributos, que aplican los gobiernos, en su política económica; los tributos son las presentaciones en dinero que el estado, en su ejercicio de poder, exige con el objeto de tener recursos para el cumplimiento de sus fines.

En tal sentido, la gestión tributaria es un elemento importante de la política económica, porque financia el presupuesto público, es la herramienta más importante de la política fiscal, en él se especifica tanto los recursos destinados a cada programa como su funcionamiento.

Partiendo del supuesto, de que toda sociedad se constituye con el objetivo de lograr un fin común, y como consecuencia lógica de esta premisa, se establecen las normas que habrán de regir su funcionamiento conjuntamente con los organismos que sean necesarios para la realización de este fin colectivo. El desarrollo de esta idea de sociedad, como cualquier otra actividad, genera costos y gastos, los cuales, como resulta obvio, deben ser cubiertos con los recursos propios de esa colectividad, bien porque en su seno se realizan tareas que le produzcan tales ingresos y sobre todo, porque ésta percibe los aportes de sus miembros.

No obstante, el aspecto educativo, es una variable fundamental en el momento de buscar un cambio paradigmático en el proceder general de una colectividad, una región un pueblo y hasta de una nación. Por eso se habla de la formación más que educación. En este sentido, expertos en procesos educativos como: Coll (1996), Ríos (1999), Villarroel (1994) concuerdan en la diferencia que existe entre la educación y la formación. Se colige que lo educativo es un proceso mas específico, determinado por reglas, normas y basado en teorías muchos más investigadas, probadas y comprobadas. Y la formación, como toda forma de educación, con vistas a la calificación para una profesión, un oficio, que proporciona las competencias exigidas para los mismos.

            La lucha contra la evasión tributaria constituye hoy un tema central en las agendas políticas de los países latinoamericanos, debido a su elevado impacto en la estabilidad económica, en las estrategias de desarrollo y en la gobernabilidad en general. Aunque las estrategias de control o fiscalización tributaria son fundamentales en dicha lucha, resulta claro que el esfuerzo por controlar el cumplimiento tributario y generar un riesgo creíble ante el incumplimiento no basta por sí sólo para vencer las prácticas de evasión. Es necesario desarrollar una cultura tributaria, que permitan a los ciudadanos concebir dichas obligaciones como un deber sustantivo, acorde con los valores democráticos.

Un mayor nivel de conciencia cívica respecto al cumplimiento tributario, junto a una percepción de riesgo efectivo por el incumplimiento, permitirá a los países de la región disminuir los elevados índices de evasión. De modo que, el uso de la palabra cultura fue variando a lo largo de los siglos.

Según Taylor, la cultura o civilización, en sentido etnográfico amplio: “es todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de la sociedad”. Es decir; la cultura incluye todas las manifestaciones de los hábitos sociales de una comunidad, las reacciones del individuo en la medida en que se ven afectadas por las costumbres del grupo en que vive, y los productos de las actividades humanas en la medida que se van determinadas por dichas costumbres

  La cultura moldea a los individuos según sus propios designios, los miedos, las esperanzas, las repugnancias y los placeres que cada ser humano es capaz de experimentar, depende del modelo cultural que haya configurado su personalidad.

En consecuencia, este uso actual del término cultura designa, como se dijo arriba, el conjunto total de las prácticas humanas, de modo que, incluye las prácticas: económicas, políticas, científicas, jurídicas. Religiosas, discursivas, comunicativas, sociales en general, bien sea de un colectivo muy amplio o de dimensiones medianas, o más restringido e incluso el individuo. Algunos autores prefieren restringirse el uso de la palabra cultura a los significados y valores que los hombres de una sociedad atribuyen a sus prácticas.

De acuerdo con lo expresado anteriormente, se puede decir que esta situación se ha generado, por la falta de información de los diferentes organismos del estado, a las cuales le compete esta acción, Así como la educación de los ciudadanos en cuestión del sistema tributario. A tal efecto se hace necesario, a través del trabajo doctoral, proponer estrategias de información institucional, que permita a la ciudadanía formarse dentro de una cultura tributaria. Y de este modo, permitir abordar la praxis  y  aplicación de la misma.

 

Cultura Tributaria

 

  El uso de la palabra cultura fue variando a lo largo de los siglos. En el latín hablado en la Roma antigua y durante buen tiempo de la Edad Media, significaba inicialmente "cultivo de la tierra", y luego, por extensión metafóricamente, "cultivo de las especies Humanas". Alternaba con civilización, que también deriva del latín y se usaba como opuesto a salvajismo, barbarie o al menos rusticidad. Civilizado era el hombre educado, que vivía en buenas condiciones y dominaba el saber.

