“CULTURA TRIBUTARIA Y ESTRATEGIAS
GERENCIALES”
Onely
Salas
El artículo
aborda el proceso de ser llevado adelante por la ciudadanía para lograr la
transformación de la sociedad, luego del particular proceso constituyente
vivido en el país; considerando que el sistema tributario en Venezuela ocupa un
lugar destacado en los presupuestos de
Palabras clave: Cultura Tributaria, Estrategias Gerenciales, Sistema
Tributario.
TRIBUTARY CULTURE AND MANAGEMENT STRATEGIES
ABSTRACT
This article approaches the process that must be
carried out by the citizens to achieve the transformation of the society, after
the particular Constituent process lived in the country; considering that the
tax system in
Key words: Tributary Culture, Management Strategies, Tax System.
Introducción
El objetivo de este artículo es analizar la importancia de
los sistemas de información dentro de las organizaciones, como una alternativa
para aumentar el discernimiento sobre la cultura tributaria. El estudio se
fundamenta en resaltar el papel de los sistemas de información como herramienta
gerencial.
La construcción de una sociedad basada en el conocimiento tiene como eje
central la educación. Frente al proceso de la globalización actual, existe un
consenso mas generalizado entre los organismos internacionales sobre el tema de
la Gestión Tributaria, y que el mismo debe abordarse en todo el país, tanto por
considerar nuevos paradigmas en la cultura tributaria, como por las tecnologías
de la información y la comunicación que mejor apoyen los procesos que se llevan
a cabo en las instituciones.
La gestión tributaria o ingreso público, como también se le llama, hace
referencia al conjunto de acciones en el proceso de la gestión pública,
vinculado a los tributos, que aplican los gobiernos, en su política económica;
los tributos son las presentaciones en dinero que el estado, en su ejercicio de
poder, exige con el objeto de tener recursos para el cumplimiento de sus fines.
En tal sentido, la gestión tributaria es un elemento importante de la
política económica, porque financia el presupuesto público, es la herramienta
más importante de la política fiscal, en él se especifica tanto los recursos
destinados a cada programa como su funcionamiento.
Partiendo del supuesto,
de que toda sociedad se constituye con el objetivo de lograr un fin común, y
como consecuencia lógica de esta premisa, se establecen las normas que habrán
de regir su funcionamiento conjuntamente con los organismos que sean necesarios
para la realización de este fin colectivo. El desarrollo de esta idea de
sociedad, como cualquier otra actividad, genera costos y gastos, los cuales,
como resulta obvio, deben ser cubiertos con los recursos propios de esa
colectividad, bien porque en su seno se realizan tareas que le produzcan tales
ingresos y sobre todo, porque ésta percibe los aportes de sus miembros.
No obstante, el aspecto
educativo, es una variable fundamental en el momento de buscar un cambio
paradigmático en el proceder general de una colectividad, una región un pueblo
y hasta de una nación. Por eso se habla de la formación más que educación. En
este sentido, expertos en procesos educativos como: Coll (1996), Ríos (1999), Villarroel
(1994) concuerdan en la diferencia que existe entre la educación y la
formación. Se colige que lo educativo es un proceso mas específico, determinado
por reglas, normas y basado en teorías muchos más investigadas, probadas y
comprobadas. Y la formación, como toda forma de educación, con vistas a la
calificación para una profesión, un oficio, que proporciona las competencias
exigidas para los mismos.
La lucha
contra la evasión tributaria constituye hoy un tema central en las agendas
políticas de los países latinoamericanos, debido a su elevado impacto en la
estabilidad económica, en las estrategias de desarrollo y en la gobernabilidad
en general. Aunque las estrategias de control o fiscalización tributaria son
fundamentales en dicha lucha, resulta claro que el esfuerzo por controlar el
cumplimiento tributario y generar un riesgo creíble ante el incumplimiento no
basta por sí sólo para vencer las prácticas de evasión. Es necesario
desarrollar una cultura tributaria, que permitan a los ciudadanos concebir
dichas obligaciones como un deber sustantivo, acorde con los valores
democráticos.
Un mayor nivel de
conciencia cívica respecto al cumplimiento tributario, junto a una percepción
de riesgo efectivo por el incumplimiento, permitirá a los países de la región
disminuir los elevados índices de evasión. De modo que, el uso de la palabra
cultura fue variando a lo largo de los siglos.