Desde el siglo XVIII, el romanticismo impuso una diferencia entre civilización y cultura. El primer término para nombrar el desarrollo económico y tecnológico, lo material; el segundo para referirse a lo "espiritual", es decir, el "cultivo" de las facultades intelectuales. En el uso de la palabra "Cultura" cabía, entonces, todo lo que tuviera que ver con la filosofía, la ciencia, el arte, la religión, entre otros.

Las nuevas corrientes teóricas de la sociología y la antropología contemporáneas redefinieron este término, contradiciendo la conceptualización Romántica. Se entiende cultura en un sentido social. Cuando se dice " cultura China", " cultura Maya" se está haciendo uso distinto de aquel, se refiere a los diversos aspectos de la vida en esas sociedades. En general, hoy se piensa a la cultura como el conjunto total de los actos humanos en una comunidad dada, ya sean éstos prácticas económicas, artísticas, científicas o cualesquiera otras. Toda práctica humana que supere la naturaleza biológica es una práctica cultural.

No obstante, Vega (2003) explica que para forjar una cultura tributaria, se requiere también de un Estado que rinda cuentas claras a los ciudadanos del uso que le está dando a los recursos que ellos aportan; asimismo, que se fortalezca a los gobiernos locales y que las comunidades tengan una participación cualitativa en la formulación de las políticas de desarrollo local; esto es parte de la cultura.

Se acentúa en el papel de la educación para forjar una cultura tributaria porque hay que reconocer los límites de la ley y los medios represivos en éste como en casi todos los campos de la vida social. Por supuesto que tampoco se trata de un  problema que se solucione exclusivamente por la vía educativa. Se requiere un acercamiento más integral. Pero descuidar este componente fundamental nos aleja de la meta; se requiere de una política educativa  establecida en una profundización de la cultura y la ética cívica. Por otra, con el actual esquema tributario no se podrá disponer de los recursos para una educación pública de calidad  y al alcance de todos(as).

Los valores matriciales, y por tanto más importantes, en nuestra sociedad y cultura, sociedad y cultura de conocimiento, son el conocimiento y la participación. Es, pues, sobre ellos que hay que crear y acumular la nueva cultura tributaria. No hay otro camino. Conocimiento aquí significa información total, transparencia, análisis riguroso, planteamiento de todos los escenarios posibles, valoración crítica de los mismos. Y participación significa que los afectados, todos los ciudadanos, tomen parte en la definición del modelo de desarrollo humano como país, en la definición y elaboración de las políticas tributarias y en la decisión del sistema tributario que se necesita y conviene. La participación implica que, por municipios y regiones, todos tomemos parte tanto en la elaboración y aprobación del presupuesto nacional como en la determinación de los tributos a recolectar. Sobre estas prácticas culturales y sociales, antes de lo imaginado, contaremos con la cultura tributaria que ahora tanto echamos de menos.

 

Estrategias Gerenciales

 

En relación a la palabra estrategia, diversos autores están de acuerdo en señalar que no existe un consenso respecto a las actuales definiciones de estrategia, Ginsberg (1984); Entre las causas de desacuerdo estos autores citan que: “el concepto de estrategia es complejo, la estrategia es multidimensional, debe ser situacional y relativa a la industria, es el resultado de modelos mentales diferentes, la dificultad de operacionalización empírica del concepto de estrategia” (p. 54). Es decir, para que se tenga éxito, en un proceso de planeación estratégica se deben establecer los criterios para tomar las decisiones organizacionales diarias y se debe suministrar el patrón frente al cual se puede evaluar tales decisiones.

En tal sentido, Mintzberg (1988) señala que la definición de estrategia variara según sea considerada como: un plan, un patrón de conducta, una posición o una perspectiva. Al respecto, Chaffee (1985) citado por Mitzberg indica que las definiciones pueden ser agrupadas en tres modelos diferentes, los cuales reflejan las preferencias semánticas y los diferentes puntos de vista de los autores. Estas agrupaciones son presentadas en los siguientes modelos:        a) modelo lineal: el cual asume que la estrategia consiste en integrar las decisiones, acciones o planes para alcanzar los objetivos de la organización. Los términos asociados a este modelo son: planeamiento estratégico, formulación e implementación estratégica; b) modelo adaptativo: que considera la estrategia como un medio para lograr un "match" entre la organización y su entorno. Los términos asociados son: management estratégico, elección estratégica, diseño estratégico, fit estratégico, nicho; c) modelo interpretativo: que asumen que la estrategia está basada en un contrato social y que su objetivo es atraer a los individuos para cooperar en un intercambio de beneficio mutuo. Los términos asociados son: normas estratégicas.

Esto indica que "el concepto de estrategia y de planificación estratégica no cesan de evolucionar y no cesan de ser objeto de controversia. Esta dificultad ocasiona que las investigaciones hayan concentrado su atención en explorar 'middle range' relationships (relacionadas a un particular "contexto") más que la búsqueda de una "grand theory" de estrategia” (Ginsberg y Venkatraman 1985).

Al hablar, en materia de gestión tributaria, propone una reestructuración del actual Servicio Nacional Integrado de Administración Tributaria (SENIAT), para aumentar la recaudación y evitar la evasión de impuestos. Así como la aplicación de una serie de instrumentos de recaudación que permitan reducir el déficit fiscal.

A mediados de 1994, se estructuró un programa de reforma tributaria, dentro de un esfuerzo de modernización de las finanzas públicas por el lado de los ingresos, que en Venezuela se denominó "Sistema de Gestión y Control de las Finanzas Públicas" (conocido por sus siglas o Proyecto SIGECOF), el cual fue estructurado con el apoyo del Banco Mundial, propiciando la actualización del marco legal y funcional de la Hacienda Pública Nacional. Dicha reforma seguía las tendencias que en ese mismo sentido se habían generalizado en América Latina, como consecuencia de la crisis de deuda pública de la década de los 80, conjuntamente con los programas de reforma del Estado y de ajuste fiscal entendidos como posibles soluciones a dicha crisis. Con esta reforma se pretendió la introducción de ciertas innovaciones importantes como la simplificación de los tributos, el fortalecimiento del control fiscal y la introducción de normas que hicieran más productiva y progresiva la carga fiscal.

Ese cambio tan relevante se logró a través de la creación del Servicio Nacional Integrado de Administración Tributaria, (en lo adelante SENIAT, hoy en día se le conoce como Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria), mediante Decreto Presidencial Número 310 de fecha 10 de agosto de 1994, como un Servicio con autonomía financiera y funcional y con un sistema propio de personal, en atención a las previsiones respectivas de nuestro Código Orgánico Tributario.

Según información del (Seniat), el presupuesto fiscal para el año 2000, fija como meta en los ingresos ordinarios de origen no petrolero un monto de
Bs. 8.561 millardos, equivalente al 47,8% del total de ingresos, mejorando su participación en 5,7 puntos porcentuales con respecto al nivel alcanzado en 1999. Los ingresos fiscales originados por la actividad petrolera, excluyendo las transferencias al Fondo de Inversión para la Estabilización Macroeconómica (FIEM), se estiman en Bs. 4.211 millardos, equivalentes al 23,6% del total de ingresos fiscales.

El tal sentido, Asociación Venezolana de Derecho Tributario (1999).  expresa que: “la comprensión de la composición y aplicación de los tributos y del sistema tributario Venezolano, nos ayuda a saber no solo cuales son nuestras obligaciones, sino también nuestros derechos como contribuyentes” (p.24). A su vez, permite a los encargados de planificar las finanzas nacionales determinar cuáles son los criterios que de aplicarse serán mas beneficiosos para la población; lamentablemente, en nuestro país esto no es tenido en cuenta y los impuestos en vez de constituir un medio del que el Estado se vale para equiparar los beneficios de los habitantes, se constituye en el medio de sacarle más a los que menos tienen para beneficio de unos pocos. En nuestro país, no existe una cultura tributaria, como sí existe en otros países desarrollados, tales como los Estados Unidos y España, donde la mayor parte de la renta fiscal proviene de los impuestos, contrariamente a nuestro país, donde más del 90% de la renta fiscal proviene del Petróleo, dependemos casi en un 100% de los ingresos petroleros.