Según Taylor, la cultura
o civilización, en sentido etnográfico amplio: “es todo complejo que incluye el
conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y
cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto
miembro de la sociedad”. Es decir; la cultura incluye todas las manifestaciones
de los hábitos sociales de una comunidad, las reacciones del individuo en la
medida en que se ven afectadas por las costumbres del grupo en que vive, y los
productos de las actividades humanas en la medida que se ven determinadas por
dichas costumbres
La cultura moldea a los individuos según sus propios
designios, los miedos, las esperanzas, las repugnancias y los placeres que cada
ser humano es capaz de experimentar, depende del modelo cultural que haya
configurado su personalidad, dentro de un contexto colectivo, que lo
identifica, además, con este; y que luego se manifiesta, tanto en le individuo
como en el colectivo de manera comportamental.
En consecuencia, este uso
actual del término cultura designa, como se dijo arriba, el conjunto total de
las prácticas humanas, de modo que, incluye las prácticas: económicas,
políticas, científicas, jurídicas. Religiosas, discursivas, comunicativas,
sociales en general, bien sea de un colectivo muy amplio o de dimensiones
medianas, o más restringido e incluso el individuo. Algunos autores prefieren
restringir el uso de la palabra cultura a los significados y valores que los
hombres de una sociedad atribuyen a sus prácticas.
De acuerdo con lo
expresado anteriormente, se puede decir que esta situación cultural
manifiestamente de renuencia o evasión hacia le impuesto, se ha generado, por
la falta de información, por parte de los diferentes organismos del estado, a
los cuales les compete esta acción, Así como también es su deber, la educación
de los ciudadanos en cuestión del sistema tributario. A tal efecto se hace
necesario, a través del trabajo doctoral, proponer estrategias de información
institucional, que permita a la ciudadanía formarse dentro de una cultura de
tributación auténtica y honesta. Y de este modo, permitir abordar la
praxis y
aplicación de la misma.
Cultura
Tributaria
El uso de la palabra
cultura fue variando a lo largo de los siglos. En el latín hablado en la Roma
antigua y durante buen tiempo de la Edad Media, significaba inicialmente
"cultivo de la tierra", y luego, por extensión metafóricamente,
"cultivo de las especies Humanas". El término alternaba con
civilización que también deriva del latín y se usaba como opuesto a salvajismo,
barbarie o, al menos, rusticidad. Civilizado era el hombre educado, que vivía
en buenas condiciones y dominaba el saber.
Desde el siglo XVIII, el
romanticismo impuso una diferencia entre civilización y cultura. El primer
término para nombrar el desarrollo económico y tecnológico, lo material; el
segundo para referirse a lo "espiritual", es decir, el "cultivo"
de las facultades intelectuales y espirituales. En el uso de la palabra
"Cultura" cabía, entonces, todo lo que tuviera que ver con la
filosofía, la ciencia, el arte, la religión, entre otros.
Las nuevas corrientes
teóricas de la sociología y la antropología contemporáneas redefinieron este
término, contradiciendo la conceptualización Romántica. Se entiende la cultura
en un sentido más social o sociológico. Cuando se dice " cultura
China", " cultura Maya" se está haciendo uso distinto de aquel,
al que se hizo alusión en la primera parte del párrafo, se refiere a los
diversos aspectos manifestativos de la vida en esas sociedades. En general, hoy
se piensa a la cultura como el conjunto total de los actos humanos en
una comunidad dada, ya sean éstos prácticas económicas, artísticas, científicas
o cualesquiera otras. Toda práctica humana que supere la naturaleza biológica
es una práctica cultural.
No obstante, Vega (2003)
explica que para forjar una cultura tributaria, se requiere también de un
Estado que rinda cuentas claras a los ciudadanos del uso que le está dando a
los recursos que ellos aportan; asimismo, que se fortalezca a los gobiernos
locales y que las comunidades tengan una participación cualitativa en la
formulación de las políticas de desarrollo local; esto es parte de la cultura
que se pudiera realizar mediante la participación ciudadana y el control social
como nuevos ingredientes de esa cultura tributaria.
A este respecto, entonces
se hace énfasis en el papel que debe
cumplir la educación para forjar una
cultura tributaria, porque hay que reconocer los límites de la ley y de los
medios represivos, en éste, como en casi todos los campos de la vida social.
Por supuesto que tampoco se trata de un problema que se solucione
exclusivamente por la vía educativa. Se requiere un acercamiento más integral.