Asimismo, el autor anteriormente señalado dice: “...otro gran problema por el cual atravesamos es que nuestra población desconfía enormemente de los destinos que el Estado le da a los ingresos fiscales, los cuales deberían ser invertidos en obras que nos beneficien a todos y no en proselitismos políticos” (s/p). Finalmente, es necesario señalar que nuestro Sistema Tributario necesita profundos cambios, empezando por cambiar las actuales políticas fiscales, que los ingresos fiscales sean realmente reinvertidos en el país, que se mejoren las técnicas tendientes a evitar la evasión fiscal y concienciar a la población acerca de la importancia de cumplir con el deber constitucional de pagar sus impuestos.

Una gerencia que se preocupe por dar valor a su gente es una gerencia de impacto que entiende y practica la responsabilidad social que posee con el entorno y por lo tanto genera en quienes la experimentan identificación con ella y compromiso consigo mismos.

 

 

Sistema Tributario

           

El sistema tributario, según Abache-Blanco (s/f), en contraposición al régimen tributario, es, procurará la justa distribución de las cargas públicas según la capacidad económica de los contribuyentes atendiendo al principio de progresividad. La realización de este postulado va dirigido a la protección de la economía nacional y la elevación del nivel de vida de la población, lo cual obliga al Estado a desarrollar e implantar un eficiente sistema de recaudación de los tributos.

Es decir, esta compleja estructura pareciera enseñar que las garantías de los derechos humanos dependan, en principio, de la posibilidad de que el Estado como administrador de las necesidades colectivas establezca y disponga los recursos financieros necesarios. Estas necesidades colectivas determinadas por los fines del Estado son consustánciales con la existencia misma del Estado y su desenvolvimiento. En tal sentido, no se entendería que entre los fines del Estado se encuentren cometidos contrarios a la protección de la economía nacional y a la elevación del nivel de vida de la población, como tampoco, que el sistema de recaudación de los tributos no fuera perfectible.

Los autores anteriormente señalados expresan, que todo esto conduce a plantearnos, en esta difícil hora política del país, asuntos públicos tan pregonados por la propia Administración, por sectores nacionales de cierta credibilidad, por algunos pocos parlamentarios, por las leyes de Presupuesto de los últimos 3 años de ejercicio fiscal e, incluso, por la notoriedad de las conductas financieras del Ejecutivo Nacional, tales como, el gasto público superfluo, irracional y el racional indebidamente conducido; la proliferación de leyes impositivas y los altos tipos impositivos, y la creciente e incontrolable evasión fiscal, que son el caldo de cultivo de la tan cacareada desobediencia tributaria.

Éstas y no otras, son las razones que mueven a esa masa ciudadana (intelectuales, profesionales, universitarios, técnicos, trabajadores especializados y no especializados, estudiantes, empresarios, comerciantes, gerentes, artesanos, políticos, etc.) someter a escrutinio la desobediencia tributaria.

Con respecto, al trabajo doctoral; la metodología se procederá de la manera siguiente: 1) Naturaleza del estudio: se ubicará en el enfoque interpretativo enmarcado en el paradigma pospositivita en la modalidad cualitativa; dentro de la cual se encuentra un grupo de metodologías que se pueden seguir para  elaborar una investigación. Todas ellas con unos lineamientos  muy específicos, en modalidad que difiere a la cuantitativa. 2) El escenario: el mismo hace referencia a la ecología de la investigación; esto es, al ambiente o medio sociogeográfico donde se va a realizar ésta y de donde van a salir los informantes o población y muestra con los cuales se va a trabajar, a fin de  obtener los datos necesarios para la investigación. En este caso, se delimita un espacio geográfico cultural que será el ámbito donde  se moverá el investigador para llevarla a efecto.

En este orden de ideas, como se trata de la cultura tributaria y la educación del contribuyente en Venezuela, el escenario debería ser todo el país; Pero esto no es metodológico, puesto que resultaría un medio sumamente amplio e inasequible; por consiguiente se hace necesario de una delimitación más precisa para poder investigar de manera más objetiva. En correspondencia, se delimitará a la ciudad de San Cristóbal capital del estado Táchira que presenta características, aunque peculiares, coincidentes con la cultura generalizada del país. Aquí interesa, más que la descripción geográfica, la sociocultural, por cuanto se trata de la expresión muy concreta de  un grupo, cómo es su comportamiento específico ante el pago del impuesto, su disposición al cumplimiento, su modalidad de evasión, forma de pensar con respecto al uso y utilidad de los impuestos, entre otros. 3) Población y Muestra. En relación a este punto Goetz y LeCompte, expresaron:

 