Pero descuidar este componente fundamental nos aleja de la meta; se requiere de
una política educativa establecida en una profundización de la cultura y la
ética cívica. Por otra, con el actual esquema tributario no se podrá disponer
de los recursos para una educación pública de calidad y al alcance de
todos(as).
Los valores matriciales,
y por tanto más importantes, en nuestra sociedad y cultura, de conocimiento,
son el conocimiento y la participación. Es, pues, sobre ellos que hay que crear
y acumular la nueva cultura tributaria. No hay otro camino. Conocimiento aquí
significa información total, transparencia, análisis riguroso, planteamiento de
todos los escenarios posibles, valoración crítica de los mismos. Y
participación significa que los afectados, todos los ciudadanos, tomen parte en
la definición del modelo de desarrollo humano como país, en la definición y
elaboración de las políticas tributarias y en la decisión del sistema
tributario que se necesita y conviene. La participación implica que, por
municipios y regiones, todos tomemos parte tanto en la elaboración y aprobación
del presupuesto nacional como en la determinación de los tributos a recolectar
y sobre una escala mas justa y arbitral. Sobre estas prácticas culturales y
sociales, antes de lo imaginado, contaremos con la cultura tributaria que ahora
tanto echamos de menos y que muchas veces genera situaciones que aumentan el
rechazo de la ciudadanía por falta de comprensión por la poca información que
se les brinda.
Estrategias
Gerenciales
En relación a la palabra
estrategia, diversos autores están de acuerdo en señalar que no existe un
consenso respecto a las actuales definiciones de estrategia, Ginsberg (1984);
Entre las causas de desacuerdo estos autores citan que: “el concepto de
estrategia es complejo, la estrategia es multidimensional, debe ser situacional
y relativa a la industria, es el resultado de modelos mentales diferentes, la
dificultad de operacionalización empírica del concepto de estrategia” (p. 54).
Es decir, para que se tenga éxito, en un proceso de planeación estratégica se
deben establecer los criterios para tomar las decisiones organizacionales
diarias y se debe suministrar el patrón frente al cual se puede evaluar tales
decisiones.
En tal sentido, Mintzberg
(1988) señala que la definición de estrategia variará según sea considerada
como: un plan, un patrón de conducta, una posición o una perspectiva. Al
respecto, Chaffee (1985) citado por Mitzberg indica que las definiciones pueden
ser agrupadas en tres modelos diferentes, los cuales reflejan las preferencias
semánticas y los diferentes puntos de vista de los autores. Estas agrupaciones
son presentadas en los siguientes modelos: a) modelo lineal: el cual asume que la estrategia consiste en
integrar las decisiones, acciones o planes para alcanzar los objetivos de la
organización. Los términos asociados a este modelo son: planeamiento
estratégico, formulación e implementación estratégica; b) modelo adaptativo: que considera la estrategia
como un medio para lograr un "match" entre la organización y su
entorno. Los términos asociados son: management estratégico, elección
estratégica, diseño estratégico, fit estratégico, nicho; c) modelo interpretativo: que asumen que
la estrategia está basada en un contrato social y que su objetivo es atraer a
los individuos para cooperar en un intercambio de beneficio mutuo. Los términos
asociados son: normas estratégicas.
Cabe aclarar en esta
parte que al hablar de estrategias, indefectiblemente hay que hacer referencia
a la administración, como ciencia, pues las estrategias dentro de la gerencia
están adicionadas a los procesos administrativos, sobre todo de Planificación.
La elaboración de estrategias no se puede calificar todavía de ciencia; pero para
muchos expertos, se constituye en un
verdadero arte, con muchos aportes de la ciencia administrativa y del
Marketing.
Esto indica que "el concepto de estrategia y de
planificación estratégica van siempre juntos y no cesan de evolucionar, pero al
mismo tiempo, no cesan de ser objeto de controversia. Esta dificultad ocasiona
que las investigaciones hayan concentrado su atención en explorar 'middle
range' relationships (relacionadas a un particular "contexto") más
que la búsqueda de una "grand theory" de estrategia” (Ginsberg y
Venkatraman 1985).
Pero también,
cuando se
habla de estrategias gerenciales, se está haciendo referencia a la gerencia, la cual a su vez está
íntimamente vinculada con las proposiciones de los grandes teóricos de
Todo lo anterior, nos conduce a que al hablar, en materia de
gestión tributaria, se hace necesario proponer una reestructuración del actual
Servicio Nacional Integrado de Administración Tributaria (SENIAT), para
aumentar la recaudación y evitar la evasión de impuestos. Así como la
aplicación de una serie de instrumentos de recaudación que permitan reducir el
déficit fiscal.
A
ese respecto, a mediados de 1994, se estructuró un programa de reforma
tributaria, dentro de un esfuerzo de modernización de las finanzas públicas por
el lado de los ingresos, que en Venezuela se denominó "Sistema de Gestión
y Control de las Finanzas Públicas" (conocido por sus siglas o Proyecto
SIGECOF), el cual fue estructurado con el apoyo del Banco Mundial, propiciando
la actualización del marco legal y funcional de la Hacienda Pública Nacional.
Dicha reforma seguía las tendencias que en ese mismo sentido se habían
generalizado en América Latina, como consecuencia de la crisis de deuda pública
de la década de los 80, conjuntamente con los programas de reforma del Estado y
de ajuste fiscal entendidos como posibles soluciones a dicha crisis. Con esta
reforma se pretendió la introducción de ciertas innovaciones importantes como
la simplificación de los tributos, el fortalecimiento del control fiscal y la
introducción de normas que hicieran más productiva y progresiva la carga
fiscal.
Ese
cambio tan relevante se logró a través de la creación del Servicio Nacional
Integrado de Administración Tributaria, (en lo adelante SENIAT, hoy en día se
le conoce como Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y
Tributaria), mediante Decreto Presidencial Número 310 de fecha 10 de agosto de
1994, como un Servicio con autonomía financiera y funcional y con un sistema
propio de personal, en atención a las previsiones respectivas de nuestro Código
Orgánico Tributario.
Según información del (Seniat), el presupuesto fiscal para el año
2000, fija como meta en los ingresos ordinarios de origen no petrolero un monto
de Bs. 8.561 millardos, equivalente al
47,8% del total de ingresos, mejorando su participación en 5,7 puntos
porcentuales con respecto al nivel alcanzado en 1999. Los ingresos fiscales
originados por la actividad petrolera, excluyendo las transferencias al Fondo
de Inversión para la Estabilización Macroeconómica (FIEM), se estiman en Bs.
4.211 millardos, equivalentes al 23,6% del total de ingresos fiscales.
En tal sentido,
en las publicaciones de la Asociación Venezolana de Derecho Tributario (1999) se expresa que: “la comprensión de la composición
y aplicación de los tributos y del sistema tributario Venezolano, nos ayuda a
saber no solo cuáles son nuestras obligaciones, sino también nuestros derechos
como contribuyentes” (p.24). A su vez, permite a los encargados de planificar
las finanzas nacionales determinar cuáles son los criterios que de aplicarse
serán mas beneficiosos para la población; lamentablemente, en nuestro país esto
no es tenido en cuenta y los impuestos en vez de constituir un medio del que el
Estado se vale para equiparar los beneficios de los habitantes, se constituye
en el medio de sacarle más a los que menos tienen para beneficio de unos pocos.
En nuestro país, no existe una cultura tributaria, como sí existe en otros
países desarrollados, tales como los Estados Unidos y España, donde la mayor
parte de la renta fiscal proviene de los impuestos, contrariamente a nuestro
país, donde más del 90% de la renta fiscal proviene del Petróleo, dependemos
casi en un 100% de los ingresos petroleros.
Asimismo,
el autor anteriormente señalado dice: “...otro gran problema por el cual
atravesamos es que nuestra población desconfía enormemente de los destinos que
el Estado le da a los ingresos fiscales, los cuales deberían ser invertidos en
obras que nos beneficien a todos y no en proselitismos políticos” (s/p).
Finalmente, es necesario señalar que nuestro Sistema Tributario necesita
profundos cambios, empezando por cambiar las actuales políticas fiscales, que
los ingresos fiscales sean realmente reinvertidos en el país, que se mejoren
las técnicas tendientes a evitar la evasión fiscal y concienciar a la población
acerca de la importancia de cumplir con el deber constitucional de pagar sus
impuestos.
Una
gerencia que se preocupe por dar valor a su gente es una gerencia de impacto
que entiende y practica la responsabilidad social que posee con el entorno y
por lo tanto genera en quienes la experimentan identificación con ella y
compromiso consigo mismos. La gerencia estratégica, por consiguiente, puede
contribuir a generar un conjunto de acciones que mejoren la situación de la
cultura tributaria en el país.