Decidir qué o a quienes estudiar exige la determinación de las fuentes de datos relevantes para los fines de la investigación y la elección de los medios para seccionarlas. El contenido de las teorías determina qué elementos del mundo empírico (animados o inanimados, objetos o personas) constituyen las poblaciones y fuentes de datos para el investigador. Habitualmente, para los etnógrafos, las personas, tiempos y escenarios son las poblaciones principales. Dependiendo de las teorías empleadas, pueden considerarse también poblaciones, los acontecimientos, comportamientos  y significados. La población se elige según su significación teórica o su relevancia para la teoría que informa las cuestiones de la investigación. (p.77)

 

Por otra parte, en la investigación cualitativa se le denomina también informantes claves sobre todo aquellos que han sido seleccionados como muestra para la aplicación de las técnicas y los instrumentos elegidos para la  recolección de los datos necesarios.

Por eso, la elección de una estrategia que designe, por ejemplo, a quién estudiar, es un proceso interactivo que se manifiesta especialmente en las fases iniciales de la investigación cualitativa o de campo. No obstante, las estrategias de selección y muestreo se utilizan también para  orientar las fases de recogida de datos y análisis e interpretación. A lo largo de toda la investigación, se reexaminarán los efectos de cada selección o muestreo a medida que se evidencien sus consecuencias. Con esta información, el proceso de adopción de decisiones empezará otra vez. 4) Técnicas e instrumentos de recolección de Información: En ese sentido, la etnografía utiliza múltiples y variadas técnicas y estrategias, pero pone énfasis en el uso de estrategias interactivas como la observación participante, las entrevistas, los instrumentos diseñados por el investigador y el análisis de documentos.

También se utilizan los recursos de la tecnología para mejorar la percepción de nuestros sentidos, tales como grabadores, cámaras fotográficas y de video, computadoras y otros. Entre los últimos procedimientos para la  consecución de la investigación cualitativa etnográfica, los estudios cualitativos contienen una gran cantidad de información muy rica: “las propias palabras pronunciadas o escritas por la gente y las actividades” observadas. En los estudios realizados mediante observación participante, “los investigadores tratan de transmitir una sensación de que se está allí y se experimentan directamente  los escenarios”. También en las investigaciones basadas en entrevistas en profundidad “tratan de que los lectores tengan la sensación de que “están en la piel” de los informantes y ven las cosas desde el punto de vista de ellos.

En la descripción etnográfica el investigador deja que las palabras y acciones de las personas hablen por sí mismas; pero es él quien ordena los datos de acuerdo a lo que piensa que es importante. Según,                       Miguel Martínez (1991), como una forma práctica para hacer esa clasificación y categorización, transcribir las entrevistas, grabaciones y descripciones en los dos tercios derechos de las páginas, dejando, para la categorización y anotaciones especiales el tercio izquierdo, enumerando las páginas y las líneas para su fácil manejo posterior.

Luego la clasificación y categorización de la información puede hacerse de diversas formas, usando un sofisticado programa de  computación, por ejemplo o, como en el caso nuestro, de la investigación presente, reutiliza una tabla de doble entrada donde se colocan las categorías más importantes que se encuentran en la información recopilada, apoyadas por frases textuales de los informantes claves.

 

 

 

 

 

 

 

 

           

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

REFERENCIAS

 

Abache B. Y ASOCIADOS.(s/f) Regimen Jurídico del sub-sistema Tributario Nacional. Impuesto al valor agregado. Sitio Web: www.abacheblanco.com.ve.

Asociación Venezolana de Derecho Tributario (1999). Temas Tributarios. Compilación de Estudios. (Varios autores) Caracas: Ediciones Livrosca.

Ginsberg 1984: La Administración Estratégica y el desarrollo del recurso humano. Mc Graw Hill, Mexico

J.P. Gotees y M.D. Le Compte (2000). Etnografía y Diseño Cualitativo  en Investigación educativa. Madrid: Ediciones Morata, S.A.

Martínez, Miguel (1999). La Nueva Ciencia. Venezuela: Trillas.

Martínez, Miguel (2000). La Investigación Cualitativa Etnográfica en educación. Venezuela. Editorial Trillas.

Mintzberg (1988) Teorías gerenciales y sus implicaciones en el comportamiento organizacional. Mc Geaw Hill  Bogotá.

 Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria, Decreto Presidencial Número 310 de fecha 10 de agosto de 1994,

Vega,A.(2003). La Cultura Tributaria en Latinoamérica http://www.jp.or.cr/pulso/2001/alvaro05.html

 

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1