Sistema Tributario
El sistema tributario, según Abache-Blanco (s/f),
en contraposición al régimen tributario, es, procurará la justa distribución de
las cargas públicas según la capacidad económica de los contribuyentes
atendiendo al principio de progresividad. La realización de este postulado va
dirigido a la protección de la
economía nacional y la elevación del nivel de vida de la población, lo
cual obliga al Estado a desarrollar e implantar un eficiente sistema de
recaudación de los tributos.
Es decir, esta compleja estructura pareciera
enseñar que las garantías de los derechos humanos dependan, en principio, de la
posibilidad de que el Estado como administrador de las necesidades colectivas
establezca y disponga los recursos financieros necesarios. Estas necesidades
colectivas determinadas por los fines del Estado son consustánciales con la
existencia misma del Estado y su desenvolvimiento. En tal sentido, no se
entendería que entre los fines del Estado se encuentren cometidos contrarios a la protección de la economía nacional
y a la elevación del nivel de vida de la población, como tampoco, sería
comprensible que el sistema de recaudación de los tributos no fuera perfectible,
hasta lograr el equilibrio mediante el
cual los beneficios lleguen a todos.
Los autores anteriormente señalados expresan, que todo
esto conduce a plantearnos, en esta difícil hora sociopolítica del país,
asuntos públicos tan pregonados por la propia Administración, por sectores
nacionales de cierta credibilidad, por algunos pocos parlamentarios, por las
leyes de Presupuesto de los últimos 3 años de ejercicio fiscal e, incluso, por
la notoriedad de las conductas financieras del Ejecutivo Nacional, tales como,
el gasto público superfluo, irracional y el racional indebidamente conducido;
la proliferación de leyes impositivas y los altos tipos impositivos, y la
creciente e incontrolable evasión fiscal, que son el caldo de cultivo de la tan
cacareada desobediencia tributaria.
Éstas y no otras, son las razones que mueven a esa
masa ciudadana (intelectuales, profesionales, universitarios, técnicos,
trabajadores especializados y no especializados, estudiantes, empresarios,
comerciantes, gerentes, artesanos, políticos y hasta hombres de campo, entre
otros.) a someter a escrutinio la desobediencia
tributaria.
Con
respecto, al trabajo doctoral; la metodología que se seguirá, se procederá de
la manera siguiente: 1) La Naturaleza del estudio: se ubicará en el enfoque
interpretativo enmarcado en el paradigma pospositivita en la modalidad
cualitativa; dentro de la cual se encuentra un grupo de metodologías que se
pueden seguir para elaborar una
investigación; Todas ellas con unos lineamientos muy específicos, en modalidad que difiere a
la cuantitativa. Por lo cual, específicamente para ésta investigación, se ha
pensado en la metodología Etnográfica, por tratarse del aspecto cultural o de
la posición de comportamiento que asume un colectivo frente a función exigida.
2)
El escenario de la investigación: el mismo hace referencia a la ecología de la
investigación; esto es, al ambiente o medio sociogeográfico donde se va a
realizar ésta y de donde van a salir los informantes o población y muestra con
los cuales se va a trabajar, a fin de
obtener los datos necesarios para la investigación. En este caso, se
delimita un espacio geográfico cultural que será el ámbito donde se moverá el investigador para llevarla a
efecto.
En
este orden de ideas, como se trata de la cultura tributaria y la educación del
contribuyente en Venezuela, el escenario debería ser todo el país; Pero esto no
es práctico desde el punto de vista metodológico, puesto que resultaría un
medio sumamente amplio e inasequible; por consiguiente se hace necesario de una
delimitación más precisa para poder investigar de manera más objetiva y
operativa. En correspondencia, se delimitará a la ciudad de San Cristóbal
capital del estado Táchira que presenta características, aunque peculiares,
coincidentes con la cultura generalizada del país. Aquí interesa, más que la
descripción geográfica, la sociocultural, por cuanto se trata de la expresión
muy concreta de un grupo, cómo es su comportamiento específico ante el pago del
impuesto, su disposición al cumplimiento, su modalidad de evasión, forma de
pensar con respecto al uso y utilidad de los impuestos, entre otros.
3)
Población y Muestra. En relación a este punto Goetz y LeCompte, expresaron:
Decidir qué o a
quienes estudiar exige la determinación de las fuentes de datos relevantes para
los fines de la investigación y la elección de los medios para seccionarlas. El
contenido de las teorías determina qué elementos del mundo empírico (animados o
inanimados, objetos o personas) constituyen las poblaciones y fuentes de datos
para el investigador. Habitualmente, para los etnógrafos, las personas, tiempos
y escenarios son las poblaciones principales. Dependiendo de las teorías
empleadas, pueden considerarse también poblaciones, los acontecimientos,
comportamientos y significados. La
población se elige según su significación teórica o su relevancia para la
teoría que informa las cuestiones de la investigación. (p.77)
Por
otra parte, en la investigación cualitativa se le denomina también a la
población y muestra, informantes claves sobre todo aquellos que han sido
seleccionados como muestra para la aplicación de las técnicas y los
instrumentos elegidos para la
recolección de los datos necesarios.
Por
eso, la elección de una estrategia que designe, por ejemplo, a quién estudiar,
es un proceso interactivo que se manifiesta especialmente en las fases
iniciales de la investigación cualitativa o de campo. No obstante, las
estrategias de selección y muestreo se utilizan también para orientar las fases de recogida de datos y
análisis e interpretación. A lo largo de toda la investigación, se reexaminarán
los efectos de cada selección o muestreo a medida que se evidencien sus
consecuencias. Con esta información, el proceso de adopción de decisiones
empezará otra vez.
4)
Técnicas e instrumentos de recolección de Información o de datos, como lo
llaman otros autores: con relación a ese aspecto, la etnografía utiliza
múltiples y variadas técnicas y estrategias, pero pone énfasis en el uso de
estrategias interactivas como la observación participante, las entrevistas, los
instrumentos diseñados por el investigador y el análisis de documentos
pertinentes a lo que se investiga.
También
se utilizan los recursos de la tecnología para mejorar la percepción de
nuestros sentidos, tales como grabadores, cámaras fotográficas y de video,
computadoras y otros. Entre los últimos procedimientos para la consecución de la investigación cualitativa
etnográfica, los estudios cualitativos contienen una gran cantidad de
información muy rica: “las propias palabras pronunciadas o escritas por la
gente y las actividades” observadas. En los estudios realizados mediante
observación participante, “los investigadores tratan de transmitir una
sensación de que se está allí y se experimentan directamente los escenarios”. También en las
investigaciones basadas en entrevistas en profundidad “tratan de que los
lectores tengan la sensación de que “están en la piel” de los informantes y ven
las cosas desde el punto de vista de ellos.
En
la descripción etnográfica el investigador deja que las palabras y acciones de
las personas hablen por sí mismas; pero es él quien ordena los datos de acuerdo
a lo que piensa que es importante. Esto es lo que se denomina, según Miguel
Martínez (1999), como una forma práctica para hacer esa clasificación y
categorización-triangulación, al transcribir las entrevistas, grabaciones y
descripciones en los dos tercios derechos de las páginas, dejando, para la
categorización y anotaciones especiales el tercio izquierdo, enumerando las
páginas y las líneas para su fácil manejo posterior.
Luego,
la clasificación y categorización de la información puede hacerse de diversas
formas, usando un sofisticado programa de
computación, por ejemplo o, como en el caso nuestro, de la investigación
presente, reutilizar una tabla de doble entrada donde se colocan las categorías
más importantes que se encuentran en la información recopilada, apoyadas por
frases textuales de los informantes claves, en una columna paralela.
REFERENCIAS
Abache
B. Y
ASOCIADOS.(s/f) Regimen Jurídico del
sub-sistema Tributario Nacional. Impuesto al valor agregado. Sitio Web:
www.abacheblanco.com.ve.
Asociación
Venezolana de Derecho Tributario (1999). Temas
Tributarios. Compilación de Estudios. (Varios autores) Caracas: Ediciones
Livrosca.
Ginsberg 1984: La Administración Estratégica y el
desarrollo del recurso humano. Mc Graw Hill, Mexico
J.P. Gotees y M.D. Le Compte (2000). Etnografía y Diseño Cualitativo en Investigación educativa. Madrid:
Ediciones Morata, S.A.
Martínez, Miguel
(1999). La Nueva Ciencia. Venezuela:
Trillas.
Martínez,
Miguel (2000). La Investigación
Cualitativa Etnográfica en educación. Venezuela. Editorial Trillas.
Mintzberg (1988) Teorías gerenciales y sus implicaciones en el comportamiento
organizacional. Mc Geaw Hill Bogotá.
Servicio
Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria, Decreto
Presidencial Número 310 de fecha 10 de agosto de 1994,
Vega,A.(2003). La Cultura Tributaria en Latinoamérica http://www.jp.or.cr/pulso/2001/alvaro05.html